Macron y Facebook anuncian plan conjunto para censurar redes en Francia

por Alex Lantier
15 noviembre 2018

El lunes, menos de una semana después de que asqueara a los trabajadores de Francia y el mundo con sus tributos al dictador francés que colaboró con los nazis, Philippe Pétain, el presidente francés, Emmanuel Macron, se reunió con Facebook para planear la censura de las redes sociales en el país.

En un Foro de Gobernanza del Internet de la UNESCO en París, Macron afirmó que el mundo está al borde de una catástrofe debido a la libertad de expresión en línea. Mientras que el internet fue inicialmente una “fantástica oportunidad”, declaró, “está comenzando a ser descrito como una amenaza para nuestras sociedades democráticas”.

Macron denunció la “anonimidad” en línea, advirtiendo que “el internet está siendo utilizado en nuestras democracias por regímenes totalitarios que buscan desestabilizarnos”. Llamó a Francia a encontrar una tercera vía entre el supuestamente desregulado “internet californiano” y el fuertemente censurado “internet chino”.

Como resultado, por seis meses comenzando a principio de 2019, se ha encargado a oficiales franceses operar un programa conjunto con Facebook que les dará acceso a las herramientas que emplea Facebook para censurar contenido “racista, antisemita, homofóbico o sexista”. Macron añadió: “Es un hito. Es un método experimental muy innovador que ejemplifica los métodos cooperativos que apoyo”.

Este programa constituye un asalto fundamental contra los derechos democráticos. El blanco de la campaña de censura en línea de Macron no es un supuesto enemigo totalitario en el extranjero ni el discurso ultraderechista, sino la oposición política de izquierda dentro de Francia, y en particular el World Socialist Web Site.

La presentación de Macron es una sarta de mentiras de pies a cabeza, buscando colocar una tela pseudodemocrática sobre la construcción de un régimen de censura policial-estatal. Este proceso se encuentra sumamente avanzado tanto en Europa como en Estados Unidos, donde las principales firmas tecnológicas han puesto a miles de empleados a censurar el internet. El “internet californiano” visto por Macron como un pésimo modelo de libre expresión, de hecho, está siendo administrado por un puñado de poderosas empresas que están implementando una censura masiva.

Macron anunció que Facebook “recibirá pronto a una delegación de reguladores franceses encargados de desarrollar, junto a expertos de Facebook, recomendaciones concretas y conjuntas sobre combatir discursos de odio y ofensivos”.

Una docena de individuos anónimos que trabajan para Facebook o el Gobierno francés, aparentemente administrarán este programa de censura sin supervisión o informes públicos sobre el contenido que están borrando de las redes sociales. Su poder para eliminar lo que dicen que alguien podría considerar como “discursos de odio y ofensivos” no es más que una licencia para borrar prácticamente cualquier contenido político. Esto constituye un ataque descarado contra la libertad de expresión.

Le Monde reportó que la Presidencia francesa también contactó a Google, requiriendo un acceso similar a las herramientas que Google utiliza para censurar los resultados de las búsquedas en línea. El palacio del Elíseo declaró que esta es una forma de hacer que las firmas tecnológicas “demuestren si están actuando o no en buena fe y realizando los esfuerzos necesarios” para eliminar el contenido que el Estado francés rechace. Google se ha rehusado hasta ahora a colaborar con los censores del Estado francés.

Sin embargo, esto no detuvo a Macron. “Sin duda habrá más regulación en el futuro”, declaró en el foro el lunes, y añadió: “No es el trabajo de las grandes empresas fraguar la doctrina sobre la expresión libre o de odio… Sin embargo, tenemos que escapar de la dicotomía de blanco y negro entre los editores de contenido (con una gran responsabilidad legal) y las empresas que albergan el contenido (como YouTube o Facebook). Las grandes firmas no pueden quedar exoneradas de toda responsabilidad. Estas plataformas deben aceptar obligaciones reforzadas porque son aceleradores de contenido”.

El intento de hacer pasar la censura como una defensa contra los enemigos extranjeros totalitarios, haciendo eco de la denuncia de Charles de Gaulle contra las masas de trabajadores comunistas en huelga como herramientas del Kremlin durante la huelga general de mayo-junio de 1968 hace cincuenta años, es un fraude político. También lo son los intentos de Macron, quien elogió recientemente al genocida antisemita de Pétain, de pretender que su censura se debe a un profundo interés de luchar contra el racismo.

Tanto en Europa como en EUA, donde la censura masiva en Facebook y Google comenzó el año pasado, el blanco es el crecimiento de oposición política en la clase obrera internacional a las políticas de austeridad y militarismo en las últimas décadas.

El año pasado, durante una audiencia ante el Congreso en torno a la demanda de censurar el internet, el exoficial del FBI Clint Watts declaró, “Las guerras civiles no comienzan con disparos, sino con palabras. La guerra de EUA consigo mismo ya comenzó. Todos necesitamos actuar ahora en el campo de batalla de las redes sociales para sofocar las rebeliones de información que pueden evolucionar rápido en confrontaciones violentas y convertirnos en los Estados Divididos de América… Detener las ráfagas de artillería de información falsa que impactan a los usuarios de redes sociales solo es posible cuando esos medios que distribuyen las historias falsas son silenciados…”.

Es ampliamente reconocido en los círculos gobernantes en Francia que la censura va dirigida contra la oposición de izquierda. En enero de 2018, Pierre Rimbert escribió en la famosa revista mensual Le Monde diplomatique sobre la promesa del CEO de Google, Eric Schmidt, de relegar a la prensa estatal rusa en los resultados de búsqueda. Refiriéndose al análisis del WSWS sobre el impacto en las visitas a sitios web contra la guerra, preguntó si la censura en línea estaba “matando el pluralismo en nombre de informar mejor al público”.

Escribió: “¿Cómo separar el trigo de la paja? ‘En una declaración emitida el 25 de abril, Ben Gomes, el vicepresidente de ingeniería de la empresa, declaró que la actualización del motor de búsqueda de Google bloquearía el acceso a sitios “ofensivos” mientras buscaría promover más a los “sitios de autoridad”’, escribieron Andre Damon y David North del World Socialist Web Site (wsws.org, 2 de agosto de 2017). Utilizando una firma que rastrea el internet, el sitio web trotskista midió el efecto que han tenido los nuevos algoritmos, los cuales ven por default a la prensa predominante como una fuente confiable y a la prensa alternativa como sospechosa. ‘Se ha observado una pérdida masiva de visitas a sitios web socialistas, progresistas y contra la guerra durante los últimos tres meses causada por una caída acumulada del 45 por ciento en el tráfico proveniente de las búsquedas en Google’”.

Tal censura sigue intensificándose. Por coincidencia o quizás no, mientras Macron anunciaba su plan de censura con Facebook el lunes, la red social eliminó un artículo del WSWS alegando que vulneraba sus “estándares de comunidad”.

Macron está lanzando su programa de censura cuando su tasa de aprobación ha llegado al mínimo histórico de 21 por ciento. Detestado universalmente por la clase trabajadora como “presidente de los ricos”, su Gobierno se encuentra en alerta ante una protesta masiva y bloquea en ciudades francesas planeado para el 17 de noviembre en el que los conductores de camiones y automóviles protestarán la propuesta de impuesto regresivo sobre la gasolina. Cinco décadas desde la huelga general de mayo-junio de 1968, Francia y Europa se encuentran nuevamente al borde de una explosión revolucionaria.

Bajo estas condiciones, varias secciones de la prensa están exigiendo que el Estado censura toda expresión de oposición a Macron. En un notable ejemplo, La Voix du Nord denunció a sus propios lectores, presumiendo que censuraría sus comentarios en línea en artículos sobre Macron.

“Por ende, bajo cada artículo sobre su viaje de conmemoración de la Primera Guerra Mundial”, indica, “hemos borrado docenas de comentarios e insultos contra el mandatario que, según ustedes, es ‘indiferente al pueblo’ y ‘solo ayuda a los ricos’…. El nivel de violencia en los comentarios sobre el presidente no tiene precedente. Cada una de sus acciones provoca cientos de comentarios en nuestras redes sociales llamando al odio y la violencia. Y no olvidemos los comentarios particularmente violentos y sexistas que siguieron la publicación del artículo sobre la muerte del hermano mayor de Brigitte Macron”.

Las críticas de Macron y Gobiernos similares no son la expresión de injerencia totalitaria desde el extranjero, sino del creciente y legítimo enojo social de la clase trabajadora. En la medida en la que el Estado francés perciba como objetivo la supresión de la ira social y la lucha de clases por medio de la censura y estados de emergencia, allanará el camino hacia el regreso de un régimen como el que presidió el héroe militar de Macron, Philippe Pétain.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 14 de noviembre de 2018)