Washington se está preparando para la guerra nuclear en Europa

por Johannes Stern
5 septiembre 2017

En medio de tensiones militares y diplomáticas crecientes entre los EUA y Rusia, el diario alemán Süddeutsche Zeitung informó el viernes de que el Congreso estadounidense ha dado los primeros pasos hacia la rescisión por parte de Washington del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF).

El INF, o el Tratado de Washington sobre Sistemas Nucleares de Mediano Alcance, es un acuerdo bilateral alcanzado por los Estados Unidos y la Unión Soviética sobre el desmantelamiento de misiles de corto y mediano alcance (con un alcance de entre 500 y 5.500 millas), y la prohibición de su producción.

El tratado, firmado el 8 de diciembre de 1987 por el presidente de los EUA Ronald Reagan y el dirigente soviético Mijail Gorbachov, llevó a una reducción significativa de las armas nucleares de los EUA en Europa. Se retiraron los misiles Pershing II, de mediano alcance y armados nuclearmente, cuya colocación en Europa Occidental había originado cinco años antes las manifstaciones por la paz más grandes de la historia hasta entonces.

El peligro es ahora “que los EUA construyan nuevos misiles y los coloquen en Europa”, advirtió el Süddeutsche Zeitung. Un gran cambio se “pondría en movimiento” y Europa quedaría “al borde de una nueva era nuclear ... los misiles nucleares de mediano alcance eran el horror de la Guerra Fría ... treinta años después ha vuelto el fantasma”.

La razón para poner fin potencialmente al tratado, según el diario, es el “profundo congelamiento” de las relaciones entre los EUA y Rusia y los anuncios hechos por ambas partes de sus intenciones de “modernizar completamente sus arsenales nucleares”.

De manera característica, los informes explosivos por parte de la prensa alemana han sido totalmente ignorados por los medios impresos, la radio y la televisión de los EUA.

El informe vino en medio de una campaña histérica que han montado los EUA y la OTAN sobre los ejercicios militares planeados por el ejército ruso en Rusia occidental, Bielorrusia y el exclave ruso de Kaliningrado más tarde este mes, a lo que Washington y sus aliados sugieren que podrían ser usados como un “caballo de Troya” para preposicionar almacenes de armas y preparar una invasión de los Estados bálticos.

El Pentágono ha desplegado siete cazas US F-15C en una base en Lituania junto con otros 600 soldados del ejército del aire estadounidense en el Báltico previo a los ejercicios militares.

Esta intensificación miltiar se ha llevado a cabo en conjunción con una gran provocación diplomática estadounidense, en la que la administración de Trump se ha desquitado por la expulsión de Rusia de personal de la embajada estadounidense en Rusia (en sí una respuesta ojo por ojo a expulsiones anteriores de rusos de los EUA) ordenando el cierre definitivo de tres instalaciones diplomáticas rusas en Washington, Nueva York y San Francisco. Moscú ha denunciado que ese paso, que dijo que estuvo acompañado de registros por parte del FBI del consulado de San Francisco y de las residencias de personal diplomático ruso, constituye una violación de la ley internacional.

La fricción cada vez más peligrosa entre las dos mayores potencias nucleares del mundo tiene lugar en el contexto de un riesgo de guerra creciente a nivel internacional, especialmente en la península coreana. El presidente ruso Vladimir Putin advirtió el viernes de que la confrontación cada vez más belicosa entre los EUA y Corea del Norte ha dejado a la región “justo al borde de un conflicto a gran escala”.

Es en este contexto que las amenazas de las que se informa sobre una intensificación de la política nuclear arriesgada en el continente europeo plantean tal peligro inminente.

Un documento de la OTAN clasificado como secreto que consiguió un grupo de investigación conjunta compuesto por el Süddeutsche Zeitung y las emisoras públicas regionales NDR y WDR contiene 39 propuestas sobre cómo la OTAN puede actuar contra Rusia. Según diplomáticos, “consultas formales dentro de la OTAN” podrían tener lugar en el otoño a iniciativa de los EUA. El documento era “un compendio de todas las opciones disponibles” cuidadosamente “divididas en las categorías ‘concebibles’, ‘a ser evitadas actualmente’ y ‘no aconsejables’”.

Incluso las más de una docena de opciones “concebibles”, que la OTAN cree que serían compatibles con el acuerdo INF, “empeorarían las ya tensas relaciones”, según el Süddeutsche Zeitung. Las propuestas incluyen la “rotación aumentada de bombarderos B-2 y B-52 de EUA a Europa”, una “expansión de sistemas de advertencias precoces y defensa de misil o submarino”, y el fortalecimiento de “infraestructuras militares y civiles contra ataques”. La disposición intensificada y la capacidad para un ataque nuclear como represalia, “señalización nuclear”, se ve como “concebible”.

Dos propuestas son especialmente provocadoras: “Expandir la así llamada planificación de la selección de un objetivo nuclear –es decir, identificar y confirmar los blancos de armas nucleares”, y “aumentar la disposición operativa de las bases aéreas que tiren esas bombass en caso de guerra”. Sobre esto, “la OTAN aconseja precaución”, apostilló el Süddeutsche. La confirmación de objetivos, es decir, la planificación concreta de un asalto nuclear, podría provocar rápidamente una guerra nuclear con Rusia, que potencialmente podría arrasar a la humanidad.

Según el Süddeutsche Zeitung, si los EUA abandonan el tratado INF, “medidas que ahora se encuentran en la categoría ‘no aconsejable’ [serían] concebibles: Construcción, puesta a prueba y colocación de una nueva clase de misiles –un paso más hacia una nueva Guerra Fría”.

La clase gobernante alemana está extremadamente preocupada por el impulso beligerante cada vez más agresivo de Washington contra Rusia. El Ministro de Exteriores Sigmar Gabriel (socialdemócrata, SPD) advirtió en una entrevista el jueves contra “repetir los peores errores de la Guerra Fría. Vamos hacia una Guerra Fría 2.0. Todos los buenos tratados sobre desarme y controles de armas desde Gorbachov y Reagan están en peligro agudo. Se amenaza a Europa de nuevo con volverse un terreno de entrenamiento para armas nucleares”.

Continuó: “Es un error que la señora Merkel calle acerca de esto. De todos los países, Alemania tiene que levantar su voz contra esto. Tenemos que seguir siendo una potencia para la paz y oponernos a una espiral armamentística. En este contexto, encuentro correcta la declaración por parte de Martin Schulz [el candidato a canciller por el SPD] de que tenemos que concentrarnos en que nuestro país se deshaga definitivamente de armas nucleares”.

Schulz y Gabriel están en medio de una campaña electoral, y son perfectamente conscientes de que la vasta mayoría de la población de Alemania —como la del resto del planeta— se opone al rearme militar y a la guerra, y darían la bienvenida a la retirada de las armas nucleares estadounidenses que todavía se encuentran en Alemania.

Los dos políticos socialdemócratas no están de ninguna manera comprometidos con la paz, sino más bien son representantes destacados del imperialismo alemán. Se oponen a los planes estadounidenses para el rearme nuclear porque una vuelta a las condiciones de la Guerra Fría pondría en peligro los planes de la propia Alemania para el dominio mundial e incrementaría la dependencia de Berlín de los EUA. Ello socavaría los intereses económicos y geopolíticos de Alemania, que están cada vez más enfrentados a los de Washington.

En julio, Gabriel criticó vehementemente las más recientes sanciones de EUA contra Rusia. Aunque Europa y los EUA habían “respondido conjuntamente y en estrecha consulta la anexión ilegal de Crimea y las acciones de Rusia en el este de Ucrania”, no era posible aceptar “¡la amenaza de sanciones extraterritoriales ilegales contra compañías europeas que participan en la expansión de los suministros de energía a Europa!”. El suministro de energía a Europa era “¡un asunto europeo y no de los Estados Unidos de América!”.

Siguiendo las más recientes amenazas por parte de los EUA, los socialdemócratas están marcando el camino en el intento de transformar la oposición generalizada a las políticas de derechas y militaristas de Donald Trump en apoyo al militarismo alemán. Al preguntársele si pensaba que “estaba justificado el miedo de muchos alemanes de que Trump sobreactúe e incite a la guerra”, Gabriel respondió, “Me preocupa que perdamos a los EUA para siempre para occidente. Algunas de las personas del entorno de Donald Trump quieren reemplazar el Estado de derecho con la ley del más fuerte. Tenemos que reafirmarnos contra esto”.

Documentos publicados por grupos de reflexión y los principales partidos políticos dan una idea de los métodos que el imperialismo alemán piensa usar para “reafirmar” sus intereses. En “Principios para una Seguridad Socialdemócrata y una Política de Defensa”, el SPD escribe, “para ser iguales a las demandas en aumento de despliegues internacionales para abordar las crisis, ciberdefensa, y la defensa de nuestra propia población, necesitamos unas fuerzas armadas modernas y capaces de acción. Necesitamos un ejército en el que […] tropas capaces de desplegarse estén listas para situaciones de crisis. Para esto tenemos que equipar mejor al ejército con personal y material”.

El Sozialistische Gleichheitspartei (SGP) es el único partido que participa en la campaña electoral federal alemana que se opone al aumento de armas nucleares por parte de los EUA desde el punto de vista de la clase trabajadora internacional y lucha por una estrategia socialista para combatir la desigualdad social, el militarismo y la guerra. A los capitalistas belicistas de ambos lados del Atlántico, contraponermos la unidad de la clase trabajadora internacional. Bajo condiciones del creciente peligro de guerra nuclear, esta perspectiva adquiere una urgencia enorme.