Corbyn inicia proyecto “Paz y Justicia” para bloquear la lucha contra la derecha laborista

por Julie Hyland
22 diciembre 2020

“Teniendo, al mismo tiempo, una amplia oportunidad de observar a las clases medias, sus oponentes, pronto llegué a la conclusión de que ustedes tienen razón, perfectamente en lo correcto al no esperar ningún apoyo de ellos. Su interés es diametralmente opuesto al de ustedes, aunque siempre tratarán de argumentar lo contrario y de hacerles creer en su más sincera simpatía por su destino. Sus actos les desmienten ... ¿Qué han hecho para demostrar su profesada buena voluntad hacia ustedes? ¿Alguna vez les han prestado alguna atención seria a sus quejas? ¿Han hecho algo más que pagar los gastos de media docena de comisiones de investigación, cuyos voluminosos informes están condenados a un eterno letargo entre montones de papeles desechables en los estantes del Ministerio del Interior?”. - Friedrich Engels, Situación de la clase trabajadora en Inglaterra, 1845

Las palabras de Engels vienen a la mente al ver a Jeremy Corbyn anunciar los planes para el lanzamiento de su “Proyecto por la paz y la justicia” en el Año Nuevo. Han pasado unos 175 años desde que el gran revolucionario —cuyo bicentenario está siendo celebrado— escribió de manera tan condenatoria sobre la empalagosa perfidia de la clase media de Inglaterra, pero su observación conserva toda su fuerza.

El exlíder laborista, ahora despojado del timón del partido, aparece en un video de cuatro minutos que describe como una “muestra” de su nuevo proyecto. Con todos los sellos distintivos de una promoción benéfica de Christian Aid, o la última iniciativa de las Naciones Unidas, un benéfico Corbyn explica que está “muy emocionado” de unir “a las personas por la justicia social, la paz y los derechos humanos en Reino Unido y en todo el mundo”.

“Ha sido un año difícil para todos nosotros”, frente un fondo blando y el logotipo bíblico de “PJ”, con el COVID-19 “que ha expuesto y profundizado la magnitud de la injusticia y desigualdad en nuestra sociedad”.

Corbyn anuncia el Proyecto Paz y Justicia (crédito: Twitter, @jeremycorbyn)

“Difícil” es quedarse corto. Los incentivos a las ganancias de la oligarquía global han permitido que la pandemia de COVID-19 se descontrole, provocando un creciente número de muertes y miseria económica y social. Sin embargo, Corbyn parece notablemente intacto. Nunca se ha visto tan relajado y calmado.

Si el objetivo es proyectar serenidad, un alejamiento casi santo de la lucha humana, la verdadera impresión que deja es de autosatisfacción y complacencia.

El “mal manejo” de la pandemia ha demostrado la “incapacidad de nuestro sistema privatizado y vaciado para hacer frente a los desafíos de nuestros tiempos”, continúa. Luego, nombra brevemente los diversos fracasos de “nuestra política y sistemas económicos”, comenzando con un homenaje al movimiento Black Lives Matter que ha expuesto el “azote del racismo”, “los incendios forestales en Australia, Rusia y Estados Unidos”, y “años de guerras interminables y crisis económica ...”. Todo ha demostrado “lo conectados que estamos todos” y la necesidad de “solidaridad” para resolver nuestros “problemas comunes”.

No especifica cuál sistema ha fallado. La palabra capitalismo no pasa por los labios de Corbyn. En cuanto a cuáles son las acciones urgentes para detener la pandemia, salvar vidas, proteger el planeta, lograr la justicia social, no dice nada. No se hace referencia al creciente peligro del fascismo y el autoritarismo. En cambio, Corbyn dice que el objetivo es crear “espacio, esperanza y oportunidad”; “compartir experiencias y generar ideas” y proporcionar “investigación y análisis”.

Luego vienen las letras pequeñas: “Este proyecto no sustituirá a ninguna otra campaña u organización”.

Mientras tanto, la suspensión de Corbyn como diputado laborista y su posible expulsión son la punta de lanza de una caza de brujas al estilo mccarthyista dirigida por el actual líder del partido sir Kier Starmer para purgar cualquier rastro izquierdista del Partido Laborista y supervisada por los servicios secretos británicos, estadounidenses e israelíes.

Con este fin, el laborismo ahora se parece a un régimen de estilo estalinista, con cientos de ramas de los distritos electorales censuradas y miembros destacados suspendidos, únicamente por el “crimen” de expresar solidaridad con Corbyn. Según el secretario general laborista David Evans, garantizar un “espacio seguro” para aquellos que puedan “sentirse incómodos e inseguros” en las reuniones del partido, “debe tener prioridad sobre nuestros derechos [de los miembros] en este momento”.

Mientras que esta purga se lleva a cabo en nombre de los “miembros judíos”, un número cada vez mayor de los disciplinados son judíos antisionistas que se han pronunciado en contra de la caza de brujas, incluyendo Moshé Machover y Naomi Wimborne-Idrissi.

La grotesca farsa de afirmar que esto tiene algo que ver con la lucha contra el antisemitismo y el racismo fue subrayado por la respuesta aplacadora de Starmer a una llamada telefónica por la radio LBC. La persona que llamó apoyó abiertamente la teoría del “gran reemplazo” popular entre los fascistas, afirmando que los blancos estaban “destinados a convertirse en una minoría” en Reino Unido para 2066, y preguntó por qué ella, como “mujer blanca británica” no debería tener el “mismo derecho” a la “autodeterminación” como los judíos israelíes, una referencia a la ley de 2018 de Israel que declara que solo los judíos tienen derecho a la autodeterminación en el país. Starmer le aseguró que “todos tenemos esos derechos”.

Más de 50.000 miembros laboristas han dimitido en los últimos meses. Pero Corbyn no mencionó a Starmer ni la caza de brujas en su video, al tiempo que afirmó que su proyecto “se basaría en las políticas socialistas populares desarrolladas en el Partido Laborista durante los últimos cinco años”.

El medio de comunicación pro-Corbyn Canary opinó: “Puede haber cierta decepción de que Corbyn no haya lanzado un nuevo partido político ... Pero lo que se espera que haga este nuevo proyecto es trabajar más allá de las líneas de los partidos políticos y fomentar la cooperación y el cambio fuera de los procesos democráticos establecidos”.

El proyecto de Corbyn ha sido muy seguido por Jacobin, el órgano de los Socialistas Democráticos de EE.UU. Ahí aparece una entrevista en la que Corbyn hizo el siguiente comentario sobre su última aventura: “Este no es un nuevo partido político, sino un espacio en el que la gente puede reunirse”.

DSA se dedicó a subordinar al Partido Demócrata a los trabajadores y jóvenes radicalizados, comenzando por su total apoyo a la campaña presidencial de Bernie Sanders. Después, cuando éste se retiró, transfirió su apoyo entusiasta a Biden, mientras que minimizó deliberadamente el peligro de los complots golpistas y fascistas de Trump.

Asimismo, la iniciativa de Corbyn pretende ser un aprisco político para evitar una rebelión contra la burocracia laborista y sindical. El lanzamiento oficial incluirá a la exlíder del Sindicato Nacional de Educación, ahora compañera laborista, Christine Blower, el secretario general del sindicato Unite, Len McCluskey, el miembro del Partido Comunista de Sudáfrica y exministro de Inteligencia del ANC, Ronnie Kasrils, y Yannis Varoufakis, exministro del Gobierno de Syriza en Grecia.

La afirmación de que el “corbynismo” transformaría al Partido Laborista, el principal oponente político del socialismo en Reino Unido durante más de un siglo, siempre fue una mentira. Pilotado por la pseudoizquierda, su modelo era Syriza y otras tendencias antimarxistas y de falsa izquierda, incluyendo el Nuevo Partido Anticapitalista en Francia, el partido La Izquierda en Alemania, Podemos en España y el DSA.

Como explica la resolución del Congreso de 2020 el Partido Socialista por la Igualdad PSI (Reino Unido), “Enraizados en sectores pudientes de la clase media, insisten en que la clase trabajadora ya no es una fuerza revolucionaria, sino que ha sido reemplazada por una multitud de sectores sociales definidos por identidades nacionales, raciales, de género o de estilo de vida... ara identificar y explicar el papel de estos partidos, el CICI desarrolló el término pseudoizquierda: apoyan el capitalismo, se oponen a la lucha de clases, abrazan el irracionalismo filosófico y apoyan las guerras neocoloniales.”.

Estas iniciativas del “nuevo partido de izquierda” han visto a Syriza y Podemos participar en Gobiernos en turno, en nombre de la élite gobernante o servir como parteras del Partido Laborista de Starmer y la Administración entrante de banqueros y criminales de guerra de Biden.

Sobre los escombros de sus operaciones anteriores, la pseudoizquierda ahora propone “proyectos”, “investigación y análisis”, y el “intercambio de ideas” mientras redoblan sus esfuerzos para ocultar las implicaciones revolucionarias del colapso capitalista bajo el camuflaje ideológico de la política de identidades, el “Nuevo trato verde”, etc. La “solidaridad”, desprovisto de cualquier contenido de clase específico o intereses de clase por defender, es la palabra clave para formar una “coalición progresista” burguesa, trabajando “más allá de las líneas de los partidos políticos” para sofocar, confundir y desviar la lucha independiente y socialista de la clase trabajadora.

Solo el Partido Socialista por la Igualdad lucha por comités de seguridad de base contra la pandemia; la defensa incondicional de los inmigrantes y solicitantes de asilo; la oposición al militarismo y la guerra y la defensa de los derechos democráticos como parte integral del internacionalismo socialista y la construcción del Comité Internacional de la Cuarta Internacional como el partido mundial de la revolución socialista. Es este partido al que los trabajadores y los jóvenes deben unirse y el que deben construir.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 20 de diciembre de 2020)

 

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