El invierno mortal del capitalismo

¡Se necesitan acciones inmediatas para salvar cientos de miles de vidas!

5 diciembre 2020

Se está desarrollando una tragedia sin precedentes en Estados Unidos. Más de 13.000 personas han muerto solo en la última semana, incluyendo 2.918 ayer, la cifra diaria más alta desde que comenzó la pandemia. Más de 218.000 dieron positivo ayer, otro récord.

Han fallecido 283.000 en EE.UU. Si se mantiene el ritmo de ayer, habrán muerto 400.000 personas para fines del mes y más de 450.000 para fines de enero. El hito de medio millón de muertes se alcanzaría para mediados de febrero, sin tomar en cuenta el aumento en muertes que se espera. El director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, Robert Redfield dijo esta semana que los próximos meses “serán el momento más difícil en la historia de la salud pública de esta nación”.

En una declaración extraordinaria, el presidente electo Joe Biden dijo el miércoles, “No quiero asustar a nadie aquí, pero entiendan los hechos: es probable que perdamos a 250.000 personas más entre ahora y enero”.

Biden hizo su declaración insinuando que estas muertes son inevitables, como si fuera un evento cósmico que no se puede detener. No hizo ninguna propuesta de acciones urgentes para prevenir las muertes de un cuarto de millón de personas. Es más, afirmó posteriormente: “Ya no tenemos que hacer encierros”. Estos comentarios hacen eco de su declaración el mes pasado, “No cerraré la economía y punto”.

El presidente electo sabe muy bien que la gran mayoría de estas muertes puede prevenirse cerrando la producción no esencial y las escuelas en EE.UU., con plena compensación por los salarios perdidos. El Dr. Michael Osterholm, el miembro más eminente de la mesa de trabajo sobre COVID-19 de Biden, llamó urgentemente a un cierre nacional el mes pasado, una postura que fue inmediatamente rechazada por el equipo de transición de Biden.

Casi un año desde que inició la pandemia, la efectividad de las medidas de salud pública no está en disputa. Cada país que cerró los negocios y las escuelas vio una caída en casos y muertes. Y cada país que ha levantado las restricciones ha visto un aumento. Incluso ahora, si se ordenara un cierre nacional de la producción no esencial y las escuelas, no cabe duda de que salvaría cientos de miles de vidas.

Sin embargo, la élite política de EE.UU. se ha rehusado a tomar las medidas más básicas para contener la pandemia. En vez de cerrar negocios y escuelas, las restricciones restantes están siendo eliminadas y las escuelas están siendo reabiertas, como en la ciudad de Nueva York. En vez de darles asistencia financiera a los trabajadores, el Congreso se rehúsa incluso a proveer la ayuda más básica a los desempleados.

Trump está utilizando su posición como presidente para hacer todo lo necesario para avanzar sus conspiraciones fascistizantes, las cuales se han centrado en la demanda de eliminar cualquier límite para la propagación del virus. El gánster en la Casa Blanca ni siquiera menciona el aumento en muertes. Biden, el presidente entrante y líder de facto del Partido Demócrata, no tiene ninguna propuesta que sea fundamentalmente diferente.

Desde que comenzó la pandemia, toda la política gubernamental ha sido subordinada a los intereses de lucro de las corporaciones y la riqueza de la clase gobernante. Se le han entregado varios billones de dólares a Wall Street, mientras los mercados alcanzan nuevos máximos cada día y los ricos se dan un banquete en medio de muerte y miseria social.

Los atentados terroristas del 11 de septiembre, que mataron a 2.977 personas, fueron utilizados para lanzar guerras que costaron unos $6 billones de dólares y para implementar ataques vastos contra los derechos democráticos, todo en base a una supuesta emergencia nacional. Ahora que se está repitiendo el equivalente al 11 de septiembre cada día, las muertes a una escala tan masiva están siendo tratadas por la élite política estadounidense como si fueran inevitables. Y, en medio de la mayor crisis social desde la Gran Depresión, supuestamente no se puede hacer nada para aliviar el empobrecimiento masivo.

¡Es necesario tomar medidas de emergencia de inmediato! Si bien procede rápidamente la distribución de vacunas, no hay razón para creer que la clase gobernante lo gestionará mejor que su respuesta a la propia pandemia. Incluso en la mejor de las circunstancias, al ritmo actual, morirán cientos de miles antes de que haya una vacuna ampliamente disponible.

La clase gobernante, representada tanto por los demócratas como los republicanos, se rehúsa a tomar las acciones necesarias. Es por esto por lo que el movimiento para detener la pandemia debe ser iniciado por la clase obrera, en los barrios, fábricas y otros lugares de trabajo. Es necesario que los trabajadores tomen el asunto en sus propias manos.

El Partido Socialista por la Igualdad avanza las siguientes demandas:

La afirmación de que no hay dinero para dichas medidas de emergencia es una mentira. Según un estudio reciente del Institute of Policy Studies, un grupo de tan solo 10 milmillonarios aumentó su riqueza 42 por ciento desde el inicio de la pandemia. La riqueza de estos oligarcas es generada por los trabajadores que arriesgan sus vidas cada día en las fábricas y almacenes.

Todos los fondos entregados a Wall Street y las corporaciones como parte de la bipartidista Ley CARES deben ser reclamados y se le debe imponer un aumento masivo en los impuestos a los ricos para atender las urgentes necesidades sociales. Todas las instituciones financieras y corporativas deben ser convertidas en servicios públicos controlados democráticamente, redirigiendo sus operaciones para detener la pandemia.

Ante los estragos del COVID-19 en las fábricas, es urgente preparar huelgas y paros desde ahora. El Partido Socialista por la Igualdad está encabezando la lucha por formar comités de base, independientes de los sindicatos, que son controlados por las corporaciones, a fin de organizar las acciones necesarias para salvar vidas, incluyendo huelgas para cerrar la producción no esencial. Estos comités deben ser expandidos y desarrollados en cada lugar de trabajo y fábrica.

La ofensiva de los trabajadores en Estados Unidos debe conectarse a las luchas de los trabajadores en América Latina, Europa, Asia y todo el mundo. La política criminal de la clase gobernante en Estados Unidos es la expresión más extrema de una política que está siendo llevada a cabo en todos los países. La pandemia es una crisis global que exige una respuesta global de la clase obrera.

Los intereses y las vidas de cientos de miles de personas no pueden garantizarse por medio de los partidos políticos y las estructuras institucionales existentes de la clase capitalista. Hace falta la movilización política independiente de la clase obrera en una lucha contra el capitalismo.

El orden capitalista mismo se ha puesto en guerra con la sociedad, exigiendo el sacrificio de otro cuarto millón de vidas para el enriquecimiento de la clase capitalista. Este sacrificio es inaceptable; es el capitalismo el que debe irse. El Partido Socialista por la Igualdad está encabezando la lucha por detener la pandemia y salvar incontables vidas construyendo un movimiento de masas de la clase obrera para tomar el poder, expropiar la oligarquía financiera y construir una sociedad socialista.

Llamamos a todos los trabajadores y jóvenes a unirse al Partido Socialista por la Igualdad y asumir esta lucha.

(Publicado originalmente en inglés el 4 de diciembre de 2020)

Declaración del Partido Socialista por la Igualdad