Diario estudiantil defiende plan para residencias segregadas en la Universidad de Nueva York

por Niles Niemuth
3 septiembre 2020

El Washington Square News (WSN) publicó un editorial el lunes defendiendo los esfuerzos para implementar residencias basadas en razas en la Universidad de Nueva York (NYU). El diario gestionado por los estudiantes publicó su editorial bajo el titular “Ofrecer espacios para los estudiantes negros no significa segregación”.

La declaración fue producida en respuesta al estallido de oposición pública por la exposición realizada por el World Socialist Web Site a la iniciativa, la cual se volvió viral en las redes sociales la semana pasada.

El primer punto que se debe hacer sobre el editorial es que confirma el reporte inicial del WSWS, el cual afirma que NYU estaba planeando implementar residencias estudiantes segregadas racialmente. Después de este reporte, NYU publicó una declaración alegando que eso era “falso y engañoso” y AP publicó una “verificación” fraudulenta en la que concluye que el reporte era “falso”.

Como afirma el editorial del WSWS, la petición inicial creada por el grupo estudiantil Black Violets solicitó “residencias en el campus que le ofrezcan a los estudiantes que se identifican como negros un espacio para celebrar la cultura negra y encontrar una comunidad y apoyo”. Indica que la universidad publicó una declaración señalando que “estaba trabajando con los autores de la petición para ver cómo lograr de la mejor manera el objetivo de crear un espacio seguro para los estudiantes negros en el campus”.

Si bien el editorial asevera que “NYU no ha acordado a proveer residencias designadas solo para estudiantes de una raza”, este es el objetivo claro y manifiesto de la propuesta. Y el editorial procede a defender explícitamente las residencias racialmente segregadas.

El WSN argumenta que la creación de dormitorios racialmente separados para los estudiantes negros no constituye segregación porque segregación es “un término fuertemente asociado con la creación de espacios solamente para blancos bajo las leyes de Jim Crow”.

“Crear un espacio para los estudiantes marginalizados en las residencias de NYU no es segregar los dormitorios”, escribe el WSN, “sino proveerles a los estudiantes negros un lugar de apoyo dentro de una institución donde representan apenas un poco más del 10 por ciento de la clase entrante el año pasado”.

La junta editorial argumenta que permitir que los estudiantes afroamericanos vivan en residencias del campus separadas basadas en raza ¡no es distinto a crear unidades para los estudiantes inmigrantes de primera generación, los estudiantes internacionales o aquellos interesados en la cultura y el idioma franceses! Afirman, además, que esto crearía un espacio en el campus donde los estudiantes negros se puedan “sentir seguros y apoyados”.

Este argumento es profundamente reaccionario. Si las residencias racialmente segregadas son necesarias para que los estudiantes afroamericanos se puedan “sentir seguros” respecto a sus compañeros, ¿por qué no separar los comedores, las aulas y, en última instancia, como bajo Jim Crow, separar las instituciones educativas? Los estudiantes necesitan considerar seriamente la conclusión lógica de esta iniciativa.

Esté consciente de ello o no, el WSN está repitiendo los argumentos de los segregacionistas de Jim Crow, quienes insistían en que las razas blanca y negra jamás podrían vivir juntas de manera pacífica y consecuentemente era necesaria la segregación para protegerlas a ambas. Los defensores de la segregación argumentaron que la separación de las razas provenía de las costumbres y deseos de tanto los blancos como los negros y que, por ende, beneficiaba la educación.

En Brown v. Junta Escolar, el caso de 1954 que abatió la segregación legal de las escuelas públicas, el superintendente de las escuelas de Topeka, Kenneth McFarland, dijo que la segregación era el resultado de “las costumbres sociales de la gente”. Aquí está el intercambio:

Pregunta: ¿Alguna vez, como administrador de escuelas, consideró parte de su negocio formular costumbres, y costumbres sociales y su uso en la comunidad?

Respuesta: Mr. Goodell, considero que ese punto es extremadamente importante: de hecho, probablemente el principal factor de por qué la Junta Escolar está defendiendo esta demanda legal y es que nunca lo hemos considerado y no hay nada en el registro históricamente, de que incumba al sistema de educación pública dictar las costumbres sociales de la gente que apoya el sistema de escuelas públicas.

La implementación de las leyes y costumbres de Jim Crow en la década de los 1900 no tenía principalmente la intención, como alega el WSN, de crear “espacios solamente para blancos” libres de negros, sino incrustar una separación física entre los trabajadores blancos y negros en las fábricas y prevenir el resurgimiento de un movimiento unido de los granjeros pobres blancos y los aparceros negros que amenazaban el dominio del Partido Demócrata en el sur del país, como parte del movimiento populista de la década de 1890.

Cabe notar que, al criticar las críticas del World Socialist Web Site contra los planes habitacionales en NYU, el WSN cita la crítica realizada por el WSWS contra el Proyecto 1619 del New York Times. El WSWS, indica, “publicó una serie de artículos atacando el proyecto por promover una ‘visión del mundo basada en la raza’ en línea con la de los nazis”.

Esto va al meollo de la cuestión. En su crítica del proyecto del Times, el WSWS denuncia el esfuerzo de interpretar y falsificar toda la historia estadounidense a través del prisma de la raza y el conflicto racial. La historia de Estados Unidos fue presentada como un conflicto entre las “personas blancas” y las “personas negras”, en que las divisiones de clases y la lucha de clases eran completamente excluidas.

La “falsificación de la historia con motivos políticos”, escribimos, “legitima el esfuerzo del Partido Demócrata de construir una coalición electoral basada en priorizar las ‘identidades’ personales—o sea, el género, la preferencia sexual, la etnia y, sobre todo, la raza”. La elevación de la raza a una categoría fundamental de la historia y la política contemporánea, explicamos en la sección a la cual se opone el WSN, “es una imagen reflejada de la política racial de Trump y tiene un parecido inquietante con la visión del mundo de los nazis, basada en la raza”.

Esta lógica política se lleva a cabo en el plan de NYU, que es parte de la promoción agresiva de la política racialista en las universidades de todo el país. Insistir en que la categoría social básica en la sociedad estadounidense es la raza y no la clase no se puede separar de la estrategia más amplia del Partido Demócrata y sus medios de prensa afiliados.

El racismo ciertamente existe. Lo promueve el Estado, particularmente el Gobierno de Trump. La Casa Blanca está incitando activamente la violencia fascistizante, como lo han dejado claro los acontecimientos de la última semana. Sin embargo, la afirmación de que los estudiantes negros se enfrentan a una epidemia de racismo en las universidades y que necesitan residencias segregadas para sentirse “seguros” de los estudiantes blancos es una mentira.

Más allá, la respuesta al racismo no es la separación entre razas, sino la lucha por unir a los trabajadores de todas las razas. Sin duda, la promoción de la política racial tan solo beneficia a la ultraderecha.

Es notable que el WSN comience su editorial refiriéndose a las protestas contra la violencia policial tras el asesinato de George Floyd por parte de la policía en mayo. El Partido Demócrata respondió a las protestas multirraciales que estallaron tras el asesinato de Floyd secuestrándolas y promoviendo la mentira de que lo que se puso de manifiesto el asesinato de Floyd era la consecuencia de la “supremacía blanca”, no la violencia de la clase gobernante y su Estado.

El resultado ha sido la nominación demócrata de Joe Biden —un individuo con un historial de décadas como representante de la clase gobernante— y Kamala Harris— una exfiscala que aplicó leyes dirigidas contra los pobres y oprimidos, incluyendo a los trabajadores y jóvenes de minorías—.

El significado de la campaña racialista a favor de las viviendas segregadas en NYU no tiene nada que ver con los intereses de los trabajadores de ninguna raza. La política racial y de identidades refleja los intereses de secciones privilegiadas de la clase media-alta que están buscando competir por posiciones, incluso en la academia.

Es notable que aquellos que promueven la petición de Black Violets no tienen nada que decir sobre el costo masivo de las matrículas y las viviendas, el costo enorme de ir a la universidad y el costo de vida que se ha disparado, especialmente en Manhattan, donde se encuentra el campus. Sus demandas carecen completamente de cualquier cosa relacionada a los intereses de la clase obrera de cualquier raza, género u origen étnico

Para los estudiantes de todas las razas y etnicidades, ante todo, lo que limita el acceso a NYU, una de las principales universidades privadas élite en el mundo, son los niveles inmensos de desigualdad social que prevalecen en la sociedad estadounidense. El costo promedio por año en NYU, después de incluir la ayuda financiera, es superior a los $42.000, o dos terceras partes del ingreso medio de un hogar estadounidense. Además de esto, las residencias en el campus, la comida y costos de vida para un estudiante de NYU se estiman en $100.000 por cuatro años.

La lucha contra el racismo es imposible fuera de la batalla por unir a la clase obrera contra el capitalismo en lucha por establecer el socialismo, que significaría igualdad auténtica para todos. La educación pública necesita ser apoyada y expandida con billones de dólares de financiamiento para construir nuevas escuelas y entrenar a más docentes y personal. La educación terciaria debe ser gratis y estar al alcance de todos los que quieran atenderla. Es sobre esta base que los esfuerzos para crear residencias basadas en raza en NYU necesitan ser rechazados por todos los estudiantes y trabajadores.

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(Artículo publicado originalmente el 2 de agosto de 2020)