Estalla huelga en planta de Goodyear en el centro de México

por Alex González
22 mayo 2018

Del 24 al 25 de abril, aproximadamente 600 trabajadores se declararon en huelga en una planta de Goodyear en el estado central mexicano de San Luis Potosí. Un 40 por ciento de los 1.500 trabajadores en la fábrica estuvieron en paro para protestar contra sus malas condiciones de vida y para exigir el derecho de formar su propio sindicato tras anular el contrato de “sindicato de protección” que fue negociado a espaldas de los trabajadores por la Confederación de Trabajadores de México (CTM), el sindicato más grande de México.

En promedio, los trabajadores en Goodyear ganan 210 pesos por día ($2) y solo duran en promedio 3 meses en la planta por sus malas condiciones laborales. Los huelguistas declararon que cada empleado hace el trabajo de tres, y que lejos de tomar pasos para mejorar la rotación del personal, la compañía busca aumentar la producción al imponer una semana laboral de seis días.

Los trabajadores en paro también reportaron problemas de salud por los materiales que manejan en la producción de llantas: “Hay personas que se desmayan, que han caído convulsionadas, todos nosotros estamos buscando que se mejoren nuestros derechos, queremos una mejoría en nuestro contrato laboral”, aseguró uno de los participantes en el plantón. "Estamos exigiendo la salida del sindicato CTM. Estamos buscando hacer un sindicato interno con el apoyo de todos los compañeros".

Goodyear inauguró la fábrica de $500 millones en 2017. En ese entonces, un boletín de la compañía prometió que sería la planta con más avances tecnológicos en toda la compañía, con “cero residuos al vertedero” y “una planta sin solventes, con gas natural, luz LED eficiente y un avanzado equipo de recolección de polvo”. La planta de Goodyear en San Luis Potosí también es la más grande de la empresa en América Latina y surte a un 30 por ciento de la industria automotriz mexicana.

Pero la preocupación de la compañía por las condiciones y la seguridad de su equipo no se extiende a los trabajadores, quienes producen toda la riqueza de la empresa. Incluso antes de que la planta estuviera abierta, la compañía había negociado un contrato de “sindicato de protección” con la odiada CTM. Bajo tales contratos, se impone un sindicato a los trabajadores, el cual tiene el poder de negociar en nombre de toda la fuerza laboral sin ser elegido democráticamente o sin ser responsable ante a los trabajadores que supuestamente representa. Muchas veces, ni siquiera se les notifica a los empleados que trabajan bajo tales contratos.

La CTM busca tapar sus huellas al alegar que el contrato fue negociado por un representante del sindicato a nivel estatal sin el conocimiento del liderazgo nacional. "El problema en Goodyear no es contra la CTM, es contra el senador Tereso Medina de la Federación de Trabajadores de Coahuila porque sin conocer las condiciones del mercado, sin tener identidad con el pueblo potosino se prestó a la firma de un contrato colectivo", declaró Emilio de Jesús Ramírez Guerrero, un líder de la CTM en San Luis Potosí.

Sin embargo, los trabajadores no son engañados por tales mentiras, dadas las largas y amargas experiencias de generaciones enteras con la CTM. La CTM ha sido uno de los pilares de gobierno del Partido de Revolución Institucional (PRI) y ha sido un aliado integral en la supresión de la lucha de clases. En sus más de 80 años de existencia, la CTM ha usado a golpeadores para intimidar –y hasta matar– a trabajadores mientras que ha apoyado las políticas derechistas de los Gobiernos sucesivos del PRI que han tratado de revertir las conquistas de la revolución mexicana.

Actualmente, la CTM está desempeñando un papel importante en reducir drásticamente los derechos de los trabajadores al introducir legislación federal que facilitaría que las empresas contraten a trabajadores temporales con derechos y protecciones mínimas. La ley propuesta, introducida en el Senado en diciembre de 2017, también dificultaría que los trabajadores se declaren en huelga y eliminaría el derecho de recibir una notificación formal de cese de empleo.

La Ley Federal de Trabajo fue introducida por los senadores priistas Tereso Medina Ramírez –el mismo individuo que supuestamente negoció el contrato con Goodyear– e Isaías González Cuevas de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC). Al igual que con el contrato de Goodyear, la dirección nacional de la CTM afirma, de modo no convincente, que las acciones legislativas de Medina Ramírez son resultado de un agente “malvado” que actúa sin la bendición del sindicato.

Mientras que su odio a la CTM es justificado, los trabajadores deben aprender las lecciones de todos los otros sindicatos “independientes” que han sido establecidos en México. Los sindicatos nominalmente “independientes” –incluyendo los sindicatos actuales que representan a los trabajadores mexicanos en Volkswagen, Audi, Nissan y Bridgestone –han demostrado estar igual de subordinados a los caprichos de las empresas y no dispuestos a unir a los trabajadores entre fronteras, aun cuando la lucha contra las corporaciones transnacionales es global por su naturaleza.

Goodyear es una de las compañías de llantas más grandes del mundo, empleando a 67.000 personas a nivel mundial con plantas en 22 países. Estos trabajadores enfrentan problemas comunes y tienen los mismos intereses de clase. El Boletín de Trabajadores Automotores del World Socialist Web Site hace un llamado para la formación de comités de base para coordinar y dar liderazgo a estas luchas a nivel internacional. Llamamos a todos los trabajadores automotrices a que nos contacten para apoyar esta lucha.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 8 de mayo de 2018)