Por una acción conjunta de los trabajadores de EUA, Canadá y México

¡Defiendan a los trabajadores de Matamoros!

por el Boletín de los Trabajadores Automotores del WSWS
15 marzo 2019

Dos meses después del inicio de una ola de huelgas espontáneas o “salvajes” en Matamoros, México, las empresas estadounidenses y de otros países, junto a la clase gobernante mexicana, están llevando a cabo un castigo colectivo contra los valientes obreros de esta ciudad junto a la frontera con Brownsville, Texas. Los trabajadores han sido sometidos a despidos masivos, ataques físicos y listas negras porque tuvieron la audacia de luchar contra los salarios de pobreza y las condiciones abusivas en las fábricas que producen partes para Ford, GM, Fiat-Chrysler, otras empresas de autos y aparatos eléctricos.

¡Se debe sonar la alarma! El Boletín de los Trabajadores Automotores del World Socialist Web Site llama a los trabajadores de todo EUA y Canadá a movilizarse en defensa de sus hermanos y hermanas de clase a través de la frontera. Si las represalias no se detienen, decenas de miles de trabajadores y sus familias serán sumidas en la destitución y serán material para superexplotación en los años por venir.

Desde el 12 de enero, hasta 70.000 trabajadores de las fábricas maquiladoras han participado en una rebelión colectiva tras la demanda del “20-32”, un aumento del 20 por ciento y un bono de 32.000 pesos ($1.700). A los trabajadores automotores en EUA y Canadá les inspiró el desafío de los trabajadores mexicanos contra los sindicatos propatronales y sus pasos iniciales hacia formar organizaciones independientes de base.

Trabajadores en huelga marchan en Matamoros

Temerosos de que estallen huelgas y acciones similares por todo México y al otro lado de la frontera, la clase gobernante está respondiendo con despidos masivos, cierres de planta y ataques de matones. Las empresas, el Gobierno mexicano y los sindicatos están todos buscando utilizar a los huelguistas como un ejemplo para mostrar que cualquier oposición a los dictados de las empresas se enfrentarán a contramedidas brutales.

Desde que iniciaron las huelgas, al menos 4.000 trabajadores han sido despedidos, mientras que la principal organización empresarial de México, el Consejo Coordinador Empresarial, amenazó con 50.000 despidos.

Ha habido anuncios de cierres por parte de empresas en Matamoros como Joyson Safety Systems, una de las principales proveedoras de volantes y sistemas de seguridad para autos, con sede en Michigan. Está echando a 800 trabajadores a la calle.

Mientras tanto, otra organización empresarial, Coparmex, ha propuesto leyes para que los paros como los de Matamoros sean ilegales bajo legislación federal.

Además de buscar revertir el impacto de cualquier concesión salarial que hicieron temporalmente, las empresas y los sindicatos están atacando a los trabajadores que identificaron como líderes de las huelgas y los más militantes, incluyendo los que expresaron públicamente su solidaridad con trabajadores estadounidenses y canadienses por todo el World Socialist Web Site. Donde han regresado al trabajo, están reportando condiciones de una dictadura de planta, con la gerencia buscando despedir a trabajadores con base en los pretextos más insignificantes.

Es tiempo para que los trabajadores saquen las lecciones necesarias de estos eventos.

Por décadas, los sindicatos automotores United Auto Workers y Canadian Auto Workers (ahora Unifor), junto a otros, les han dicho a los trabajadores que sus enemigos son los trabajadores de México, quienes, según afirman, están satisfechos trabajando por salarios de pobreza para “robarles” los empleos a los trabajadores estadounidenses y canadienses. Ahora, los trabajadores de México están emprendiendo una valiente batalla y apelando a sus hermanos al norte de la frontera para que se unan a su lucha contra las corporaciones multinacionales.

En oposición al nacionalismo reaccionario vendido por los sindicatos, los trabajadores de Matamoros están probando que la clase obrera es una clase internacional, vinculada a través de un proceso único y globalmente integrado de producción. Esto se subraya por el hecho de que las huelgas en Matamoros ralentizaron la producción de la industria automotriz de América del Norte.

Muchas de las empresas donde hubo huelgas son proveedoras transnacionales de autopartes, incluyendo Fisher Dynamics, Autoliv, Inteva, Joyson Safety Systems, APTIV, Parker y otras. Los trabajadores automotores de varias plantas por todo EUA y Canadá han reportado interrupciones de producción continuas, así como falta de volantes y otras partes como resultado de las huelgas, lo que las empresas han hecho lo posible para ocultar. Ford en Flat Rock, Chicago y Oakville, Ontario; Fiat Chrysler en Windsor; General Motors en Oshawa; y Nissan en Mississippi se han visto impactados.

Más allá, la ola huelguística en Matamoros, una de las más grandes en América del Norte en décadas, es parte de la rápida intensificación de la lucha de clases en todo el mundo durante este 2019. Los primeros dos meses del año han sido testigo de huelgas docentes a niveles de ciudades y estados en EUA, la continuación de las protestas de los chalecos amarillos contra la desigualdad en Francia y huelgas o manifestaciones masivas en América del Sur, Asia y África, con cientos de miles de trabajadores actualmente en huelga en Argelia contra el régimen del presidente Abdelaziz Bouteflika.

México es particularmente un barril de pólvora. Los maestros de cinco estados han hecho huelga este año contra recortes a la educación presididos por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), con varios educadores bloqueando las líneas férreas en el estado occidental de Michoacán, frenando los envíos de autos a un puerto en el Pacífico. En el que sería un acontecimiento con un significado inmenso, hasta 90.000 trabajadores de Walmart están amenazando con hacer huelga más tarde en marzo.

La clase obrera no solo enfrenta esencialmente los mismos problemas en todo el mundo—salarios de pobreza, inseguridad laboral, aceleraciones en las plantas, acoso y abusos de la gerencia—, sino que también está objetivamente conectada por miles de millones de lazos en un proceso de producción cada vez más integrado globalmente.

Mientras que los trabajadores se han conectado cada vez más por encima de las fronteras nacionales, la brecha entre sus intereses y los de las corporaciones globales y los superricos ha alcanzado proporciones sin precedentes. Sea en Oshawa, Detroit, Lordstown, Chongqing, China, o Matamoros, el mismo enemigo despiadado—la clase gobernante capitalista—busca extraer cada gota de ganancias de los trabajadores para luego cerrar sus plantas y luego dejar a decenas de miles en el desempleo mientras busca mano de obra más barata y tasas de ganancias mayores en otra parte.

Independientemente de la valentía y el autosacrificio, los trabajadores no pueden luchar contra corporaciones globales meramente en una ciudad o un país. La interdependencia internacional objetiva de la clase obrera y el conflicto irresoluble entre los trabajadores y las empresas debe ser reconocido y convertirse la base de una estrategia consciente.

Una nueva estrategia requiere organizaciones nuevas. Las empresas transnacionales han dependido por décadas en los sindicatos, sea en México, EUA o Canadá, para mantener la “paz laboral”—es decir, la supresión de huelgas y cualquier otra forma de lucha de los trabajadores—. Las corruptas “alianzas obrero-patronales” con los sindicatos han estado acompañadas estrechamente con su promoción interminable del nacionalismo, una venenosa estrategia para dividir y conquistar empleada para bloquear una lucha unida internacionalmente de los trabajadores.

Mientras promueven el chovinismo antimexicano y antichino, los sindicatos han colaborado con los empresarios automotores en un sinfín de cierres de plantas y en la destrucción de cientos de miles de puestos desde los años ochenta. Las víctimas más recientes son los trabajadores de la planta de ensamblaje de General Motors en Lordstown, la cual cerró sus puertas la semana pasada. Están ocurriendo cierres de plantas y despidos similares en América del Sur, Europa y Asia.

La lucha en Matamoros se desarrolló como una revuelta contra el Sindicato de Jornaleros y Obreros Industriales y de la Industria Maquiladora (SJOIIM). Al rebelarse contra los sindicatos y comenzar a formar nuevas organizaciones de las bases, los trabajadores de Matamoros dieron una muestra del poder colosal de la clase obrera cuando toma acciones independientes.

Esta iniciativa debe expandirse: se debe establecer una red de comités de base independientes de todos los sindicatos por toda América del Norte y las organizaciones inicialmente formadas por los trabajadores en Matamoros deben establecerse en toda la ciudad y volverlas permanentes.

Es el deber urgente de todo trabajador con consciencia de clase movilizarse en defensa de los huelguistas de Matamoros. La clase obrera en Estados Unidos y Canadá no puede avanzar sus intereses mientras los trabajadores en México permanezcan en condiciones de desesperante pobreza. La defensa de los trabajadores en México es la defensa de los intereses de todos los trabajadores .

Los obreros de todo Estados Unidos y Canadá necesitan exigir un fin a las represalias en México y que todos los trabajadores victimizados sean recontratados con el pago de todos los salarios perdidos. Los trabajadores deben informarles a sus compañeros de trabajo sobre la situación en Matamoros, popularizando su lucha ampliamente en las redes sociales y contactándose con sus hermanos y hermanas a otro lado de la frontera. Se deben hacer preparativos para huelgas y manifestaciones masivas, incluyendo en las localidades de las empresas estadounidenses y canadienses que están explotando y victimizando a los trabajadores de Matamoros.

El Boletín de los Trabajadores Automotores del WSWS y el Comité Directivo de la Coalición de Comités de Base darán toda la asistencia posible en forjar estas conexiones. Urgimos a todos los trabajadores a enviarnos declaraciones de apoyo para los trabajadores de Matamoros al autoworkers@wsws.org que traduciremos y enviaremos a los trabajadores en México.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 12 de marzo de 2019)