La Huelga Juvenil del Clima y la lucha contra el calentamiento global

15 marzo 2019

Se espera que cientos de miles de estudiantes y jóvenes participen este viernes en una Huelga Juvenil del Clima a nivel mundial para protestar la falta de acción de los Gobiernos ante el cambio climático. El hecho que esta manifestación internacional haya provocado una amplia respuesta refleja la seriedad de la crisis ecológica y la radicalización de la juventud en todo el mundo.

La huelga es la culminación de una serie de protestas internacionales a partir del pasado agosto, después de que la quinceañera Greta Thunberg comenzó a realizar piquetes frente al Parlamento sueco cada viernes. Desde entonces, los estudiantes y jóvenes, algunos de tan solo 12 años, han organizado paros, protestas y huelgas semanales en muchas partes del mundo. Las manifestaciones del viernes serán las más grandes hasta la fecha, involucrando más de 1.200 ciudades en al menos 92 países en seis continentes, incluyendo Australia, Brasil, China, Reino Unido, India, Irán, Italia, Filipinas, Portugal, Rusia, Somalia, Suecia y Estados Unidos.

Las protestas se han expandido en medio de reportes que indican que el cambio climático se está acelerando y que la destrucción ya causada por el cambio climático por huracanes, olas de calor, sequías y otros eventos climáticos extremos serán cualitativamente más catastróficos tan pronto como el año 2040. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático advirtió que las medidas tomadas por los Gobiernos para detener el calentamiento global son fanfarronadas vacías. Estima que el daño económico si no se atenúa el cambio climático será de entre $54 y $69 billones a nivel mundial.

Quizás la consecuencia más trágica del cambio climático es la creación de los llamados “refugiados climáticos”, aquellos obligados a dejar permanentemente sus hogares por desastres relacionados al cambio climático. Las Naciones Unidos estima que 210 millones de personas han sido desplazadas en todo el mundo y que hasta un billón de personas sufrirá esto para el 2050.

Las huelgas estudiantiles reflejan la politización y trayectoria izquierdista de una generación que entraron en consciencia en un mundo con niveles sin precedentes de desigualdad social, una degeneración ambiental continua, represión estatal cada vez mayor y guerras imperialistas cada vez más extensas.

Las encuestas muestran consistentemente un giro a la izquierda en la juventud y un apoyo e interés crecientes respecto al socialismo. Algo fundamental de la perspectiva del socialismo auténtico es el entendimiento de que ningún problema social que enfrenta la humanidad —sea el cambio climático, a la pobreza, el desempleo o el autoritarismo y la guerra— se puede resolver excepto a través de la movilización política de la clase obrera internacional como parte de un movimiento revolucionario para derrocar el capitalismo y establecer una sociedad basada en las necesidades sociales y no el lucro privado.

La base objetiva para tal movimiento revolucionario está comenzando a emerger en el crecimiento de la lucha de clases internacionalmente que comenzó en 2018 y se intensifica este año.

En las últimas semanas, el Gobierno argelino se ha visto paralizado por protestas y huelgas de masas. Han estallado protestas en Bélgica, Francia, Alemania, Portugal y Sudán contra las medidas proempresariales de austeridad y la victimización de los refugiados. Decenas de miles de trabajadores automotores en México realizaron huelgas a partir de enero y decenas de miles de maestros en Estados Unidos han hecho huelga este año, todo en conflicto con los sindicatos propatronales. Los estudiantes están uniéndose cada vez más a estas luchas, particularmente en apoyo a los maestros y en defensa de la educación pública.

La juventud debe girar hacia la clase obrera, no hacia los políticos empresariales y las instituciones gubernamentales. Los jóvenes deben estudiar la política y llegar a un entendimiento del papel desempeñado por organizaciones que se hacen llamar “izquierdistas” o “ecológicas” pero que realmente buscan encauzar la oposición detrás de la clase gobernante y sus políticas de guerra y austeridad.

En Estados Unidos, la legisladora neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez, una demócrata y miembro de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés) ha avanzado la propuesta de un “Nuevo trato verde” para enfrentar el cambio climático. La propuesta se basa en ficciones políticas, principalmente que el calentamiento global puede ser detenido sobre una base nacional, que el Partido Demócrata puede llevar a cabo reformas sociales significativas y que se puede lograr un cambio progresista dentro del marco del sistema económico y político existente.

Frente a las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos, el senador de Vermont, Bernie Sanders, está intentando nuevamente apelar al enojo y la oposición entre los jóvenes y trabajadores para encarrilarlo tras el Partido Demócrata. Su campaña, así como la propuesta del “Nuevo trato verde”, se caracteriza por una contradicción básica entre las reformas limitadas que propone y la ausencia de una estrategia realista para su implementación. Sanders y Ocasio-Cortez se dedican a promover el Partido Demócrata, el cual es completamente responsable, no menos que los republicanos, por la implementación de las políticas derechistas que están impulsando a los trabajadores y jóvenes a entrar en lucha.

En todos los países, se están llevando a cabo esfuerzos para promover a los partidos de la clase gobernante. Sea el Partido Laborista en Reino Unido, el Partido Socialista en Francia, el Partido Socialdemócrata, el Partido Verde y La Izquierda en Alemania, todos han representado roles clave en implementar políticas de guerra y contrarrevolución social.

En cuanto a sus supuestas “soluciones” para el cambio climático, son promesas vacías y medidas inútiles. El registro de cada acuerdo internacional y cumbre climática muestra que ninguno de ellos es capaz de resolver la crisis presentada por el cambio climático. En última instancia, están dominados por las principales corporaciones que para comenzar son responsables del calentamiento global. Toda medida que sea adoptada, como los mercados de emisiones de carbón, son mecanismos poco sutiles para que estas empresas puedan continuar sus negocios sin cambios, e incluso para que conviertan el envenenamiento del ambiente en otra fuente de ganancias especulativas.

Son necesarias medidas urgentes para enfrentar el cambio climático que exigen una reorganización de la vida económica a escala global. El marco de la producción energética debe pasar de los combustibles fósiles a la energía renovable. Esto a su vez requiere un esfuerzo internacional que involucre un financiamiento masivo para infraestructura, el desarrollo de las tecnologías existentes y la investigación de nuevas ideas.

Todas estas medidas entran en conflicto con el sistema del Estado nación, le marco político básico del capitalismo, el cual se ha vuelto en sí un freno intolerable para el desarrollo de la economía mundial. También colisionan con la fundación de la explotación capitalista de la clase obrera, la propiedad privada de los medios de producción y una producción impulsada por el lucro. Mientras un puñado de milmillonarios controle la sociedad y todo aspecto de la vida económica se defina por su enriquecimiento personal, no se podrá resolver ningún problema social, incluyendo el cambio climático.

Esto hace que la solución al cambio climático sea inherentemente una cuestión de clase y revolucionaria. Es la clase obrera la que sufrirá la peor parte del impacto del calentamiento global. Es la clase obrera la que se es objetivamente una clase internacional y la que se define cada vez más conscientemente de esa manera. Son los intereses sociales de la clase obrera los que se dependen del derrocamiento del capitalismo y la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, lo que abrirá la puerta para el establecimiento de un sistema económico basado en la satisfacción de las necesidades humanas, incluyendo un ambiente seguro y saludable.

La creciente oposición de los trabajadores y la juventud debe desarrollarse en un movimiento socialista consciente e internacional. Llamamos a los jóvenes que están participando en estas manifestaciones y a todos los trabajadores y jóvenes internacionalmente a unirse al Partido Socialista por la Igualdad y su movimiento juvenil, los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social para encabezar esta lucha.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 14 de marzo de 2019)

Bryan Dyne