Francia y Alemania aprovechan retirada de EE.UU. del pacto climático para impulsar sus intereses geopolíticos

por Peter Schwarz
9 junio 2017

La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de retirarse del acuerdo de París sobre el cambio climático ha provocado denuncias de importantes políticos europeos, entre ellos la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron.

Merkel llamó a “todos aquellos a quienes el futuro de nuestro planeta les es importante” a mantenerse juntos en el mismo camino “para que tengamos éxito para nuestra Madre Tierra”. Añadió: “Nada puede detenernos ni lo hará... En Alemania y en Europa, estamos más decididos que nunca a reunir todas las fuerzas del mundo”.

Macron apeló a la población mundial mediante un vídeo en francés e inglés (la primera vez del Palacio del Elíseo) publicado una hora después del anuncio de Trump. Acusó al presidente estadounidense de haber cometido un grave error y se refirió a la consigna electoral de Trump, declarando: “Hagamos nuestro planeta grande otra vez”.

Detrás de sus declaraciones melodramáticas, Merkel y Macron están explotando tanto la brecha con EE.UU. como la salida de Reino Unido de la Unión Europea para convertir a la UE en una gran potencia capaz de competir con EE.UU. por mercados globales, oportunidades de inversión e influencia estratégica.

Después de la retirada estadounidense, Europa se ha unido más. A través de una declaración conjunta, Alemania, Francia e Italia rechazaron la petición de Trump de renegociar los objetivos climáticos. La primera ministra británica, Theresa May, se negó a firmarla, pero también declaró su “decepción” con la decisión de Trump.

Mientras que Trump anunciaba la salida de Estados Unidos del pacto climático en Washington, Merkel le daba la bienvenida, primero, al primer ministro indio, Narendra Modi, y luego al primer ministro chino, Li Keqiang, en Berlín. La pieza central de cada visita fue una declaración de compromiso con el acuerdo climático, mientras que sellaron acuerdos multimillonarios detrás de cámaras.

Después de la visita de Modi, Merkel elogió a India por estar “muy intensamente comprometida en la implementación del acuerdo climático”. Modi respondió en alemán a través de Twitter: “Estoy seguro de que esta visita dará resultados ventajosos y profundizará la amistad entre Alemania e India”.

Li proclamó en Berlín: “China responde a sus responsabilidades internacionales”. Su compromiso a luchar contra el cambio climático es “inamovible”, dijo, y expresó la intención de alcanzar sus objetivos de emisiones “paso a paso”. Desde Berlín, Li voló a Bruselas, donde se planificó emitir una declaración conjunta con los líderes de la UE que reafirmaron su compromiso con el acuerdo de París. Pero, no fue posible debido a diferencias sobre cuestiones de política comercial.

“China quiere presentarse como una potencia global responsable e iniciar simultáneamente el comienzo del fin de la época estadounidense”, comentó el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung. Otro comentario en el mismo diario decía: “Donald Trump no debería ilusionarse. Actualmente, Alemania está trabajando duro para forjar nuevas alianzas en los ámbitos del clima y la política comercial. Con China e India”.

El acuerdo de París, finalizado en el 2015, no obliga a ningún Estado a llevar a cabo medidas concretas. Cada país puede fijar sus propios objetivos, y China, la mayor emisora de CO2, no tiene que reducir sus emisiones hasta después del 2030.

Pero, desde hace mucho tiempo, la política del cambio climático se convirtió en un importante instrumento de la política de poder a nivel global. Spiegel Online examinó con entusiasmo, en dos artículos, las oportunidades que se abren a raíz de la retirada estadounidense para la política y las empresas alemanas.

En un artículo titulado “Quejarse no ayuda”, Feit Medick describió la decisión de Trump una “declaración de bancarrota política y moral por parte de Estados Unidos”. Lo bueno de esto es que, “nosotros podremos determinar qué sucederá después, no Washington”.

La protección del clima “ya no es vista en muchos lugares como un obstáculo, sino como una oportunidad”, continuó Medick. Están en juego “puestos de trabajo, innovación, conexiones y, de igual importancia, liderazgo político... si la canciller hablaba en serio con su oración sobre tomar el destino en nuestras manos, ella puede empezar aquí y encontrar la mejor manera de mantener unida la debilitada alianza climática”.

Estados Unidos resentirá la retirada “en parte automáticamente, pero también por lo que hagamos nosotros”, amenazó Spiegel Online. Trump “se había puesto en una situación terrible con su cancelación infantil del acuerdo”. “Del comercio a las finanzas y las exportaciones de armas... la voluntad para consentir a los deseos de Washington, fuera de la guerra contra el terrorismo, [disminuirá] dramáticamente”.

Otro artículo publicado por la misma fuente, llamado “Lo que la salida estadounidense significa para el mundo”, detalla punto por punto las desventajas que acompañarán el abandono del acuerdo.

“Las conversaciones climáticas de la ONU” declaró, se han convertido en un importante escenario para los intercambios diplomáticos”. La cuestión no es reducir los gases del efecto invernadero, sino “la ayuda al desarrollo, los incentivos económicos, la reorganización de la provisión de energía, sobre todo, ‘negocios’, como dice Trump. Quién no participe en las conversaciones perderá influencia”.

Si un país necesita “argumentos con los cuales convencer a otros Estados sobre otros asuntos... los tratos comerciales de las conversaciones climáticas podrían ser convincentes”. China está desarrollando “la infraestructura africana a un ritmo rápido, asegurándole influencia y relaciones comerciales allá a la República Popular”.

La salida del acuerdo climático global tendría “consecuencias desventajosas para la influencia política global de EE.UU.”. Washington perdería oportunidades de “miles de millones de dólares en tratos de negocios” que se alcanzan al configurar el acuerdo. Los fondos prometidos a los países más pobres como parte del acuerdo “no eran principalmente donaciones, sino proyectos de desarrollo en los que se incorporan empresas de los países pagadores”.

“Con la retirada del acuerdo climático”, Spiegel Online concluyó, EE.UU. está dejando abiertas “grandes posibilidades comerciales para otros países: energías renovables”. Alemania, “en el marco de las negociaciones climáticas, acordó expandir la energía renovable en India —un proyecto con ventajas para ambos países—”.