Potencias de la UE construyen un “Sistema de Combate Aéreo Futuro”

La Unión Europea se rearma para la Tercera Guerra Mundial

por Johannes Stern
22 junio 2019

Tras el anuncio hecho la semana pasada por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos de su mayor compra de armas en la historia, involucrando cerca de 500 aviones de combate F-35, Europa respondió en especie el lunes. En la exhibición aérea más grande del mundo en Le Bourget, cerca de París, la ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, junto con sus colegas de Francia, Florence Parly, y España, Margarita Robles, firmaron importantes acuerdos para desarrollar un sistema de combate aéreo europeo conjunto (Sistema de Combate Aéreo Futuro— FCAS).

Ursula von der Leyen (izquierda), Sistema de Combate Aéreo Futuro (derecha). Crédito: WikiMedia Commons.

El costo del FCAS, que se anuncia que será operativo en 2040, es inmenso. Hasta €8 mil millones se destinarán solo al desarrollo conjunto. En general, se espera que los costos superen los €100 mil millones. El periódico Handelsblatt informa que "para mediados de siglo" el proyecto FCAS podría devorar "hasta €500 mil millones". ¡La misma suma financiaría el presupuesto total de educación de Alemania durante 27 años!

El proyecto de armamentos masivos es parte de los planes para transformar a la Unión Europea en una gran potencia militar capaz de librar guerras independientemente y, si es necesario, contra los Estados Unidos.

Según un informe publicado en el sitio web oficial del Departamento de Defensa de Alemania: “El FCAS no es solo un avión de combate, sino un sistema compuesto”. Bajo la propuesta “'Sistema de Sistemas', se integrarían en una red los aviones de combate tripulados y vehículos aéreos no tripulados ('portadores remotos'). Además, los buques de guerra y vehículos terrestres podrían incluirse en la red. La fuerza aérea, la marina y el ejército podrían actuar juntos".

Después de la presentación de un primer modelo del nuevo NGWS (Sistema de Armas de Nueva Generación) en Le Bourget, von der Leyen dijo: "Hoy es un día importante en dos aspectos: en primer lugar, el sistema de aviones de combate franco-alemanes es un gran paso adelante. En la modernización de la Bundeswehr (ejército alemán). Pero, en segundo lugar, también es un gran día para la Unión Europea de Defensa, porque por primera vez estamos lanzando un sistema de combate europeo". En tercer lugar, es "un gran día para la industria europea, que recibirá un gran impulso gracias a este sistema de aviones de combate".

El inspector general de la fuerza aérea alemana, el teniente general Ingo Gerhartz, elogió el desarrollo conjunto del NGWS como un signo de "el gran poder innovador de Europa". El titular de la empresa fabricante de aviones militares Dassault Aviation, Eric Trappier, evaluó el proyecto como un paso importante hacia el logro de la autonomía en materia de armamentos y requisitos militares. Hasta ahora, los países europeos han tendido a comprar equipos de defensa estadounidenses. "Ahora estamos ofreciendo a los europeos un avión europeo que es independiente de la tecnología de Estados Unidos", dijo al canal de noticias francés CNews.

La decisión de las potencias de Europa central de desarrollar un sistema de combate aéreo independiente de EUA aumentará aún más las tensiones transatlánticas.

Más recientemente, a principios de mayo, el Gobierno de los EUA advirtió a la UE sobre no excluir a las compañías de armas de los EUA de los proyectos de defensa europeos, describiendo la creación de estructuras militares europeas independientes, como el Fondo Europeo de Defensa y la cooperación reforzada de la UE (Pesco), como algo “profundamente preocupante". Una carta de Estados Unidos con fecha del 1 de mayo dirigida a la titular de política exterior de la UE, Federica Mogherini, afirmaba que las disposiciones para ambos proyectos representaban "un dramático paso atrás de tres décadas de integración creciente de la industria de defensa transatlántica".

En respuesta a las amenazas estadounidenses y los preparativos de Washington para una guerra contra Irán, que también están dirigidos contra los intereses económicos y geoestratégicos de las potencias europeas en la región, las principales naciones de la UE están intensificando agresivamente su propia política exterior y de defensa.

En la "Agenda estratégica para 2019-2024", que se adoptará en la cumbre de la UE celebrada hoy en Bruselas, la UE expone su pretensión de ser una potencia mundial en el futuro. Europa se esfuerza por "reforzar su influencia global" e "influir en el curso de los acontecimientos mundiales", dice el documento. Para lograr este objetivo, la UE debe "avanzar hacia una verdadera Unión Europea de Defensa". Esto "permitiría a Europa asumir más responsabilidad sobre su propia seguridad" y "mejorar su autonomía estratégica".

Estos planes están dirigidos explícitamente a la preparación de nuevas guerras. La sección intitulada “Europa protectora” establece que la UE debería “centrarse en áreas donde la cooperación puede generar beneficios claros, como en la industria de defensa e investigación, defensa cibernética, movilidad militar, gestión de crisis híbrida y misiones y operaciones en el extranjero”. Los principales estrategas políticos y militares declaran abiertamente que la UE se está preparando para los conflictos con otras grandes potencias, lo que conlleva el peligro de una tercera guerra mundial.

Nos encontramos "en una situación históricamente única en la que Europa está siendo desafiada o presionada por tres grandes potencias —desde una Rusia revisionista, una China en expansión económica y política y un EUA, bajo el presidente Trump, que se mueven en varios frentes contra la UE”, declaró el nuevo presidente del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP, por sus siglas en alemán), Tom Enders, en una entrevista reciente. Enders fue anteriormente el jefe de la segunda compañía europea de armas más grande de Europa, EADS.

"Sólo puede haber una respuesta", continúa Ender. “Los Gobiernos de Europa no deben permitirse en ninguna circunstancia dividirse más, sino que deben encontrar respuestas conjuntas, especialmente en política exterior, comercio exterior y política de seguridad. Y los responsables no deben verse disuadidos por las amenazas de Washington”.

Por encima de todo, Enders sostiene que Alemania está obligada a tomar la iniciativa en el desarrollo de una política independiente militar europea y de gran potencia. Necesitamos "un debate público, no ideológico, estratégico en Alemania, basado en las realidades de la política de poder, no en los sentimentalismos, y partiendo de nuestra responsabilidad especial para el desarrollo de Europa". Un país que "no pretende tener intereses nacionales, pero siempre toma el camino moral y, como vegetariano en un mundo lleno de carnívoros ignora la necesidad de medidas militares”, hizo imposible una “política exterior y de seguridad común para Europa”.

Treinta años después de la reunificación de Alemania y la restauración del capitalismo en Europa del Este, la clase dominante alemana está regresando abiertamente a sus antiguas tradiciones militaristas. En un comentario titulado “Europa necesita más”, Wolfgang Schäuble, presidente interino del Bundestag alemán y exministro del Interior y de Finanzas, pidió el rápido desarrollo de “un ejército europeo” como “un instrumento eficaz de la política de seguridad y defensa”. Además, es necesario llegar a un acuerdo "sobre el tipo de situaciones amenazantes por las que deberían usarse las fuerzas conjuntas", escribe.

Para hacer cumplir esta política de guerra frente a la creciente resistencia popular, Schäuble argumenta, entre otras cosas, abolir el control parlamentario de la intervención militar consagrada en la Ley Básica del país, siguiendo los crímenes cometidos por el imperialismo alemán durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales. En consecuencia, cada misión de la Bundeswehr fuera del territorio de la OTAN requiere la aprobación previa del Bundestag.

"Si Europa se toma en serio la defensa común, tenemos que cambiar las leyes nacionales y buscar la armonización legal", escribe Schäuble. Eso se aplica "a todos los socios en la Unión. Incluso Alemania, con sus requisitos constitucionales, limitados e históricamente justificados (nota: acuerdo parlamentario), tendrá que actuar".

Como fue el caso en la década de 1930, el rearme militar masivo y los preparativos para la guerra requieren un programa autoritario y, en última instancia, fascista. Es por eso por lo que el presidente francés Emmanuel Macron recientemente rindió homenaje al dictador fascista y colaborador nazi Philippe Pétain, y la clase dominante en Alemania pide "más tolerancia para el ala derecha" (el expresidente Joachim Gauck) mientras tolera a las estructuras terroristas extremistas de derecha con vínculos estrechos con partes del aparato militar, policial y de inteligencia.

El hecho de que todas las potencias imperialistas se estén preparando para la guerra deja en claro que los trabajadores y los jóvenes se enfrentan a tareas revolucionarias. El capitalismo europeo no puede ser domesticado más que el capitalismo estadounidense. En el Manifiesto de la Cuarta Internacional, publicado al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, León Trotsky declaró: “La tarea planteada por la historia no es apoyar a una parte del sistema imperialista en contra de otra, sino a ponerle fin al sistema en su conjunto”.

Esta tarea se plantea de nuevo hoy con gran urgencia. Para evitar un nuevo deslizamiento hacia otra guerra mundial y la barbarie, la clase obrera debe emprender una lucha contra todos los belicistas capitalistas basados en un programa socialista internacional.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 21 de junio de 2019)