Las muertes de COVID-19 en Europa se acercan al medio millón

12 diciembre 2020

Dos semanas antes de Navidad, la pandemia de COVID-19 está propagándose fuera de control en Europa. Ayer, la cifra de muertes por COVID-19 superó las 5.000, llevando el total europeo a por lo menos 444.135 personas.

El jueves, 887 personas fallecieron de COVID-19 en Italia, 529 en Alemania, 516 en Reino Unido, 562 en Rusia, 292 en Francia y 470 en Polonia.

Una paramédica sale de una carpa colocada frente a la sala de emergencias del hospital Cremona, norte de Italia [crédito: Claudio Furlan/Lapresse via AP, archivo]

Si la cifra de muertes permanece en este nivel, diciembre será el mes más letal desde que inició la pandemia, con más de 150.000 muertes. En noviembre, fallecieron 123.000 personas por COVID-19, convirtiéndolo en el mes más mortal hasta la fecha. Ahora, en los primeros 10 días de diciembre, más de 50.000 personas ya fallecieron por COVID-19, un promedio diario de 5.000.

La situación es particularmente dramática en Suecia, donde la estrategia de “inmunidad colectiva” que está siendo efectivamente aplicada por todos los Gobiernos europeos fue formulada inicialmente. Para el jueves por la noche, había registrado 7.354 muertes y más de 312.000 contagios. Con una población de tan solo 10,6 millones, esto significa que casi el tres por ciento de los habitantes se ha contagiado. La tasa de contagios se duplicó a más de 500 casos por 100.000 habitantes en las primeras dos semanas de noviembre. El jueves, el Gobierno sueco reportó un récord de 7.935 casos nuevos.

Alemania ha sido aclamada por la prensa burguesa como un modelo en el manejo del virus. Ahora, el país está en el centro de la pandemia de COVID-19 en Europa. Después de reportar un récord de 622 muertes el miércoles, el país también reportó un récord de nuevos casos el jueves de 28.179. Esta cifra fue mucho más alta que en Francia (13.370), Reino Unido (20.964) e Italia (16.999), los países con los niveles generales más altos de contagios y muertes en la Unión Europea.

A pesar de la catástrofe cada vez más severa, los Gobiernos europeos de todo tinte se rehúsan a tomar las medidas necesarias de emergencia y el cierre de escuelas y negocios no esenciales para prevenir cientos de miles de muertes. Por el contrario, ya están preparando un relajamiento mayor de las medidas inefectivas del “encierro light”. Estas medidas tan solo han procurado ocultar la responsabilidad de la clase gobernante por la catástrofe mientras envía a los jóvenes a las escuelas y a los trabajadores al trabajo, a fin de garantizar las ganancias para la aristocracia financiera.

La mayoría de los países europeos han mantenido abiertas las escuelas y universidades sin siquiera las medidas de seguridad más limitadas ni pasar a las clases en línea. No existe ninguna regulación para el transporte público que decenas de millones de trabajadores usan a diario, e incluso los limitados cierres a tiendas fueron eliminados para no prevenir las compras navideñas. Esto inevitablemente propagará el virus de forma masiva. No obstante, la agenda de la cumbre de Estados europeos del 10 y 11 de diciembre discutirá “la coordinación de la respuesta a la pandemia de COVID-19, incluyendo… el gradual levantamiento de restricciones”.

En la tarde del primer día de la cumbre, el primer ministro francés Jean Castex anunció que la población podrá viajar libremente por toda Francia a partir del 15 de diciembre. También habrá un toque de queda nacional de 8 p.m. a 6 a.m. durante las vacaciones, con la excepción de la Nochebuena. Castex dijo que el objetivo de su Gobierno de reducir el número de nuevas infecciones diarias por debajo de 5.000 no se alcanzaría. No obstante, las escuelas seguirán funcionando normalmente hasta que comiencen las vacaciones de Navidad, el 19 de diciembre, y luego reanudarán sus operaciones como estaba previsto el 4 de enero.

Antes de la cumbre de Bruselas, la canciller alemana Angela Merkel resumió la posición de la burguesía europea. En una declaración al Bundestag alemán el miércoles, dijo: “La lección que aprendimos de la primavera fue que haremos todo lo posible para mantener abiertas las guarderías y las escuelas”. Merkel propuso que los estudiantes abran las ventanas de las escuelas en el frío del invierno, ya que una buena “aireación es también parte del trabajo en los meses de invierno”. Añadió, “Esto es simplemente porque tenemos condiciones especiales”.

Eso es inconfundible. Aunque la llamada “segunda ola” de la pandemia ya se ha cobrado más vidas que la primera, y los estudios científicos han demostrado que los “cierres duros” de la primavera salvaron millones de vidas, los Gobiernos europeos han acordado que esta vez no habrá medidas exhaustivas para contener el virus.

En su discurso, Merkel habló de los intereses sociales y políticos que hay detrás de esta política asesina. Se trata de los intereses económicos y geoestratégicos imperialistas en la lucha entre las grandes potencias. “Esta pandemia es algo que sin duda reorganizará el equilibrio de poder en el mundo, en primer lugar, económicamente, pero quizás también sociopolíticamente”, declaró, “lo que significa que debemos ver cómo nos incrustamos en el contexto mundial”.

Merkel señaló que la economía alemana, al igual que la estadounidense, se derrumbará entre un cuatro y un seis por ciento este año. Dijo que Alemania está muy por detrás de países como China, “que saldrá de estos años con un crecimiento del 1,9 por ciento”. Alemania debe “hacer todo lo posible para asegurar que el camino de la recuperación que emprendimos en el tercer trimestre después de una caída masiva en el segundo trimestre pueda continuar”. Las empresas alemanas deben “mantenerse al ritmo de la competencia internacional” y “hacer todo lo posible para asegurar que mantengamos la fuerza alemana no solo en la esfera económica”.

Los Gobiernos capitalistas europeos se niegan a cerrar escuelas y fábricas –los principales impulsores de la pandemia– porque tienen la intención de exprimir implacablemente la plusvalía y ganancias de la clase obrera.

Se va a hacer pagar a los trabajadores los cientos de miles de millones de euros entregados como parte de los llamados rescates corona, principalmente a la oligarquía financiera, las grandes empresas y los bancos. Merkel dijo: “También debemos recordar siempre lo que significa la deuda pública. Significa, por supuesto, la carga sobre los presupuestos futuros, significa la necesidad de pagarla, y significa restricciones sobre los gastos futuros y sobre las generaciones futuras”.

La propaganda de los Gobiernos europeos de que reaccionaron más responsablemente a la pandemia que el Gobierno de Trump ha sido expuesta como un fraude. Al igual que en los EE.UU., la población europea se enfrenta a una despiadada clase dirigente que literalmente se alimenta de la muerte y la miseria. A medida que las tasas de infección y muerte se disparan y los hospitales de toda Europa se tambalean al borde del colapso, los precios de las acciones se disparan, enriqueciendo enormemente a una pequeña capa en la cima de la sociedad.

Este invierno de muerte en Europa muestra la bancarrota del capitalismo. Si se quieren salvar cientos de miles de vidas, la clase obrera debe intervenir independientemente en la vida política en oposición al sistema social que ha llevado a este horrible desastre bloqueando una política racional y científica. La lucha contra la pandemia –así como contra la desigualdad social, la guerra y la dictadura— exige la expropiación de la oligarquía financiera y la transformación de la sociedad sobre una base socialista.

En toda Europa, la clase obrera y la juventud se están radicalizando, organizando huelgas y protestas contra la propagación de la pandemia y los ataques a los puestos de trabajo y los salarios. La cuestión de la estrategia y la perspectiva es crucial. Las secciones europeas del Comité Internacional de la Cuarta Internacional y su grupo de simpatizantes en Turquía están luchando por construir una red de comités de acción independientes para preparar una huelga general en toda Europa que obligue al cierre de escuelas e industrias no esenciales. En la lucha por el poder político, la clase obrera debe expropiar a la oligarquía financiera y sustituir la reaccionaria UE por los Estados Unidos Socialistas de Europa.

(Publicado originalmente en inglés el 11 de diciembre de 2020)

Johannes Stern

 

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