Peligro de contagios masivos de COVID-19 por reapertura de las escuelas en la ciudad de Nueva York

9 diciembre 2020

La pandemia de COVID-19 está propagándose fuera de control en todo Estados Unidos. En la última semana, 1.442.516 personas dieron positivo y 16.068 fallecieron. La cifra de pacientes de COVID-19 hospitalizados es de 102.148, empujando a los trabajadores de la salud al borde de sus capacidades, según se pronostica una situación aún más severa en las próximas semanas y meses.

En medio de esta catástrofe, las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York reabrieron el lunes de prekínder a quinto grado, reuniendo a unos 200.000 estudiantes y docentes en aulas confinadas y mal ventiladas por toda la ciudad. Menos de tres semanas desde que el alcalde demócrata de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, se vio obligado a cerrar las escuelas cuando la tasa de positividad de pruebas en la ciudad superó el tres por ciento, las reabrió unilateralmente a pesar de que la tasa de positividad ahora supera el cinco por ciento y los casos nuevos han aumentado casi 70 por ciento en las últimas dos semanas.

Jayceon Melendez llega a la escuela primaria P.S. 134 Henrietta Szold el lunes 7 de diciembre de 2020, en Nueva York. Las escuelas públicas reabrieron para clases presenciales el lunes después de estar cerradas desde mediados de noviembre (AP Photo/Mark Lennihan)

El sindicato United Federation of Teachers (UFT) ha vuelto a desempeñar un papel clave en la reapertura de las escuelas. Después de facilitar el acuerdo para reabrir las escuelas en septiembre, el sindicato reclamó el hecho de que se cerraran el mes pasado y luego retuiteó en apoyo la declaración de de Blasio de que reabrirían esta semana.

El presidente de la UFT, Michael Mulgrew, publicó un artículo de opinión el lunes en am NY intitulado “Abriendo y manteniendo abiertas las escuelas públicas de Nueva York”. Escribió, “El camino a reabrir las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York frente al coronavirus ha sido un camino largo y difícil, frustrando tanto a los padres como a los maestros”. Mulgrew continuó, “Siguiendo las estrictas directrices médicas, la ciudad debe poder mantener las escuelas abiertas”.

Mulgrew está repitiendo la línea avanzada por el principal promotor de reabrir las escuelas, el New York Times, que escribió el lunes, “Mientras que el camino adelante es uno turbulento, los principales oficiales de la salud pública en la ciudad mostraron confianza en que las escuelas públicas pueden seguir siendo islas de relativa seguridad”.

Ni los demócratas, la UFT, el Times ni el resto de la prensa corporativa o cualquiera de los oficiales de salud pública carentes de principios citan evidencia para corroborar su afirmación de que las escuelas son de alguna manera lugares seguros donde el COVID-19 milagrosamente no se puede propagar. La realidad es que los epidemiólogos han considerado por mucho tiempo las escuelas como importantes centros de transmisión viral y el COVID-19 no es una excepción.

Los efectos de esta política serán desastrosos. Incontables docentes, trabajadores de la educación, estudiantes y padres se contagiarán y morirán innecesariamente en las próximas semanas, mientras que la propagación de la pandemia aumentará en toda la región y más allá. Es más, el precedente del distrito escolar más grande del país está acelerando los planes de reapertura en otras ciudades gobernadas por el Partido Demócrata, incluidas Chicago, Los Ángeles, Oakland, Washington D.C., entre otras.

Varios estudios científicos de EE.UU., Corea del Sur, Italia y otras partes del mundo han comprobado que los niños son igual de propensos que los adultos a contraer y transmitir el COVID-19. Luego pueden convertirse en vectores para infectar a sus maestros, padres y otros miembros de la comunidad. Un estudio publicado el mes pasado en la revista científica Nature identificó los cierres escolares como una de las políticas más efectivas para contener la pandemia, señalando sobre los cierres de escuelas en EE.UU. que “se descubrió que redujeron la incidencia y mortalidad de COVID-19 en aproximadamente un 60 por ciento”.

La Academia Estadounidense de Pediatría reporta que, para el 3 de diciembre, 1.460.905 niños se han contagiado con COVID-19 en EE.UU., viendo un aumento de 123.688 nuevos casos la semana del 26 de noviembre al 3 de diciembre. No existe un seguimiento federal de los brotes de COVID-19 en las escuelas, pero los reportes estatales y distritales recolectados por COVID Monitor demuestran que, al menos 181.623 estudiantes y 76.839 educadores se han infectado en las escuelas de kínder a doceavo en todo EE.UU.

La campaña para abrir escuelas no está motivada por ninguna preocupación por la salud pública, sino más bien por el afán de lucro de la clase capitalista. La apertura de escuelas es una condición previa para obligar a los padres a volver al trabajo, donde se enfrentan a una brutal explotación que busca maximizar las ganancias para Wall Street y la oligarquía financiera.

A finales de marzo, se aprobó la Ley CARES con un apoyo bipartidista casi unánime, con el fin de impedir el colapso del mercado de valores. Como resultado de ello, la Reserva Federal compró las deudas por valor de miles de millones de dólares de las principales empresas, impulsando el mercado de valores a niveles sin precedentes. Cualquier interrupción o disminución de la extracción de plusvalía de la clase obrera a través del proceso de producción amenaza con derribar todo este castillo de naipes.

Estos brutales imperativos de clase subyacen la negativa bipartidista a aplicar las medidas más básicas necesarias para contener la pandemia: el cierre de todas las escuelas y los negocios no esenciales.

La Administración entrante de Biden ha dejado absolutamente claro que hará cumplir las mismas políticas de reapertura que la Administración de Trump. El miércoles pasado, Biden declaró como un hecho consumado, “es probable que perdamos otras 250.000 personas muertas entre ahora y enero”. En otra entrevista, Biden y la vicepresidenta entrante Kamala Harris reiteraron la mentira de que las escuelas pueden ser reabiertas de manera segura en medio de la furiosa pandemia.

La otra mentira principal que plantean los demócratas y los republicanos para justificar la reapertura de las escuelas es que se preocupan por las necesidades educativas de los niños, las cuales no han sido satisfechas por las clases remotas.

¡Cuánta hipocresía! Estos mismos políticos han desfinanciado la educación pública por décadas. En la actualidad, están saboteando las clases remotas y reteniendo las ayudas económicas con el fin de obligar a los padres a enviar a sus hijos de vuelta a escuelas peligrosas, para volver a lugares de trabajo inseguros.

El Washington Post, propiedad del CEO de Amazon, Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, publicó un artículo de opinión el domingo titulado “Los estudiantes ya han perdido demasiado tiempo. Necesitan volver a las aulas”. El editorial afirma que “el aprendizaje a distancia no ha proporcionado nada que se acerque a la calidad de la educación que puede ser impartida por un profesor en un aula”.

Una vez más, el verdadero motivo de Bezos y el Post es asegurar que los padres vuelvan a trabajar en Amazon y en las otras grandes corporaciones, que se han beneficiado enormemente durante la pandemia. La riqueza personal de Bezos se ha disparado hasta los 185.000 millones de dólares, aproximadamente un 63 por ciento más que el 18 de marzo.

Los procesos en marcha en los Estados Unidos forman parte de una respuesta global de las élites gobernantes de todos los países, desde Alemania hasta Brasil, India, Sudáfrica y el resto del mundo.

Al enfrentarse a las mismas políticas homicidas internacionalmente, la clase trabajadora debe responder con su propia estrategia global de lucha de clases. En cada país, los trabajadores de cada industria deben formar redes de comités de base interconectados, completamente independientes de los partidos burgueses y sus patrocinadores en los sindicatos.

El Comité Internacional de la Cuarta Internacional ha ayudado a los trabajadores de la industria automotriz, educadores y otros trabajadores para formar estos comités en todo el mundo. En los EE.UU., el Partido Socialista por la Igualdad ha trabajado con maestros, trabajadores de la educación, padres y estudiantes para construir una Red de Comités de Seguridad de las Base de los Educadores, con comités activos en la ciudad de Nueva York, Michigan, Texas, Los Ángeles, San Diego, Tennessee y Pennsylvania.

Con los prometedores avances en la producción y distribución de vacunas, la demanda de la clase dirigente de que las escuelas y los lugares de trabajo no esenciales permanezcan abiertos adquiere un carácter cada vez más irracional y bárbaro. Hay que oponerse a esto con el llamado a un cierre nacional y el cierre de todas las escuelas y negocios no esenciales, garantizándoles a todos los trabajadores afectados un ingreso seguro, vivienda, atención médica y alimentos de alta calidad.

La alternativa presentada por los políticos capitalistas de o bien abrir las escuelas o bien dejar a los estudiantes con un aprendizaje remoto inadecuado es una dicotomía falsa. Todos los niños pueden recibir una educación en línea de alta calidad, pero esto requiere una inversión masiva de recursos y personal para proporcionar un apoyo adecuado a todos los estudiantes. Cada estudiante y profesor debe tener acceso a la tecnología más avanzada y un internet de alta velocidad.

Estas demandas solo pueden ser satisfechas a través de la expropiación de la vasta riqueza acaparada por la oligarquía financiera. Colectivamente, los 614 milmillonarios de Estados Unidos han acumulado más de $931.000 millones desde el comienzo de la pandemia, que se suman a los billones acumulados en las últimas décadas.

Los intereses objetivos de la clase obrera, en consonancia con los principios de la ciencia médica y la salud pública, son diametralmente opuestos a los de la clase dominante. Estos intereses irreconciliables obligarán a las masas de educadores, trabajadores de la industria automotriz, logística, empacadores de carne y trabajadores agrícolas, y a todos los sectores de la clase trabajadora

Los intereses objetivos de la clase obrera, en consonancia con los principios de la medicina y la salud pública, son diametralmente opuestos a los de la clase dominante. Estos intereses irreconciliables obligarán a las masas de educadores, trabajadores automotores, trabajadores de la logística, empacadores de carne, trabajadores agrícolas, y a todos los sectores de la clase obrera, a luchar en el próximo período.

Sobre todo, la lucha por cerrar escuelas y detener la propagación de la pandemia implica una lucha política contra todo el sistema capitalista. Se debe construir una dirección revolucionaria para guiar estas luchas venideras, e instamos a todos aquellos que reconocen esta necesidad a tomar la decisión de unirse hoy al Partido Socialista por la Igualdad.

(Publicado originalmente en inglés el 7 de diciembre de 2020)

Evan Blake