Facebook abre nuevo centro de censura en Alemania

por Christoph Vandreier
15 agosto 2017

Facebook anunció el miércoles que abriría un nuevo centro de control en Essen con quinientos empleados. Esto duplicará el número de trabajadores encargados de censurar y revisar el contenido en el sitio. Hasta ahora, la empresa sólo cuenta con un centro como éste, en Berlín.

Facebook ha hecho todo lo posible para ocultar el trabajo de los centros de control. Si bien los documentos de entrenamiento y las directrices internas para los trabajadores se han mantenido estrictamente en secreto, la empresa organizó un recorrido del centro en Berlín para un grupo de medios de comunicación seleccionados hace un mes.

La emisora pública WDR, el diario Die Zeit y el sitio Spiegel Online pudieron ver las pantallas bloqueadas y hacerles preguntas a trabajadores especialmente preparados para la ocasión en las oficinas de Arvato, una filial de Bertelsmann, que realiza las supresiones en Facebook. Los tres medios enfocaron sus informes posteriores en las difíciles condiciones de trabajo de los empleados y los presentaron como los responsables de sólo borrar videos de decapitaciones brutales y pornografía infantil.

De hecho, millones de usuarios de Internet están siendo censurados sistemáticamente desde estas herméticas oficinas. Los informes de publicaciones críticas que han sido suprimidas y autores de izquierda y progresistas bloqueados ha aumentado rápidamente en los últimos meses.

En diciembre pasado, por ejemplo, un mensaje del escritor satírico Leo Fischer fue eliminado. Fischer colocó el titular xenófobo del periódico de derecha Bild, “El gran debate sobre las percepciones de los refugiados sobre las mujeres”, junto con fotos de mujeres en bikinis que el mismo periódico publica frecuentemente. No sólo fue atacado en línea por numerosos extremistas de derecha, sino también suprimido por Facebook, porque la publicación supuestamente violaba los reglamentos de la comunidad.

Con el mismo pretexto, Facebook bloqueó a la autora austríaca Stephanie Sargnagel por treinta días. Numerosos usuarios derechistas y ultraderechistas habían marcado su sitio como inapropiado en una campaña concertada. Sargnagel había publicado comentarios satíricos contra la xenofobia y el racismo, y terminó en la mira de la extrema derecha y de la empresa de Internet.

El bloguero berlinés Jörg Kantel también informó que algunos de sus mensajes fueron eliminados. Después de que Bild utilizara la violencia en torno a la cumbre del G-20 en Hamburgo para publicar imágenes de presuntos protestantes sin pixelación, Kantel escribió, entre otros comentarios, “Alemania, una tierra de denunciantes y vigilancia. ¡Al menos desde 1933!”. Según el bloguero, Facebook eliminó el post.

La lista de autores censurados podría ser tan grande como les plazca. Hay quienes son censurados, pero pasan desapercibidos porque carecen de la prominencia de los individuos involucrados en los casos discutidos. El Guardian reveló el 21 de mayo que Facebook estaba llevando a cabo este trabajo sistemáticamente. El periódico obtuvo cien documentos de las capacitaciones para los trabajadores de los centros de control y llegó a la conclusión de que son alarmantes para cualquier defensor de la libertad de expresión.

Mientras que los mensajes que promovían la violencia extrema y asesinatos brutales o que contenían insultos eran aceptados, se les ordenó a los empleados eliminar inmediatamente publicaciones como “Someone shoot Trump” (Qué alguien le dispare a Trump), porque, como mandatario, Trump formaba parte de una “categoría protegida”. Por lo tanto, Facebook sólo permite la libertad de expresión siempre y cuando el gobierno, que considere digno de protección, no sea atacado.

Esta es una obvia violación de la libertad de expresión, que protege ante todo el derecho de la población a criticar al gobierno.

Las estrechas conexiones entre el gobierno y el aparato de censura de esta importante corporación son especialmente evidentes en Alemania. A pesar de que el 1 de julio sólo el 1,5 por ciento de los usuarios de Facebook procedían de Alemania, el 16 por ciento de los 7500 censores de Facebook trabajarán en Alemania cuando la nueva instalación esté lista a finales del año. En junio, el Parlamento Federal aprobó la llamada Ley de Observancia en la Red, que obliga a compañías como Facebook a cumplir con las responsabilidades de un censor. Sin ninguna orden judicial, la compañía debe borrar “contenido obviamente ilegal” en 24 horas o enfrentar una multa de hasta 50 millones de euros. Las grandes empresas son las que determinarán qué significa “obviamente ilegal”.

La censura en el Internet del gobierno y las corporaciones no se limita de ninguna manera a Facebook. Google, el monopólico buscador en línea, ha hecho desaparecer sitios web enteros de sus resultados de búsqueda, volviéndolos inaccesibles para millones de visitantes.

Esta operación también se implementó a raíz de estrechas consultas con los círculos gubernamentales alemanes. El 25 de abril, el principal ingeniero de búsquedas en Google, Ben Gomes, anunció que Google iba a comenzar a relegar información de “baja calidad” como “teorías conspirativas” y “noticias falsas”.

Apenas tres semanas antes, Gomes se reunió con representantes de todos los gobiernos estatales alemanes para discutir la funcionalidad de los motores de búsqueda.

Las nuevas medidas de censura de Google han afectado dramáticamente a numerosos sitios antibélicos y publicaciones de izquierda. El World Socialist Web Site fue un blanco en particular, con su tráfico proveniente de las búsquedas en Google disminuyendo un 67 por ciento.

El hecho que los gobiernos y las principales corporaciones estén recurriendo a censuras agresivas sólo puede explicarse por la acumulación de conflictos sociales. Las políticas militaristas y los ataques sociales se están enfrentando a la oposición de la gran mayoría de la población activa. La guerra y el capitalismo son incompatibles con los derechos democráticos básicos.

Es por eso que todos los partidos representados en el Parlamento alemán están incluyendo en sus programas electorales llamados a fortalecer el aparato estatal y la censura en Internet. En este contexto, los conceptos como “noticias falsas” y “discursos de odio” sirven para justificar la represión estatal. Las mentiras de los principales medios de comunicación y la agitación de todos los partidos contra los refugiados, al contrario, se propagan sin obstáculos.

En su programa, el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD; Sozialdemokratische Partei Deutschlands) describe las “noticias falsas” como “un gran peligro para la convivencia pacífica y para una sociedad libre y democrática”. Por lo tanto, pide “una mejor formación y equipamiento de las autoridades policiales y del sistema judicial en este ámbito”. El SPD tiene la intención de mantener la Ley de Observancia en la Red y reducir aún más los “tiempos de reacción”. “Cualquiera que no cumpla con las disposiciones será castigado con dolorosas sanciones financieras”.

El partido La Izquierda (Die Linke) también pide que haya más policías y que se tomen medidas contra los “ataques verbales” en línea. “Queremos proteger la seguridad de los ciudadanos en los espacios públicos con más personal”, dice su programa electoral. “Tanto en las redes sociales como en los espacios públicos en general, la protección contra los ataques verbales, los discursos de odio y la difamación deben ser forzados”.

No es una casualidad que las palabras que emplean rememoran la campaña de los principales medios de comunicación contra el World Socialist Web Site y los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social (JEIIS). Por haber criticado las declaraciones de extrema derecha —una descripción confirmada posteriormente como tal por un tribunal— del profesor Jörg Baberowski de la Universidad de Humboldt, acusaron al WSWS y JEIIS de “bullying” y “difamación”.

El Frankfurter Allgemeine Zeitung se quejó poco antes de la visita de Gomes a Berlín del “gran impacto que tiene el grupo disidente trotskista”, y exigió que el WSWS sea censurado —una demanda que Google ha cumplido desde entonces—.