Educadores de Texas piden una lucha unida en defensa de la denunciante Rebekah Jones

Comité de Seguridad de Base de Educadores de Texas
21 diciembre 2020

Esta declaración pide la unidad de los educadores en Florida, Texas y en todos los Estados Unidos en defensa de Rebekah Jones, la denunciante de COVID-19. Describe el programa necesario para cerrar escuelas y lugares de trabajo no esenciales, a fin de detener la propagación de la pandemia y salvar vidas. Instamos a todos aquellos que quieran sumarse a esta lucha a que nos envíen su información de contacto hoy mismo.

Nosotros, el Comité de Seguridad de Base de Educadores de Texas, condenamos la redada policial fascistoide en la casa de la denunciante de COVID-19 y científica de datos Rebekah Jones que tuvo lugar la semana pasada en Florida.

De manera ciertamente autoritaria, los agentes apuntaron con sus armas a Jones, su esposo y sus hijos. Procedieron a confiscar su teléfono, computadora y dispositivos para almacenamiento de datos, en un esfuerzo por intimidarla a ella y a cualquier otra persona que reporte datos sobre infecciones y muertes por COVID-19.

Rebekah Jones (Captura de pantalla: CBS Local)

Este asalto a los derechos democráticos a la libertad de expresión y la libertad de información es parte de un esquema de encubrimiento más amplio, para ocultar la catastrófica propagación de la pandemia en nombre del beneficio corporativo.

Mientras que el objetivo inmediato de atacar a Jones es silenciarla y victimizar a cualquiera de sus excompañeros de trabajo en el Departamento de Salud de Florida (DOH) con quienes ella estuvo en contacto, es parte de un esfuerzo más amplio para reprimir toda disidencia de la clase trabajadora contra las homicidas políticas de apertura de escuelas y negocios no esenciales, los dos principales vectores de la propagación de COVID-19 este otoño. Esto es expuesto por la negativa a denunciar la redada como un ataque a los derechos democráticos por parte de los Demócratas, y la difamación del New York Times, alineado con los demócratas.

A través de su trabajo con The COVID Monitor, el rastreador más completo de infecciones por COVID-19 en escuelas K-12 en los EE. UU., Jones ha documentado 375,806 casos de COVID-19 relacionados con la apertura de escuelas K-12. Solamente en los últimos 10 días, el rastreador ha registrado un total adicional de 117,344 casos entre estudiantes y personal escolar, exponiendo la mentira difundida por sindicatos y políticos de ambos partidos de las grandes empresas, que puede haber una “reapertura segura” de las escuelas.

Este último esfuerzo para suprimir los datos sobre COVID-19 sigue al despido de Jones del DOH en mayo por negarse a manipular los datos sobre la propagación de la pandemia, como exigió el gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis. En estos esfuerzos, DeSantis estaba imitando a la administración Trump, cuyos funcionarios trabajaron activamente para manipular los informes semanales de morbilidad y mortalidad de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

El jueves, se reveló que Paul Alexander, asesor del exsecretario adjunto de asuntos públicos del Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHS) Michael Caputo, envió numerosos correos electrónicos durante el verano instando al DHS a promover políticas que desarrollen la “inmunidad colectiva” sin vacuna. En un correo electrónico del 4 de julio, escribió: “Los bebés, los niños, los adolescentes, los jóvenes, los adultos jóvenes, los de mediana edad sin enfermedades, etc. tienen un riesgo de cero a poco ... así que los usamos para desarrollar [inmunidad] colectiva ... queremos que se infecten”.

Todas estas políticas criminales han sido aplicadas tanto por los republicanos como por los demócratas en nombre de Wall Street. Las entrevistas de Trump con Bob Woodward dejaron en claro no solamente que Trump comprendió desde el principio la gravedad de la amenaza a la salud pública y deliberadamente decidió “minimizar” los riesgos para no crear un “pánico” con lo cual se refería a una liquidación en el mercado de valores sino también que Woodward, el Washington Post y los miembros de alto rango del Partido Demócrata ocultaron al público esta vital información durante siete meses.

En este contexto, el trabajo realizado por Rebekah Jones y otros para seguir rastreando las infecciones y muertes relacionadas con la pandemia a través de bases de datos independientes e integrales, adquiere un carácter heroico.

En contraste con la separación deliberada de maestros por parte de sus sindicatos a través de las fronteras estatales, hacemos un llamado a todos los educadores de Florida para que creen un Comité de Seguridad de Base de Educadores de Florida en todo el estado para unirse con el nuestro en Texas y otros en los EE. UU. ¡Únase a nosotros para defender a Rebekah Jones y los principios científicos que defiende! ¡Lucha por unificar la inmensa oposición de la clase trabajadora a las políticas homicidas de la administración DeSantis!

Nuestro comité adopta las siguientes demandas que deben cumplirse para contener la pandemia y salvar vidas, e instamos a los educadores de Florida a luchar por estas mismas demandas en su estado:

1) ¡Por la protección de la libertad de expresión y de todos los denunciantes! Ningún científico, trabajador, periodista o educador debería ser castigado por ejercer sus derechos, establecidos en Primera Enmienda, a la libertad de expresión y la libertad de prensa. La redada fascistoide contra Rebekah Jones es el último en un ataque de décadas contra los derechos democráticos y los denunciantes, incluidos Julian Assange, Edward Snowden, Chelsea Manning y muchos otros. Estos valientes denunciantes deben ser defendidos por los educadores y todos los trabajadores, quienes comparten los mismos intereses en conocer la verdad sobre el COVID-19, la guerra imperialista y los crímenes gubernamentales y corporativos.

2) ¡Por la transparencia total y el acceso a datos estadísticos relevantes relacionados con la pandemia COVID-19! Hay que oponerse a todos los esfuerzos por manipular datos encubriendo infecciones y muertes. En su lugar, se deberían invertir miles de millones de dólares en expandir masivamente las pruebas de COVID-19 y el rastreo de contactos en los EE. UU. e internacionalmente. Deben desarrollarse paneles de control completos, como The COVID Monitor, para cada distrito escolar, cada industria y cada vecindario del mundo.

3) ¡ Por el cierre inmediato de todas las escuelas y lugares de trabajo no esenciales! El trabajo realizado por Jones y otros deja en claro que la pandemia está fuera de control y que las escuelas y los lugares de trabajo son los principales vectores de la propagación del COVID-19. En las condiciones en las cuales ahora se distribuyen las vacunas, no se pueden escatimar esfuerzos para detener la propagación del virus. Solo la movilización independiente de los educadores y de la clase trabajadora en general puede asegurar el cierre de escuelas y lugares de trabajo, ya que los demócratas y republicanos, respaldados por todos los sindicatos, están decididos a mantener el flujo de ganancias hacia la élite empresarial y financiera.

4) ¡Financiación y recursos completos para el aprendizaje remoto de alta calidad! Con las escuelas cerradas, cada estudiante y educador debe tener garantizado el acceso a computadores portátiles de alta calidad, acceso a Internet y otras tecnologías necesarias para el aprendizaje remoto. Se debe lanzar una campaña de reclutamiento masivo para contratar nuevos maestros, de modo que el tamaño de las clases remotas se reduzca a un máximo de 15 estudiantes. Todos los padres y trabajadores no esenciales deben tener garantizados ingresos adecuados, atención médica y acceso a alimentos de alta calidad mientras dure el encierro.

Todas nuestras demandas son plenamente alcanzables y deben financiarse mediante la expropiación de la vasta riqueza atesorada por la oligarquía financiera. Tras la aprobación bipartidista de la Ley CARES en marzo, durante los últimos nueve meses estos especuladores de la pandemia han recaudado más de $1 billón. Toda esta riqueza debe ser confiscada y reorientada para satisfacer las necesidades sociales y las demandas anteriores para contener la pandemia.

El Comité de Seguridad de Base de Educadores de Texas se solidariza con nuestros homólogos de Florida. Como tejanos, también nos enfrentamos a un enemigo similar: un fantasma inquietante de la muerte que emana de las cámaras de nuestro edificio del capitolio estatal. Nosotros también vivimos en un estado donde el concepto pseudocientífico de “inmunidad colectiva” sin una vacuna accesible y ampliamente distribuida es política pública oficial.

Como resultado, docenas de nuestros maestros, administradores, paraprofesionales, conductores de autobuses y otro personal escolar han sucumbido al virus. Más recientemente, los maestros Paul Blackwell, de 62 años, y Rose Mary Blackwell, de 65, de Grand Prairie, Texas, ambos sucumbieron al virus el domingo. Habían estado casados durante 30 años y eran miembros queridos de su comunidad.

Miles más, incluidos niños y adultos jóvenes, han sufrido terribles complicaciones por contraer el coronavirus, incluido uno de los miembros de nuestro comité, un maestro de un distrito escolar de Austin el cual ha negado las solicitudes de casi 1,000 maestros para posiciones remotas, incluidas personas con cáncer y mujeres embarazadas y aquellos con otros tipos de discapacidades que los ponen en alto riesgo.

Incluso niños, que antes se decía que eran inmunes a esta enfermedad, han muerto. Sin embargo, ni siquiera la trágica muerte de un niño de guardería ha movido a nuestro gobernador republicano Greg Abbott a cambiar de rumbo. Al igual que DeSantis, que tampoco se conmueve por la muerte de al menos nueve niños de COVID-19 en su estado, Abbott da un apoyo ciego e inquebrantable a Trump.

Texas, al igual que Florida, ha visto a numerosos profesores obligados a renunciar a sus puestos debido a problemas de salud. Para los que se quedan atrás en el aula, nosotros también debemos soportar la locura del modelo híbrido y las pruebas presenciales obligatorias por el estado, sin mencionar la escasez del equipo más básico necesario para que la instrucción en línea tenga éxito. En lugar de invertir en la enseñanza a distancia, nuestro estado ha desviado fondos de forma similar al teatro de la higiene.

La reapertura de las escuelas también ha sido implementada por políticos demócratas, incluyendo aquí en Houston, en la ciudad de Nueva York, y a través de los Estados Unidos. El miércoles, el gobernador demócrata de Washington, Jay Inslee, anunció su intención de reabrir las escuelas en las próximas semanas, mientras que planes similares se están poniendo en marcha en Chicago, a través de California, y en otros lugares dirigidos por los demócratas.

En cada caso, los sindicatos de maestros y los medios de comunicación corporativos han ayudado a facilitar estas reaperturas basándose en afirmaciones espurias de que las escuelas no son un vector de transmisión significativo.

Tras la reapertura de las escuelas, los niños representan ahora más de 1,6 millones de infecciones y aproximadamente el 12,2% de todos los casos. Además, las tasas de infección y de mortalidad en general experimentaron un aumento masivo después de que las escuelas abrieran en masa en agosto y septiembre.

Los medios de comunicación corporativos nos quieren hacer creer que las leyes de la naturaleza están suspendidas en la puerta de la escuela, y que este fenómeno se explica mejor por las reuniones privadas y la irresponsabilidad del público.

Esto se hace eco del sentimiento de nuestro gobernador, quien imprudentemente abrió bares y restaurantes en contra de las directrices de los expertos en salud y luego culpó del previsible aumento de las infecciones a los jóvenes, quienes dijo que no estaban tomando las precauciones adecuadas.

Al igual que la epidemia de tiroteos en las escuelas, los "pensamientos y oraciones" poco sinceros en respuesta a las muertes diarias de miles de personas han ahogado las llamadas a la acción real. Incluso ante grotescas atrocidades, la sensibilidad moral nunca movió a demócratas y republicanos a contradecir los intereses de las industrias de armas y municiones. De la misma manera, no debemos esperar que la muerte y el sufrimiento les afecten ahora. Sólo a través de una acción audaz, dirigida y sostenida por parte de la clase obrera podremos poner fin a esta locura.

En palabras de Fredrick Douglass, "El poder no concede nada sin una demanda". Maestros de Florida, ¡únase a nosotros para exigir el fin de esta guerra contra la clase obrera y representar el valor y la integridad que nos esforzamos por inculcar a todos nuestros estudiantes!

Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para ayudarles a crear comités de base en todo su estado, para unirnos a nuestras luchas en Texas y a las de los EE.UU. y a nivel mundial. Sólo a través de esta acción unificada a través de las líneas estatales podremos detener la propagación de la pandemia, salvar vidas y asegurar que la educación pública y todas nuestras necesidades sociales sean completamente satisfechas. ¡Inscríbase hoy para unirse a esta lucha!

(Artículo publicado originalmente en inglés el 18 de diciembre de 2020)

 

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