76 días: en las primeras líneas de la batalla del coronavirus en Wuhan

por David Walsh
14 diciembre 2020

76 Days, un documental sobre el confinamiento de 11 semanas (del 23 de enero al 8 de abril) en Wuhan, China, la ciudad donde comenzó la pandemia, fue una de las mejores películas del festival de cine de Toronto de este año. Contiene algunos de los dramas más auténticos y memorables. El documental ya está disponible en las plataformas de "cine virtual" de los Estados Unidos.

La película se atribuye a Hao Wu, Weixi Chen y Anonymous (un reportero local de Wuhan que desea permanecer en el anonimato para proteger su identidad).

Wu, un director de cine chino-americano (Beijing o Bust, The Road to Fame, People's Republic of Desire), editó el metraje de vídeo rodado en Wuhan por sus dos colaboradores.

76 Days

El documental no ofrece ninguna evaluación o análisis global. Es un primer plano. Casi todo el mundo es un paciente infectado por un virus o un trabajador de la salud. La intensa inmediatez es una limitación, pero 76 días, en un momento de implacable propaganda del gobierno de EE.UU. contra el nuevo "Peligro Amarillo", presenta a su audiencia la humanidad y el sufrimiento del pueblo chino de una manera íntima y totalmente legítima.

De manera aún más general, es un golpe a la insensibilidad e indiferencia de los medios de comunicación y del establishment político en todas partes, que argumentan —o insinúan— que la porción de la población que sucumbe principalmente al coronavirus no tiene valor, es un peso muerto, de alguna manera no es totalmente humana.

En el documental, vemos a una mujer rogando frenéticamente, pero en vano (por razones de salud), para ver a su padre moribundo una vez más. "¡Papá! Te quedarás para siempre en mi corazón", llora. En otra escena, una de las más conmovedoras y reveladoras, una multitud desesperada de enfermos presiona para acceder a la entrada de un hospital. "¡Por favor, coopere!", suplican los miembros del personal. Prometen que todos serán admitidos eventualmente.

76 Days (2020)

Una enfermera recoge las tarjetas de identificación y los teléfonos móviles de los muertos. Estos últimos, a menudo con imágenes de los fallecidos o de los miembros de la familia, son como pequeños y brillantes fantasmas. Una mujer infectada con el virus da a luz. "Es una niña". Pero el bebé es retirado inmediatamente, debido a la salud de la madre. Más tarde, la veremos a ella y a su marido esperando ansiosamente a su hijo. El feliz reencuentro tiene lugar cuando una enfermera les dice alegremente que el bebé era "un gran durmiente y un buen comedor".

Un "abuelo travieso" sigue levantándose y vagando por los pasillos, buscando una salida para volver a casa. Alguien dice: "Era un pescador. Es inquieto". Enfermo y asustado, llora. "Ya tengo un pie en la tumba". Sin embargo, resulta ser uno de los afortunados y sobrevive. Cuando finalmente es liberado, los miembros del personal se reúnen cerca del ascensor para despedirse de él. "Nunca te olvidaré", les dice.

Gente desesperada tratando de entrar al hospital en 76 Days

En una de las secuencias finales, una enfermera concienzuda devuelve las pertenencias de un padre muerto a un miembro de la familia. "Lo siento", dice. "Lo intentamos todo". "Lo sé" es la simple respuesta, mientras la mujer llorando se da vuelta para irse.

En la declaración de su director, Hao Wu describe su reacción en los primeros días de la pandemia ya que "se hizo cada vez más evidente que el gobierno local había mentido y suprimido a los denunciantes para ocultar el brote". También se hizo evidente que la situación era grave en Wuhan: la gente moría, los hospitales estaban abrumados y el personal médico no tenía la protección adecuada, por lo que también se enfermaban y morían".

Más tarde, en Nueva York, se sintió como si estuviera "reviviendo las historias de Wuhan una y otra vez en América: un gobierno mal preparado, políticos mentirosos o científicamente ignorantes, residentes asustados y médicos y enfermeras exhaustos sin equipo de protección". Me impactó aún más, esta segunda vez, porque Estados Unidos supuestamente tenía una infraestructura de salud pública de primera clase y un sistema político muy superior".

Francamente, sin glorificar el papel de los funcionarios chinos, es absurdo sugerir que los EE.UU. "revivieron" la experiencia de Wuhan. El cierre de esta última ciudad y las medidas de acompañamiento contenían y suprimían el virus. China ha caído ahora al puesto 77 de la lista de países clasificados por número de muertes, con 4.600 víctimas mortales. Estados Unidos, con un cuarto de la población, ha sufrido 290.000 muertes, gracias a la política homicida del gobierno.

En cualquier caso, 76 Días es un trabajo valioso y conmovedor.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 7 de diciembre de 2020)

 

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