Aumento brusco de los casos de COVID-19 en China

por Lily Zhao
7 enero 2021

En las dos últimas semanas de 2020, China ha visto un fuerte aumento de infecciones de Covid-19, con concentraciones en tres ciudades muy grandes. La propagación del virus, a pesar de las medidas relativamente estrictas de China en materia de pruebas, cuarentena y rastreo de contactos, es una seria advertencia de lo peligroso y altamente infeccioso que es este coronavirus.

En diciembre, según la Comisión Nacional de Salud de China, se han registrado 122 casos de infecciones por Covid-19, lo que supone un aumento del 107 por ciento respecto a los 59 casos de noviembre. Entre los 122 casos de diciembre, más de dos tercios ocurrieron en las últimas dos semanas del mes.

Gente con mascarillas en China [Crédito: AP Photo/Kin Cheung]

Estas infecciones se produjeron en tres ciudades principales: 24 casos en Beijing, 17 casos en Shenyang y 43 casos en Dalian. Tanto Shenyang como Dalian están situadas en la provincia de Liaoning, en el noreste de China -la primera es su capital y la segunda su principal ciudad portuaria.

Es particularmente inquietante que China haya tenido tres grupos de brotes casi simultáneos pero separados, algo que no se ha visto en los últimos meses. A medida que el clima se enfríe y la ventilación sea más limitada, y a medida que se acerque el Año Nuevo Lunar, en el que cientos de millones de personas viajarán de regreso a sus ciudades de origen, las infecciones podrían intensificarse y propagarse mucho más ampliamente.

Un examen de la cadena de infecciones en estas tres ciudades subraya aún más la naturaleza altamente contagiosa del virus COVID-19. No sólo plantea un enorme desafío a China para mantener la tasa de infección relativamente baja, como en los últimos meses, sino que podría plantear nuevos peligros para países como los Estados Unidos y Gran Bretaña, en los que el virus se está propagando básicamente de forma libre bajo la política asesina de "inmunidad colectiva".

Beijing

Todas las infecciones en Beijing se originaron de una fuente común. El 26 de noviembre, un hombre de 28 años voló a China desde Indonesia. Otro pasajero del mismo vuelo dio positivo a la llegada, pero el joven dio negativo. Estuvo en cuarentena durante 14 días en la provincia de Fujian, donde entró en China. Después de dar negativo, se fue a Beijing donde vivió. Un mes más tarde, el 26 de diciembre, su prueba de ácido nucleico todavía dio resultados negativos, pero su prueba de anticuerpos IgM dio resultados positivos, indicando que ya había sido infectado. Fue hospitalizado y sólo dos días después, el 28 de diciembre, el resultado de su prueba de ácido nucleico también fue positivo. Tras una secuenciación del virus en todo el genoma, se determinó que lo más probable era que el virus procediera del sudeste asiático, de donde había viajado.

Su compañero de piso también se infectó y transmitió el virus a una empleada de un supermercado local. Luego, la empleada infectó a su marido, sus compañeros de trabajo, un taxista y dos amigas con las que salió. Ambas amigas infectaron a sus maridos. Cuatro de las personas infectadas trabajaban en un complejo industrial en los suburbios de Beijing y transmitieron el virus a otros cinco compañeros de trabajo. Desde el 25 de diciembre, se impuso un bloqueo sobre este complejo industrial. Las 2.340 personas que se encontraban en el interior fueron analizadas durante la noche, y todas dieron negativo. Una segunda ronda de pruebas se realizó el 30 de diciembre, y se ha planeado una tercera ronda.

Shenyang

El grupo de infecciones en la ciudad de Shenyang también comenzó con una persona que había viajado internacionalmente: una mujer de 67 años que regresó de Corea del Sur el 29 de noviembre. Fue puesta en cuarentena en Shenyang después de su vuelo y se sometió a dos pruebas de ácido nucleico y a una prueba de anticuerpos durante su cuarentena. Todos los resultados fueron negativos, pero más tarde dio positivo el 23 de diciembre.

Durante el intervalo, la mujer transmitió el virus a su marido, nieta y algunos vecinos. Visitó una clínica el 18 de diciembre. Aunque llevó una mascarilla durante toda la visita, una enfermera y un asistente físico dieron positivo más tarde el 28 de diciembre.

Se identificaron unas 706 personas como contactos cercanos, y otras 1.833 como contactos cercanos secundarios. Todos fueron sometidos a pruebas y puestos en cuarentena colectivamente. Otros 3.716 contactos cercanos de contactos secundarios fueron examinados y puestos en cuarentena en su casa. Los residentes, miembros del personal y estudiantes de cinco vecindarios, cinco clínicas de salud y tres escuelas donde se encontraron los casos, aproximadamente 20.000 personas, fueron examinados antes del 28 de diciembre, cinco días después de que se detectara el caso inicial.

Dalian

La ciudad de Dalian registró el mayor número de casos en las dos últimas semanas de diciembre, 43 casos sintomáticos además de otros 36 asintomáticos.

Como importante ciudad portuaria china, Dalian tiene una vasta industria que se ocupa de los productos importados, incluido un gran número de productos almacenados en frío. Las infecciones iniciales en Dalian se encontraron entre los porteadores de una empresa que se ocupa de esas mercancías. Cuatro trabajadores dieron positivo en un examen regular ordenado por la empresa el 15 de diciembre, pero todos ellos eran asintomáticos. Luego, a través de la selección de sus contactos cercanos, se detectaron más casos cada día. Las personas en contacto con el virus se concentraron en el distrito donde operaba esta empresa de almacenamiento frigorífico, incluyendo vendedores ambulantes, propietarios de pequeños comercios, trabajadores de restaurantes y trabajadores de servicios. No se ha identificado completamente la cadena exacta de transmisión.

Desde el 22 de diciembre, se hizo un esfuerzo para examinar a todos los habitantes de la ciudad. Ahora, más de 6 millones de personas han sido probadas en toda la ciudad. Según el People's Daily, se dieron instrucciones para vacunar a todos los trabajadores que manipulan productos congelados para finales de 2020 y ponerlos en una cuarentena suave. A estos trabajadores sólo se les permitiría abandonar el área de trabajo si tuvieran dos resultados negativos recientes. También se planificó un control semanal con pruebas de ácido nucleico entre estos trabajadores.

El detallado seguimiento de los contactos proporcionado por las organizaciones de salud pública apunta a múltiples cuestiones de salud y políticas relacionadas con la pandemia de COVID-19.

En primer lugar, las personas que contrajeron el virus en esta ola de infecciones son abrumadoramente de la clase trabajadora. Al igual que en las infecciones masivas en fábricas, plantas empacadoras de carne, escuelas y supercentros de Amazon en muchos otros países, los trabajadores han sido puestos en la primera línea de la pandemia.

Los casos publicados por las organizaciones de salud en China señalan las difíciles condiciones de vida y de trabajo de estos trabajadores. Por ejemplo, un trabajador del complejo industrial de Beijing que contrajo el virus también trabajó a tiempo parcial en un centro de tránsito de SF Express, la principal empresa de entrega de paquetes de China. Además de un día de trabajo regular en el complejo industrial, también trabajó de 10 de la noche a 2 de la mañana en el centro de tránsito todos los días.

En segundo lugar, el virus COVID-19 es altamente infeccioso. Aunque China ha sido capaz de mantener el número de casos relativamente bajo mediante la realización de pruebas a gran escala y el seguimiento detallado de los contactos después de que se identificara una infección, la propagación del virus todavía no se ha podido detener y está potencialmente en aumento.

Los casos que iniciaron los grupos de brotes en Beijing y Shenyang, fueron ambos debidamente puestos en cuarentena durante 14 días después de un viaje internacional y dieron negativo varias veces, pero el virus se siguió transmitiendo a sus contactos cercanos.

Los casos de Dalian no fueron los primeros en infectarse por el coronavirus que se transporta en la superficie de los productos congelados. En noviembre, varios trabajadores portuarios de Tianjin, otra ciudad portuaria del noreste de China, se infectaron con carne de cerdo congelada importada de América del Norte. Un camionero, que no manipulaba los productos congelados, se infectó al ayudar a los porteadores a recoger una bolsa de carne congelada que llevaba el virus en el paquete exterior.

Además, en un informe publicado el 31 de diciembre por la Comisión Municipal de Salud de Chengdu, ciudad del sudoeste de China en la que se informó de un grupo de infecciones a principios de diciembre, se determinó que era muy probable que el primer caso se infectara por recoger basura. La basura fue arrojada desde un centro de cuarentena que albergaba a cinco personas que habían regresado de Nepal.

Lo que todos estos grupos demuestran poderosamente es que la pandemia es fundamentalmente un problema mundial que no podía resolverse a nivel nacional. Es extremadamente difícil, si no imposible, para cualquier país evitar que el virus entre en sus fronteras.

Todos los países forman parte de cadenas de producción globalizadas, y mientras la pandemia siga causando estragos y matando a decenas de miles de personas en todo el mundo, ningún país será una burbuja segura y libre de virus.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 4 de diciembre de 2021)

 

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