Incendios australianos ponen de relieve crisis climática global

por James Cogan
24 diciembre 2019

Los incendios en Australia cobraron más vidas y propiedades durante el fin de semana, mientras que una vez más cubrieron ciudades como Adelaide, Melbourne, Sídney y Brisbane en densas nubes de humo. Más de 200 incendios importantes aún están fuera de control y, con un calor extremo y sin precipitaciones significativas previstas en gran parte del país, se espera que la situación empeore en las próximas semanas y meses.

Las ciudades y aldeas en las colinas de Adelaide sufrieron una de las mayores devastaciones, ya que el fuego arrasó granjas y viñedos. El primer ministro del sur de Australia, Steven Marshall, informó que al menos 86 casas fueron destruidas, junto con cientos de dependencias y vehículos. Ron Selth, de 69 años, murió intentando defender su hogar de las llamas en el pequeño pueblo de Charleston. Varios bomberos y residentes resultaron heridos al tratar de proteger las propiedades.

Bombero en Queensland [Crédito: Queensland Fire and Emergency Services, Facebook]

En Nueva Gales del Sur (NSW), una extensa área de bosque está ardiendo en las cadenas montañosas, en lo que ahora son los incendios más grandes en la historia del estado. Desde septiembre, unos 2,7 millones de hectáreas se han incendiado. El Servicio de Bomberos Rurales (RFS, siglas en inglés) de compuesto por 70.000 voluntarios ha tenido que movilizar a todo el personal para combatir los frentes de incendios que tienen más de 11.000 kilómetros de longitud.

El sábado, se tuvo que llamar a helicópteros navales para rescatar a las personas amenazadas por el fuego en las comunidades costeras de Fisherman’s Paradise y Sassafras, al sur de Sídney. El jueves por la noche, dos bomberos voluntarios de Sídney murieron y tres resultaron heridos en un accidente automovilístico mientras luchaban contra los incendios en la ciudad vecina de Buxton.

Más de 60 incendios están ardiendo en el sureste de Queensland. En Victoria, grandes incendios arden en los bosques de Gippsland, al este de Melbourne. En el oeste de Australia, un incendio forestal descontrolado al norte de Perth había quemado más de 11.000 hectáreas y se pidió a los residentes el sábado que se fueran mientras aún podían.

A nivel nacional, unas 1.000 casas han sido destruidas hasta ahora en la temporada de incendios 2019–2020, mientras el que es tradicionalmente el período más severo en enero y febrero todavía está por venir. Miles de bomberos voluntarios no remunerados han sufrido grandes pérdidas financieras debido a que se les pidió repetidamente que se tomaran un tiempo libre de su empleo. Docenas han resultado heridos.

Los extensos incendios en Australia siguen a las llamas que han envuelto grandes áreas de California, Siberia, Borneo y el Amazonas. Solo en Siberia, Greenpeace estima que este año se han quemado unos 12 millones de hectáreas. El carácter sin precedentes de los incendios en un país tras otro resalta el creciente peligro para la humanidad del cambio climático global.

La emergencia de incendios pone de relieve la falta de planificación y preparación conscientes, tanto a nivel nacional como estatal, para el impacto del cambio climático. Los Gobiernos capitalistas de todo el mundo, para proteger las ganancias corporativas y la fortuna de los ricos, han bloqueado cualquier reducción seria en las emisiones de carbono y han dejado que las poblaciones carguen con las consecuencias.

El informe del Consejo Climático, Los Hechos ante los incendios forestales y el cambio clim á tico publicado en noviembre de 2019, declaró: “Hace más de 20 años, los científicos han advertido que el cambio climático aumentaría el riesgo de incendios forestales extremos en Australia. Esta advertencia fue precisa. Los científicos esperan que el clima extremo propicio de incendios continúe siendo más frecuente y severo sin una acción sustancial y rápida para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Los bomberos han sacado conclusiones similares en línea con la ciencia. El exjefe de Bomberos y Rescate de NSW, Greg Mullins, le dijo al Guardian: “Solo un aumento de temperatura de 1 Celsius ha significado que los extremos son mucho más extremos, y está poniendo en riesgo vidas, incluidas las de los bomberos. El cambio climático ha sobrealimentado el problema de los incendios forestales”.

Destacando el grado en que el continente se está secando, la selva tropical en el norte de Nueva Gales del Sur y Queensland, donde los incendios históricamente no se han intensificado, se han incendiado este año.

Craig Lapsley, excomisionado de gestión de emergencias en Victoria, dijo a los medios el 17 de diciembre: "Tenemos incendios en varios estados ahora y potencialmente tendremos incendios en todos los estados y territorios a fines de diciembre, enero y febrero, la primera vez para Australia. Ese es un punto de inflexión. Eso nos dice que es diferente".

La falta de preparación para esta "nueva norma” se ve reflejada en que se depende de servicios voluntarios antincendios, cuyos fondos y equipos son insuficientes. Si bien se han gastado decenas de miles de millones de dólares en equipar al ejército australiano con todo, desde portaaviones, hasta aviones de combate F-35 y nuevos vehículos de combate, no se ha realizado una inversión seria para equipar los servicios de extinción de incendios con tecnología de punta para aviones, helicópteros y camiones, con profesionales bien remunerados y altamente capacitados.

Varios exjefes de los servicios de emergencia hablaron sobre sus preocupaciones en un artículo publicado en la edición del 21 de diciembre del periódico Saturday .

Naomi Brown, anteriormente directora ejecutiva del Consejo de Autoridades del Servicio de Bomberos y Emergencias de Australia, dijo al periódico: "La forma en que estamos lidiando con los incendios hasta ahora ha sido excelente, ha funcionado durante muchos años. Ahora es insostenible. La necesidad de voluntarios las 24 horas del día, mes tras mes, va a hacer la vida muy, muy difícil. No hay duda de que necesitamos una mirada nacional a esto. Necesitamos un plan serio".

Greg Mullins señaló: “Uno de los problemas para los recursos de los bomberos en este momento es que alquilamos aviones grandes de los Estados Unidos. Otros países los solicitan, como Chile. Tenemos que llegar temprano para tener suficientes".

Tradicionalmente, los recursos aéreos y terrestres de extinción de incendios se han podido enviar de un estado a otro, e incluso de un país a otro. Los equipos de bomberos australianos a menudo se despliegan en los Estados Unidos, por ejemplo, y viceversa. En condiciones en las que se producen grandes incendios simultáneamente, esto es cada vez más imposible. La temporada de incendios comenzó este año en Australia en septiembre, cuando California estaba en llamas.

El primer ministro Scott Morrison, un escéptico del cambio climático, es actualmente el blanco de gran parte de la ira hacia las décadas de indiferencia política respecto al aumento de los peligros de incendios más extremos.

El 10 de diciembre, descartó la posibilidad de pagarles a los bomberos voluntarios con el argumento de que "quieren estar allí defendiendo a sus comunidades". Dos días después, rechazó el Índice de Desempeño del Cambio Climático 2020 que clasificó los esfuerzos del Gobierno australiano para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero como el peor desempeño internacional.

"Lo que no podemos decir, lo que nadie puede decir, es que esos programas (para reducir los gases de efecto invernadero), están relacionados, por sí mismos, de alguna manera con cualquier evento de incendios", declaró Morrison.

En realidad, el sudeste de Australia se ha vuelto cada vez más seco desde la década de 1990, con una disminución del 15 por ciento a finales de otoño y principios de invierno y una disminución del 25 por ciento en la precipitación promedio en abril y mayo. Las temperaturas promedio han aumentado en todo el país y conducen a condiciones de incendios extremos más frecuentes.

El 17 de diciembre de 2019, se experimentó la temperatura promedio nacional más alta jamás registrada de 41,9 grados. El máximo registrado anteriormente fue de 40,9 grados el 16 de diciembre, que superó los 40,3 grados registrados en enero de 2013.

Morrison solo avivó la indignación pública al ir secretamente en vacaciones de Navidad en Hawái, mientras ardía gran parte del país y las principales ciudades se ahogaban con humos tóxicos. Ante una tormenta de críticas, entró en control de daños, emitió una disculpa pública el viernes y regresó a Australia para reunirse con las familias de los dos bomberos que perdieron la vida.

La actitud de Morrison es simplemente un ejemplo flagrante del desprecio y la indiferencia de los Gobiernos, no solo en Australia, hacia los impactos del cambio climático en la vida de millones de personas. Bajo el capitalismo, las ganancias corporativas y los intereses nacionales en competencia de las clases dominantes rivales bloquean cualquier plan racional para abordar este desastre global.

Los cambios políticos necesarios dependen de que la clase trabajadora tome el asunto en sus propias manos. La sociedad a escala mundial debe reorganizarse completamente sobre la base de la planificación socialista, para lograr reducciones masivas en las emisiones de gases de efecto invernadero y contrarrestar las innumerables consecuencias del calentamiento global.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 23 de diciembre de 2019)