La vida de Julian Assange corre riesgo

15 abril 2019

Después del arresto el jueves del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en Londres, los Gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido y Ecuador han emprendido una conspiración para facilitar la rendición extraordinaria del denunciante a Estados Unidos. La vida y la libertad de Julian Assange están en riesgo inminente. Es necesario movilizar a todos los que apoyan la libertad de expresión para prevenir que caiga en manos del Gobierno estadounidense.

Hace más de 40 años, el analista de la Rand Corporation, Daniel Ellsberg, dio evidencia al Washington Post de actividad ilegal del Gobierno estadounidense durante la Guerra de Vietnam. Ayer, Ellsberg hizo la siguiente declaración:

Es un ataque muy serio a la Primera Enmienda. Un claro intento de rescindir la libertad de prensa… Esta es la primera acusación penal contra un periodista y editor o publicista, Julian Assange. Y, si tiene éxito, no será la última. Esto es claramente parte de la guerra del presidente Trump contra la prensa, a la cual califica de enemiga del Estado. Y si logra poner a Julian Assange en prisión, donde pienso que lo dejarían por el resto de su vida si llega ahí del todo, probablemente el primer cargo en su contra será de solo unos pocos años. Pero probablemente será el primero de muchos.

El pretexto oficial siendo empleado para extraditar a Assange es una mentira transparente. En una acusación previamente sellada y hecha pública el jueves, el Departamento de Justicia de EUA presenta el cargo contra Assange de que violó leyes federales que prohíben conspirar para descifrar contraseñas a computadoras del Gobierno.

El hecho de que el crimen solo lleva una sentencia de cinco años y no concierne la Ley de Espionaje provee a todas los involucrados una tapadera para entregar a Assange a los estadounidenses. En particular, el tratado de extradiciones de EUA-Reino Unido excluye a aquellos acusados de “ofensas políticas”, incluyendo espionaje. Citando un documento del Departamento de Justicia, el Gobierno británico afirmará en las cortes que la extradición de Assange no será bloqueada por esta exclusión.

Además, el Gobierno ecuatoriano afirmó que podía revocar el asilo de Assange porque la acusación mostraba que no enfrenta la pena de muerte.

De hecho, una vez que Assange esté en manos de Estados Unidos, se enfrentará a una serie de cargos adicionales, incluyendo espionaje. Los esfuerzos para restarle importancia al peligro que representa para la libertad de prensa y minimizar la acusación contra Assange tienen el objetivo de sembrar complacencia en la población y distraerla de las cuestiones fundamentales en juego respecto a la libre expresión.

Los términos empleados por la propia acusación dejan en claro que el Gobierno norteamericano ha puesto a Assange en la mira por razones políticas, más allá del cargo oficial en su conclusión. Afirma: “El propósito primario de la conspiración fue facilitar la adquisición y transmisión por parte de [Chelsea] Manning de información clasificada relacionada a la defensa nacional de Estados Unidos para que WikiLeaks diseminara públicamente la información en su sitio web”.

La acusación indica que la información que WikiLeaks hizo pública incluyó, “aproximadamente 90.000 reportes de actividad significativa relacionada con la guerra de Afganistán, 400.000 reportes de actividades significativas relacionadas con la guerra de Irak, 800 evaluaciones breves de detenidos en la bahía de Guantánamo, y 250.000 cables del Departamento de Estado. Muchos de estos registros estaban clasificados bajo la ‘Orden No. 13526’” firmada por Barack Obama en 2009. La acusación alega que, respecto a estas filtraciones, “se podría esperar razonablemente que causen un serio daño a la seguridad nacional”.

El lenguaje es paralelo al de la Ley de Espionaje, que prohíbe la publicación de información “relacionada a la defensa nacional”. La Ley de Espionaje criminaliza a cualquiera que “comunique, entregue, transmita o cause la comunicación, entrega o transmisión” de tal información.

Con base en el lenguaje de la acusación, tanto Assange como Manning podrían enfrentarse a un enjuiciamiento criminal bajo esta ley. Al anunciar que Assange está siendo perseguido explícitamente por la actividad de Manning, el Gobierno está demostrando que el futuro de ella también está en riesgo. De hecho, las dos primeras palabras del documento son “Chelsea Manning”.

Este leguaje también confirma lo que indicaban los documentos publicados de forma “accidental” por fiscales el año pasado: que Assange debía ser extraditado debido a varios “cargos” —en plural— en su contra. Tan pronto como en 2011, los fiscales convocaron un gran jurado secreto para investigar a Assange, mientras que el Gobierno estadounidense solicitó órdenes judiciales para poder espiar a los empleados de WikiLeaks con base en acusaciones de “espionaje” en 2012.

Solo los cómplices o los ingenuos podrían aceptar que un gran jurado secreto dedicó ocho años para acusar a Assange con solo un cargo de manipular una contraseña.

La respuesta de los líderes políticos en Estados Unidos, así como sus declaraciones previas, dejan en claro que la élite gobernante está ansiosa de poner sus manos en Assange y encerrarlo de por vida, sino imponerle peores castigos.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Charles Schumer, tuiteó, “Espero que pronto rinda cuentas por su injerencia en nuestras elecciones a instancias de Putin y el Gobierno ruso”. El senador demócrata, Mark Warner, llamó a Assange “un participante directo en los esfuerzos rusos para debilitar a Occidente y socavar la seguridad estadounidense”. Continuó, “Espero que los tribunales británicos lo transfieran rápido a la custodia estadounidense para que finalmente reciba la justicia que merece”.

Cualquier enjuiciamiento de Assange con base en dichas acusaciones infundadas de “injerencia” involucraría cargos de espionaje.

Como el amo del calabozo que acaba de recibir su más reciente víctima, el senador demócrata, Joe Manchin, declaró, “Él es nuestra propiedad y podemos conseguir los hechos y la verdad de él”. Según esta declaración, Assange estaría siendo transferido a EUA con el propósito de una interrogación, lo que caería en la categoría de rendición extraordinaria, no una extradición.

Durante los últimos años, Assange ya se ha enfrentado a amenazas abiertas de muerte en la prensa y del Gobierno. La personalidad de radio derechista, Rush Limbaugh exigió que Assange reciba “una bala para su cerebro”. El expresentador de Fox News, Bill O’Reilly le dijo a Assange: “Te vamos a colgar”. El expresidente republicano de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, declaró, “Julian Assange participa en el terrorismo y debería ser tratado como un combatiente enemigo”. Como vicepresidente, el demócrata Joe Biden llamó a Assange “un terrorista de alta tecnología”. El operador demócrata, Bob Beckel señaló, “este tipo es un traidor” y EUA debería “dispararle ilegalmente a ese hijo de p**a”.

Otra función de la acusación es proveerle a la corrupta y mentirosa prensa una cubierta para aplaudir el arresto de Assange. El New York Times y el Washington Post han desempeñado un papel particularmente criminal en minimizar la acusación afirmando que el uso de un cargo menor para enjuiciar a Assange no representa ningún peligro para la libre expresión.

En una declaración de la junta editorial ayer, el New York Times escribió: “El Gobierno acusó a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, pero no por publicar información clasificada del Gobierno, sino por robarla, esquivando—por ahora—cuestiones críticas de la Primera Enmienda”.

El único cargo contra Assange, afirmó el Times, significa que el arresto no constituye “un desafío directo a la distinción entre un periodista que expone el abuso del poder por medio de materiales filtrados—algo que los diarios tradicionales como el Times hace todo el tiempo—y un agente extranjero que busca socavar la seguridad de Estados Unidos por medio de robo y subterfugio… El Gobierno ha comenzado bien acusando al Sr. Assange de un crimen indisputable”.

El editorial del Washington Post está intitulado, “Julian Assange no es un héroe de la libre prensa. Y desde hace mucho tiene pendiente rendir cuentas personalmente”.

El Post escribió, “El caso del Sr. Assange podría concluir como una victoria para el Estado de derecho, no una derrota para las libertades civiles de las que sus defensores advierten erróneamente”. El Post calificó las preocupaciones sobre la seguridad de Assange como “propaganda pro-WikiLeaks”. El hecho de que los cargos no incluyan que Assange violó la Ley de Espionaje comprueba, según el periódico, que no “tenía un temor legítimo de que su vida estaba en riesgo a manos de asesinos de la CIA o, por medio de una extradición, de una pena capital en EUA”.

El Post explicó que “Reino Unido no debería temer que enviarlo a un juicio por un cargo de hacking pueda poner la libertad de la prensa en riesgo” porque Assange “carece de ética” y no es “un periodista verdadero”, ya que “desparramó material en el dominio público sin ningún esfuerzo independiente para verificar su veracidad ni darles la oportunidad a los individuos mencionados una oportunidad para comentar”.

¿A quién sermonean el New York Times y el Washington Post sobre “periodismo verdadero”? Estas declaraciones exponen al Times y al Post como nada más que órganos de propaganda gubernamental.

El Times es sinónimo de alimentar las falsas afirmaciones del Gobierno de Bush sobre “armas de destrucción masiva” en Irak y el Post es propiedad de Jeff Bezo, el milmillonario CEO de Amazon que recientemente firmó un contrato deservicios de $600 millones con el Pentágono.

La conspiración contra Assange subraya la desaparición de cualquier base de apoyo para la defensa de los derechos democráticos dentro de la élite política y los medios corporativos. Si Ellsberg se acercara al Post hoy con fotocopias de los reportes de la Rand Corporation comisionados por el Pentágono sobre la guerra, el Post llamaría al FBI para que lo arresten por amenazar la “seguridad nacional”.

El Times y el Post podrían convencer a sus enriquecidos lectores de que Assange ayudó a Rusia a publicar evidencia de que Hillary Clinton recibió cientos de miles de dólares diciéndoles secretamente a distintas audiencias de banqueros y CEO de que representaría sus intereses si fuera elegida presidenta. Mientras tanto, los demócratas han unido su causa con la de la cúpula militar y las agencias de inteligencia responsables de los crímenes que Assange ha revelado. El carácter derechista de la oposición de los demócratas a Trump se ve reflejado en su apoyo a los ataques del Gobierno contra Assange.

La defensa de Julian Assange, junto a Chelsea Manning y Edward Snowden, es ahora una cuestión política central que enfrenta la clase obrera. Las actitudes hacia estos denunciantes se definen en gran medida a lo largo de las divisiones de clases. Según reprime la clase gobernante la libertad de expresión y la libertad de prensa, el conflicto de clases se intensifica en todo el mundo.

El Partido Socialista por la Igualdad y el World Socialist Web Site hace el llamado más amplio hacia todos los que defiendan seriamente los derechos democráticos a unirse a la lucha por defender a Assange, Manning y Snowden. Los trabajadores y jóvenes tienen que movilizarse inmediatamente para defender a estos prisioneros de la guerra de clases. Sus vidas dependen de ello.

La lucha por la liberación de Assange es la punta de lanza de la lucha política en defensa de los derechos democráticos, contra el militarismo imperialista y el capitalismo. Solo se podrá montar una defensa de estos denunciantes en la medida en que se pueda movilizar el poder de la clase obrera.

El miembro del Comité Nacional del Partido Socialista por la Igualdad (Australia), Nick Beams, declaró en el mitin de emergencia realizado el viernes en Sídney, “El ataque contra la democracia es un síntoma de una enfermedad profunda. No es posible defender la democracia sin tratar el problema de raíz, es decir, el sistema de lucro del capitalismo global, un sistema en crisis que ya consumió su papel histórico y que ahora necesita rasgar, pisar, profanar incluso los derechos democráticos que una vez defendió. Debemos comenzar, como parte de esta batalla, la lucha por una perspectiva socialista. Solo entonces, podrá ser purgado el mundo de los horrores que el capitalismo está invocando”.

(Publicado originalmente en inglés el 14 de abril de 2019)

Eric London