Tras el colapso del acuerdo de Qualcomm, China devuelve golpe en guerra comercial con Estados Unidos

por Nick Beams
28 julio 2018

China le ha devuelto el golpe a EUA en su continua y creciente guerra comercial, con Beijing rechazando la adquisición a $44 mil millones de la empresa holandesa de microchips, NXP Semiconductors, por parte del gigante tecnológico estadounidense, Qualcomm.

Qualcomm anunció el miércoles por la noche que se retiraba del acuerdo luego de que quedara claro que el Gobierno chino iba a cancelar la adquisición. China fue la última de nueve jurisdicciones nacionales cuya aprobación era necesaria para que el acuerdo siguiera adelante en virtud de disposiciones antimonopolio.

Con $ 132 mil millones el año pasado, China es el mercado de semiconductores más grande del mundo y la mayor parte de los ingresos destinados a compañías con sede en Corea del Sur, Japón, Taiwán y los EUA.

Según informes difundidos, los reguladores chinos con el poder de vetar acuerdos de adquisición estaban de acuerdo con el trato a principios de este año y solo esperaban el visto bueno final del Gobierno de Beijing. Pero la aprobación nunca llegó y solo unas horas antes de que venciera el plazo, Qualcomm anunció que se retiraría.

La posición oficial del Gobierno chino es que la falta de aprobación no tuvo nada que ver con el conflicto comercial entre China y los Estados Unidos. "Hasta donde yo sé, el caso es una cuestión de aplicación de la ley antimonopolio", dijo un portavoz del Ministerio de Comercio chino.

Pero como dijo una fuente al Financial Times, haciendo eco de informes publicados en otros medios, "todos los problemas técnicos se habían resuelto" y, desde la perspectiva de Qualcomm, "todo lo que se necesitaba hacer estaba hecho".

Se había trabajado en el acuerdo durante ya dos años, cuando Obama era aún presidente. El punto de quiebre llegó en mayo con el anuncio de la Administración de Trump de que estaba aplicando aranceles sobre productos chinos por un valor de $50 mil millones, especialmente los relacionados con el plan "Hecho en China 2025" de Beijing. La Casa Blanca invocó la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 sobre la base de que China estaba involucrada en el robo de propiedad intelectual y la transferencia de tecnologías.

La decisión se tomó solo tres días después de una reunión de alto nivel en Washington con miembros de la Administración de Trump y el vice primer ministro chino, Liu He. Luego de esa reunión, en la que China acordó aumentar sus importaciones desde EUA en hasta $100 mil millones de dólares, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, dijo que la guerra comercial había quedado "en suspenso".

Por lo tanto, el cambio de rumbo de Washington y la imposición de aranceles fue, en esencia, una bofetada pública para el principal negociador comercial de China. El ambiente en Beijing cambió y, aunque no hubo una declaración oficial, estaba claro que la aprobación final de la adquisición no iba a ninguna parte.

"Obviamente nos encontramos atrapados en algo que estaba por encima de nosotros", dijo Steve Mollenkop, director ejecutivo de Qualcomm.

La compañía ahora tendrá que pagarle a NXP una tarifa de $2 mil millones por la ruptura del acuerdo y ha anunciado un programa de recompra de acciones de $30 mil millones con el fin de satisfacer las demandas de los inversores financieros.

El colapso de la adquisición tiene implicaciones de largo alcance para los fabricantes de microchips y otras compañías de alta tecnología que habían estado esperando el resultado del acuerdo Qualcomm-NXP antes de seguir adelante con sus propias operaciones de fusión y adquisición (en inglés, M&A).

"Ciertamente despierta preocupaciones sobre futuras fusiones y adquisiciones", dijo el analista Michael Walkley a Bloomberg. "Existe una creciente incertidumbre sobre cuánto tiempo durarán los problemas con China y si continuarán bloqueando las transacciones".

En su artículo sobre el colapso del acuerdo, el Financial Times citó a un analista de la industria que dijo que había puesto, "en el corto plazo, una gran luz roja para cualquier M&A gigante en la industria de semiconductores. Lo que está en juego en tecnología es obviamente muy, muy singnificativo, particularmente dado que los semiconductores son una gran prioridad estratégica para China”.

En 2015 y 2016 se informaron más de $200 mil millones en fusiones y adquisiciones, incluyendo el acuerdo Qualcomm-NXP. Las empresas más pequeñas buscaban mejorar su posición frente a una desaceleración en los sectores de PC y teléfonos inteligentes y prepararse mejor para la tecnología inalámbrica 5G que ahora está por implementarse.

Esa actividad se desaceleró en el último año y ahora "prácticamente se ha detenido bruscamente", según otro analista de la industria citado por el Financial Times .

Qualcomm ha estado en el centro de los cambios en la industria y el conflicto entre EUA y China sobre el desarrollo de alta tecnología. En marzo, el presidente de EUA, Donald Trump, intervino directamente para evitar una toma de control por parte de la compañía estadounidense Broadcom de $142 mil millones, aludiendo a motivos de "seguridad nacional".

Por invitación de Qualcomm, el Comité de Inversión Extranjera en los Estados Unidos (CFIUS) intervino en el proceso. Descubrió que las prácticas de Broadcom para recortar el coste de adquisiciones tras realizarlas –una práctica muy común en Wall Street– conllevarían una reducción en los gastos de Qualcomm en investigación y desarrollo.

Esto abriría el camino para que las compañías chinas como Huawei expandieran su influencia al establecer estándares para el desarrollo de 5G.

"Si bien Estados Unidos en la actualidad sigue dominando el ámbito de establecer estándares, China probablemente sería un fuerte competidor en llenar cualquier vacío dejado por Qualcomm como resultado de esta adquisición hostil", dijo CFIUS.

Pero después de haber "salvado" a Qualcomm cuatro meses atrás con el argumento de garantizar la "seguridad nacional" contra China, las acciones de la Administración de Trump sobre aranceles, invocando los mismos argumentos, ahora le han dado un golpe significativo.

Es probable que no sea la última de estas medidas. Trump ha amenazado con imponer aranceles sobre productos chinos de hasta $500 mil millones, cubriendo todas sus exportaciones a EUA. Las importaciones chinas de productos estadounidenses son $350 mil millones menos que las importaciones estadounidenses de productos chinos y, por lo tanto, no tiene margen para medidas arancelarias de represalia.

Esto significa que buscará cada vez más otras formas de devolver el golpe. El derrumbe del acuerdo de Qualcomm puede ser la primera de esas medidas y pregona una escalada de la guerra comercial en otras áreas.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 27 de julio de 2018)