¡No al contrato entreguista! ¡Quítenle al UAW el control de la huelga en GM!

19 octubre 2019

Con el anuncio del acuerdo tentativo el miércoles por parte del sindicato United Auto Workers (UAW), la lucha de los 48.000 trabajadores automotores en General Motors está entrando en una nueva etapa. Si su lucha no es derrotada, los trabajadores deberán movilizarse contra el UAW, el cual está colaborando con las empresas automotrices para imponer un contrato que será un nuevo punto de referencia para la explotación de las generaciones futuras.

Los inversores de Wall Street que están detrás de General Motors han dejado en claro su actitud hacia el acuerdo. “Continuaremos creyendo que, si es ratificado, es un resultado bastante favorable para GM”, dijo el analista Joseph Spak. “Las implicancias del acuerdo no se ven tan onerosas”.

Los reportes de que el presidente Trump habló por teléfono con la directora ejecutiva de GM, Mary Barra, y el presidente del UAW, Gary Jones, el miércoles demuestra la extrema sensibilidad de toda la clase gobernante hacia el resultado de esta huelga. Una derrota para los trabajadores de GM no solo marcará la pauta de los costos laborales de toda la economía estadounidense, representará una importante derrota para toda la clase obrera.

Huelguistas en la planta de motores de GM en Flint

Hace solo una semana, el UAW afirmó en una declaración que GM no había negociado en buena fe desde el primer día. Aún así, después de más de 32 días en huelga, el UAW le ha presentado a los trabajadores un contrato que, en casi todos sus puntos, es idéntico a la propuesta inicial de GM de septiembre.

En una conferencia de prensa en el Renaissance Center de GM en el centro de Detroit, el director de comunicaciones del UAW, Brian Rothenberg, actuó de forma evasiva y mintió. Después de declarar que el contrato “no solo terminará los temporales permanentes en la industria, sino en toda la nación”, deliberadamente ocultó que el UAW había aprobado una vasta expansión de los empleados casuales de bajos salarios.

Rothenberg se vio obligado a reconocer que la publicitada “promesa” de que GM invertirá miles de millones de dólares en EUA y “contratará o retendrá” a 9.000 trabajadores no está en el contrato y no son más que palabras huecas.

La respuesta de los trabajadores al contrato es abrumadoramente negativa. La oposición al acuerdo que los trabajadores automotores han expresado en redes sociales es solo un indicador de la rebelión latente contra el UAW.

Temiendo una revuelta, el UAW decidió mantener a los trabajadores en huelga durante el proceso de votación. Pero el sindicato está obligando a los trabajadores a votar el contrato en un proceso acelerado que no les dejará tiempo para estudiar adecuadamente los detalles y discutir el acuerdo entre ellos. El contrato completo ni siquiera fue entregado a los miembros del Consejo Nacional de GM, aparentemente por temor de que se vaya a filtrar a los miembros.

Hasta que no se publique el contrato completo, las peores partes del acuerdo permanecerán secretas. Sin embargo, los puntos destacados oficiales presentados ayer por el UAW ya revelan concesiones masivas:

* Tres de las cuatro plantas cuyo cierre fue anunciado por GM el año pasado permanecerán cerradas. Esto incluye la histórica planta en Lordstown, la cual alguna vez empleaba a 4.500 trabajadores. Se estima que esto podría destruir hasta 25.000 empleos relacionados en el área de Youngstown, la cual ya está sumida en la desindustrialización, la pobreza y la epidemia de opiáceos. En un tiempo no definido, la planta de Detroit-Hamtramck será transformada para producir un nuevo modelo de pickup eléctrico con una fracción de los trabajadores actuales.

* Los trabajadores recibirán solo dos aumentos salariales de tres por ciento durante el contrato de cuatro años, lo que no se mantiene al paso de la inflación y reduce su salario básico en términos reales.

* Más de 2.000 trabajadores de mayor antigüedad, quienes cuentan con mayores salarios, serán forzados a retirarse para febrero del 2020, requiriendo nada más que cualquier decisión sea “aprobada” por el UAW.

* Los temporales serán contratados en puestos de tiempo completo después de tres años “consecutivos” de empleo. Este lenguaje implica que los trabajadores temporales que sean despedidos y recontratados comenzarán desde el principio.

* El apéndice K, una cláusula del contrato de 2015 que permitió “memorándums de entendimiento” secretos para remplazar a los trabajadores de tiempo completo con contratistas en Lordstown y Lake Orion, fue “mejorado” para identificar “las oportunidades para retener empleos y añadir empleos en locaciones de GM representadas por el UAW”, es decir, la expansión de contratos externos en las plantas menos rentables.

* El acuerdo crea un “Comité Nacional sobre Tecnologías Avanzadas” conjunto del sindicato y la gerencia para “discutir el impacto de las tecnologías futuras” en la fuerza laboral de GM.

*El Centro de Recursos Humanos del UAW-GM, el cual quedó expuesto como un conducto de sobornos y saqueos en la investigación federal de corrupción, se mantendrá en todo menos el nombre. El actual edificio será clausurado y vendido, pero los programas conjuntos en sí se retendrán y eventualmente se trasladarán a un nuevo edificio pagado por GM.

La esperanza sincera pero errada de muchos trabajadores automotores de que la combinación de las presiones por las imputaciones de corrupción federales y la militancia de las bases forzará al UAW a luchar ha sido confirmada como una ilusión.

Desde el principio, el UAW persiguió una estrategia definida a desgastar a los trabajadores en las líneas de huelga para imponer una derrota. Es por eso por lo que el UAW mantuvo a los trabajadores de Ford y Fiat Chrysler en el trabajo, aplicó un cerco informativo total y amarró a los trabajadores con un sueldo de huelga de $250 por semana.

El UAW también buscó aislar a los trabajadores de sus hermanos y hermanas internacionalmente promoviendo el tóxico nacionalismo de “EUA ante todo”.

Después de que un grupo de trabajadores mexicanos de GM fuera despedido por rehusarse valientemente a aceptar aumentos en la producción durante la huelga en EUA y apelara directamente a los trabajadores automotores estadounidenses en busca de apoyo, el UAW respondió exigiendo la reasignación de productos de las plantas mexicanas a Estados Unidos. Esta arremetida contra los trabajadores en diferentes países permite que las corporaciones globales como GM enfrenten a unos trabajadores contra otros en una carrera hasta el fondo.

El UAW está intentando finalizar la huelga precisamente en el momento en que comenzaba a coincidir con otros sectores de trabajadores, planteando la posibilidad de una lucha conjunta de toda la clase obrera. El acuerdo tentativo fue anunciado el día antes de que comenzara la huelga de unos 30.000 docentes de escuelas públicas de Chicago. El fin de semana pasado, los mineros del cobre en el suroeste del país y los trabajadores de Mack Truck de la costa este, quienes también son miembros del UAW, se unieron a los trabajadores de GM haciendo huelga.

En todas estas luchas, los sindicatos están desempeñando un papel idéntico. El sindicato Chicago Teachers Union, que solo convocó una huelga hasta que fuera “inevitable”, está buscando limitar abiertamente la duración lo más posible. Su traición de la última huelga en 2012 le abrió la puerta al entonces alcalde Rahm Emanuel, el exjefe de personal de Obama, a cerrar docenas de escuelas.

Por su propio comportamiento, los sindicatos han demostrado que no pueden ser reformados. Han expuesto su propia esencia como herramientas sobornadas de la gerencia y que son orgánicamente hostiles a los intereses de los trabajadores que dicen representar.

Los trabajadores de GM ahora necesitan extraer las lecciones apropiadas y tomar la iniciativa fuera de las manos del UAW.

Votar “no” es necesario. Pero por sí solo es insuficiente. El UAW responderá al rechazo del contrato intensificando su campaña de mentiras e intimidación, como lo hizo después del rechazo del contrato con Chrysler en 2015.

La tarea urgente para los trabajadores automotores es construir comités de base en cada fábrica para tomar control de la lucha. Estos comités deben hacer las siguientes demandas:

* ¡Ningún voto sin tiempo para estudiar el contrato! Los trabajadores deben exigir acceso al contrato completo, no solo la farsa de los “puntos destacados”, y tener por lo menos una semana completa para estudiarlo antes de votar. Los trabajadores deben tener discusiones amplias y democráticas sobre el contrato fuera de la vista y el control del sindicato.

* ¡Por una supervisión de bases del proceso de votación! Los trabajadores automotores deben insistir que sus comités de base tengan la autoridad de supervisar la votación, asegurándose de que no haya ningún relleno de papeletas y fraude, como se cree ampliamente que ocurrió en la ratificación del contrato con Ford en 2015.

* ¡Expandan la huelga a Ford y Fiat Chrysler! ¡Únanse a la clase obrera en otros países! Los comités de base deben basarse en el principio del internacionalismo, que los trabajadores en todas partes comparten los mismos intereses esenciales.

* Los comités deben formular sus propias demandas para la huelga, incluyendo un aumento salarial del 40 por ciento, la restauración de COLA [ajustes al costo de vida] para los trabajadores actuales y las jubilaciones, la abolición del sistema de escalas salariales y de beneficios, la conversión inmediata de todos los temporales a tiempo completo con salarios y beneficios plenos, la reapertura de todas las plantas cerradas y la recontratación de los trabajadores despedidos.

* Los trabajadores automotores deben defender a los valientes obreros de GM en Silao, México, y exigir la reinstalación de aquellos despedidos por apoyar la huelga en EUA.

Los ataques de General Motors en EUA son parte de una estrategia global de la clase gobernante. Las empresas automotrices están preparando y ya están implementando una masacre de puestos de trabajo. Esto ya es parte de los esfuerzos de las élites gobernantes para organizar una mayor redistribución de riqueza de los trabajadores a los ricos.

La batalla contra GM constituye una lucha contra el capitalismo. La huelga de GM puede y debe transformarse en un movimiento político poderoso de la clase obrera, armada con un programa socialista, involucrando la transformación de la industria global automotriz y los bancos de Wall Street en empresas públicas bajo la propiedad colectiva y el control democrático de la clase obrera.

(Publicado originalmente en inglés el 17 de octubre de 2019)

Tom Hall

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