Cinco mueren huyendo de la policía de inmigración de EUA, mientras niños pasan el Día del Padre en la cárcel

por Eric London
19 junio 2018

Cinco personas murieron y varias resultaron heridas cerca de la frontera entre Estados Unidos y México el domingo cuando la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) y la policía local persiguieron a un gran número de inmigrantes a velocidades de más de 160 kilómetros por hora. El conductor del vehículo utilitario deportivo que transportaba a 12 inmigrantes perdió el control y dio varias vueltas, arrojando cadáveres a través de la autopista 85 en Big Wells, Texas, a ochenta kilómetros al norte de la frontera.

Con las bolsas para cadáveres y los restos carbonizados del vehículo utilitario deportivo cerca, el alguacil del condado de Dimmit, Marion Boyd, dijo a la prensa que la persecución era "un buen trabajo policial" y pidió la construcción de un muro en la frontera entre Estados Unidos y México. Los inmigrantes, dijo, son un "verdadero problema".

El accidente es la última actualización sobre la escalada de violencia perpetrada por el Gobierno contra los inmigrantes tanto en la frontera como en el interior de los EUA. Ayer fue el Día del Padre y unos 2.000 niños inmigrantes pasaron el día encerrados en centros de detención donde han sido detenidos después de haber sido separados de sus padres como parte de la política de "cero tolerancia" llevada a cabo por la Administración Trump desde mayo.

Muchos de estos niños están detenidos en una ciudad hecha de carpas de acampar en una base militar cerca de El Paso, Texas. A partir del martes, las temperaturas en el campo de internamiento serán de más de 37 grados centígrados, durante al menos diez días.

Se está llevando a cabo una intensificación tremenda de las medidas antiinmigrantes en todo el país. Durante el fin de semana se informó que un conductor de autobús en Maine les dijo a los pasajeros que tenían que ser ciudadanos estadounidenses para viajar, mientras un oficial de la CBP les preguntaba a los viajeros si eran ciudadanos.

En el sur de California, un pasajero afro estadounidense les gritó a los compañeros de viaje que no necesitaban entregar sus papeles cuando un agente de la CBP se subió a bordo y les pidió identificación a los pasajeros. El oficial se fue. La mujer, Tiana Smalls, escribió en Facebook:

"Estos oficiales de la patrulla fronteriza actúan como lo hacen porque ESPERAN que las personas teman y solo cumplan. La señora a mi lado NO HABLABA INGLES, pero era una mujer muy amable. Ella se veía ATERRORIZADA cuando abordaron. Sentí que era mi deber defenderla. NO VIVIMOS en la Alemania nazi. No se le debe pedir a nadie que presente 'papeles' para un viaje interestatal. La defendí, y me defendí. NO TENEMOS que simplemente tomar esta mier--ACOSTADOS".

Las detenciones y arrestos continúan a un ritmo de récord en todo Estados Unidos. Sandra Chica, esposa del inmigrante ecuatoriano Pablo Villavicencio, publicó un artículo de opinión en el New York Daily News del domingo solicitando apoyo. Villavicencio fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) hace dos semanas después de entregar pizza a un soldado en una base militar en Nueva York, quien lo denunció a las autoridades de inmigración.

"Hoy es el Día del Padre, y esta es la primera vez que mis dos hijas lo pasarán sin su padre," dice la carta abierta de Chica. "Hicieron tarjetas escritas a mano y dibujos diciéndole cuánto lo aman, pero lamentablemente no podrán dárselos.

"He visitado a Pablo algunas veces en la cárcel del condado de Hudson. Pablo describe una escena en la que los individuos son deportados diariamente. Al igual que él, muchas de estas personas llegaron a este país para brindar una vida mejor a sus familias. Es impactante que un gobierno pueda comportarse así y separar a sus seres queridos. ...

"Cuando Pablo habla por teléfono con nuestras hijas, lloramos. El dolor de ser arrancado de nuestra familia es indescriptible. ...

"El miércoles, nuestra hija mayor celebrará su cuarto cumpleaños. Es probable que Pablo no esté allí, y ella se preguntará por qué. Estoy seguro de que todos los padres que lean esto puedan imaginar el dolor que sentirían la pérdida de estos días importantes con sus hermosos hijos."

El exasistente superior de la Casa Blanca, Stephen Bannon, defendió los ataques de la administración Trump a los inmigrantes en el programa de entrevistas de ABC "This Week" el domingo. "No creo que tenga que justificarlo", dijo, refiriéndose a la separación de miles de niños de sus familias. "Tenemos una crisis en la frontera sur".

A Bannon se le dio amplio tiempo para hacer su llamamiento fascista. Dijo que las "élites" conspiraban para apoyar a los inmigrantes y que "esta inmigración ilegal —la gente que más daña es la clase trabajadora hispana y afroamericana". Bannon dijo que la inmigración "reprime su salario, destruye su atención médica, destruye sus sistemas escolares".

Los demócratas son conscientes de la indignación masiva por las políticas de deportación del presidente Donald Trump y les preocupa que la separación familiar sea una iniciativa tan provocadora que creará manifestaciones masivas que exijan la liberación de inmigrantes detenidos y una amnistía general para los presentes sin documentos adecuados.

En los últimos días han ocurrido varias manifestaciones pequeñas pero significativas, y los demócratas han intervenido para garantizar que estas protestas no desafíen el plan bipartidista de deportación masiva promulgado bajo los presidentes Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama.

Con esto en mente, un grupo de congresistas demócratas de la costa este visitaron un centro de detención en Nueva Jersey durante el fin de semana y lanzaron una declaración cínica oponiéndose a la separación familiar, que dice: "Trump and Sessions dicen que están cumpliendo con las leyes. Eso es una mentira. No hay leyes que obliguen a las familias a ser destrozadas. ... Trump afirma que los demócratas tienen la culpa. Eso es una mentira. Los republicanos controlan cada rama del gobierno".

Pero los demócratas arrancaron a cientos de miles de padres de sus hijos durante la administración Obama, cuando 2,7 millones de personas fueron deportadas. La posición del Partido Demócrata expone la bancarrota del argumento del menor de dos males. Su respuesta es: “Los republicanos detienen a los niños y separan a las familias. Nosotros Demócratas continuaremos deteniendo a niños, y continuaremos separando familias, pero no separaremos a las familias detenidas".

De hecho, el Partido Demócrata es responsable de fortalecer la ley que convirtió en delito federal el ingreso ilegal a los Estados Unidos, el delito por el cual los padres fueron encarcelados bajo la política de "cero tolerancia" de Trump y el fiscal general Jeff Sessions y separados de sus niños.

En 1993, cuando los demócratas controlaban el Congreso y la presidencia, el Senado votó a favor de aumentar drásticamente las penas de cárcel para "reingresos ilegales." La medida pasó 95-4, con todos menos tres demócratas votando "sí". Los que votaron a favor incluyen a Joe Biden, Barbara Boxer, Ted Kennedy, John Kerry, Paul Wellstone y Harry Reid.

Los demócratas también proporcionaron los votos necesarios para aprobar la Ley de Inmigración Ilegal y Responsabilidad del Inmigrante de 1996, que prohibía a todos los inmigrantes solicitar el estatus legal por tres años si estaban presentes ilegalmente por seis meses, o por diez años si estaban presentes ilegalmente por un año o más. Los odiados "barrotes de 3 y 10 años" se convirtieron en ley solo a través de los votos "sí" de 21 demócratas en el Senado y 88 en la Cámara. Bill Clinton firmó las leyes de 1993 y 1996.

Las manifestaciones iniciales en todo el país son una señal positiva de que millones de personas están horrorizadas por la inmigración estadounidense Gestapo. Pero la oposición al ataque a los inmigrantes debe basarse en la oposición a las facciones tanto demócratas como republicanas de la clase dominante y el sistema capitalista en general.

(Publicado originalmente en inglés el 18 de junio de 2018)