Antes de la cumbre de Bruselas, la UE intensifica sus ataques contra refugiados

por Alex Lantier
30 junio 2018

Según comenzaba la cumbre de la Unión Europea (UE) el jueves en Bruselas, las potencias de la UE están compitiendo para exigir las medidas más draconianas contra los refugiados.

El martes, Austria movilizó una vasta fuerza de policías antidisturbios fuertemente armados, vehículos blindados y helicópteros para cerrar su frontera con Eslovenia. Mientras Viena se prepara para asumir la Presidencia rotatoria de la UE, dio la señal de que la UE está preparada para escalar los ataques en marcha contra los refugiados.

Después de que el nuevo Gobierno de extrema derecha de Italia detuviera a 629 hombres, mujeres y niños hambrientos que viajaban en el barco de rescate Aquarius, surgieron informes de que 220 refugiados se habían ahogado en el mar Mediterráneo frente a Libia. El ministro del Interior neofascista de Italia, Matteo Salvini, respondió al negarse a permitir que el barco de rescate Lifeline desembarcara en Italia. La guardia costera libia, financiada con fondos comunitarios, también interceptó barcos que transportaban a 460 inmigrantes, enviándolos a campos de detención libios.

En los campamentos creados con apoyo de la UE desde la guerra de la OTAN en 2011 en Libia, decenas de miles de personas inocentes soportan un infierno en la tierra. Los informes de las Naciones Unidas y grupos de derechos humanos han documentado cómo los refugiados en los campos libios de la UE son atacados, violados, vendidos como esclavos o asesinados. Haciendo eco del Gobierno francés, Salvini ahora pide que se construyan más campamentos de este tipo en Libia, mientras que la UE trabaja con Turquía y otros países de Oriente Próximo para detener a millones de personas que huyen de la guerra en Irak y Siria.

La UE está presionando a estos países para que cometan atrocidades para evitar que los refugiados lleguen a Europa. En el último año, Argelia ha obligado a más de 13.000 refugiados africanos a realizar marchas de la muerte de vuelta al sur a través del desierto del Sahara. Muchos, incluyendo mujeres embarazadas y niños, han muerto. La jefa de Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, respondió a este informe prometiendo más fondos para el "chequeo de migrantes" en el norte de África.

Ahora, estas políticas han de llegar directamente a Europa. Cuando colapsó la minicumbre de la UE sobre migración, surgieron propuestas rivales para expandir la red de campamentos para "focos calientes" de la UE, que son poco más que campos de concentración para inmigrantes en Italia y Grecia. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, pidió que se instalaran campamentos en Albania y Túnez, mientras que París y Madrid propusieron "centros de detención cerrados" en los principales países de la UE.

Después de comprometerse a deportar a 600.000 personas, Salvini está tomando pasos para registrar a la población gitana, la cual fue un blanco de genocidio por parte de los nazis. Además, demandó la deportación de todos ellos, aunque agregó que "desafortunadamente, tenemos que mantener a los italianos entre ellos".

Millones de personas en Europa y en todo el mundo están horrorizadas por el trato bárbaro de la UE hacia los refugiados, mientras la burguesía europea avanza hacia políticas de terror estatal masivo y limpieza étnica en una escala no vista desde la era nazi. Sin embargo, para combatir esta ofensiva, se requiere una perspectiva y una estrategia revolucionarias. Las apelaciones morales a una u otra facción de la élite gobernante, todas las cuales apoyan la persecución de los refugiados, no harán nada para resolver una crisis enraizada en la ruptura del capitalismo mundial.

Esta ofensiva de tinte fascista solo puede ser opuesta por medio de la movilización internacional independiente de la clase obrera en lucha por un programa socialista y antiguerra.

La actual crisis de refugiados es la mayor desde la Segunda Guerra Mundial. Es el resultado de un cuarto de siglo de guerras e intervenciones neocoloniales en Oriente Próximo y África, llevadas a cabo desafiando una amplia oposición popular, desde la disolución de la Unión Soviética en 1991. Más de 60 millones de personas han huido de las guerras en Irak, los Balcanes, Afganistán, Siria, Libia, Mali y todo el Sahel.

Se ha llegado a una nueva etapa de esta crisis internacional con el surgimiento de conflictos directos interimperialistas entre Washington y sus "aliados" de la UE. Después de que la cumbre del G7 colapsara debido a la imposición mutua de medidas arancelarias de guerra comercial por parte de las autoridades de los Estados Unidos y la UE, la UE pretende desarrollarse como un rival militar de los Estados Unidos, Rusia y China. El avance hacia el militarismo desenfrenado y la formación de bloques comerciales competitivos a nivel internacional van de la mano con los ataques a los derechos democráticos internamente.

La alarma debe sonarse: como en la década de 1930, las políticas de tinte fascista no solo van dirigidas contra los refugiados, sino contra toda la clase trabajadora. El año pasado, la encuesta Generation What de la UE encontró que la mayoría de los europeos menores de 35 años se oponen a unirse al ejército, pero indican que participarían un "levantamiento de masas". Si los trabajadores dejan que la UE consolide sus campos de concentración y agencias policiales, este aparato de terrorismo policial-estatal será empleado contra toda oposición política de la clase trabajadora.

Los trabajadores de toda Europa se movilizan cada vez más contra las políticas de austeridad diseñadas para canalizar cientos de miles de millones de euros en la máquina de guerra. Los trabajadores ferroviarios, de aerolíneas y de energía en Francia, los trabajadores metalúrgicos en Alemania y Turquía, y los trabajadores de aerolíneas y minoristas en España han tomado medidas de huelga. El giro de la UE hacia la extrema derecha es una señal de que, como en la década de 1930, la cuestión a resolver es cuál clase gobernará. Es urgente unificar las luchas de los trabajadores en toda Europa en una lucha común por el poder estatal.

Esta lucha solo puede avanzar en oposición a los sindicatos y partidos pequeñoburgueses en toda Europa, como Syriza en Grecia, Podemos en España, el Nuevo Partido Anticapitalista en Francia o La Izquierda en Alemania. Después de haber respaldado las guerras de Libia y Siria como "revoluciones democráticas", ahora están en línea con o de hecho presiden activamente la campaña antiinmigrante de la UE.

El Gobierno de Syriza administra los "focos calientes" de la UE en Grecia, mientras que Podemos es el principal apoyo del Gobierno minoritario socialdemócrata en España que, después de aceptar el barco Acuarios, ha insistido en que no servirá como refugio europeo para los inmigrantes que buscan huir de las políticas de inmigración en otros lugares.

Oponerse a la ofensiva de la UE requiere la organización independiente de los trabajadores en los comités de trabajo y vecinales para coordinar la resistencia y las huelgas contra los ataques policiales y los ataques contra inmigrantes y refugiados. La defensa de los derechos democráticos fundamentales requiere:

* El desmantelamiento de los campos de detención en Oriente Próximo y África del Norte, la retirada de las tropas europeas y estadounidenses de estas regiones y el paso libre y seguro de refugiados a los países de la UE de su elección.

* El desmantelamiento de los campos de concentración en “focos calientes" de la UE y el otorgamiento de estatus legal a todos los refugiados e inmigrantes indocumentados en Europa.

* La abolición de la policía de fronteras Frontex de la UE

* No cooperación con la máquina de deportación de la UE y todas las políticas estatales que preparan la limpieza étnica.

* La provisión de billones de euros en servicios públicos, capacitación y trabajos a todos los trabajadores, tanto inmigrantes como nativos. La riqueza desperdiciada en una década de rescates bancarios de la UE debe ser expropiada y utilizada para satisfacer las necesidades sociales urgentes de la población trabajadora.

En su conflicto emergente con una burguesía europea que se mueve rápidamente hacia formas de gobierno de extrema derecha, la clase trabajadora no tendrá otra opción que tomar el camino revolucionario. Los acontecimientos están desmintiendo plenamente la afirmación de que la disolución de la URSS y la formación de la UE un año más tarde marcó el fin de la era de las guerras y las revoluciones sociales del siglo XX. El regreso a las tradiciones de la lucha irreconciliable encarnada en la Revolución de octubre de 1917 y la lucha contra el fascismo es esencial para evitar nuevas catástrofes en el siglo XXI.

Sobre todo, la tarea crítica es la unificación internacional de la clase obrera en una lucha revolucionaria por el socialismo. En Europa, esto significa el derrocamiento de la UE capitalista y su reemplazo por los Estados Unidos Socialistas de Europa.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 28 de junio de 2018)