Los demócratas restan importancia a la censura de Google en audiencia del Congreso

por Andre Damon
14 diciembre 2018

El gerente general de Google, Sundar Pichai, negó las acusaciones de que la compañía estuvo involucrada en una censura política el lunes en una audiencia ante el Comité Judicial del Senado.

A lo largo de la audiencia, los republicanos afirmaron repetidamente que la compañía estaba censurando los resultados de búsqueda en detrimento de los puntos de vista de la derecha, mientras que los demócratas negaron la censura de la compañía o la justificaron.

La realidad fundamental, completamente ignorada en la audiencia, es que los verdaderos objetivos de la censura por parte de Silicon Valley, que trabajan con las agencias de inteligencia de los Estados Unidos y con el consentimiento de ambos partidos políticos, son las organizaciones políticas de izquierdas, contra la guerra y socialistas.

En agosto de 2017, Google anunció que implementaría cambios en su algoritmo de búsqueda para promover fuentes de noticias “autorizadas” en detrimento de lo que denominó puntos de vista “alternativos”. Esta acción condujo a un declive masivo en los ránkings de búsqueda y el tráfico a sitios web de izquierda, contra la guerra y progresistas.

La campaña para implementar este régimen de censura fue encabezada por el Partido Demócrata, que, basándose en las afirmaciones de “intromisión” rusa en las elecciones de 2016, buscó presionar a los gigantes de la tecnología para bloquear y reprimir a la oposición de izquierda, que calificó como “puntos de vista extremistas”.

La narrativa de ambas partes está sorprendentemente en desacuerdo con la realidad. En comparación con abril de 2017, Breitbart.com, de extrema derecha, tuvo un aumento en el tráfico de búsqueda del 25 por ciento. Por el contrario, los resultados de búsqueda para el World Socialist Web Site se han reducido en un 76 por ciento durante el mismo período, y otros sitios de izquierda se han reducido en un 50 por ciento o más.

En la audiencia, Pichai hizo una de las negaciones más explícitas de Google hasta la fecha de que estuviera llevando a cabo una censura política.

“Dirijo esta empresa sin prejuicios políticos y trabajo para garantizar que nuestros productos continúen funcionando de esa manera”, declaró Pichai. “Hacer lo contrario iría en contra de nuestros principios fundamentales y nuestros intereses comerciales. Somos una empresa que proporciona plataformas para diversas perspectivas y opiniones”, dijo.

Añadió: “No es posible que ningún empleado o grupo de empleados manipule nuestros resultados de búsqueda”.

De hecho, los cambios implementados en 2017 por la empresa estaban destinados a capacitar a los “evaluadores de búsqueda” para impactar en los resultados de búsqueda de Google. A estas personas, cuyo input se agregó al algoritmo de PageRank más imparcial de Google, se les dijo que respondieran negativamente a las páginas que mostraban puntos de vista “alternativos”, a menos que los usuarios especificaran explícitamente que estaban buscando dichos puntos de vista.

Si bien algunas organizaciones políticas alineadas con el Partido Demócrata se vieron afectadas por las acciones de Google, ignoraron o apoyaron el régimen de censura. La extrema derecha, mientras tanto, hizo de la oposición a la censura un grito de guerra.

El presidente de los EUA, Donald Trump, marcando el tono de importantes secciones del Partido Republicano, ha acusado a Google de censurar los resultados de búsqueda. Los miembros republicanos del Congreso llevaron a cabo repetidas audiencias acusando a la compañía de suprimir los puntos de vista políticos de derecha y conservadores.

“Google ha enfrentado durante mucho tiempo las críticas por manipular los resultados de búsqueda para censurar a los conservadores”, declaró la representante Lamar Smith en la audiencia del lunes.

Los demócratas, por su parte, utilizaron el testimonio de Pichai para negar y justificar alternativamente la censura de la compañía. En sus comentarios, el presidente del comité, Jerrold Nadler, declaró que “no hay evidencia creíble que respalde esta teoría de la conspiración de la derecha”. En efecto, Nadler y los demás demócratas utilizaron las acusaciones de los republicanos sobre el sesgo “liberal” de Google como un testaferro, argumentando, por extensión, que todas las afirmaciones de que Google está manipulando los resultados de búsqueda son una “teoría de la conspiración”.

Nadler luego procedió a justificar la censura de Google, que acababa de negar. “Aunque Google discriminara deliberadamente los puntos de vista conservadores, al igual que Fox News y Sinclair Broadcasting y los presentadores de radio conservadores como Rush Limbaugh discriminan contra los puntos de vista de izquierda, sería su derecho como empresa privada hacerlo y no ser cuestionado por el gobierno”.

Esto también es un testaferro. Al llevar a cabo su censura de los puntos de vista de la izquierda, Google y los otros gigantes de la tecnología están actuando a instancias de las agencias de inteligencia de los EUA y de las principales figuras políticas, actuando como cómplice del Estado en violar la Constitución.

En respuesta a las afirmaciones de los republicanos, el Washington Post escribió en un editorial: “Los miembros de la mayoría conservadora del Comité Judicial de la Cámara de Representantes pasaron gran parte de su tiempo criticando al Sr. Pichai con acusaciones infundadas de que Google manipula sus resultados de búsqueda para censurar el contenido conservador. Los algoritmos de caja negra inevitablemente darán prioridad a cierto contenido sobre otro contenido, y en la medida en que las empresas puedan ser transparentes acerca de cómo funcionan sus sistemas, deberían serlo. Pero un enfoque decidido y sin sentido en una conspiración de izquierda inexistente dentro de Google ha tenido el efecto paradójico de desalentar a las empresas a vigilar adecuadamente sus plataformas, ya que dudan en eliminar el contenido que debe eliminarse por temor a críticas infundadas.

En otras palabras, al Post le preocupa que el gran interés de los republicanos por lo que alegan que es un sesgo contra los puntos de vista de la derecha podría socavar los planes de las agencias de inteligencia de Estados Unidos para intensificar su censura de la oposición de izquierda.

A medida que la oposición de la clase obrera en toda Europa y en todo el mundo continúa aumentando, el sistema político estadounidense está aumentando las demandas de censura. En respuesta a las manifestaciones de los chalecos amarillos contra la desigualdad social en Francia, el New York Times escribió un editorial advirtiendo de que “el poder de las redes sociales para movilizar rápidamente la ira de masas, sin ningún mecanismo de diálogo o moderación, es un peligro al que una democracia liberal no puede sucumbir”.

La clara implicación es que un creciente aumento internacional de la clase trabajadora se enfrentará con más represión y censura.

(Publicado originalmente en inglés el 13 de diciembre de 2018)