Tres mil trabajadores del sector público en Holanda protestan en La Haya

por nuestros reporteros
8 octubre 2018

Maestros, personal sanitario, y otros trabajadores del servicio público participaron el jueves en otra serie de protestas contra recortes en el sector público con manifestaciones en La Haya, la capital de Holanda. La ira sobre los niveles altos de desigualdad social creció después de que el Gobierno de coalición neoliberal-conservador, dirigido por Mark Rutte (VVD) anunciara la abolición del impuesto sobre dividendos. Aproximadamente 3.000 trabajadores participaron en la marcha de protesta el jueves por el centro de la ciudad.

Una coalición amplia de sindicatos, grupos de acción de maestros, y otras organizaciones inició la protesta. Creyeron que la manifestación sobre las cargas de trabajo intolerables en el sector público y la educación, escaseces de personal, salarios bajos, pero sobre todo la abolición del impuesto a los dividendos, atraería a más participantes. Sin embargo, los organizadores habían hecho todo lo posible para que fuera lo más pequeña posible.

La organización coordinadora socialdemócrata FNV se había mostrado reticente a convocar la manifestación desde el principio, y los sindicatos descartaron categóricamente una huelga en el sector público. En las redes sociales antes de la manifestación, se criticaron fuertemente la decisión de prevenir cualquier acción laboral y la convocatoria del sindicato de la protesta en la tarde, después del trabajo.

Miembros del Partido Socialista por la Igualdad de Alemania (SGP, sigla en alemán) y los partidarios holandeses del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) distribuyeron una declaración del Consejo Editorial Europeo del WSWS, que exigió la creación de comités de acción independientes y declaró que la lucha contra los recortes en el sector público requiere una perspectiva socialista y la construcción de una sección holandesa del CICI.

Los trabajadores leyeron energéticamente la declaración. Las discusiones con los reporteros del WSWS reflejaron el descontento enorme sobre las condiciones laborales, el Gobierno y sus políticas antisociales. Muchos trabajadores y jóvenes buscan una perspectiva política para detener la contrarrevolución social, la que apoyan efectivamente los partidos opositores oficiales y los sindicatos.

Mart, quien trabaja en la educación superior, dijo, “Han estado reduciendo el sector de la educación por diez años y ahora quieren eliminar el impuesto de los dividendos. Es posible usar los €2 mil millones que devolverán a los bancos y las corporaciones cada año para la educación y la asistencia médica. De hecho, como nací en los años 80, solo ha habido recortes. Es por eso que estoy aquí”. Mart dijo que espera que las protestas presionen al Gobierno a cambiar sus políticas, pero se siente escéptico. “Los sindicatos negocian y negocian, pero el último acuerdo que tuvimos si acaso fue una mejora”.

Ben es albañil quien vive en la frontera entre Alemania y Holanda. El padre de dos jóvenes viajó más de cien kilómetros para asistir a la manifestación. Perdió su trabajo después de una infección pulmonar y ahora es empleado como un albañil temporal, recibiendo dos terceras partes de su salario. “El sector de construcción va bien, por deberíamos ganar un poquito más de dinero”, dijo él. Sin embargo, no es posible con el trabajo temporal, que les remunera un salario bajo a los trabajadores. Esto y la abolición del impuesto de dividendos fueron las razones por las que vino a la manifestación, dijo Ben.

El albañil añadió que no cree que estas protestas puedan alcanzar ningún cambio de políticas gubernamentales. “Debe haber acciones y huelgas más fuertes. Participo esta tarde, pero se tiene que organizar una huelga de verdad”.

Erwin y Judith trabajan en el sector de salud. “Ha habido una carga de trabajo creciente en años recientes, con menos personas trabajando más y ganando menos. Muchos de mis amigos dejaron sus trabajos porque no hay ningún tiempo para las cosas agradables asociadas con nuestro trabajo, como verdaderamente cuidar de la gente”, dijo Judith.

“Ya no tenemos tiempo, por ejemplo, para las caminatas o actividades similares. Estamos completamente ocupados en nuestro trabajo diario con la administración, documentación y cosas similares. Otras compañías, cuyos empleados reciben remuneraciones menores, se hacen cargo de la enfermería. Están externalizando y privatizando el cuidado”.

Erwin añadió, “Los recortes a la asistencia médica crean un modelo de negocio que enriquece a otros”. Adicionalmente, hay menos y menos cuidadores, pero más y más administradores. “Con cada euro que entra en el sector de salud, hay una proporción creciente de gerentes, en vez de enfermeros y cuidadores para las personas que verdaderamente necesitan ayuda”.

Discutiendo los orígenes políticos de este acontecimiento, Judith dijo, “Los sindicatos siguen trabajando con las compañías, negociando durante años, pero no mejora nada”. Erwin añadió, “Los sindicatos están demasiado integrados en el sistema. La sociedad entera evoluciona en la dirección errónea”.

“Cuidar a la gente de mayor edad y los enfermos debería ser la obligación de la sociedad”, dijo Judith, “pero en vez, niegan ayuda a los que la necesitan, mientras las grandes empresas reciben todo el apoyo y ayuda que necesitan”. “Necesitamos un poco más socialismo”, declaró Erwin.

“Cuando los bancos necesitan dinero, reciben miles de millones”, añadió Judith, “pero cuando el sector de salud necesita dinero, nos dicen que no hay ningún dinero. El problema es que nuestros políticos no representan a la gente, sino a los intereses de los bancos y las corporaciones”.

En elecciones pasadas, Erwin votó por el Partido Socialista, pero dijo que ahora eso se acabó. “Ellos tienen una visión demasiado estrecha y nacionalista. En años recientes, han llegado a ser más y más hostiles a los extranjeros. Han virado a la derecha”.

Sophie y Freek son enfermeros geriátricos en el servicio de atención ambulatoria de Utrecht, y acabaron de completar su formación. Hablaron del aumento en la escasez de personal. “Es por eso que ya no podemos aceptar a muchos pacientes y en la práctica les niegan el cuidado”, dijo Freek. “En mi lugar de trabajo, tengo que negarles el cuidado a cuatro o cinco personas cada semana a causa de una falta de personal”.

“Simplemente hace nuestro trabajo difícil”, continuó Sophie, “cuando siempre tenemos que decirle al paciente: ‘Lo siento, desafortunadamente no podemos hacer eso’. O, ‘Por desgracia, no tengo el tiempo, o nuestra institución no tiene el espacio para usted’. Rechazando a la gente porque simplemente no hay suficiente personal, esto es lo que me molesta más en mi trabajo”.

Los trabajadores rechazan la afirmación de que no hay dinero para el cuidado de personas de mayor edad ni para la enfermería. “¡Siempre hay dinero! Simplemente es una pregunta de adónde va”, dijo Sophie. Habrá más negociones largas entre el Gobierno y los sindicatos, cree Freek. “Tal vez hubiere cambios, pero no serán los que queremos”.

Los trabajadores “se enfrentan a cuestiones políticas” y “la situación entera se acerca a un punto de ruptura”, dijo Sophie. “Verdaderamente se nota esta tensión en todas partes, incluso en el trabajo diario. Una colega que se retiró hace pocos meses y me dijo que jamás vio una situación así durante los 45 años en los que trabajó. Las cosas nunca habían estado tan mal. Muchos de los que participan hoy pueden ver este punto de inflexión y reconocen que se hunde todo”.

(Publicado originalmente en inglés el 5 de octubre de 2018)