Economía mundial se expande, pero los déficits aumentan

1 October 2003

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El Fondo Monetario Internacional todavía mantiene sus predicciones del abril pasado: que la expansión económica mundial aumentará un 3.2% este año y un %4.1 en el 2004. Los cálculos se publicaron la semana pasada en la revista, World Economic Outlook [Visión Económica Mundial], al comenzar las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Dubai.

El economista principal de la organización, Kenneth Rogoff, dijo que la publicación del informe ha logrado que el FMI "por primera vez en mucho tiempo se sintiera razonablemente optimista acerca del retorno de la expansión normal y, mejor aún, de la economía mundial". Pero el mismo informe y los comentarios del propio Rogoff durante una conferencia de prensa indicaron que los enormes déficits en la economía mundial la mantienen muy lejos de regresar a lo "normal".

Durante los comentarios preparados de antemano, Rogoff enfatizó que la expansión sería "desequilibrada". En los Estados Unidos y el "Asia en desarrollo", el dilema era el siguiente: ¿por cuanto tiempo se pude sostener la prosperidad mientras "la mejoría europea todavía no asoma la cabeza"? La situación del Japón ha mejorado, pero todavía "la cubren las nubes".

Rogoff expresó que, a pesar de la reciente expansión de la economía japonesa, "sería prematuro... declarar que Japón ya no está en peligro". El comercio con China y el "Asia en desarrollo" ha fomentado la expansión, pero todavía existen "problemas fundamentales con las hojas de balance de pago de las empresas y los bancos; las deudas gubernamentales que siguen expandiéndose aceleradamente; y las esperanzas atrincheradas por la deflación, que todavía constituyen una barrera principal" al desarrollo sostenido.

En cuanto a Europa, la única noticia buena fue que "la gran mayoría de los europeos que anhelan la recuperación de la economía tendrán que verla por televisión". Durante la primera mitad del año, Alemania, Italia y Holanda han sufrido la recesión. El Producto Interno Bruto de la región europea declinó durante el segundo trimestre del año. Al mismo tiempo, "los consumidores han mostrado poca confianza y las frágiles hojas de balance de las empresas todavía constituyen un problema mayor".

La mayor parte del informe se concentró sobre los problemas de la economía europea. "La debilitación de la economía alemana ha continuado por tres años seguidos. Esta situación ha contribuido a la mediocridad en toda la zona del euro, y ello socava toda esperanza de la recuperación económica".

Rogoff indicó que a la economía mundial se enfrenta a varios peligros, entre ellos "un desequilibrio en los saldos de cuentas corrientes mundiales, situación perseverante que probablemente empeorará antes de mejorar. Estados Unidos seguirá absorbiendo gran parte de los ahorros mundiales mientras Asia proporciona la mayoría de ellos".

Como resultado del déficit en la balanza de pagos, que actualmente llega a los $500,000 millones y equivale al 5% del Producto Interno Bruto (PIB), Estados Unidos necesita que el resto del mundo le proporcione la misma cantidad. Durante la burbuja económica hacia finales de la década del 90, la expectativa que las tasas de rendimiento fueran más elevadas en el mercado estadounidense fue un factor principal en la continuación de estos ingresos. Pero ahora las inversiones extranjeras en títulos estadounidenses son bastante escasas y la mayoría de los ingresos proviene de los bancos centrales asiáticos, que compran los pagarés emitidos por la tesorería de Estados Unidos y se encargan de otras deudas del gobierno para prevenir la revaluación de sus monedas contra el dólar y así defender su ventaja competitiva en los mercados mundiales.

De acuerdo a la revista Economist, instituciones asiáticas actualmente tienen aproximadamente $1.66 trillones en reservas de divisas. La gran mayoría se basa en dólares. Se calcula que China guarda más o menos $290,000 millones en deudas acumuladas por el gobierno de Estados Unidos. Las autoridades monetarias japonesas gastaron $78,000 millones entre enero y agosto de este año para comprar dólares con tal de prevenir que el valor del yen aumente.

A Rogoff se le preguntó acerca del efecto que los saldos desfavorables tendrían sobre la posibilidad de una recuperación de la economía mundial. Contestó que el impacto duraría de dos a cuatro años.

"Es un problema muy grave el que cuelga sobre la economía mundial. Y lo más probable es que la recuperación desequilibrada la empeore", dijo. En algún momento dado, el déficit actual en la balanza de pago de Estados Unidos—que el FMI no considera declinará a 4% del PIB hasta por lo menos el 2008—tendrá que "desenrollarse", y "cuando esto suceda, el valor del dólar disminuirá".

Cuando se le preguntó acerca de la "posibilidad" de una burbuja financiera durante la mejoría económica, Rogoff regresó al problema de los déficits mundiales y dejó bien claro que la expansión de la deuda era "uno de los riesgos principales que la economía mundial corre".

Una de las inquietudes acerca de la expansión del déficit en la balanza de pagos de Estados Unidos es que los "grandes préstamos" que recibe del resto del mundo ya no se usan para financiar las inversiones que fomentarían una futura expansión. Luego de reventar la burbuja del valor líquido, el déficit actual en la balanza de pagos llegó a significar la pérdida de ahorros, ya que el gobierno y el sector privado reciben grandes préstamos del resto del mundo.

Joseph Stiglitz, profesor de economía en la Universidad de Columbia, también se dirigió a estos temas y sus comentarios fueron publicados en el periódico Guardian el 17 de septiembre. Stiglitz señaló que los déficits financieros que siguen expandiéndose en la economía de Estados Unidos—el déficit en la balanza de pagos y los déficits presupuestarios crecientes fomentados por el gobierno de Bush—por obligación tenían que causar consternación al resto del mundo.

Si los Estados Unidos sigue absorbiendo enormes cantidades de las fuentes mundiales de ahorros, eventualmente ello resultaría en una escasez de fondos, cuyo efecto sería el aumento de las tasas de interés y reducciones en la expansión de las inversiones. También existe el peligro que el déficit del comercio estadounidense podría terminar en la inestabilidad mundial si los inversionistas cambiaran sus carteras de inversiones mixtas y abandonaran los activos estadounidenses.

Al mismo tiempo, advirtió Stiglitz, el gobierno de Bush, buscando a quien echarle la culpa, podría virarse hacia el proteccionismo, aún cuando abogara por las virtudes de los libres mercados.

"Tan inquietante para Estados Unidos como para el resto del mundo es el rumbo sobre el cual el país se ha embarcado: déficits que llegan más allá del horizonte. A largo plazo, esta política no significa nada bueno para Estados Unidos y, por consiguiente, para el resto del mundo".