Lecciones de la rebelión en Matamoros: Primera Parte

por Andrea Lobo
26 marzo 2019

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Dos meses después de que los trabajadores lanzaran huelgas espontáneas o “salvajes” en la ciudad mexicana de Matamoros, 89 fábricas maquiladoras, principalmente en las industrias de autopartes, eléctrica y metalúrgica, han acordado a las demandas de un aumento del 20 por ciento y un bono de 32.000 pesos (US$1.655)—la mitad del salario anual promedio—. La ola de huelgas se ha popularizado en México como el “movimiento 20/32”.

Las clases gobernantes de México y Estados Unidos han buscado recuperar las concesiones y contener y aislar la rebelión por medio de 4.700 despidos hasta la fecha. La élite gobernante también ha amenazado con despedir a 50.000 de los 85.000 trabajadores de las maquiladoras en la ciudad y está apuntalando al aparato sindical para bloquear luchas futuras. Además, está acelerando sus ataques contra los derechos democráticos y su giro hacia formas autoritarias y militaristas de gobierno.

Trabajadores en huelga en Matamoros

El 1 de marzo, una trabajadora compartió un artículo del World Socialist Web Site en línea sobre los efectos paralizantes de las huelgas en la industria automotriz norteamericana y el aumento en el apoyo hacia los trabajadores mexicanos por todo el continente. La trabajadora escribió: “Vaya hasta que leo algo coherente sobre los trabajadores y el movimiento 20/32”. Cuando comenzaba a circular ampliamente en Facebook, la abogada laboral de 52 años, Susana Prieto Terrazas, intervino para denunciar al WSWS.

“Pero este medio también publica estupideces,” escribió. “También son parte de mis diseñadores [ sic, desdeñadores (detractores)]. La Izquierda que vende la idea de la organización obrera, por si, de forma natural y sin ayuda. Tienen su parte de patéticos”.

Lo que llama “patético” —la iniciativa independiente de autoorganización de los trabajadores— es precisamente la fuente del poder de los obreros. Los trabajadores en Matamoros tomaron el paso histórico y crucial de formar comités de base para esquivar a los sindicatos y poder comunicarse democráticamente, apelar —no al Gobierno mexicano— sino a los trabajadores de toda la ciudad e internacionalmente y organizar la mayor huelga en América del Norte en al menos tres décadas. Ahora, consolidar lo que han ganado y desarrollar la lucha bajo un programa internacionalista y socialista constituye la única forma de avanzar la lucha contra las represalias masivas.

Más allá de toda la retórica “izquierdista” de Prieto, la verdad es que ha sido una socia desde hace mucho de la federación sindical estadounidense, la AFL-CIO, la cual hace ver a los sindicatos patronales mexicanos o el “charrismo” casi como si fueran organizaciones militantes.

Comentarios de Prieto en publicación del WSWS

Prieto, una autoproclamada “capitalista”, llegó a Matamoros negando deshonestamente sus lazos a cualquier sindicato y al partido gobernante burgués, Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a fin de desarmar políticamente a los trabajadores y hallar la mejor manera de acabar la huelga. Ofreció sus “consejos” legales de que los trabajadores debían mantenerse atados al aparato sindical y colocar su confianza en el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (conocido como AMLO) para “ganar” sus demandas. Convenció a los trabajadores a enviar delegaciones —el 5 de marzo a Monterrey, León, y el 13-15 de marzo a Ciudad de México— para discutir unirse a sindicatos “independientes” vinculados al Gobierno de Morena y a los imperialismos estadounidense y europeo.

Reveladoramente, el Wall Street Journal, un medio que ha elevado históricamente a las fuerzas más derechistas, realizó un reportaje especial destacando a Prieto en su edición del 14 de marzo. El diario envió a una fotógrafa a Matamoros para retratar a Prieto como una superheroína de Marvel y regocijó: “Sus esfuerzos la han vuelto una heroína folclórica en Matamoros. Los trabajadores le han regalado queques, flores, camisetas con su nombre y el mensaje: ‘Dios envió una Ángel a Matamoros para ayudar a la clase obrera’. Algunos han compuesto baladas en su honor”.

Asimismo, el tributo de Prieto de parte del principal medio de comunicación de la aristocracia financiera estadounidense también expone otra mentira. El periódico indicó que “gana sus ingresos como abogada para sindicatos independientes”.

Retrato de Prieto por parte del Wall Street Journal

Es crucial rebatir las calumnias de Prieto contra el WSWS porque se encuentran en el centro de este fraude político contra la clase obrera, la cual debe extraer ahora las lecciones de la huelga y dar cuenta de los papeles desempeñados por sus protagonistas. Esto requiere un examen sobrio de cómo trascendió esta experiencia estratégica dentro de su contexto histórico e internacional.

¿Qué produjo las huelgas salvajes y por qué sucedieron en Matamoros?

Las nuevas tecnologías de la información, transporte y carga abrieron paso a la globalización de la producción capitalista. Uno de sus efectos fue inviabilizar la aislada economía soviética, acelerando la disolución del primer Estado obrero, la URSS, a manos de la burocracia estalinista. La más estrecha integración global de la producción y el fin de la URSS tan solo profundizaron la crisis del sistema capitalista. Los imperialismos japonés y europeo se habían recuperado parcialmente desde la Segunda Guerra Mundial para convertirse en rivales competidores del imperialismo estadounidense. La remodelada competición global por fuentes de mano de obra barata, mercados y recursos naturales —intensificada por la computarización del comercio y el capital financiero— estuvo acompañada de la formación de bloques comerciales rivales.

Un estudio de 1992 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) indicó, “El Mercado Común Europeo y el potencial entrañado por una supuesta autosuficiencia europea exige la integración de mercados regionales con la magnitud del llamado mercado común norteamericano”.

El desarrollo de este bastión económico para el imperialismo estadounidense y el canadiense dependía de la explotación en las “maquiladoras” mexicanas como una plataforma de mano de obra barata. Sin embargo, advirtió el reporte, “Si el costo de la mano de obra aumenta y México deja de contar con una ventaja competitiva mundial… la tendencia será hacia la desaparición de la industria maquiladora como tal en México”.

Brotaron centros industriales a lo largo de la frontera con Estados Unidos y el Bajío, la región central y norte de México, aumentando la fuerza laboral en las maquiladoras de 400.000 trabajadores a 3 millones en la actualidad, con millones más empleados en actividades relacionadas. Pero, a pesar de que se disparara la demanda de mano de obra mexicana, los niveles de vida cayeron.

Un estudio de la Facultad de Economía de la UNAM intitulado “México 2018: Otra derrota social y política a las clases trabajadoras” halló que el poder adquisitivo ha caído 80 por ciento en los últimos 30 años, indicando que hoy hace falta laborar por más de 24 horas para costear los productos de la canasta básica que se podían comprar en 1987 trabajando aproximadamente cinco horas. “Hoy el salario industrial en México es 50 por ciento del salario industrial pagado en China. Hace dos décadas la relación era la opuesta,” reportó el banco HSBC el año pasado.

Viendo su riqueza y poder aumentar con la afluencia de capital extranjero, la burguesía y los sindicatos mexicanos forjaron relaciones más cercanas con el imperialismo estadounidense y se encargaron de imponer esta caída en la remuneración de la mano de obra mexicana para cumplir con los requisitos globalizados de lucro de la élite financiera.

Agapito González Cavazos

En Matamoros, los trabajadores de las maquilas ganaron condiciones únicas en la región a través de huelgas durante los años ochenta, incluyendo la semana laboral de 40 horas pagada en 56 horas en 1983. Además, desarrollaron una tradición relativamente más militante. Ante tal presión desde abajo, Agapito González Cavazos, después de cuatro décadas al frente del Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales de la Industria Maquiladora (SJOIIM), fue uno de los pocos líderes sindicales que aún convocaba huelgas para resistir las presiones a la baja del TLCAN que se avecinaba.

Sin embargo, el 31 de enero de 1992, en medio de negociaciones con 42 empresas, incluyendo General Motors, González fue arrestado por autoridades federales y estuvo detenido varias semanas bajo cargos de fraude fiscal.

Bajo el mandato de González, el sindicato consolidó su significativa riqueza, opacidad financiera, prominencia en la CTM y los círculos gobernantes y su papel corporativista como meramente un contratista de mano de obra subordinado a la gerencia [Williams, Edward J. and Passé-Smith, John T., 1992. “The Unionization of the Maquiladora Industry: The Tamaulipan Case in National Context.” Universidad Estatal de San Diego]. El arresto fue para González la señal de que era imposible seguir haciendo malabares con la defensa de los intereses de los trabajadores y la posición social cómoda de la burocracia del sindicato, la cual dependía de la defensa de las relaciones capitalistas y su marco nacionalista. Así como lo hizo todo sindicato en el mundo, el SJOIIM respondió al nuevo contexto de la globalización abandonando cualquier resistencia seria hasta la muerte de González en 2001 y desde entonces.

Se reimpuso la semana laboral de 48 horas y, según un artículo reciente de SomosMass99, el salario inicial negociado en 1992 por la SJOIIM era el equivalente a US$19,50 por día, comparado con los US$10,86 actuales incluyendo el aumento reciente del 20 por ciento.

Para fines de 2018, el porcentaje de la población trabajadora con un ingreso menor a la canasta básica alimentaria, algo que el mismo Gobierno define como pobreza extrema, es de 40 por ciento. Mientras tanto, el 10 por ciento más rico ha acaparado el 67 por ciento de la riqueza del país y más del 80 por ciento de los activos financieros. El número de millonarios en dólares aumentó 27 por ciento a 88.000 solo en 2017, cuando el Gobierno reportó que 57 por ciento de la población trabajadora no tenía acceso a los beneficios del seguro social, incluyendo en salud.

Las presiones para transferir más dinero a los mercados financieros tan solo se intensificaron después de la crisis financiera de 2008, en un momento en que China se convirtió en un nuevo competidor económico a nivel mundial. Ante un declive continuo en su poder económico relativo, el imperialismo estadounidense se ha visto obligado a consolidar su esfera de control económica, política y militar en preparación para confrontaciones económicas y militares con sus rivales globales.

Estas consideraciones estratégicas estuvieron detrás de la decisión de Trump de renegociar el TLCAN, involucrando varias concesiones por parte de las burguesías mexicana y canadiense a favor del capital estadounidense, como una prohibición a forjar un tratado de libre comercio con China. Fundamentalmente, el proteccionismo de Trump depende de mayores presiones a la baja en salarios y condiciones laborales para incentivar una reestructuración de la producción alejándose de China, Europa y Asia y de vuelta a América del Norte y, a un grado menor, al resto del “patio trasero” del imperialismo estadounidense, América Latina.

El Departamento de Comercio de EUA nombró las importaciones para los fabricantes de autos estadounidenses y presumiblemente otras industrias clave como una cuestión de “seguridad nacional”. El nuevo TLCAN requiere que el 75 por ciento de los componentes de carros y camiones se produzcan dentro de América del Norte, un brinco desde 62,5 por ciento.

Hoy día, el 45 por ciento de las autopartes importadas por EUA provienen de México, mientras que el 40 por ciento del valor de los vehículos ensamblados en México y exportados a EUA representa autopartes hechas en EUA. “Las industrias automotrices de EUA y México son gemelos siameses, inseparables y altamente entrelazados”, escribe la revista de la industria Mexico Now. El 80 por ciento de las exportaciones mexicanas, las cuales se componen principalmente de productos industriales fabricados en maquiladoras, se dirigen a EUA.

La mano de obra barata, los beneficios fiscales, las propiedades y otros incentivos para inversiones en la industria maquiladora mexicana yacen en el corazón de la estrategia del capitalismo estadounidense para sus guerras comerciales y enfrentamientos militares a nivel global.

Representando los intereses de rentistas o socios menores del capital estadounidense y extranjero dentro de la élite gobernante y clase media-alta mexicanas, incluyendo facciones de la burocracia sindical, el Gobierno de AMLO elaboró un esquema para abaratar más la mano de obra y recortar impuestos para atraer inversiones estadounidenses, particularmente después de que el Gobierno de Trump bajara la tasa de impuestos sobre las ganancias empresariales de 34 a 21 por ciento.

Al mismo tiempo, las abrumadoras mayorías que votaron por Morena durante las elecciones presidenciales y legislativas de julio de 2018 reflejaron aspiraciones populares y profundas de que este partido, vendido como “izquierdista”, implementaría políticas que mejorarían masivamente las condiciones sociales de las masas explotadas.

Estas consideraciones llevaron a una promesa emblemática de la campaña de AMLO: convertir una franja de 30 kilómetros de ancho y 200 kilómetros de largo en la frontera con EUA en una zona económica libre. El plan, el cual entró en vigor el 1 de enero, redujo el impuesto del valor agregado de 16 a 8 por ciento y los impuestos sobre la renta de 30 a 20 por ciento dentro de esta zona. También aumentó el salario mínimo 16 por ciento a nivel nacional a unos magros 102 pesos diarios (US$5) y 100 por ciento dentro de la zona libre a 176 pesos diarios (US$9,15).

La mayoría de los trabajadores a lo largo de la frontera ya ganaban un poco más de los 176 pesos. En Matamoros, solo 20 por ciento ganaba menos, según la asociación de maquiladoras Index. El meollo del proyecto de la zona libre de AMLO era que las empresas tendrían la libertad de eliminar bonos para “compensar” por el nuevo salario mínimo, incluso si los trabajadores no se habían visto beneficiados por el aumento.

Mientras que AMLO y Morena estaban tomando a los trabajadores por tontos, tan temprano como el 13 de noviembre aparecieron reportes de trabajadores en las ciudades fronterizas denunciando la eliminación de sus bonos.

En Matamoros, la situación era aún más explosiva. Una vieja cláusula del contrato del SJOIIM estipulaba que los salarios de toda la planilla debían aumentar proporcionalmente al aumento del salario mínimo para proteger el poder adquisitivo y que los bonos debían compensar a los trabajadores por este cambio.

Mario López y Andrés Manuel López Obrador

A lo largo de diciembre, el líder sindical, Juan Villafuerte Morales, y los delegados sindicales de las 48 plantas —en su mayoría de empresas con sede en EUA— sostuvieron negociaciones entre bastidores con el nuevo Gobierno del presidente municipal de Matamoros y miembro de Morena, Mario López Hernández (apodado “La borrega”).

Durante estas negociaciones, López les dijo a reporteros de Central TV que el aumento salarial “no es viable financieramente para los empresarios maquiladores”, así que estaba “interviniendo” en una “plática” entre el sindicato y las empresas. En vez de implementar el aumento salarial del 100 por ciento y el bono correspondiente de 32.000 pesos, resultó que el plan del SJOIIM, Morena e Index era ignorar silenciosamente el aumento y el bono en su totalidad, incluso el bono anual estándar de 3.000 pesos.

El 28 de diciembre, una corta huelga espontánea de cientos de trabajadores de la maquiladora Seisa Medical en Ciudad Juárez contra un recorte de su bono a la mitad representó un cañonazo de advertencia.

Frente a la explosión social que se venía fraguando, Susana Prieto volvió de sus vacaciones en la Patagonia y, tan pronto como el 5 de enero, intervino con un mensaje por video dirigido a AMLO, afirmando que estaba recibiendo quejas de trabajadores en la región fronteriza. Luego, buscó encarrilar esta oposición detrás de un llamado al nuevo Gobierno para que prohibiera los recortes a los bonos.

Prieto, cuya oficina está en Ciudad Juárez y residencia al otro lado de la frontera en El Paso, Texas, obtuvo fama local en 2015-2016 cuando representó a 56 trabajadores despedidos de una maquiladora de Lexmark por protestar a favor de cambiarse a un sindicato “independiente” a fin de luchar por mejores condiciones.

En 2016, las protestas contra los sindicatos, los salarios de pobreza y las condiciones abusivas pronto se convirtieron en marchas masivas de miles de trabajadores de Eaton, Lear, Foxconn, Lexmark y otras plantas.

Prieto fundó rápido la organización de asesoría, Obrer@s Maquiler@s de Ciudad Juárez A.C. Mientras reclamaba un papel de liderazgo, se dedicó a prevenir huelgas espontáneas, aislar a los trabajadores de Ciudad Juárez y conducir el movimiento a un callejón sin salida: demandas formales a la corrupta junta de conciliación y arbitraje, préstamos, llamados sin éxito a cambiarse a un sindicato que se autoproclamara “independiente” y la postulación fallida a presidenta municipal de una de las trabajadoras, Antonia Hinojosa Hernández.

Su organización y representación de los 56 trabajadores recibieron el respaldo abierto en marzo de 2016 de la principal federación sindical estadounidense, la AFL-CIO, junto a la Nueva Central de Trabajadores (NCT) mexicana, IndustriAll y varias otras organizaciones locales e internacionales. Una carta de la AFL-CIO demandándole a Lexmark que “reconociera públicamente los derechos de los trabajadores a formar un sindicato independiente” fue firmada por la directora del Departamento Internacional de la federación, Catherine Feingold, quien provino del Solidarity Center (Centro de Solidaridad) de la federación, el cual es patrocinado por la CIA.

Prieto siguió desarrollando sus relaciones con la AFL-CIO. En diciembre de 2017, fue una oradora principal, junto a varios oficiales de la AFL-CIO, en una “Conferencia Binacional para Cancelar el TLCAN” en Carson, California. El evento fue copatrocinado por la AFL-CIO y el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Según Mexico Webcast, Prieto atendió otra Conferencia Binacional en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en marzo de 2018, “en la que se realizó un acuerdo entre diversos sindicatos mexicanos y americanos para visibilizar las luchas obreras de la frontera”.

Susana Prieto hace campaña a favor de Mocken, agosto de 2018

La organización de Prieto, Obrer@s Maquiler@s de Ciudad Juárez A.C., luego organizó una marcha a lo largo de la frontera entre el 24 y 26 de abril junto a la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social de San Quintín, a su vez cofundada por la AFL-CIO durante una rebelión similar de las bases obreras agrícolas de Baja California contra los sindicatos existentes en 2015. La “victoria más importante”, según una declaración de la Alianza, fue la formación del Sindicato Independiente Nacional Democrático de los Jornaleros Agrícolas de San Quintín (SINDJA), el cual se afilió inmediatamente a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT). La marcha coorganizada por Prieto culminaría en otra Conferencia Binacional en Ciudad Juárez el 27-28 de abril de 2018.

Dentro de México, Obrer@s Maquiler@s de Ciudad Juárez A.C. de Prieto respaldó públicamente la candidatura de AMLO. Según reportes en El Paso Inc. del 20 de agosto de 2018, Prieto también estuvo “detrás de un esfuerzo para organizar una marcha en el centro de Juárez” en apoyo al candidato a presidente municipal de Morena, Javier González Mocken, quien le había pedido abiertamente a los empresarios de Index que “se constituyan en parte del Gobierno municipal”.

Luego, el 7 de enero de 2019, Prieto anunció el inicio de “la lucha en defensa de los salarios en este país” en un video en el que expresó inquietud por la creciente oposición contra AMLO y dio gracias a la legisladora de Morena, Letty Ochoa Martínez, por compartir sus videos con la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky. Finalmente, convocó una manifestación en Ciudad Juárez para el 19 de enero.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 25 de marzo de 2019)