El MAS denuncia un ataque con dinamita contra el presidente electo de Bolivia, Luis Arce

por Tomas Castanheira
9 noviembre 2020

El Movimiento al Socialismo (MAS) ha afirmado que el recién elegido presidente Luis Arce fue el blanco de un atentado con bomba la noche del jueves mientras asistía a una reunión en la sede del partido en La Paz, la capital de Bolivia. La explosión no dejó ningún herido.

Luis Arce (Crédito: Casa de América)

El episodio fue reportado esta mañana por el portavoz del MAS Sebastián Michel a las cadenas nacionales de televisión Televisión Universitaria y Red Uno. Él declaró: "Hemos sido víctimas de un grupo que ha dejado un paquete de dinamita en la casa de campaña donde estaba en una reunión nuestro presidente electo, Luis Arce."

Sólo unos días antes de la ceremonia de toma de posesión de Arce, el domingo próximo, el régimen golpista de la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez no emitió ninguna declaración sobre este grave episodio, que parece haber sido un intento de asesinato contra el presidente electo.

Según Michel: "No hemos visto ninguna declaración del ministro de Gobierno Arturo Murillo; entonces, sentimos que estamos a merced de nosotros mismos, desprotegidos totalmente y nadie nos da la garantía necesaria para la seguridad de nuestra autoridad".

Los medios de comunicación bolivianos tampoco han informado apenas sobre el hecho. En un esfuerzo por desestimar sumariamente la acusación hecha por el MAS, el periódico de Santa Cruz, El Deber, publicó un artículo con el título: "La policía descarta el uso de dinamita en el 'ataque' al cuartel general de campaña del MAS".

En el artículo, El Deber informó que el caso se cerró sobre la base de una declaración completamente vaga del director departamental de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (Felcc), Alfredo Vargas. Vargas declaró que "Hay un reporte de bomberos mencionando que no se trata de un artefacto explosivo, se trataría de petardos”.

El ataque a Arce ocurrió el mismo día en que los grupos fascistas y de extrema derecha iniciaron nuevas rondas de protesta y "paros civiles" exigiendo la anulación de las elecciones presidenciales y la derogación de una medida recientemente aprobada que levanta el requisito de una mayoría de dos tercios para ciertos votos en la Asamblea Legislativa.

Las protestas fueron convocadas en las ciudades de Santa Cruz, Cochabamba y Potosí por los Comités Cívicos de cada una de estas ciudades. En La Paz, donde tuvo lugar una manifestación de unas 300 personas, Página Siete informó que "Se mencionó que por el lugar hicieron su paso un grupo que protestó contra los resultados de las elecciones [donde se habrían colocado los explosivos]".

Las manifestaciones de este jueves y viernes continúan las protestas que se vienen realizando desde la semana pasada, encabezadas por los Comités Cívicos y, especialmente, por sus ramas armadas, como la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) y la Resistencia Juvenil de Cochabamba (RJC).

En Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más grande de Bolivia y centro de la oposición de la derecha, las protestas golpistas obtuvieron el apoyo directo del gobierno departamental. El secretario general del gobierno, Roly Aguilera, declaró: "La Gobernación no solo va a acatar, sino que será parte activa de la movilización del Comité. Rechazamos cualquier intento que atente contra la democracia. Tenemos que reconducirnos como Santa Cruz en una sola voz".

La movilización golpista de la derecha, que se basa en acusaciones totalmente infundadas de fraude electoral, recibió otro fuerte impulso por parte del propio Tribunal Supremo Electoral (TSE). La vocera del TSE, Rosario Baptista, envió el jueves una carta a la Organización de Estados Americanos (OEA), exigiendo una auditoría de un supuesto "bloque de data alterno … fuera del alcance de quienes hasta ahora verificaron la integridad de este padrón y que en ésta y otras elecciones pudiera haber inducido o condicionado el resultado final".

Rosario se retractó de sus absurdas observaciones al día siguiente, enviando una nueva carta a la OEA hoy diciendo que "no cuestiona específicamente el resultado del proceso electoral del 18 de octubre de 2020". Su acción, sin embargo, sirvió para alimentar las conspiraciones fascistizantes y la violencia.

La respuesta del MAS a la escalada de violencia política en el período postelectoral —que incluyó el asesinato del líder sindical minero Orlando Gutiérrez, según todos los indicios, por parte de la extrema derecha— es reforzar sus llamados a la "unidad nacional" y a la "pacificación del país".

El miércoles, mientras los fascistas organizaban manifestaciones para derrocar su presidencia, Arce tuiteó: "Es tiempo de unidad para reconstruir y vivir en paz. No respondamos a provocaciones". Este llamamiento fue secundado por el expresidente Evo Morales, en respuesta al atentado contra la vida de Arce. Morales escribió en Twitter, "Pequeños grupos intentan generar un clima de confusión y violencia, pero no lo lograrán. Nosotros no caeremos en ninguna provocación".

El MAS también mostró gran nerviosismo ante las denuncias de que un sector del partido, en El Alto, había propuesto la creación de "milicias armadas" dentro de los marcos legales para defenderse de "la gente de Santa Cruz que está convulsionando" el país. En su entrevista en la que denunciaba el ataque con dinamita, Sebastián Michel subrayó que Arce no permitirá ningún grupo armado irregular y no permitirá el uso de armas.

El objetivo del MAS es demostrar a la burguesía boliviana, su verdadera base social, que está dispuesta a suprimir cualquier intento de resistencia de la clase obrera, ya sea contra la violencia fascista o las medidas de austeridad que el propio gobierno de Arce aplicará en nombre de toda la clase dominante y el capital internacional.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 7 de noviembre de 2020)

 

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