El golpe fascista en Washington acelera la conspiración golpista en el ejército español

por Alejandro López
16 enero 2021

El conservador Partido Popular (PP) de España, la principal oposición parlamentaria al gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Podemos, está debatiendo si salir abiertamente a defender la conspiración golpista de sectores del ejército y del partido fascista Vox para imponer una dictadura.

Ello ocurre tras el golpe fascista de Trump del 6 de enero que se proponía revertir los resultados de las elecciones de 2020 y días antes del cambio de mando el 20 de enero. Hay señales crecientes de que elementos ultraderechistas están planeando una segunda intentona golpista. Al mismo tiempo, todo el establishment político dirigido por el Partido Demócrata está comprometido en un esfuerzo frenético por encubrir el apoyo de alto nivel a la insurrección dentro del Partido Republicano y el aparato militar y policial.

Miembros de la Unidad de Emergencia Militar llegando a la estación de trenes Abando, en Bilbao, norte de España, este año. (Foto AP/Alvaro Barrientos)

Ayer, tres diarios en línea informaron de las preguntas parlamentarias anticipadas a la ministra de defensa del PSOE Margarita Robles. Estas preguntas aparentemente se filtraron desde el PP a la publicación liberal pro-Podemos Infolibre y los sitios derechistas Vozpópuli u El Confidencial Digital .

Las preguntas del PP reprochan el discurso de Robles el 6 de enero por condenar a los mandos retirados que escribieron cartas y un manifiesto al rey Felipe VI, apelando a que los respalde contra el gobierno del PSOE-Podemos. Algunos de esos mandos firmaron el manifiesto franquista de 2018 y hablaron de fusilar a "26 millones" de votantes de izquierdas.

Robles intentó restar importancia a las cartas, diciendo que provenían de una "minoría insignificante" y "merecían el rechazo más absoluto". Estaba así continuando los esfuerzos del gobierno del PSOE-Podemos, incluyendo los del vicepresidente del gobierno y dirigente de Podemos, Pablo Iglesias, de restar importancia a las amenazas de golpe fascista.

Como respuesta, el PP redactó tres preguntas para Robles el lunes pasado, que apoyaban implícitamente a los mandos fascistas. Todavía están por ser enviadas formalmente al parlamento. Son las siguientes.

ꞏ¿Cuál es la razón para que el ministerio de defensa cuestione públicamente el derecho del personal militar retirado, como plenos ciudadanos que son, a expresar públicamente su punto de vista sobre cualquier asunto, dentro de los límites de la ley?

ꞏEn opinión de la ministra de defensa, ¿cuáles son los preceptos legales que podrían haber sido violados por los mandos retirados cuando expresaron públicamente sus puntos de vista

ꞏ¿Considera la ministra de defensa que a los mandos retirados habría que restringirles los derechos civiles como resultado de su carrera profesional anterior?

Las preguntas han sido firmadas por el portavoz del PP en la comisión de defensa, el ex mayor general del ejército Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu, y otros 12 legisladores del PP. Gutiérrez fue uno de varios altos mandos del ejército que se unieron al PP y a Vox en las elecciones de 2018 y 2019.

En condiciones normales, las preguntas a ser enviadas al parlamento no se filtran a la prensa, dado que las respuestas son más importantes que las preguntas. Ni merecerían ninguna cobertura periodística especial. Sin embargo, después del golpe del 6 de enero en Washington y la conspiración ultraderechista en España con el nombre en clave de Operación Albatros para imponer una dictadura bajo la forma de un gobierno de unidad nacional del PSOE, el PP y Vox, adquieren un tenor diferente. También se producen días después de que el teniente general retirado Emilio Pérez Alamán le escribiera a Robles, condenando su discurso y exigiendo que "cambie el rumbo" del gobierno del PSOE-Podemos.

Claramente, fuerzas crecientes dentro del PP se están preparando para alinearse con la campaña fascista por una dictadura de "unidad nacional" y un golpe fascista, en medio de la oposición obrera creciente a la política del gobierno del PSOE y Podemos de la "inmunidad colectiva" por la pandemia de COVID-19.

A lo largo de los dos últimos años, el dirigente del PP Pablo Casado ha ido desplazando sus políticas hacia la derecha para competir con Vox, al tiempo que intentaba desmarcar nominalmente al PP de los fascistas. En octubre pasado, el PP votó contra la moción de censura de Vox contra el gobierno del PSOE-Podemos, y Casado hizo una crítica a Vox aplaudida ampliamente por la prensa burguesa. Sin embargo, el PP también siguió gobernando con el apoyo de Vox en las comunidades de Madrid, Murcia y Andalucía.

En diciembre, Casado condenó las cartas fascistas, tildándolas de "inaceptables" y "reprobables". Pero otros del PP se negaron a condenar las cartas. La dirigente madrileña del PP Isabel Díaz Ayuso, la representante más visible del PP tras Casado, los aplaudió como a "ciudadanos preocupados".

Al remitir estas preguntas al congreso, sectores del PP están dejando constancia de la ministra de defensa Robles. Esto es significativo porque en la Operación Albatros, los cuerpos de oficiales se dijo que habían escogido a Robles como jefa nominal de tal gobierno de unidad nacional. Las preguntas obligarían a Robles o bien a renegar públicamente de los comentarios de los generales fascistas o bien se vería obligada a dar marcha atrás respecto a sus comentarios, reconociendo su disposición a ser dicha jefa nominal.

Otros candidatos para esa función que la burguesía está discutiendo abiertamente incluyen a Josep Borrell, el actual Alto Representante de la Unión Europea; Nadia Calviño, ministra de economía que está considerada ampliamente como la persona de la UE en el gabinete español; y José Bono, un exministro de defensa. En las últimas semanas la prensa y la televisión han estado promocionando ampliamente a Bono.

Tales son los avanzados planes conspirativos que reflejan la desesperación creciente y la confusión en las altas esferas del gobierno. Según El Confidencial Digital, Pedro Sánchez tuvo que salir a defender a Robles en una reunión del gabinete, diciendo que su "lealtad es incuestionable".

El miércoles, la secretaria de Estado de Podemos para la Agenda 2030, Ione Belarra, considerada ampliamente como la número dos del partido tras Pablo Iglesias, acusó a Robles en Twitter de ser "la candidata de la derecha", acusándola de "alinearse con la derecha y los extremistas [de derechas]". "Es decepcionante", añadió.

Lo cierto es que si Vox y el ejército, a quienes ahora se unen sectores del PP, siguen con la conspiración ultraderechista, es precisamente a causa del papel decadente de Podemos. Cuentan con Podemos para minimizar el peligro fascista y para suprimir la oposición al fascismo históricamente arraigada en la clase trabajadora.

En diciembre, Iglesias salió en televisión en horario de máxima audiencia para insistir descaradamente en que no se había revelado nada importante en las cartas fascistas que apelaban al rey Felipe VI. Dijo, "Lo que digan esos señores, a su edad y ya retirados, en un chat y con algunas copas de más, no plantea ninguna amenaza". Pretendía menguar la indignación creciente entre los trabajadores y los jóvenes, especialmente en redes sociales.

Los argumentos de Iglesias han quedado expuestos como un fraude desde entonces. La Marea filtró vídeos que mostraban a soldados cantando y bailando canciones neonazis y haciendo el saludo fascista, y Público filtró chats de WhatsApp fascistas de soldados. Iglesias guarda silencio sobre estas revelaciones.

Mientras tanto, el dirigente de Vox, Santiago Abascal, está defendiendo abiertamente a Trump, denunciando la prohibición de Twitter al presidente estadounidense tras su intentona golpista. Hoy Abascal se reunirá en Barcelona para discutir sobre "libertad de expresión" con los agentes republicanos estadounidenses Grover Norquist y Ted Bromund del grupo de reflexión Fundación Heritage; simpatizantes europeos ultraderechistas de Trump como Giorgia Meloni del ultraderechista Fratelli d'Italia y Matias Karlson del grupo de reflexión Oikos; y el político chileno ultraderechista José Antonio Kas.

El ascenso de la política fascistoide en los Estados Unidos, el centro del imperialismo mundial, está impactando poderosamente a Europa, donde la élite gobernante está girando hacia el autoritarismo y la dictadura. El imperativo político urgente es que la clase trabajadora intervenga con su propio programa y perspectiva.

Esta discusión estará en el centro del mitin en línea de este fin de semana el domingo 17 de enero a la una de la tarde, hora estadounidense del este, con destacados miembros del Partido Socialista por la Igualdad de Estados Unidos y de Alemania organizado por el WSWS. Hablarán sobre la importancia mundial del ascenso del fascismo en Estados Unidos, sus orígenes sociales y políticos, y la estrategia necesaria para que la clase trabajadora contraataque.

(Publicado originalmente en inglés el 14 de enero de 2021)

 

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