Las publicaciones del partido alemán La Izquierda denuncian las protestas en Francia

por Johannes Stern
1 diciembre 2018

Cualquier persona que desee saber cómo reaccionaría el partido La Izquierda (Die Linke) y su sindicato y entorno pseudoizquierdista ante un levantamiento social en Alemania solo tiene que echar un vistazo a lo que los periódicos en solidaridad con el partido tienen que decir sobre las manifestaciones contra el Gobierno de Macron en Francia.

El Neues Deutschland (ND), tradicionalmente asociado con el partido La Izquierda, lleva el lunes el titular "El lenguaje de la violencia". El diario se refería a las protestas de masas del fin de semana pasado por parte del movimiento "Chalecos amarillos" que protesta contra los mayores impuestos a la gasolina en Francia. Los manifestantes bloquearon las carreteras y exigieron la renuncia del presidente francés, Emmanuel Macron.

En dos artículos separados, el ND difunde las mentiras del Gobierno francés y la policía, que han afirmado que la violencia en París proviene de los manifestantes. “Se arrojaron piedras del pavimento a los oficiales de policía, se levantaron barricadas y se saquearon las tiendas. La policía reaccionó con gas lacrimógeno y cañones de agua", escribe ND en su artículo de portada. "La avenida prenavideña de los Campos Elíseos" mostraba "una imagen de devastación".

Sin una pizca de crítica, el ND citó la condena de Macron a las protestas: "Vergüenza contra quienes atacaron a las fuerzas de seguridad, vergüenza contra quienes usaron la violencia contra otros ciudadanos y periodistas", dijo el presidente francés. El ND luego reimprimió la propaganda de las autoridades estatales francesas culpando a "los extremistas violentos que aprovecharon la oportunidad para realizar disturbios".

Incluso más hostil fue un artículo intitulado “Los Chalecos amarillos preparados para la violencia”. Al comienzo del artículo, el corresponsal francés del ND, Ralf Klingsieck, sugirió que la manifestación de París no debería haber tenido lugar, al tiempo que presentaba detalles engañosos que piden la empatía del lector hacia la policía.

"Los Campos Elíseos presentan una imagen de devastación", escribe Klingsieck. "Las manifestaciones de los Chalecos amarillos el sábado en París, que no fueron aprobadas por la policía, se degeneraron en violencia".

"Varias secciones de los aproximadamente 8,000 manifestantes a quienes se les impidió marchar en dirección a la plaza de la Concordia habían arrancado el pavimento para arrojar piedras a la policía, que a su vez reaccionó con gases lacrimógenos y cañones de agua", continúa el artículo, pareciéndose mucho como un informe policial. “En algunos lugares, apilaron sillas y bancos en la calle para hacer barricadas y luego les prendieron fuego. En los márgenes de la manifestación, los escaparates fueron destrozados y las exhibiciones saqueadas. A la policía le tomó horas restaurar la calma".

Klingsieck también regurgita la propaganda oficial de las autoridades de seguridad sin añadir comentarios: "Su manifestación en París fue infiltrada por extremistas violentos de derecha y matones de los ‘bloques negros’ que se disfrazaron vistiendo chalecos amarillos, dijo a la prensa el ministro del Interior francés, Christophe Castaner”.

Todas estas afirmaciones son mentiras. De hecho, fue la policía la que, desde el principio, se “preparó para la violencia” y usó el “lenguaje de la violencia”. Las fuerzas de seguridad comenzaron los enfrentamientos en los Campos Elíseos y fueron responsables de la mayoría de los disturbios. Inmediatamente después de que los manifestantes establecieran los primeros obstáculos, las unidades policiales respondieron con cañones de agua, balas de goma y gases lacrimógenos. Los policías atacaron a los manifestantes con porras y trataron de rodearlos. En respuesta, algunos manifestantes intentaron defenderse con adoquines y dispararon fuegos artificiales.

Junge Welt, el otro diario cercano al partido La Izquierda, admitió más o menos en su editorial que la violencia provino de la policía y al mismo tiempo trató de desacreditar las protestas. "Tanto la formación neofascista 'Rassemblement Nationale' (RN, antes Frente Nacional) liderada por Marine Le Pen como el derechista y conservador 'Les Républicains' del expresidente Nicolas Sarkozy utilizaron la creciente resistencia para sus propios fines", escribió el periódico. Según "las encuestas de opinión, el apoyo para ambos partidos está aumentando".

Esta afirmación corresponde a la postura de los sindicatos franceses y los pseudoizquierdistas, quienes argumentan que las protestas simplemente están en manos de la extrema derecha. En realidad, figuras como Sarkozy son ampliamente odiadas, mientras que la extrema derecha está denunciando cada vez más a los "Chalecos amarillos" como extremistas violentos de izquierda. Marion Maréchal-Le Pen, la sobrina de la líder de RN, Marine Le Pen, dijo que el movimiento estaba "lleno de militantes de extrema izquierda. Escuchamos a la gente decir: ‘¡El capitalismo está muerto!’. Si esa es la ultraderecha, entonces ha cambiado considerablemente".

Las publicaciones en torno al partido La Izquierda son hostiles a las protestas en Francia porque se están desarrollando independientemente de los partidos políticos establecidos y sindicatos.

"El movimiento de los chalecos amarillos surgió espontáneamente hace algunas semanas para protestar contra la pérdida del poder adquisitivo debido a una serie de aumentos de impuestos y, sobre todo, el aumento del impuesto a los combustibles previsto para el 1 de enero", señala el ND, antes de expresar su preocupación central. "Los sindicatos estaban completamente sorprendidos por esto y, así como los partidos políticos, no tenían influencia en el movimiento, que se organizó a través de foros en Internet".

En los últimos días, las protestas de los "Chalecos amarillos" han coincidido con una serie de huelgas en toda Europa. En Francia, huelguistas en las refinerías y Amazon han defendido los cortes de ruta establecidos por los "Chalecos amarillos". El partido La Izquierda considera este desarrollo, junto con los objetivos del movimiento de los "Chalecos amarillos" una amenaza.

De hecho, las demandas por la renuncia de Macron y en contra de la desigualdad social y la militarización de Europa solo pueden lograrse mediante la movilización de la clase obrera francesa y europea sobre la base de un programa socialista e internacional.

El partido La Izquierda, el cual articula los intereses de las clases medias privilegiadas, está al otro lado de las barricadas en la lucha de clases. En las elecciones europeas de 2014, el partido pegó carteles que decían "¡Revolución—no, gracias—!", lo que indica a la clase dominante que harán todo lo necesario para detener un desarrollo revolucionario. Cuatro años después, queda claro qué significa. En las últimas semanas, los líderes de La Izquierda se alinearon con Macron y sus planes de un ejército europeo bajo una conducción alemana-francesa. El ND también publicó un comentario que describe los planes de Macron de formar un "ejército de la Unión Europea" como una "idea estupenda".

El World Socialist Web Site escribió en ese momento: “Es evidente que la construcción de una unión militar europea y los preparativos de guerra también están dirigidos contra la creciente oposición social y política interna. Cabe notar que, en su discurso en Berlín, Macron buscó el apoyo de la burguesía alemana mientras cientos de miles protestaban en Francia contra los mayores impuestos a la gasolina. Los manifestantes bloquearon las carreteras y exigieron la renuncia del ‘presidente de los ricos’. El hecho de que la apelación de Macron haya sido aplaudida por el partido La Izquierda dice mucho sobre el carácter proimperialista y antiobrero de la organización".

(Artículo publicado originalmente en inglés el 30 de noviembre de 2018)