Con escándalos sexuales el Partido Demócrata busca distraer al pueblo del conflicto con Rusia

17 octubre 2016

Dada la tormenta mediática en Estados Unidos, saturada de acusaciones de abuso sexual contra el candidato presidencial republicano, Donald Trump, el lector ni se imaginaría que Estados Unidos está a punto de envolverse en una enorme agresión militar en Siria y que se está preparando para un conflicto militar con Rusia.

La primera dama, Michelle Obama, veterana de la acuchilladora mafia política de Chicago, dio un discurso el viernes llena de piadosas aseveraciones morales. Dijo que los comentarios lascivos de Trump en un video filtrado llegaron a “sacudirme hasta lo más profundo”.

Este espectáculo sirve de cortina de humo para los planes del gobierno para imponer medidas abismalmente impopulares (con el apoyo de la candidata presidencial del Partido Demócrata, Hillary Clinton). Todo eso es una evasión de toda discusión de temas trascendentes en esta campaña electoral.

Detrás de este apagón mediático, el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca se reunió a puerta cerrada el viernes para discutir sobre la campaña del ejército estadounidense en Irak y Siria. El único informe significativo en la prensa fue publicado por Reuters el jueves. Ese reportaje señalaba que el gobierno está evaluando posibles “ataques aéreos contra bases militares, depósitos de municiones o bases de radares y antiaéreas sirias”. En una conferencia de prensa el mismo día, el subsecretario de prensa de la Casa Blanca, Eric Schultz, se negó a contestar una pregunta sobre la reunión. Se negó incluso a confirmar que la junta estaba ocurriendo.

Un día antes, el ejército estadounidense había aumentado considerablemente su participación en la guerra contra Yemen, bombardeando áreas controladas por la milicia Houthi. Esto a su vez ocurrió a menos de una semana del bombardeo por la fuerza aérea de Arabia Saudita, apoyado por EE.UU., de un funeral Houthi en Saná, la capital de Yemen. Murieron 140 civiles; y hubo más de 500 heridos.

Horas antes de la reunión, la cadena de televisión NBC transmitió en sus noticias nocturnas un informe exclusivo en que oficiales de inteligencia no identificados dicen que la Casa Blanca está “contemplando una acción cibernética encubierta sin precedentes contra Rusia en represalia por la presunta interferencia rusa en las elecciones presidenciales”.

Este informe dejó las afectó negativamente las posibilidades de diálogo entre el secretario de Estado, John Kerry, y su homólogo ruso, Sergei Lavrov, que ocurrió el sábado 8 de octubre.

Mientras tanto, Gran Bretaña, Francia y Alemania exigen acelerar la guerra de sus testaferros que por cinco años ha buscado derrocar al presidente sirio Bashar al-Assad. El martes 11 de octubre el secretario de relaciones exteriores del Reino Unido, Boris Johnson declaró que Rusia es un “Estado paria” y convocó manifestaciones contra Assad y Rusia frente a la embajada rusa en Londres.

el domingo 9 de octubre Johnson reunió a los ministros de asuntos exteriores europeos y a Kerry para considerar “opciones más cinéticas, opciones militares” en la guerra contra Siria.

Las autoridades rusas, por su parte, amenazaron responder contra cualquier ataque estadounidense contra el gobierno sirio. “Todo misil o ataque aéreos contra el territorio controlado por el gobierno sirio es una amenaza clara a las tropas rusas”, había dicho la semana anterior el general Igor Konashenkov, portavoz del ministerio de defensa ruso,.

Luego añadió, “Probablemente, el personal de los sistemas de defensa aérea rusos no tendrá tiempo para determinar en forma directa las trayectorias exactas de misiles y luego a quién pertenecen las bombas. “Quedarán decepcionados aquellos que tengan ilusiones acerca de sus 'jets invisibles'”. La mención de Konashenkov sobre “jets invisibles'' es para advertir que el sistema ruso avanzado de defensa aérea S-400 es capaz de derribar bombarderos furtivos de quinta generación, como los aviones estadounidenses F-22 y F-35.

Si algún avión estadounidenses fuera derribado por los rusos durante un ataque contra Siria, la Casa Blanca se verá bajo una presión inmensa de tomar represalias, lo que causaría una reacción en cadena que podría resultar en el primer uso de armas nucleares desde la Segunda Guerra Mundial.

Anticipando esa situación, Moscú envió el 8 de octubre misiles Iskander M con capacidad nuclear a Kaliningrado, ciudad rusa en el Báltico. Desde este punto estratégico, los cohetes pueden alcanzar las bases de la OTAN en Polonia y en los países bálticos.

Señalando el peligro en estos acontecimientos, Numan Kurtulmus, el viceprimer ministro de Turquía, advirtió esta semana que, de continuar la guerra en Siria, “Estados Unidos y Rusia llegarán al punto de una guerra”. Agregó que la “guerra testaférrea” en Siria ha llevado al mundo “al borde del inicio de una gran guerra regional o mundial”.

La guerra en Siria es sólo uno de los actuales conflictos que para los estrategas militares tiene una gran inevitabilidad de involucrara a las grandes potencias militares. El mes pasado, el Atlantic Council, un grupo político de investigación de Washington, publicó un informe intitulado The future of the Army (El futuro del ejército), que deja en claro que la principal preocupación del aparato militar estadounidense es prepararse para luchar guerras “grandes y mortales” entre “las grandes potencias”, con “numerosas bajas” y “altos niveles de muerte y destrucción”.

El 4 de octubre, en una reunión de la Asociación del Ejército estadounidense en Washington, el jefe de Estado Mayor del Ejército, el general Mark A. Milley, indicó que una guerra entre Estados Unidos y potencias mundiales como Rusia y China esta “casi garantizada”. En la misma conferencia, el general William Hix, un estratega superior del ejército, declaró que “en un futuro próximo” un conflicto con un país como Rusia o China causaría un nivel de violencia “en una escala que nuestros ejércitos no han visto probablemente desde Corea, si no de la Segunda Guerra Mundial”.

Estos hechos confirman para la humanidad que la prognosis de una guerra entre potencias nucleares es mayor que en cualquier otro momento desde el punto más alto de la Guerra Fría. La actual aceleración de tensiones militares se asimila a la crisis de los misiles en Cuba de 1962, que casi provoca una guerra total entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

En aquel momento, la prensa publicaba cada detalle del enfrentamiento entre Estados Unidos y la URSS, y el gobierno del presidente Kennedy buscaba una solución diplomática a la crisis. En la actualidad, la Casa Blanca, presionada por una situación de inestabilidad interna y por crecientes amenazas a su hegemonía global, toma medidas cada vez más imprudentes y militaristas, mientras que la prensa prácticamente ignora el intenso peligro de una guerra entre Estados Unidos y Rusia.

El silencio de los medios de difusión es parte de los esfuerzos de la campaña electoral de Clinton, del Partido Demócrata y del New York Times para pintar al candidato de tendencias fascistas, Donald Trump, de ser un agente del presidente ruso, Vladimir Putin. Al retratar las elecciones del 8 de noviembre como una lucha en contra de la subversión rusa del “dictador” Putin, las fuerzas lideradas por Clinton están sentando las bases de apoyo popular para una intensificación en el conflicto con Rusia de llegar ella a la presidencia.

Ambos partidos de la patronal, a pesar de sus diferencias tácticas, apoyan plenamente la campaña de guerra de Estados Unidos, mientras que los candidatos de los partidos libertario y verde mayormente descartan el peligro de guerra. En cambio, el Partido Socialista por la Igualdad ha puesto el repudio a la guerra al frente de su campaña electoral del 2016.

El 5 de noviembre, el PSI llevará a cabo la conferencia “Socialismo versus el capitalismo y la guerra”, que discutirá los fundamentos políticos para la construcción de un movimiento de masas basado en la clase obrera contra dicha campaña militarista de Estados Unidos. El World Socialist Web Site les invita a estudiar la declaración antibélica del Comité Internacional de la Cuarta Internacional y registrarse a la conferencia y a que se unan a la campaña internacional contra la guerra.

Andre Damon