Trabajadores automotores desenmascaran la promesa de “democracia sindical” de AMLO

por Andres Lobo
10 diciembre 2020

Durante un foro en línea el jueves pasado, varios trabajadores en México victimizados por General Motors y Audi expusieron valientemente las condiciones de trabajo opresivas que imponen los sindicatos y el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

El evento en línea, llamado “Democracia sindical en la industria automotriz en el marco del T-MEC [Tratado entre México, EE.UU. y Canadá]” fue organizado por el Encuentro Binacional contra el T-MEC”, un frente utilizado por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y la confederación sindical estadounidense AFL-CIO para mantener a los trabajadores en ambos lados de la frontera encadenados a los sindicatos nacionalistas y procapitalistas, y para prevenir una unificación auténtica de los trabajadores en todo el continente norteamericano e internacionalmente.

Los organizadores esperaban promover ilusiones en las promesas de “democracia sindical” de AMLO y regresar al redil a los trabajadores que están viendo la futilidad de intentar votar para reemplazar a los líderes gansteriles de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) o unirse a nuevos sindicatos “independientes” que también subordinan los intereses de los trabajadores a la clase capitalista mexicana y las gigantes transnacionales.

Andrés Manuel López Obrador (fuente: Wikimedia Commons)

No obstante, en sus testimonios, los trabajadores explicaron que las protecciones prometidas en la reforma laboral de AMLO y el T-MEC resultaron no ser más que “letras muertas”. Esta conclusión es un paso importante hacia adelante, pero los trabajadores ahora tienen que estudiar las implicaciones de esto y las cuestiones más fundamentales.

¿Por qué se han convertido los sindicatos en cada país y los políticos supuestamente “de izquierda” y “nacionalistas” como AMLO en poco más que gerentes de subsidiarias para las corporaciones y bancos transnacionales? ¿Cuáles son las tareas organizacionales, pero aún más importante, las políticas que enfrentan los trabajadores? Los organizadores del foro se aseguraron de que estos temas clave que enfrentan los trabajadores no se discutieran.

Los dos participantes de la planta de ensamble de Audi en Puebla forman parte de un grupo de más de 25 trabajadores despedidos desde 2017 por oponerse al sindicato SITAUDI, que pertenece a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). La UNT afirma ser “democrática” y diferente a los sindicatos patronales o charros en la CTM, mientras que ha recibido fondos y entrenamiento de la AFL-CIO, el Gobierno de EE.UU. y sus contrapartes alemanes.

Eduardo Badillo explicó que, cuando la planta abrió en 2016, “el sindicato estaba hecho por trabajadores de Audi, poco a poco los fueron cambiando y poniendo al comité que estaba en la empresa Volkswagen [del sindicato SITIAVW], por medio de amenazas”. En una cuestión de cinco meses, añadió, “fue la gente que se quedó con todos los lugares del sindicato, entonces se convirtió en un sindicato charro”. El SITIAVW es otro supuesto sindicato “independiente” en la UNT.

En respuesta, os trabajadores formaron el “Comité de Destitución Pacífica” para reclamar control del sindicato local. “La palabra de 6.800 trabajadores nunca se tomó en cuenta y sigue siendo igual aunque ya se cambió el dirigente”, dijo Badillo. “Nos decían, ‘Tú tienes la culpa, la empresa está bien, tú estás mal… Tú no me pagas para hacer ese trabajo”.

Los trabajadores más militantes pronto fueron despedidos. Jaime Gonzáles describió su propia victimización. A principios de 2017, presentó un documento en nombre del comité solicitando las declaraciones financieras de SITAUDI, cuyas oficinas se encuentran en la misma área de recursos humanos de la empresa. Los oficiales sindicales rechazaron la solicitud de los trabajadores a pesar de que, según la constitución del sindicato, los miembros tienen derecho a conocer los activos, ingresos y gastos. La gerencia despidió a González el día siguiente, afirmando que habían contratado “por equivocación” a 600 trabajadores de más. “La empresa nunca dio de baja a esos 600 trabajadores”, declaró.

El siguiente participante fue Israel Cervantes, un trabajador del complejo de ensamble de GM en Silao, Guanajuato, que también emplea a casi 7.000 trabajadores. Después de diez años bajo un sindicato charro de la CTM, Israel y otros comenzaron a organizarse para expulsarlo. GM luego lo despidió utilizando una prueba “antidoping” fraudulenta. Explicó: “Mi despido fue porque estábamos organizando un grupo por democracia sindical conforme a lo marcado en la nueva reforma laboral, son letras vacías. Tampoco con el T-MEC vemos que se vaya a hacer algo”.

Cervantes continuó, “Durante la huelga [de GM] en EE.UU., también estuvimos apoyando, no aceptando tiempos extras forzosos y la gente de EE.UU. vio con buenos ojos la lucha de nosotros aquí en México”. Los trabajadores de GM y otros en EE.UU. fueron informados de la valiente postura de los trabajadores de Silao a través del Boletín de Trabajadores Automotores del WSWS, que rompió el silencio de la prensa corporativa y el sindicato United Auto Workers (UAW), y organizó varias reuniones en línea en las que los trabajadores de Silao conversaron con sus contrapartes en EE.UU. en 2019.

GM y CTM han continuado su venganza, despidiendo a otros 17 trabajadores en Silao que respaldaron al grupo militante conocido como Generando Movimiento.

La corporación estadounidense y la CTM también realizaron varios votos fraudulentos de contratos y reconocimiento sindical para “cumplir” con la nueva legislación, mientras que todos los reclamos de Generando Movimiento hacia AMLO y su Secretaría del Trabajo fueron ignorados. En cambio, el Gobierno envió a auditores para reunirse con trabajadores que habían sido intimidados y corrompidos por los delegados sindicales para que se diera el visto bueno al proceso pseudodemocrático.

“Trabajamos 12 horas por cuatro días, pero hay áreas donde el sindicato ha presionado a los trabajadores para que trabajen seis días. El nuevo contrato incluye horas extras… Siguen abusando, aprovechando el poder que la misma Secretaría del Trabajo les está dando”.

El trabajador de GM, Sergio Contreras luego describió cómo fue victimizado tras contraer coronavirus y hacer ponerse en cuarentena, tras trabajar ahí por 26 años. “Van nueve fallecidos [de COVID-19] en la planta. El apoyo funerario es de 750 pesos [$38], una burla para las familias que perdieron a un ser querido. El sindicato charro no hace nada por los trabajadores”, añadió Contreras.

¿Una falsa “unidad” con una facción de la burocracia sindical?

Los moderadores les preguntaron a los trabajadores si había mejorado el trato bajo AMLO. “Las reformas laborales son letra muerte”, González de Audi respondió. “No hubo respuesta tanto del anterior personal de la secretaría como los actuales. Nada más sirven para tomarse la foto en los eventos. Para apoyar a la clase trabajadora, es letra muerta”. Las denuncias legales a nivel federal exigiendo su reinstalación siguen ignoradas.

Los moderadores también preguntaron si los trabajadores habían contactado para vincularse a la abogada laboral Susana Prieto y su nuevo sindicato SNITIS.

Prieto, quien colabora con la AFL-CIO, ganó fama durante la histórica ola de paros a principios de 2019, que involucraron a 70.000 trabajadores de autopartes y electrónicos en las maquilas de Matamoros, en la frontera con Brownsville, Texas. Los trabajadores se rebelaron contra la CTM, establecieron comités de huelga de base y asambleas masivas para expandir los paros, lo que generó escasez de partes y cierres en plantas automotrices de EE.UU. y Canadá. Cuando llegó Prieto, denunció a los trabajadores como ignorantes por intentar organizarse fuera del amparo legal de la CTM. Al mismo tiempo, encubrió el papel del Gobierno de AMLO, que intentó reprimir violentamente los paros. Como resultado, Prieto recibió una amplia cobertura mediática, mientras se dedicaba a apuntalar la autoridad de los sindicatos charros y poner fin a la huelga.

Los trabajadores de Matamoros en huelga en 2019

Si bien las empresas aceptaron un aumento salarial del 20 por ciento y un bono de 32.000 pesos ($1,700), las maquilas, con la complicidad de los sindicatos, despidieron a más de 5.000 trabajadores como represalia, impusieron mayores cargas laborales y otros abusos. Con el apoyo del SME, Prieto luego fundó un sindicato “independiente”, el SNITIS, para prevenir rebeliones futuras contra la CTM.

En conformidad con la reapertura económica de AMLO a instancias del Gobierno de Trump y Wall Street, Prieto ha ayudado a arrear a los trabajadores de vuelta a las maquilas, que se han convertido en focos de contagio de COVID-19.

En cuanto a una alianza con Prieto, Cervantes de GM dijo, “La verdad no, estamos llevando una agrupación por búsqueda de un sindicato independiente, llevamos un esquema organizativo. La gente que está en la agrupación cree que es mejor crear un sindicato independiente que añadirnos a algún otro”.

En un tono preocupado, el principal panelista, el profesor Enrique de la Garza Toledo, un investigador sobre las maquilas exportadoras en la Universidad Autónoma de México (UAM), divagó por doce minutos haciendo excusas para el Gobierno de AMLO y los sindicatos. “Está por verse. Lo que está escrito puede cumplirse o no cumplirse”, dijo. “Si no hay fuerza obrera capaz de empujar para que la ley se cumpla pues de nada nos serviría tener leyes muy positivas en papel”, afirmó, como si AMLO, una herramienta del capital mexicano e internacional, pudiera ser presionado para defender los intereses de la clase obrera.

Después de explicar que el SME responde directamente a AMLO, de la Garza llamó a los trabajadores a buscar una unidad con esta organización podrida. “Sobre todo cuando uno es débil, tiene poca gente, a veces se agarra uno de un clavo ardiendo por la situación de tanta debilidad, pero eso creo que no debe llevar a ser sectarios—a decir ‘con estos no porque ya estoy con estos otros’—”.

Victimized Silao workers

La reunión acabó con la lectura de una declaración dirigida a la Secretaría de Trabajo y el Gobierno federal, y con el anuncio de apoyo de los sindicatos en Alemania y EE.UU., que llevan décadas traicionando los intereses de los trabajadores y fomentando el chovinismo nacionalista, incluso contra los trabajadores mexicanos.

El camino a seguir

Los testimonios de aquellos victimizados por GM y Audi dejan en claro que los trabajadores ven cada vez más la futilidad de presionar a la CTM o alinearse con sindicatos “independientes” y políticos capitalistas comprometidos con las transnacionales y la oligarquía financiera. Estas experiencias, como los despidos por oponerse a las traiciones de los sindicatos, son compartidas por los trabajadores de EE.UU., Alemania e internacionalmente, donde la AFL-CIO, IndustriALL y otros cuerpos sindicales no actúan de manera distinta a la CTM en México.

Los tiempos en que los sindicatos aún podían mejorar los salarios y condiciones de los trabajadores mientras defendían el sistema capitalista se acabaron hace mucho. Para los años ochenta, la globalización de la producción capitalista transformó profundamente el carácter de los sindicatos con bases nacionales. Pasaron de ser organizaciones que antes presionaban a las empresas para sacar concesiones a ser organizaciones que incansablemente presionan a los trabajadores para que acepten concesiones que ofrezcan las condiciones más lucrativas para el capital extranjero, en nombre de defender la “industria nacional”.

En un proceso paralelo, todos los partidos burgueses nacionalistas y socialdemócratas abandonaron cualquier reforma social e impusieron medidas de austeridad interminables, mientras colaboraban con los sindicatos para suprimir la lucha de clases y garantizar la mano de obra barata para las transnacionales. Desde India a Sudáfrica y todos los países de Latinoamérica, estos partidos burgueses nacionalistas se han vuelto meramente en encargados de Estados policiales para imponer el continuo empobrecimiento de las masas.

En este contexto, todo intento de amarrar a la clase obrera al futuro de la “economía nacional” por parte de AMLO, la pseudoizquierda y los sindicatos es reaccionario. Este es el papel del SME, su Nueva Central de Trabajadores y cuerpos similares, quienes capitulan ante AMLO, quien a su vez capitula ante Wall Street y el imperialismo.

Lo que estas fuerzas temen sobre todo es la creciente influencia del WSWS y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI), que representan el único camino realista para las luchas de la clase obrera en la era de la globalización: el programa del internacionalismo socialista. Como escribió el CICI en 1993, “El movimiento obrero revivirá como un movimiento revolucionario, socialista e internacional o no revivirá del todo”.

La política asesina de continuar la producción no esencial durante la pandemia, aplicada por todos los sindicatos y Gobiernos, presenta esta cuestión con una urgencia enorme. Los trabajadores automotores, docentes y otros trabajadores en EE.UU., Europa y Australia están formando, con la guía del CICI, comités de seguridad de base para poner fin al sacrificio de las vidas de trabajadores por el lucro durante la pandemia.

La formación de nuevas organizaciones de lucha plantea la pregunta: ¿cuál clase debería administrar las fábricas, reorganizar la economía mundial y controlar el poder estatal: las oligarquías financieras, cuya única política es acumular riqueza por medio de muertes masivas, dictadura y guerra, o la clase obrera internacional con base en satisfacer las necesidades humanas?

Las luchas por la reinstalación de trabajadores victimizados, aumentos salarias, seguridad laboral, el cierre de la producción no esencial y una respuesta científica a la pandemia exigen ante todo un liderazgo político consciente y un programa basados en la independencia política y la unificación internacional de la clase obrera.

Este programa solo puede ser provisto por un partido mundial armado con una perspectiva revolucionaria marxista y las lecciones históricas de la lucha de clases. Este partido es el CICI. Llamamos a los trabajadores y jóvenes a que asuman la lucha por construir secciones del CICI en México y todos los países.

(Publicado originalmente en inglés el 8 de diciembre de 2020)

 

El autor también recomienda:

Lecciones de la rebelión en Matamoros: Primera Parte
[26 marzo 2019]

We need your support

The WSWS Autoworker Newsletter needs your support to produce articles like this daily. We have no corporate sponsors and rely on readers just like you. Become a monthly subscriber today and support this vital work. Donate as little as $1. It only takes a minute. Thank you.