Trump dispara el primer tiro en la guerra comercial contra China

por Nick Beams
7 julio 2018

La administración Trump ha seguido adelante con su amenaza de imponer aranceles a China bajo la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, imponiendo gravámenes sobre $34 mil millones en productos chinos entrando en efecto a la medianoche, con otros $16 mil millones para ser implementados en el futuro cercano.

La acción es el primer disparo en una guerra comercial directa contra China, con el presidente Donald Trump diciendo a los periodistas que hay más por venir.

Señalando la inevitabilidad de la escalada, Robert Holleyman, ex representante adjunto de Comercio de Estados Unidos en la administración Obama, dijo: "Una vez que estas tarifas comiencen a entrar en vigor, es bastante claro que el conflicto será real. Si no encontramos una rampa de salida, se acelerará como una bola de nieve cuesta abajo”.

China dijo que respondería de inmediato con "igual escala, igual intensidad", con productos principales que incluyen soja y vehículos utilitarios deportivos (SUV).

Según las listas publicadas por ambas partes, los aranceles estadounidenses cubrirán 818 categorías de productos de China, mientras que las medidas chinas llegarán a 545 categorías de productos de los EUA.

Uno de los problemas clave ahora es cómo los Estados Unidos responden a las contramedidas chinas. En la guerra de palabras que llevó a las acciones de hoy, Trump amenazó con imponer aranceles adicionales sobre productos chinos por un valor de hasta $400 mil millones si Beijing tomaba represalias contra los EUA.

Las interconexiones entre las dos economías más grandes significan que la escalada de la guerra comercial involucrará a compañías de todo el mundo.

Al advertir sobre las consecuencias, Bruce Blakeman, un alto ejecutivo del gigante agrícola estadounidense Cargill, dijo: "El impacto de los conflictos comerciales generará graves consecuencias para el crecimiento económico y la creación de empleo y perjudicará a los más vulnerables del mundo".

Tal es el entrelazamiento de las operaciones de las principales corporaciones que las medidas de los Estados Unidos dirigidas contra China también afectarán a las empresas estadounidenses y otras de propiedad extranjera. En una conferencia de prensa ayer en Beijing, el portavoz del Ministerio de Comercio chino, Gao Feng, dijo: "Estados Unidos está disparando al mundo, incluso a sí mismo".

Gao señaló que los bienes fabricados en China valorados en 20.000 millones de dólares destinados por la administración Trump fueron fabricados por empresas extranjeras, incluso de los EUA.

Las empresas de propiedad extranjera que operan en los EUA que exportan a China están siendo arrastradas al conflicto. Las firmas alemanas Daimler y BMW, que fabrican en los Estados Unidos y exportan SUV a China, ahora tendrán un arancel de 40 por ciento sobre sus productos, empeorando su posición frente a rivales que no se ven afectados, como Toyota.

Las firmas alemanas y otras automotrices enfrentan otro golpe potencial si la administración Trump impone aranceles, posiblemente tan altos como 25 por ciento, después de una investigación para examinar si las importaciones ponen en peligro la "seguridad nacional" estadounidense. Trump ha indicado que espera los resultados de la investigación, bajo la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que se publicará dentro de tres o cuatro semanas.

El grupo de lobby empresarial más grande de los EUA, la Cámara de Comercio, advirtió que Trump está arriesgando una guerra comercial global.

"La administración está amenazando con socavar el progreso económico que tanto le costó alcanzar", dijo el presidente de la Cámara, Tom Donohue, en un comunicado a Reuters. "Debemos buscar el comercio libre y justo, pero esta no es la forma de hacerlo".

Las medidas estadounidenses apuntan a las industrias chinas de alta tecnología, en línea con un plan de la administración Trump para asestar un golpe a los esfuerzos de Beijing por ascender en la cadena de valor bajo su plan "Hecho en China 2025".

El asesor económico de la Casa Blanca y prominente halcón anti China Peter Navarro dijo que "China se ha enfocado en las industrias estadounidenses del futuro" y Trump "entiende mejor que nadie que si China captura exitosamente estas industrias emergentes, Estados Unidos no tendrá futuro económico".

Navarro y otros en la administración han insistido en que la seguridad económica está inextricablemente ligada a la seguridad nacional y el aumento de China en el desarrollo de alta tecnología amenaza con socavar la supremacía militar de los EUA.

Este punto de vista es compartido por los principales miembros del Partido Demócrata. El líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, criticó la semana pasada al gobierno de Trump por no ser más duro con China. Declaró que el fracaso de Beijing para cambiar su comportamiento podría dañar la economía de los Estados Unidos "por generaciones futuras".

Pero el carácter integrado del desarrollo de alta tecnología, en el que los componentes cruzan las fronteras durante la fabricación del producto final, significa que las empresas estadounidenses se verán afectadas por las medidas de guerra comercial.

Según un informe en el Financial Times, si las medidas arancelarias estaban destinadas a tranquilizar a los fabricantes de chips estadounidenses, han fracasado. "La complejidad de la cadena de suministro de semiconductores significa que las compañías estadounidenses se verán perjudicadas más que sus contrapartes chinas por los gravámenes, según la Semiconductor Industry Association en Washington", dijo.

Las secciones clave de la industria estadounidense y el establecimiento político insisten en que si bien deben tomarse medidas contra el avance de China hacia el desarrollo de alta tecnología, la administración está poniendo en peligro su posición tomando medidas arancelarias contra sus aliados potenciales, como Canadá, Japón y la Unión Europea.

Este punto de vista fue resumido ayer en un comentario del Financial Times escrito por el gobernador republicano de Ohio, John Kasich. Escribió: "La primera guerra de Estados Unidos, por su independencia, comenzó con ‘el disparo escuchado en todo el mundo’. Lamentablemente, la última —una guerra comercial supuestamente en defensa de la independencia económica de EUA— comienza con un tiro al pie".

Lo que Kasich llamó "desprecio de China por los derechos de propiedad intelectual" y la "protección injusta de las industrias favorecidas por otras naciones" había inclinado el campo de juego y tenía que terminar. Pero tal acción tuvo que ser tomada en conjunto con otros. Los procesos de la Organización Mundial del Comercio debieron modernizarse para buscar alivio de las "prácticas comerciales desleales".

Kasich agregó: "La modernización del sistema de comercio mundial solo es posible si queda algo por modernizar. El desprecio de la administración por el sistema basado en reglas que Estados Unidos ayudó a establecer y sus asaltos frontales a los amigos y enemigos comerciales son similares a una pelea de navajas en la cual el que se desangra último ‘gana’. Se arriesga a dejar una infraestructura esencial hecha jirones".

La mentalidad de la Casa Blanca de que "la cirugía siempre requiere matar al paciente primero" dejó a los EUA con menos socios para "proteger las libertades esenciales de la democracia contra países como Rusia y China".

Desde este punto de vista, las posibles amenazas económicas y militares al dominio de los Estados Unidos deben ser combatidas, pero la administración Trump va por el camino equivocado al respecto.

El comentarista de economía del Financial Times, Martin Wolf, escribió una columna el miércoles sobre las implicaciones de la "guerra de Trump contra el orden liberal" en nombre de la promoción de la seguridad nacional de los EE UU. Citó una advertencia de Adam Posen, del Peterson Institute for International Economics, de que los conflictos comerciales "romperán la separación entre el comercio y la seguridad nacional, aumentando el riesgo de una escalada significativa del conflicto".

En otras palabras, combinar las relaciones económicas con la seguridad nacional aumenta el riesgo de conflicto militar.

Wolf escribió que "el enfoque estrechamente transaccional de Trump, impulsado por la ignorancia y el resentimiento, arriesga el desastre" y los fundamentos del "orden económico y de seguridad de la posguerra... ahora están en duda".

Pero la amenaza de "desastre" no proviene de la mentalidad del actual ocupante de la Casa Blanca. Emana de las contradicciones del orden mundial capitalista en el que la producción globalizada —la integración compleja del trabajo de los trabajadores en todo el mundo— está en conflicto con la división del mundo en naciones rivales, a través de las cuales las grandes potencias buscan mejorar sus posiciones frente a sus "competidores estratégicos".

Estas contradicciones han encontrado su expresión en las medidas de guerra comercial iniciadas por Trump en la actualidad, con otras que seguirán, tanto contra China como contra otros rivales estadounidenses.

(Publicado originalmente en inglés el 6 de junio de 2018)