Trump visita Puerto Rico cuando crece la ira por la precaria respuesta del gobierno

por Rafael Azul
6 octubre 2017

A través de los Estados Unidos, trabajadores y gente de clase media se están organizando para enviar ayuda a Puerto Rico, donde cientos de miles de personas carecen de energía eléctrica y enfrentan escasez de alimentos, medicinas y agua. La afabilidad del apoyo a los residentes de la devastada isla por los huracanes contrasta enormemente con la indiferencia de la administración Trump.

Enfrentando la ira popular por la lenta respuesta del gobierno federal, Trump está programado para visitar Puerto Rico hoy, casi dos semanas después de la devastadora tormenta que ha dejado 95 por ciento de los residentes del territorio estadounidense sin electricidad y un número aún desconocido de muertes. El presidente pasó los últimos días disparando furiosos tuits desde su lujoso campo de golf de Nueva Jersey, denunciando a los funcionarios puertorriqueños por quejarse de la falta de ayuda.

Según la agencia de noticias Reuters, el gobierno de Puerto Rico —el cual declaró bancarrota financiera en mayo— está desviando el poco dinero que tiene para responder a las emergencias mientras trata de obtener ayuda del gobierno federal. Trump ha dejado claro que la isla no recibirá ningún alivio a la deuda de $72 mil millones que tiene con sus acreedores, tuiteando la semana pasada que la enorme suma “que debe a Wall Street y los bancos, lamentablemente, debe ser pagada”.

Mientras que la ayuda del gobierno de los Estados Unidos ha sido lenta, trabajadores ordinarios y jóvenes en los Estados Unidos han recogido y enviado suministros de socorro a su propio costo. CNN informa que entre los que están organizando la ayuda están los estudiantes de secundaria, como los de Comsewogue High School en los suburbios del condado de Suffolk de la ciudad de Nueva York, donde las donaciones de agua, cajas de cereales y latas de alimentos se han amontonado a medida que los voluntarios tratan de organizar el transporte a la isla.

Muchos grupos de ayuda están utilizando las redes sociales para organizar la recolección y la entrega de estas provisiones.

En Nueva Orleans, el grupo Cajun Airlift, pilotos y entusiastas de la aviación que ya recolectaron y entregaron 25.000 libras de suministros a Texas después del huracán Harvey, ahora están enfocándose en Puerto Rico. El lunes, un avión fletado por Cajun Airlift informó en su página de Facebook que el primer aeroplano había llegado a Puerto Rico cargado con medicinas y otros suministros. Adicionalmente, el avión rescató y evacuo a 14 personas. Cajun Airlift también está colaborando con la #OperationBoricuaAirlift en el transporte de suministros y rescate entre las ciudades de Puerto Rico.

En Los Ángeles, California #LA4PR se formó el 20 de septiembre, el día en el cual el huracán María golpeó a Puerto Rico. Ha alistado la ayuda de la industria local del entretenimiento. “Tenemos las manos atadas de muchas maneras, pero no nos detenemos”, dijo Ana Miró, miembro de Los Ángeles para Puerto Rico. El grupo ya envió algunas donaciones en los vuelos de ayuda Delta y Jet Blue planea enviar más ayuda en las próximas semanas. “Planeamos recoger cosas y seguir enviándolas”, dijo Miró. No vamos a parar por ninguna razón.

Camioneros, bomberos y trabajadores de la construcción de todo el país están entre los voluntarios para ayudar a despejar el atolladero que ha mantenido toneladas de suministros en las bodegas, que no han podido llegar a quienes los necesitan.

Dentro de la isla, los voluntarios continúan proporcionando cualquier ayuda que puedan. El lunes, más de 600 voluntarios estaban limpiando el campus de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

Cada día que pasa trae más ofertas de voluntarios, así como ayuda material y financiera, en contraste con la administración Trump y la escasa asignación de fondos liberados por la Junta de Supervisión Financiera que tiene un dominio completo sobre el presupuesto fiscal de Puerto Rico.

Además de los $72 mil millones de dólares en deuda a los fondos buitre de inversión y $50 mil millones en pensiones públicas sub-financiadas, la empresa pública de electricidad de la isla AEE también es responsable de su propia deuda de $9 mil millones de dólares. La empresa de servicios públicos —que está en peligro de ser liquidada a muy bajos precios— era vulnerable a los daños causados por las tormentas debido a años de reducción de costos que resultaron en la falta de mantenimiento y el despido de miles de electricistas, está ahora en una desesperada necesidad de reparaciones.

Casi dos semanas después que la isla fue golpeada por la tormenta más fuerte desde 1928, las cosas continúan deteriorándose. En las ciudades del interior puertorriqueño, como Lares y Utuado, el agua potable, los alimentos y los combustibles están siendo racionados. La electricidad aún no se ha restaurado. Nuevas estimaciones predicen que puede tomar un año para restaurar la energía en las ciudades y pueblos de la montaña. En Lares, un deslizamiento de tierra ha afectado el cementerio local, arrastrando las tumbas cuesta abajo y abriendo algunos ataúdes.

En Utuado otra avalancha de lodo descendió en parte de la ciudad, sepultando varios vehículos.

El periodista Pablo del Llano, informando sobre Lares y Utuado, para El País, describe cómo la gente lo detiene en la calle, confundiéndolo con funcionarios del gobierno que todavía no han aparecido. “¿Eres de FEMA?” Pregunta un hombre en la calle. “¿Cuándo recuperaremos nuestro servicio de luz?”

Muchos caminos en las tierras altas de Puerto Rico siguen siendo intransitables. Cincuenta y cinco por ciento de la población todavía carece de agua corriente; el servicio es intermitente para muchos otros. De los 150 generadores diesel que la Autoridad de Agua solicitó a FEMA, sólo tres han sido entregados.

En la costa de Salinas, del Llano habló con Nydia Rosario, de 51 años, con dos hijas. El jueves pasado, sólo quedaban una caja de conservas y 24 botellas de agua. Se les había acabado el dinero, y los cajeros automáticos no funcionaban. Sin ventiladores ni repelente de mosquitos, Nydia teme que los mosquitos portadores de enfermedades puedan picar a sus hijas. “Esta Navidad no habrá luces”, predijo la Sra. Rosario.