La nueva cepa británica de coronavirus presenta interrogantes urgentes sobre las políticas ante la pandemia

por Benjamin Mateus
24 diciembre 2020

“La conclusión es que debemos suprimir la transmisión de todos los virus del SARS-CoV-2 lo más pronto posible. Cuanto más permitamos que se propague, más oportunidades tiene de cambiar. No puedo enfatizarles lo suficiente a todos los Gobiernos y personas lo importante que es tomar las precauciones necesarias para limitar la transmisión”. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.

El 14 de diciembre, Public Health England (PHE) informó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de una nueva cepa o variante del virus SARS-CoV-2, designada VUI-202012/01, que representa la primera variante bajo investigación en diciembre de 2020. Para el 13 de diciembre, se habían identificado 1.108 casos de esta variante específica, predominantemente en el sur y el este de Inglaterra.

(Viajeros en Londres durante la pandemia [Crédito: AP Photo / Kirsty Wigglesworth])

Lo que preocupó a los científicos fue el elevado número de mutaciones que portaba y la velocidad con la que se estaba convirtiendo en la cepa dominante. Después de aparecer por primera vez en el condado de Kent el 20 de septiembre, se volvió en responsable de 28 por ciento de las infecciones en Londres a principios de noviembre. Para el 9 de diciembre, esa cifra había subido al 62 por ciento.

Jeffrey Barrett, director de la Iniciativa Genómica de COVID en el Instituto Wellcome Sanger, dijo al Financial Times: “Esta nueva variante es muy preocupante y no se parece a nada que hayamos visto hasta ahora en la pandemia”. Cambiaron 23 letras en su código genético, de las cuales 17 podrían afectar su comportamiento o mejorar su capacidad para adherirse a las células humanas y propagarse.

El Reino Unido es uno de los pocos países, incluyendo los Estados Unidos, Australia, Islandia, los Países Bajos, Sudáfrica y la República Democrática del Congo, que secuencia el virus SARS-CoV-2. Desde que comenzó la pandemia, se han enviado cerca de 285.000 secuencias al GISAID, una iniciativa científica mundial y la fuente principal de acceso abierto a los datos genómicos del coronavirus. El consorcio de secuenciación genómica de SARS-CoV-2 del Reino Unido es el mayor contribuyente a la base de datos de GISAID, con más de 120.000 secuencias.

La Dra. Susan Hopkins, asesora médica conjunta de PHE y epidemióloga del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Imperial College de Londres, agregó al comunicado de prensa del 14 de diciembre: “Estamos investigando una nueva cepa de SARS-CoV-2, predominantemente en Kent y sus alrededores. No es inesperado que el virus evolucione, y es importante que detectemos cualquier cambio rápidamente para comprender el riesgo potencial que puede suponer cualquier variante. Actualmente no hay evidencia de que esta cepa cause una enfermedad más grave, aunque se está detectando en una amplia geografía, especialmente donde se están detectando más casos”.

En una consulta de los periodistas durante la rueda de prensa de la OMS el 21 de diciembre, el Dr. Mike Ryan explicó que sus colegas en el PHE monitorean secuencias completas de una ciert proporción de casos todo el tiempo. Se dieron cuenta del aumento de las transmisiones en la población del sur y este de Inglaterra a finales de noviembre. Cuando comenzaron a analizar los casos y las características de las secuencias virales, identificaron la variación que ahora se investiga. Su análisis retrospectivo determinó que esta variación había aparecido a finales de septiembre. Una vez que reconocieron las implicaciones de la epidemia, notificaron a la OMS a través de sus mecanismos de avisos del Reglamento Sanitario Internacional.

Proporción de secuencias variantes VUI-202012-01 entre todas las secuencias del Reino Unido [Crédito: CDC europeo]

La capacidad de rastrear en tiempo real los cambios en la secuencia genética de un virus en todo el mundo durante una pandemia no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Sin embargo, comprender cómo estas mutaciones afectarán la naturaleza del virus es un emprendimiento laborioso e incierto. Requerirá estudios retrospectivos y prospectivos para entender científicamente cómo afectarán a la población.

Kristian Andersen, director de genómica de enfermedades infecciosas en el Instituto de Investigación Scripps en California, dijo: “He visto muchos artículos que afirman que no hay 'ningún efecto en la inmunidad, las vacunas ni las características clínicas'. Eso no es correcto. El hecho es que no lo sabemos, pero lo sabremos en las próximas semanas”. Dado que las vacunas tienen como destino varios sitios de la proteína s [spike protein, en inglés], muchos expertos en el campo han coincidido en que es poco probable que estas terapias sean ineficaces.

El Dr. Andersen agregó: “Esta propagación está sucediendo en un momento en el que ya hay muchas cepas circulando y, a pesar de eso, las está desplazando a todas. No podemos decirlo con certeza, pero a mí, me parece que este crecimiento tan explosivo se debe principalmente a la nueva mutación”. Su informe sobre el origen del virus publicado en la revista Nature Medicine fue fundamental para refutar la afirmación de que el SARS-CoV-2 había sido producido en un laboratorio.

Sin embargo, este factor desconocido en el cambio en las capacidades del virus ha creado la actual consternación social sobre la variante B.1.1.7 del SARS-CoV-2 que hace de la política de inmunidad colectiva una propuesta tan peligrosa y enloquecida.

El 18 de diciembre, el PHE notificó al gobierno después de que un análisis de modelos revelara la seriedad de sus hallazgos. Se considera que la nueva cepa es un 70 por ciento más transmisible que las anteriores. Según la Dra. Maria Kerkhove, líder técnica de la OMS, el ritmo reproductivo aumentó en 0,4. Es decir, subió de 1,1 a 1,5 a pesar de las medidas que ya estaban en marcha. Esto implica que antes de la aparición de esta cepa, el factor de crecimiento epidémico de la región, con todas sus medidas implementadas, estaba apenas paralizado. Sin embargo, ahora los científicos de salud pública ven crecer la epidemia a pesar de estas medidas.

En cuanto a lo que significa el ritmo reproductivo (R0), es un número que define el número de casos secundarios esperados que se producen por una sola infección en una población completamente susceptible. En el caso anterior, diez personas infectarán a otras 15. El R0 se ve afectado por numerosos factores biológicos (virus y factores del huésped, duración de la transmisibilidad, etc.), sociales (distanciamiento social, encierres, uso de máscaras) y ambientales (temporada, densidad de población, interiores versus exteriores) que gobiernan la transmisión de SARS-CoV-2. El R0 no es un número constante para el virus y se estima mediante modelos matemáticos complejos.

El primer ministro Boris Johnson, quien con frecuencia ha minimizado el peligro de la pandemia y calificó de “inhumano” cancelar la Navidad, dio un repentino cambio de actitud el sábado, colocando a Londres y la mayor parte del sureste de Inglaterra bajo cierre y prohibiendo las reuniones navideñas más allá de los hogares individuales. Las medidas impuestas fueron incluso más severas que las emitidas en marzo, lo que refleja el temor que se ha apoderado de la élite política ante esta variante del virus.

Primer ministro Boris Johnson

El sábado, dijo en vivo: “Cuando el virus cambia su método de ataque, debemos cambiar nuestro método de defensa. Tenemos que actuar sobre la base de la información que tenemos porque ahora se está extendiendo muy rápido”. Según el New York Times, el ritmo de las nuevas infecciones por poco se ha duplicado en las últimas dos semanas. Una propagación más rápida debido a una mayor transmisibilidad implica más hospitalizaciones, lo que provocará más muertes, incluso si el virus mutado no sea más mortal.

Los virus cambian constantemente a través de mutaciones arbitrarias y el seguimiento de estos cambios es útil en estudios filogenéticos y rastreo de contactos. En la mayoría de los casos, las mutaciones son benignas y no aportan ninguna característica particular a la variante. Rara vez afectan los resultados clínicos en la población. En el presente caso, sin embargo, la variante B.1.1.7 ha demostrado múltiples mutaciones en la proteína s, lo que podría ayudar al virus a adherirse a las células humanas de manera más eficiente y entrar en ellas. En un comentario particular sobre la variante B.1.1.7, el sitio web de GISAID señala: “Las mutaciones en la proteína s tienen relevancia para los efectos potenciales tanto en el receptor del huésped como en la unión de anticuerpos con posibles consecuencias para la infectividad, el potencial de transmisión y el escape de anticuerpos y escape de la vacuna. Los efectos reales deben medirse y verificarse experimentalmente”.

Estos incluyen la mutación N501Y, en uno de los seis residuos de aminoácidos claves en el dominio de unión al receptor (RBD) de la proteína s, algo fundamental para la unión al receptor ACE2 en las células humanas. Otras mutaciones notables incluyen la deleción 69-70 del, que se ha descrito en el contexto de esquivar la respuesta inmune humana, y la mutación P681H, que tiene un papel esencial en la infectividad viral. Se ha planteado la hipótesis de que estos cambios están proporcionando al virus una ventaja selectiva sobre otras variantes.

En un informe de evaluación de amenazas del 20 de diciembre, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades escribe: “El número inusualmente alto de mutaciones de proteínas s, otras propiedades genómicas de la variante y la alta cobertura de secuenciación en el Reino Unido sugieren que la variante no ha surgido a través de acumulaciones graduales de mutaciones en el Reino Unido. También es poco probable que la variante pudiera haber surgido de la presión de selección de los programas de vacunación en curso, ya que el aumento observado no coincide con el momento de tales actividades”.

La última observación es importante, ya que significa que la campaña de vacunación que comenzó en Reino Unido hace tres semanas no es la causa de las mutaciones, por lo que es poco probable que los virus mutados sean más resistentes a la vacunación. Pero el mero hecho de que todavía no exista una explicación científica convincente de cómo pueden tener lugar tantas mutaciones sin ser detectadas en una etapa anterior parece haber sacudido a las autoridades británicas.

Sudáfrica también ha informado de una mutación similar en el virus que se ha convertido en la forma dominante en más del 90 por ciento de los casos. La nueva variante, conocida como 501.V2, está dominando la segunda ola de su batalla contra la pandemia, lo que lleva a medidas de cierres más severas. Aunque esta variante sudafricana comparte las mutaciones con la variante del Reino Unido en la región N501Y de la proteína s, no tienen una relación evolutiva cercana. Sugiere que “la aparición de variantes exitosas con propiedades similares puede no ser extraña”.

Viriones del SARS-CoV-2 (amarillo) que emergen de una célula humana [Crédito: Wikipedia]

Desde el anuncio el sábado del cierre británico, un país tras otro en Europa, Asia, Sudamérica y Medio Oriente, que ahora suman al menos 38 países, están imponiendo restricciones a los viajes desde el Reino Unido u otros países con casos documentados de la variante. Estados Unidos ha evitado todavía imponer tales prohibiciones. La mayoría de los expertos creen que estas prohibiciones no evitarán la propagación de la nueva cepa a través de sus fronteras.

El Dr. Ravindra Gupta, virólogo de la Universidad de Cambridge, quien detalló el surgimiento recurrente y la importancia de la transmisión optimizada por la deleción 69-70del en una publicación fechada el 15 de diciembre, señaló que “esta cosa se está transmitiendo, está adquiriendo, se está adaptando todo el tiempo. Pero la gente no quiere escuchar lo que decimos, que es: este virus mutará”.

En las observaciones finales de la preimpresión bioRxiv, escribe: “Dada la aparición de múltiples grupos de variantes que llevan mutaciones RBD y la deleción 69/70del, limitar los contagios adquiere una urgencia renovada. Deben acelerarse los esfuerzos de vacunación mundial concertados con una amplia cobertura. El énfasis continuo en las pruebas/rastreo, el distanciamiento social y el uso de máscarillas es esencial, con la inversión en otros métodos novedosos para limitar la transmisión. La detección de la deleción mediante diagnósticos rápidos debe ser una prioridad de investigación, ya que tales pruebas podrían usarse como un sustituto de las mutaciones de escape de anticuerpos para informar la vigilancia a escala mundial”.

En términos sencillos, esto significa que es esencial para la lucha contra COVID-19 monitorear en particular cualquier mutación que lo haría más capaz de evadir el propio sistema inmunológico del ser humano. El COVID-19 no es simplemente un blanco en movimiento. Está en constante mutación de formas que, a través de la selección natural, tiende a hacerlo más eficaz. Cuanto más tiempo se le dé rienda suelta al virus y mayor sea la cantidad de personas que se le permita infectar, a través de la política criminal de “inmunidad colectiva”, es más probable que se vuelva más infeccioso y, potencialmente, más letal. Es por eso que la única respuesta científica y racional a la pandemia es frenarlo lo más rápido posible, mediante el cierre de todos los negocios y escuelas no esenciales hasta que la vacunación masiva lo controle.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 23 de diciembre de 2020)

 

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