Casos de coronavirus en EE. UU. superan a los de Italia y China

por Don Barrett
28 marzo 2020

Estados Unidos se está convirtiendo rápidamente en el epicentro de la pandemia mundial de coronavirus. El número de casos en el país se disparó más allá de los de Italia y China. Estados Unidos ahora tiene el mayor número de casos registrados oficialmente de COVID-19, 85.594, y el mayor número de casos nuevos en un período de 24 horas, más de 17.000. La cifra de muertos en los Estados Unidos es ahora de 1.300.

El número de casos de coronavirus en Estados Unidos se ha multiplicado 10 veces en solo una semana. El aumento exponencial de los casos también se refleja en todo el mundo, donde hay más de 532.000 casos, el doble de hace seis días. Las muertes también se han disparado, llegando a 24.000 en todo el mundo.

Paramédicos de Kirkland, Washington, cerca de Seattle, cargan a un paciente a la ambulancia el 10 de marzo de 2020 (AP Photo/ Ted S. Warren)

A medida que Estados Unidos se convierte en el epicentro de la pandemia mundial, la ciudad de Nueva York se ha convertido en el epicentro dentro del país, con casi 400 muertes, 5.237 hospitalizados y 1.290 en cuidados intensivos. Estos números actualmente se duplican cada tres días. El alcalde Bill de Blasio ha publicado planes para construir instalaciones de emergencia de más de 1.000 camas en cada uno de sus cinco distritos, que incluso ahora representarían menos de una semana de casos nuevos en la ciudad. La llegada del buque hospitalario USS Comfort de la Armada de los EE. UU. al área la próxima semana absorberá menos de un día de nuevas hospitalizaciones.

Esfuerzos similares en otros estados, como el plan de Louisiana de colocar temporalmente 1.100 camas hospitalarios en un centro de convenciones, corren el mismo riesgo de ser abrumados rápidamente. Y tales planes recuerdan la experiencia de pesadilla en el mismo centro de convenciones durante el huracán Katrina.

Todos los sectores de la clase obrera se ven afectados. La enfermera del Sinaí, Bevon Bloise, publicó en Facebook: "No tenemos suficiente EPP (equipo de protección personal), no tenemos el EPP correcto y no tenemos el personal adecuado para manejar esta pandemia".

La primera muerte entre los conductores del metro de la ciudad de Nueva York fue reportada, Peter Petrassi, de 49 años. El metro todavía no le proporciona a los empleados el equipo de protección necesario. Los trabajadores de otros sistemas de tránsito urbano también exigen máscaras y equipo.

El número récord de solicitudes de beneficios de desempleo es otra indicación de la carga económica que se le está imponiendo a la clase trabajadora. Hubo 155.000 solicitudes solo en Nueva Jersey, 16 veces más que la semana anterior, y 3,3 millones en todo el país, el mayor número semanal en la historia.

En contraste, Wall Street y los grandes bancos ya recibieron o les prometieron billones de dólares en liquidez para capear la tormenta económica que desencadenó la pandemia, y el Congreso actualmente está debatiendo un nuevo paquete de estímulo para apuntalar a las grandes corporaciones.

Quince estados ahora tienen más de 1.000 casos. En California aumentaron un 30 por ciento a 3.910; en Washington un 24 por ciento a 3.207; en Michigan un 25 por ciento a 2.856, en Illinois un 36 por ciento a 2.538, etc. Están surgiendo nuevos focos de contagio, incluidas las grandes ciudades de Chicago y Detroit, encaminadas a seguir el ejemplo del área metropolitana de Nueva York.

La respuesta de la Administración de Trump fue sugerir que el virus se estaba limitando de alguna manera a los centros urbanos más afectados como Nueva York, San Francisco, Los Ángeles y Seattle, y que grandes sectores del país permanecen relativamente ilesos. En la conferencia de prensa del jueves, la coordinadora de respuesta de la Mesa de Trabajo sobre el Coronavirus de la Casa Blanca, Deborah Birx, declaró con orgullo que 19 de los 50 estados todavía tenían menos de 200 casos cada uno, afirmando que esto representaba "el 40 por ciento del país" donde las tasas de infección eran "números extraordinariamente bajos".

No los nombró, pero los 19 estados con las cifras de coronavirus más bajas son en su mayoría pequeños en términos de población (incluidos los 16 más pequeños) y relativamente distantes del comercio mundial. (Los estados son Alaska, Delaware, Hawái, Idaho, Iowa, Kansas, Kentucky, Maine, Montana, Nebraska, Nuevo Hampshire, Nuevo México, Dakota del Norte, Oklahoma, Rhode Island, Dakota del Sur, Vermont, Virginia Occidental y Wyoming). Pueden ser el 40 por ciento de los estados, pero solo el 13 por ciento de la población. Describir estas estadísticas como índices de progreso y, mucho menos, de éxito, constituye desarmar deliberadamente al público estadounidense frente a una amenaza cada vez mayor.

En una distorsión adicional, afirmó que "en ningún país hasta la fecha hemos visto una tasa de ataques} de más de uno en 1,000", sin mencionar la palabra clave aún. Claramente buscaba sugerir el contagio no afectará a más de uno de cada 1,000 estadounidenses probablemente o alrededor de 330,000 personas, una cifra que bien podría superarse en una semana.

El Dr. Birx denunció como injustificadas las discusiones informadas dentro de los hospitales sobre cómo asignar y desasignar los ventiladores críticos cuando se enfrentan, como ya lo hacen algunos hospitales, con un desbordamiento de casos. Ella dijo que era inapropiado "hacer la implicación, cuando necesitan una cama de hospital, no va a estar allí". De hecho, algunos hospitales ya están en sobre capacidad, incluidos dos hospitales importantes del área de Detroit, mientras que los hospitales de la ciudad de Nueva York están completamente abrumados.

Lo que Trump y sus serviles funcionarios describen como éxito es en realidad una mal praxis criminal. La propagación pudo haberse detenido en seco si se hubieran realizado las pruebas, rastreo de contactos y medidas de aislamiento necesarias desde el comienzo de la crisis. En cambio, la Administración de Trump ignoró las advertencias de la Organización Mundial de la Salud en enero y permitió que el virus se propagara esencialmente sin control durante varias semanas.

Incluso ahora, las pruebas de coronavirus todavía están restringidas a aquellos que presentan síntomas, a pesar del hecho de que el COVID-19 a menudo es contagioso incluso cuando un paciente es asintomático, una de las muchas razones por las que es tan peligroso.

Por su parte, Trump continuó insistiendo, contrario a la abrumadora evidencia de las demandas populares de cerrar los lugares de trabajo para minimizar el contagio, de que los trabajadores estadounidenses "no quieren quedarse inactivos" y, por lo tanto, "tenemos que volver al trabajo", algo que supuestamente ocurrirá después del domingo de Pascua. Una de las indicaciones de que esto de hecho se convertirá en una política es que las empresas automotrices Ford y Honda han anunciado que reabrirán sus plantas en América del Norte el 6 y 7 de abril, respectivamente, y que Toyota los seguirá el 20 de abril. Han prometido medidas de seguridad para los trabajadores cuyos detalles no han sido revelados.

El Gobierno de Trump también planea desplegar 1.000 soldados estadounidenses en la frontera con Canadá, cuya extensión es de más de 8.000 kilómetros, por primera vez en la historia moderna, según un memorando interno del Departamento de Seguridad Nacional. Esto incluirá la instalación de sensores remotos, para detener a los inmigrantes ilegales y su "potencial para propagar enfermedades infecciosas". Trump justificó este plan en una conferencia de prensa por la tarde afirmando que "tenemos un comercio ilegal que no nos gusta", refiriéndose a las supuestas ventas de acero chino a través del comercio transfronterizo canadiense.

La militarización de la frontera entre Estados Unidos y Canadá y la creciente militarización de la frontera entre Estados Unidos y México reflejan aún más de la respuesta irracional y reaccionaria de la Administración de Trump a la pandemia de coronavirus. En las declaraciones de ayer al G20, el director general de la Organización Mundial de la Salud, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, insistió: “Esta es una crisis global que exige una respuesta global. ...

“Ningún país puede resolver esta crisis solo. Todos estamos juntos en esto, y solo saldremos juntos. Eso significa un cambio de paradigma en la solidaridad global, al compartir experiencias, conocimientos y recursos, y al trabajar juntos para mantener abiertas las líneas de suministro y apoyar a las naciones que necesitan nuestro apoyo”.

Si bien las palabras del Dr. Tedros pueden ser sinceras, caen en oídos sordos. Al enfrentar una crisis que exige que se derriben los muros metafóricos y físicos entre las naciones, Trump y sus contrapartes están ocupados levantando barreras aún más altas para la colaboración internacional. Están mucho más interesados en los tres días consecutivos de ganancias en el mercado de valores, que ha aumentado un 20 por ciento desde el lunes. La potencial pérdida de millones de vidas si se les ordenara a los trabajadores a volver a trabajar es simplemente el costo de hacer negocios.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 27 de marzo de 2020)

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