La Asociación Judía Europea calumnia a la izquierda e insta al diálogo con la extrema derecha

por Jean Shaoul
26 noviembre 2018

La conferencia especial de la Asociación Judía Europea (EJA, siglas en inglés) de este año subrayó el carácter profundamente reaccionario de los esfuerzos globales de los grupos sionistas y sus aliados para redefinir la oposición a la represión de los palestinos por parte de Israel como antisemitismo. Es la punta de lanza de una campaña más amplia para equiparar el socialismo con el “odio de los judíos” y para disculpar a las fuerzas de la extrema derecha y hacer una alianza con estas.

El lugar central en el evento de dos días en Bruselas, del 6 al 7 de noviembre, se dio a una sesión que difamó al líder del Partido Laborista del Reino Unido, Jeremy Corbyn, y sus partidarios como una “amenaza existencial” para los judíos, acompañada de un llamado para llegar a los partidos de extrema derecha de Europa como aliados potenciales de Israel en la lucha contra el islam.

El rabino Menachem Margolin, el fundador y presidente de la EJA, dijo que, si bien se deben hacer esfuerzos para prohibir explícitamente los partidos antisemitas y neonazis, una vez que un partido de extrema derecha o populista se unió a un gobierno de coalición en Europa, se deberían hacer esfuerzos para abrir comunicaciones y participar con ellos. Otro participante, Riccardo Pacifici, expresidente de la Comunidad Judía de Roma, justificó esto, diciendo: “Lo que está sucediendo en Europa es una nueva historia. Es imposible clasificar a los partidos europeos como de izquierda o de derecha. Todo ha cambiado”.

Tales declaraciones están en línea con la alianza que el Gobierno del primer ministro Benyamin Netanyahu está tratando de construir con los partidos xenófobos y populistas de extrema derecha en toda Europa que defienden a Israel basándose en el prejuicio antimusulmán y el apoyo compartido a la intervención imperialista en el Medio Oriente.

Un frente para el gobierno israelí

El evento de dos días estuvo dirigido a legisladores europeos y del Parlamento del Reino Unido, con muchos de los delegados invitados por el Ministerio israelí de Asuntos Exteriores y el de Jerusalén, que patrocinaron la conferencia. El ministro de Jerusalén, Ze'ev Elkin, estuvo presente. El EJA tiene amplias conexiones con el gobierno de Netanyahu y un presupuesto anual de €10 millones. Tiene vínculos estrechos con el movimiento Jabad, una organización judía ortodoxa que sostiene que, según la ley judía, cualquier concesión territorial a los palestinos por parte de Israel pondría en peligro la vida de todos los judíos en el Gran Israel y, por lo tanto, está prohibida.

También participó en la promoción del evento EJA el European Israel Public Affairs, un grupo de presión proisraelí dirigido por Alex Benjamin, un ex asesor de David Trimble, el ex líder del Partido Unionista del Ulster (UUP) del Reino Unido. Otros organizadores incluyeron la Campaña contra el antisemitismo (CAA”, siglas en inglés) del Reino Unido, que funciona como una organización de cabildeo pro-Israel pero que ha recibido un estatus de organización caritativa, y el Centro Simon Wiesenthal, con sede en Estados Unidos.

El CAA ha desempeñado un papel clave en la organización de la campaña escandalosa para destituir a Corbyn como líder laborista, con acusaciones falsas de que ha fomentado el crecimiento del antisemitismo en el partido. Fue la CAA la que organizó la manifestación en agosto pasado frente a la sede de los laboristas y lanzó una petición titulada “Jeremy Corbyn es un antisemita y debe irse”.

El año pasado, 250 académicos, muchos de ellos judíos, escribieron al Guardian, en protesta por los intentos de la CAA de interrumpir los eventos de la Semana del Apartheid Israelí instando a sus partidarios a “grabar, filmar, fotografiar y obtener evidencia de testigos”, y les dijeron que “les ayudaría para abordarlo con la universidad, el sindicato de estudiantes o incluso la policía” y citando la definición de trabajo de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés) como la base para instar a los juicios. Los firmantes denunciaron las “indignantes interferencias con la libertad de expresión” y los “ataques a la libertad académica” de la CAA: “Es con incredulidad que somos testigos de una interferencia política explícita en los asuntos universitarios en interés de Israel bajo el delgado disfraz de preocupación por el antisemitismo”.

El Centro Simon Wiesenthal ha desempeñado un papel clave en la promoción de la adopción de la definición de trabajo de la IHRA sobre el antisemitismo y en la victimización de académicos de los EUA que evidencian cualquier apoyo a los palestinos.

EJA declara que el antisionismo y el movimiento BDS son antisemitismo

La conferencia aprobó las cinco “líneas rojas” de Margolin, que dijo, “sirven como una llamada de atención para los políticos de que el futuro mismo de la Europa judía está en juego aquí”. Esto incluyó la demanda de todos los partidos políticos y sus líderes firmar la definición completa de antisemitismo de la IHRA, y comprometerse a excluir a los partidos gubernamentales o a los políticos que apoyen el antisemitismo, tal como lo define la IHRA, y aprueben una resolución vinculante que rechace las actividades de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel como antisemita.

El objetivo de las “líneas rojas” es prohibir los partidos de izquierda y la expresión de puntos de vista socialistas y antiimperialistas. La definición de la IHRA que describe las críticas a Israel como listas de antisemitismo es uno de los once “ejemplos” que describen el establecimiento de Israel como un “esfuerzo racista” debido a la expulsión masiva de los ciudadanos palestinos existentes en la región. Una descripción de este tipo recibe una mayor legitimidad por la reciente aprobación por Israel de la ley del “Estado-nación”, que hace explícito que Israel es un Estado-nación solo para los judíos. La ley declara: “El derecho a ejercer la autodeterminación nacional en el Estado de Israel es exclusivo del pueblo judío”. Disminuye el árabe como idioma oficial, a la vez que sanciona la construcción de más comunidades exclusivamente de judíos y proclama el “asentamiento de Judíos” en tierra palestina “un valor nacional”.

El EJA da un paso más allá al denunciar al movimiento BDS liderado por los palestinos como “la nueva y más reciente encarnación del antisemitismo”. Su intento de prohibir el BDS en toda Europa sigue la fuerte presión del Gobierno de Netanyahu sobre sus aliados para criminalizar el movimiento, sofocar la libertad de expresión y el apoyo a los palestinos y la oposición a las políticas inhumanas e ilegales de Israel en los campus universitarios. El Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel estaba estableciendo una unidad de “trucos sucios”, con un presupuesto de $100 millones, para establecer, contratar o tentar a grupos sin fines de lucro no asociados con Israel a difundir “información negativa sobre los partidarios de BDS” y tenía otorgado contratos gubernamentales por al menos $1 millón a bufetes de abogados en los Estados Unidos y Europa para oponerse al movimiento.

A principios de este año, el Gobierno de Netanyahu anunció la prohibición de que los miembros de organizaciones que apoyan el BDS ingresen al país. El mes pasado, la Corte Suprema de Israel anuló el intento del Gobierno de deportar a la estudiante estadounidense Lara Alqasem, que es de ascendencia palestina, después de que aterrizara en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, a quien acusó de apoyar el movimiento BDS y arrestó durante dos semanas.

Ataque contra la izquierda

La sesión especial sobre Gran Bretaña se tituló, “Asegurando un futuro para los judíos británicos contra la amenaza del antisemitismo político y criminal”.

Liderado por Gideon Falter, presidente de la CAA, el panel incluyó al conservador TMP Matthew Offord y David Maddox, editor político del Sunday Express, diario hermano del Daily Express. Los antecedentes históricos sobre antisemitismo del periódico fueron para apoyar a Adolf Hitler y el apaciguamiento —incluido un titular en marzo de 1933 que se oponía al boicot antinazi, “Judea declara la guerra a Alemania”. Más recientemente, bajo la propiedad del barón del porno Richard Desmond, su alianza política con el Partido de la Independencia del Reino Unido y la derecha del partido conservador lo vio lanzar una petición contra la migración de la UE bajo la consigna, “Gran Bretaña está llena y harta”.

Hablando después de la adquisición de los títulos por Trinity Mirror el año pasado, el recientemente nombrado editor del Daily Express Gary Jones dijo que la cobertura anterior había contribuido a un “sentimiento islamofóbico” en los medios y que las cosas cambiarían ahora. El “cambio” en ambos periódicos implica liderar la acusación de calumniar a Corbyn como antisemita.

Hablando antes de la conferencia, Falter denunció a Corbyn como antisemita y afirmó que muchos judíos estaban considerando irse del Reino Unido en caso de que este llegara a ser primer ministro, “y esa es una pregunta que no deberían tener que hacerse en absoluto”.

El objetivo final de la campaña de calumnias antisemitistas organizada por el ala blairista del Partido Laborista, los conservadores, los grupos sionistas y los principales medios de comunicación no es Corbyn, quien cedió a todas las demandas de sus oponentes, sino su apoyo entre los trabajadores y jóvenes de izquierda.

Daniel Pipes, el fundador y presidente del islamófobo y prosionista Foro del Medio Oriente, que respaldó al provocador antiislámico Tommy Robinson, publicó un artículo en vísperas de la conferencia de EJA. En él, reprendió a Margolin por no reconocer suficientemente que los partidos de extrema derecha de Europa no eran una amenaza para los judíos, sino que “reflejaban una respuesta saludable de los europeos para proteger su forma de vida de la inmigración abierta y la islamización”.

Añadió que no son de extrema derecha, ni siquiera nacionalistas, sino “patrióticos”: “Es mejor llamarlos ‘civilizacionistas’, centrándose en su prioridad cultural, porque sienten una intensa frustración al ver cómo desaparece su forma de vida. Ellos aprecian la cultura tradicional de Europa y Occidente y quieren defenderla del asalto de inmigrantes ayudados por la izquierda”.

La Alternativa para Alemania, el Frente Nacional de Francia (llamado ahora Agrupación Nacional), la Lega de Italia, el Partido por la Libertad en los Países Bajos y el Partido por la Libertad de Austria encabezan una extensa lista de aquellos que, “En el apogeo del tsunami de migrantes en 2015”, se opusieron a la “migración descontrolada”, “especialmente la de musulmanes y africanos”. No se debe permitir que un ligero problema con el antisemitismo “deslegitime” a estos partidos, que “generalmente se distancian de las obsesiones con los judíos a medida que maduran” y cuyos “líderes buscan buenas relaciones con Israel”.

Pipes insiste en que las “dificultades con los judíos ... palidecen en comparación con el rampante antisemitismo y antisionismo de la izquierda ... Jeremy Corbyn, el líder del Partido Laborista británico, simboliza esta tendencia”.

Si bien hay que oponerse ferozmente a Corbyn y a la “izquierda”, continúa Pipes, hay que dar la bienvenida al crecimiento de los partidos civilizacionistas porque a medida que “ganan apoyo y poder, abren los ojos de los otros partidos a los desafíos relacionados con la inmigración y el islam”. Gran Bretaña, se queja, “no tiene un partido así, por lo que estos problemas no se abordan”.

Las 6P [policías, políticos, periodistas, sacerdotes, profesores y fiscales —por sus iniciales en inglés] deben aceptar a los civilizacionistas como legítimos, trabajar con ellos, animarlos a desprenderse de los elementos extremistas, ayudarlos a adquirir experiencia práctica y guiarlos para prepararse para el gobierno”. Insiste, “no son peligrosos; su llegada al poder no devolverá a Europa a la ‘baja década deshonesta’ de los años '30”.

Una política de apaciguar a la extrema derecha plantea enormes peligros no solo para los judíos europeos, los musulmanes y los inmigrantes, quienes serán víctimas de tales fuerzas, sino también para los trabajadores y los jóvenes de todo el continente, así como en el propio Israel. Cegados por su odio visceral al socialismo y vinculados a los “civilizacionistas” por un nacionalismo etnocultural compartido, los sionistas están ayudando a allanar el camino para el resurgimiento del fascismo en Europa.

En toda Europa e internacionalmente, ante las crecientes tensiones sociales, las élites gobernantes dependen de formas autoritarias de gobierno y fuerzas fascistas. La naturaleza global de este proceso deja claro que esto no es casualidad, sino la tendencia fundamental del sistema capitalista. La única fuerza social que puede contrarrestar este desarrollo y detener la extrema derecha es la clase trabajadora internacional. El Partido Socialista por la Igualdad insta a los trabajadores y jóvenes a unirse a sus filas y emprender la lucha contra el capitalismo, el fascismo y la guerra.

(Publicado originalmente en inglés el 24 de noviembre de 2018)