Refugiados atrapados en red policial europea

10 julio 2018

El viernes, el Partido Socialdemócrata alemán (SPD) acordó respaldar una vasta ofensiva contra los refugiados negociada entre la canciller Angela Merkel de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y su partido hermano, la Unión Social Cristiana (CSU).

El acuerdo significa la adopción por parte de los partidos de la élite política alemana, representada por el Gobierno de la gran coalición del SPD y el CDU/CSU, del conjunto políticas racistas y criminales del partido fascista Alternativa para Alemania (AfD), el principal partido de oposición en el Parlamento alemán.

Para complementar los operativos para crear una red de detención de inmigrantes, el Gobierno alemán ha aceptado establecer campos de internamiento masivo para refugiados dentro de Alemania y por toda Europa.

Estos llamados “centros de anclaje” se encontrarán por todo el país e internarán a decenas o incluso centenares de miles de personas detrás de alambres de púas y guardias policiales por 18 meses o más.

Estos campos existirán fuera de los marcos legales básicos, violando cada derecho democrático fundamental de los hombres, mujeres y niños que se enfrenten al infortunio de quedar atrapados en ellos. Los detenidos serán tratados como criminales por perseguir su derecho de asilo y estarán sujetos a un trato sumamente degradante e inhumano.

El Gobierno alemán ha buscado distanciarse de los paralelos históricos con previas experiencias de campos de internamiento en Alemania, declarando que los nuevos centros de internamiento, donde las personas estarán detenidas en contra de su voluntad, no serán “campos cerrados”.

Estarán ocultando sus crímenes detrás de frases burocráticas. Un documento oficial sobre las resoluciones de la más reciente cumbre de la Unión Europea declaró, “El uso extendido de controles de red de detención y otros abordajes inteligentes para la policía fronteriza pueden aumentar significativamente el número de personas detectadas cerca de la frontera registrados en la EURODAC [base de datos europea de huellas dactilares], quienes podrán recibir un procesamiento inmediato en las Instalaciones Especiales de Recepción”.

Según los planes del Gobierno alemán, los campos de refugiados en Grecia e Italia, llamados eufemísticamente como “puntos de acceso”, serán extendidos por toda Europa. Un borrador del “Plan maestro de migración” redactado por el ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, indica que “los centros de recepción en Italia y Grecia deberían ser apoyados y expandidos con un personal suficiente de miembros Estados”.

“Puntos de acceso”, “red de detención”, “Plan maestro”: todos estos repulsivos eufemismos para el internamiento masivo de seres humanos inocentes son solo otro indicativo de los horrores que están siendo preparados para los detenidos”.

“Alambre de hierro entrelazado en cuadros, con una altura de cuatro o cinco metros”, escribió el Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung sobre el campo Moria, un “punto de acceso” de la UE en la isla griega de Lesbos. “Los alambres de púas han sido enrollados por encima de la malla, hay atalayas y guardias de seguridad en todas las entradas, con rifles colgados sobre sus pechos”. Dentro de las instalaciones, las 7.500 personas lo tornan sumamente hacinado, asemejándolo a un verdadero “infierno”, dentro del cual la Convención de Ginebra y los derechos fundamentales se encuentran suspendidos.

Si Seehofer describe tales horrores como un “Plan maestro” y “centros de anclaje” es porque Hitler ya utilizó las frases “solución final” y “campos de concentración”.

El nuevo plan de la Gran Coalición para refugiados provee la base práctica para la creación de prisiones que existen en un limbo legal. El documento de la coalición indica que durante los “procedimientos de tránsito” planeados, las personas “no están entrando legalmente en Alemania”. Con base en esta reaccionaria fabricación legal a, similar a la de las prisiones estadounidenses en la bahía de Guantánamo, se crearán zonas extraterritoriales que no califican legalmente como territorio estatal y constituyen un vacío legal de facto en el que la policía tendrá plenas facultades.

La indiferencia a la dignidad humana, la violación más explícita de derechos humanos, el empleo de una retórica burocrática escalofriante para esconder crímenes aún más perturbadores —todo esto despide la pestilencia de los años treinta—. La democracia burguesa en Europa se está desintegrando y está viéndose suplantada cada vez más por formas dictatoriales de gobierno.

Lo que acaece en Alemania, un país con una supuesta “cultura de bienvenida” presidida por la “Mutti” (Mama) Angela Merkel, también sucede en el resto del planeta. En Italia, el Gobierno neofascista de Matteo Salvini está llevando a cabo un censo de los romaníes en anticipación de una detención masiva. En Estados Unidos, los niños inmigrantes están siendo separados de sus padres y encerrados en jaulas. En Grecia, bajo el Gobierno de la “izquierda radical” de Syriza, están siendo encarcelados refugiados de toda Europa en campos de internamiento masivo.

Por todo el mundo, la misma mugre, putrefacción y pestilencia de criminalidad salen de los poros de cada Estado nación capitalista. La masacre israelí de cientos de manifestantes palestinos desarmados está siendo abiertamente defendida, mientras que la masacre de cientos de miles de civiles yemeníes por parte de Arabia Saudita, con el respaldo de Estados Unidos, está simplemente siendo ignorada.

Las clases gobernantes, en palabras de León Trotsky en los años treinta, están transformando al mundo en una “prisión inmunda”.

Estas políticas criminales de los partidos capitalistas contrastan fuertemente con los sentimientos humanos de trabajadores y jóvenes por todo el mundo. El acogimiento por parte de la gran coalición de la política para refugiados de los fascistas fue recibido con protestas de decenas de miles este domingo por toda Alemania, mientras que cientos de miles han participado en protestas en EUA contra el trato barbárico que el Gobierno de Trump le está dando a los refugiados.

La tarea ahora es conectar los sentimientos humanos y democráticos de los trabajadores por todo el mundo con un programa político que exprese sus intereses sociales. La defensa de los inmigrantes y refugiados debe conectarse con la oposición a la guerra, a la desigualdad social, a la caída de salarios y el asalto contra los programas sociales.

Hace cuatro años, el Sozialistische Gleichheitspartei (SGP; Partido Socialista por la Igualdad), la sección alemana del Comité Internacional de la Cuarta Internacional fue la primera en sonar la alarma sobre el apoyo de los partidos de la élite política a la política neofascista por medio de la promoción de académicos como Jörg Baberowski, quien declaró que “Hitler no era vicioso”.

Ahora, el SGP está encabezando la lucha por organizar la resistencia a la gran coalición, la cual está siendo apoyada por toda la “izquierda” de la clase media. Esta lucha por defender los derechos de los refugiados es una demanda central del programa socialista para derrocar el sistema capitalista, el cual está arrastrando a la humanidad de vuelta por las cloacas fascistas de la década de 1930.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 9 de julio de 2018)

Johannes Stern y Andre Damon