Trabajadores de autopartes en Indiana apoyan el llamado a una huelga general política

Declaración del Partido Socialista por la Igualdad
21 diciembre 2020

El comité de seguridad de base de los trabajadores de autopartes de Faurecia en Columbus, Indiana, publicó esta declaración condenando a la empresa por exponer brutalmente a los trabajadores al coronavirus y al sindicato International Brotherhood of Electrical Workers (local 1424 del IBEW) por coludir con la empresa. La declaración urge a los trabajadores a apoyar la declaración del Partido Socialista por la Igualdad llamando a una huelga general política a nivel nacional para salvar vidas.

Como lo han subrayado el WSWS y el PSI, ante la posibilidad de que distribuya ampliamente la vacuna en los próximos meses, es especialmente urgente detener la propagación innecesaria y cada vez más rápida del virus y la pérdida de vidas.

La declaración del comité en Gladstone está publicada adelante. Para descubrir más sobre cómo unirte a este comité o a la red de comités de seguridad de base de los trabajadores automotores, contacta autoworkers@wsws.org.

Fundamos este comité en agosto pasado para combatir la propagación del COVID-19 y salvar vidas, defender a los denunciantes y nuestro derecho a pronunciarnos y a unirnos con nuestros hermanos y hermanas en todo el país y el mundo en lucha contra el sistema responsable de imponernos esta catástrofe.

Fábrica Fauricea Gladstone (crédito: Aaron Mayberry/Google Maps)

En nuestra primera declaración afirmamos: “Nuestras vidas están en peligro cada día que vamos a trabajar. Todos conocemos a compañeros de trabajo que se han contagiado con el letal coronavirus…

“La gerencia y el sindicato IBEW (International Brotherhood of Electrical Workers) no nos dicen cuántos han muerto por COVID-19… Ofrecen un espectáculo con los procedimientos de seguridad en la entrada… Sabemos que solo intentan aparentar que cumplen los pasos”.

El brote en Gladstone ha empeorado. Una horrenda explosión casi mata a Sheila Skaggs con quemaduras, mientras la empresa y el sindicato se rehúsan a explicar cómo ocurrió o a dar información sobre su condición.

A todos con los que hemos hablado y que contrajeron COVID y estuvieron fuera por un mes o más les negaron su pago de incapacidad de corto plazo. ¡Eso es horrible! Algunos de nuestros compañeros de trabajo están obligados a ocultar el hecho de que están enfermos porque tienen temor de que les nieguen su pago por incapacidad de corto plazo que ELLOS mismos pagaron por medio de deducciones a sus salarios.

Faurecia sabe que están propagando el virus, y que están obligando a la gente a trabajar y no hacen nada para detenerlo. Sabemos que la compañía ha llamado a varias personas infectadas con el coronavirus y les ha dicho que vuelvan al trabajo después de los 10 días. Les dijeron: “Bueno, si no tienes fiebre, puedes volver”. Al mismo tiempo, están torciendo sus brazos al negarles los pagos por incapacidad o cualquier otra compensación. Otros reciben unos magros $200 a la semana, con los que nadie puede vivir.

Las empresas están usando la presión económica para obligarnos a trabajar a pesar del peligro.

En lugar de gastar esos $6 billones asociados con la Ley CARES en las grandes empresas y los bancos, deberían haber gastado ese dinero en el cierre de todas las empresas no esenciales y utilizar ese dinero para sostener a la clase trabajadora y las pequeñas empresas que lo necesitan.

Ya hay más de 308.000 muertos, y se estima que otros 250.000 a 450.000 morirán en los próximos meses. Piensen en esto. Son muertes en la escala de la Guerra Civil en los Estados Unidos.

El Congreso de los demócratas y republicanos está regateando sobre la provisión de unos míseros $300 por semana para los trabajadores desempleados. Mientras tanto, los políticos más despiadados están exigiendo que las corporaciones sean protegidas de cualquier responsabilidad por los lugares de trabajo inseguros y por exponer a los trabajadores al COVID-19. Lo que el Gobierno está diciendo, en esencia, es que está bien que estas empresas nos maten.

Lo que los capitalistas están haciendo es asesinato. ¿Cuánto más vamos a tolerar?

El Comité de Seguridad de Base de Faurecia Gladstone rechaza su política criminal. Apoyamos la declaración del Partido Socialista por la Igualdad titulada ¡Acciones de emergencia para salvar vidas! ¡Cierren las escuelas y la producción no esencial! ¡Compensación plena para todos los trabajadores!”.

Cuando las huelgas salvajes obligaron a la industria a cerrar el pasado marzo durante dos meses, eso frenó el virus y salvó miles de vidas. Pero todavía hubo lugares como Faurecia que mintieron y declararon que estaban produciendo piezas esenciales.

Algunos quizás votaron por Biden con la esperanza de que iba a cerrar los lugares no esenciales para que el virus pudiera ser contenido. Pero tan pronto cuando fue elegido, dijo que no cerraría los negocios, “Punto”. Al contrario, declaró que todas las escuelas se abrirían en sus primeros 100 días.

El PSI tiene razón. Necesitamos cerrar toda la producción no esencial y todas las escuelas y universidades en todo el país, y pagarles a los trabajadores para que se queden en casa y se mantengan a salvo ellos y a sus familias. Al mismo tiempo, los trabajadores esenciales que tienen que trabajar deben estar bien protegidos y recibir un pago por riesgo.

La Reserva Federal entregó suficiente dinero a Wall Street este año, $3 billones, para pagarles a 200 millones de trabajadores un sueldo digno durante seis meses, que es tiempo suficiente para mantenernos a salvo hasta que tengamos una vacuna que se distribuya ampliamente.

Las empresas, los sindicatos y los Gobiernos son los que esencialmente están matando a la gente al obligarnos a trabajar en hervideros de coronavirus, y se están haciendo más que asquerosamente ricos por ello. Son “logreros pandémicos”.

El PSI lo dice mejor: “Toda la respuesta de la clase dominante a la pandemia demuestra que el capitalismo es incompatible con el progreso humano y la vida misma. La alternativa al capitalismo es el socialismo —la reestructuración de la vida social y económica para satisfacer las necesidades sociales, no el lucro privado—”.

Somos nosotros, la clase trabajadora, los que necesitamos detener esta locura. Tenemos que asumir la lucha, como dice la declaración del PSI. No solo las fábricas, no solo los maestros, estamos hablando de toda la clase obrera, junto con las pequeñas empresas, porque el Gobierno no les dio a estas pequeñas empresas lo que necesitan.

Tenemos que asegurar el dinero para que podamos cuidar de la clase obrera, no del 4, 5 o 6 por ciento más rico. Ellos no lo necesitan. No les importa, y no nos ayudarán.

Ya es suficiente. Tenemos que reunirnos, formular un plan y hacer una huelga. Tenemos que conseguir lo que la clase trabajadora necesita.

Para unirte al Comité de Seguridad de Faurecia Gladstone, contacta autoworkers@wsws.org" autoworkers@wsws.org.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 18 de diciembre de 2020)

 

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