Los oligarcas se reúnen en Davos

22 enero 2020

Cientos de banqueros, ejecutivos, celebridades, jefes de Estado y miembros de gabinetes han llegado a Davos, Suiza, para formar parte del Foro Económico Mundial (FEM), que comienza el martes.

Tras un aumento en la riqueza de los milmillonarios del mundo de hasta 25 por ciento solo en el último año, los participantes de Davos tienen mucho que celebrar. Pero, mirando por encima de las montañas nevadas de Suiza, los oligarcas se perciben asediados por una marejada de oposición social y resentimiento.

Un guardia policial en el techo de un hotel antes del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza (AP Photo- Markus Schreiber)

El fundador del FEM, Klaus Schwab advirtió en una declaración previo a la reunión de que el mundo se encontraba en una “coyuntura crítica”, señalando que “la gente se está rebelando contra las ‘élites’ económicas que creen que los traicionaron”.

De verdad, la reunión está siendo realizada en medio de un resurgimiento global de protestas sociales que se han extendido durante el último año de Chile y Puerto Rico a Sudán, Argelia, Irak, Líbano, Hong Kong, India, Estados Unidos y México.

En todo el mundo, las protestas alimentadas por el aumento en la desigualdad social y económica están continuando y se espera que crezcan en 2020, incluso en Francia, donde el año comenzó con huelgas masivas contra los recortes a las pensiones propuestos por el presidente Emmanuel Macron.

Antes de la reunión, el FEM publicó un reporte de riesgos globales que indica que los miembros consideran la “polarización política interna” su principal preocupación, empatada con otra, comparado con la novena posición el año pasado.

La encuesta anual Edleman Trust Barometer halló que una mayoría de las personas en el mundo considera que el capitalismo está haciendo más daño que bien. La encuesta señala el descrédito de todas las instituciones. Los Gobiernos, la prensa, las empresas y las ONG son vistas por las masas como antiéticas e incompetentes.

Antes del evento, la caridad británica Oxfam publicó su reporte anual sobre la desigualdad social, calificándola de “fuera de control”.

Según Oxfam, la población de milmillonarios de solo 2.153 personas, quienes cabrían cómodamente en un crucero moderno, controla más riqueza que los 4,6 mil millones de personas más pobres del mundo.

Mientras tanto, el 1 por ciento más rico tiene colectivamente más que 6,9 mil millones, casi toda la población del mundo.

Poniendo esta alucinante brecha entre ricos y pobres en perspectiva, Oxfam escribe: “Si todos fueran a sentarse sobre su riqueza apilada en billetes de $100, la mayoría de la humanidad estaría sentada en el suelo. Una persona de clase media en un país rico estaría sentado a la altura de una silla. Los dos hombres más ricos estaría en el espacio exterior”.

El conclave en Davos es una oportunidad para que la élite capitalista se presente como un grupo de reformistas ilustrados mientras alcanzan acuerdos tras bastidores para canalizar aún más riqueza del fondo a la cúpula, contando con la privacidad de la exclusiva ciudad hotelera en los Alpes y bajo la protección cercana de francotiradores de la policía suiza y sus propios equipos de seguridad privados.

El tema de la reunión de este año es “Participantes por un mundo cohesivo y sostenible”, enfocándose en el problema del cambio climático. Los eventos con la activista adolescente Greta Thunberg son los más populares, mientras que el príncipe británico Charles tiene programado dar una charla sobre “cómo salvar el planeta”.

Los milmillonarios y millonarios presentes podrán mostrar su compromiso para combatir el cambio climático llenando los tanques de sus jets privados con combustible de aviación sostenible “más verde” en la terminal privada del aeropuerto de Zúrich. Los participantes están siendo instados a caminar de un lugar a otro para reducir su huella de carbono personal.

El presidente estadounidense Donald Trump, quien viajó a Davos ayer, tiene programado un “discurso especial” hoy, en su segundo viaje al Foro Económico Mundial.

El recibimiento con alfombra roja de Trump, un criminal de guerra que ha separado a miles de niños inmigrantes de sus familias y que hace pocas semanas empujó al planeta al borde de una Tercera Guerra Mundial con el asesinato del general iraní Qasem Soleimani, hace añicos cualquier pretensión humanitaria del evento.

El reportero del New York Times, Andrew Ross Sorkin comentó: “Con el mercado bursátil en alturas sin paragón… hay una mayor expectativa” de que Trump “será aceptado, sino acogido (pese que algunos participantes pongan sus ojos en blanco detrás suyo) cuando llegue el martes”.

Sorkin concluyó, “El Sr. Trump puede ser el nuevo Hombre Davos”.

La calurosa recepción de Trump refleja el apoyo a la dictadura y las fuerzas fascistizantes en la oligarquía financiera. Sintiéndose asediados por la oposición social, los oligarcas están girando hacia formas cada vez más dictatoriales de gobierno.

Mientras dan sermones morales sobre la “sostenibilidad” y aplauden los esfuerzos filantrópicos de unos y otros, sus mentes tendrán presente el hecho que la mayoría del mundo sabe que ellos —los oligarcas— son la causa de los problemas del mundo.

Son ellos los que se benefician de las guerras, os que promueven el surgimiento del fascismo y que libran un ataque frontal contra los derechos democráticos. Y son ellos los responsables de la pobreza y miseria social que afligen a la población obrera mundial.

La entrada en lucha de millones en todo el mundo es un reconocimiento de este hecho y de la necesidad de oponerse. Sin embargo, cualquier solución a las crisis que enfrenta la gran mayoría de la población mundial exige la expropiación de los parásitos financieros reunidos esta semana en Suiza.

La toma de la riqueza de poco más de 2.000 personas y su colocación bajo el control democrático de la clase obrera internacional sentaría la base para proveer comida, agua, educación, atención médica, cultura, internet y vivienda a miles de millones de personas, siendo estos sus derechos sociales más fundamentales. La necesidad social de expropiar su riqueza mal habida es inseparable del derrocamiento del sistema capitalista y la transformación socialista de la sociedad.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 20 de enero de 2020)

Niles Niemuth