El fin de la “Nueva Era” de Savas Michael

por David North
8 junio 2018

Este examen y exposición del oportunismo inveterado de Savas Michael-Matsas, se publicó originalmente el 11 de agosto de 1989 y apareció en el Volumen 16, Nos. 3-4 de la revista Fourth International. Fue escrito por David North en respuesta a la escisión entre Gerry Healy, quien fue por mucho tiempo el líder del Workers Revolutionary Party (WRP, Partido Revolucionario de los Trabajadores), y Michael-Matsas, el secretario nacional de la Liga Obrera Internacionalista de Grecia.

Michael-Matsas había apoyado previamente a Healy en 1985, defendiendo sus políticas oportunistas y la traición del trotskismo. Rompió con el CICI, rechazando toda discusión con otras secciones. Afirmaba que no tenían autoridad ni para reunirse sin el permiso de Healy. En 1989, Healy y Michael-Matsas entraron en conflicto por cuestiones tácticas relacionadas con sus agendas oportunistas, lo que llevó a un colapso repentino y amargo de su colaboración sin principios.

Healy murió cinco meses después, el 14 de diciembre de 1989. Para un análisis marxista de la carrera política de Healy, vea Gerry Healy y su lugar en la historia de la Cuarta Internacional por David North.

La escisión entre Gerry Healy y Savas Michael condujo hacia su triste y patético fin la escuálida sociedad de dos renegados oportunistas del trotskismo y lacayos de la burocracia estalinista soviética.

En octubre de 1985, Healy encontró en Savas Michael, quien era entonces secretario de la sección griega del Comité Internacional de la Cuarta Internacional, el único hombre tan desprovisto de principios políticos e integridad personal que estaba preparado para justificar e incluso elogiar las prácticas depravadas y grave abuso de autoridad que condujo a la expulsión de Healy del movimiento trotskista. Michael mintió a sus propios miembros sobre las circunstancias de la expulsión de Healy, se negó a permitir la distribución de los documentos del Comité Internacional y escindió su organización del CICI. Finalmente, trató de defraudar al movimiento obrero en Grecia presentándose como el secretario de un falso “Comité Internacional”.

Toda esta miserable empresa ha llegado al final que merecía. El autodenominado secretario del “CICI” fue abandonado por Healy. Aunque afirma haber tenido el apoyo de la mayoría de los líderes del partido, Michael ha sido expulsado de las instalaciones del Partido Revolucionario de los Trabajadores de Grecia y su nombre, sin siquiera la dignidad de un anuncio oficial, ya no aparece en su prensa.

En una declaración mimeografiada en inglés, del 1 de julio de 1989, el comité central de la facción de Michael del Partido Revolucionario de los Trabajadores (EEK, por sus siglas en griego) de Grecia da la siguiente explicación de la división (que, salvo correcciones ortográficas, reproducimos [en inglés] tal cual fue escrita):

“El Partido Revolucionario de los Trabajadores de Grecia, afiliado hasta hace poco al ‘CICI’ dirigido por G. Healy, se convirtió en el blanco de un ataque feroz y de las actividades divisorias del propio G. Healy y su pequeña camarilla:

“Healy, presentándose a sí mismo como más gorbachovista que Gorbachov —de hecho, está a la derecha del grupo de Gorbachov— trató de imponerle al EEK su línea proestalinista, prohibiendo cualquier crítica a las políticas de la dirección oficial del PCUS. El EEK, aunque apoyaba la Perestroika y la Glasnost en la URSS, tenía y tiene una actitud crítica, luchando por el análisis trotskista independiente, el programa y el liderazgo de la revolución política en desarrollo.

“G. Healy chocó con el EEK, en noviembre de 1987, cuando S. Michael, el secretario general del EEK, con el apoyo de la dirección trotskista griega, emitió una ‘Carta abierta al sr. Gorbachov’ criticando fuertemente los ataques contra Trotsky y la verdad histórica incorporada en el discurso oficial del 70 aniversario de la Revolución de Octubre.

“Esta ‘Carta’ fue, para Healy, un ‘crimen imperdonable’, así como el apoyo dado por el EEK a Boris Yeltsin contra su purga burocrática, que tuvo lugar en el mismo período. Healy, no solo acusó a Yeltsin de ‘ultraizquierdismo’ y apoyó abiertamente a su oponente estalinista, Ligachev, sino que también intentó silenciar, con medios burocráticos, las críticas del EEK y de S. Michael.

“Como dijo el propio G. Healy, desde noviembre de 1987 comenzó a organizar una división en el EEK a través de una pequeña facción secreta de simpatizantes. Como no podía tener una mayoría en la dirección elegida, Healy intervino, utilizando todos los métodos cominternistas para cambiar la composición del Comité Político y el Comité Central del EEK, expulsando a los miembros electos que políticamente no estaban de acuerdo con su línea y sus acciones inconstitucionales.

“En un período de dos días, un congreso de emergencia de la sección griega fue convocado por Healy y su ‘CI’ —contra todas las reglas de los estatutos del EEK y de la CI—, el 1 y 2 de abril de 1989. Una orgía de purgas burocráticas que se intensificó desde el llamado ‘Congreso’, en adelante continuó después con una campaña de expulsiones, calumnias e intimidación.

“El EEK terminó dividido por las acciones de Healy. Pero la continuidad del trotskismo no fue destruida: la mayoría de los líderes, cuadros y miembros del partido y toda la organización juvenil, los Jóvenes Socialistas, rechazaron el ataque liquidacionista y defendieron los principios del trotskismo contra los revisionistas proestalinistas.

“El EEK celebró su congreso de emergencia estatutario el 11 de junio de 1989, rompió irrevocablemente con el revisionismo desarrollado por Healy en su decadencia, defendió toda la herencia revolucionaria del trotskismo, incluida la herencia de los primeros 10 congresos del CICI, y decidió luchar, en el camino de la revolución socialista mundial para construir la Cuarta Internacional”.

Aun si se aceptara este relato sobre la división entre el “partido marxista” de Healy en Gran Bretaña y el Partido Revolucionario de los Trabajadores de Grecia, representa una autodeclaración devastadora de las actividades políticas sin escrúpulos de Savas Michael en los últimos cuatro años.

Es el colmo del cinismo político que Michael se queje de que el EEK griego ha sido víctima de las actividades no estatutarias de Gerry Healy. Cuando Savas Michael se separó del Comité Internacional en octubre de 1985, lo hizo para defender el derecho personal e incontestable de Healy de hacer lo que quisiera.

Michael se negó a asistir a una reunión de emergencia del CICI debidamente constituida, que se convocó tras la expulsión de Healy del WRP británico el 19 de octubre de 1985. El Comité Central del WRP tomó esta medida sobre la base de pruebas de que Healy se involucró sistemáticamente en el abuso sexual de mujeres miembros del partido, muchas de las cuales eran menores de edad.

El CICI programó una reunión para el 25 de octubre de 1985. Reconoció que el abuso grave de autoridad del que se acusaba a Healy estaba inextricablemente vinculado a la degeneración oportunista en la línea política y los métodos de organización del WRP británico durante un período prolongado. Esta crisis se había desarrollado a tal punto que la dirección del WRP estaba al borde de una división devastadora y toda la organización amenazaba con un colapso político.

Por esta razón, el Comité Internacional insistió en que tenía la intención de examinar las pruebas relacionadas con las acusaciones contra Healy y también analizar las cuestiones políticas subyacentes a la crisis dentro del WRP.

Michael, sin embargo, proclamó que Healy era un “líder histórico” con autoridad indiscutible y que, por lo tanto, no estaba sujeto a ningún procedimiento estatutario dentro del WRP o del Comité Internacional. Afirmó que el Comité Central del WRP no tenía el poder de expulsar a Healy y que el Comité Internacional no podía celebrar una reunión a menos que hubiera sido convocada y sancionada personalmente por Healy.

El Comité Internacional rechazó esta posición reaccionaria, que no tenía nada que ver con los procedimientos estatutarios basados en los principios de organización del centralismo democrático. Informó a la sección griega que Michael podría, como delegado ante el CICI, oponerse a la expulsión de Healy e intentar ganar al movimiento internacional a su posición. Pero, le insistió a Michael y a la Liga Obrera Internacionalista griega (como se conocía entonces a la organización) no podían desafiar la disciplina política del Comité Internacional sobre la absurda base de que Healy era una especie de “líder histórico” infalible al estilo de Stalin.

Michael ignoró las instrucciones del Comité Internacional, el cuerpo más alto dentro de la Cuarta Internacional. En cambio, Michael entró en una conspiración tras bastidores con Healy y sus seguidores en una facción minoritaria del WRP encabezada por Sheila Torrance. También estableció contacto con la representante de la sección española del CICI, la instó a boicotear la reunión del CICI y luego emitieron un “comunicado conjunto” que rechazaba la autoridad del Comité Internacional.

La reunión del Comité Internacional se celebró el 25 de octubre de 1985 según lo programado. Sus delegados votaron unánimemente a favor de la expulsión de Healy con base en pruebas irrefutables e incontestadas que confirmaron las acusaciones en su contra. Al mismo tiempo —a pesar de la feroz oposición de los líderes de la facción mayoritaria del WRP, Cliff Slaughter y Michael Banda—, el CICI adoptó un procedimiento para resolver la crisis dentro del WRP sobre la base de una discusión exhaustiva de todas las cuestiones de perspectiva política y programa. Este procedimiento requería un respeto escrupuloso de los derechos de la facción minoritaria pro-Healy liderada por Torrance.

La facción de Torrance inmediatamente rechazó la intervención independiente del Comité Internacional y se separó oficialmente del CICI en la mañana del 26 de octubre de 1985. Eran nacionalistas endurecidos que creían que no era de la incumbencia del CICI “interferir” en las disputas dentro del WRP británico.

Pero fue la intervención de Savas Michael la que les brindó una falsa cobertura “internacional” por su división reaccionaria del Comité Internacional. Además, la acción de Michael rescató a Healy y le proporcionó un nuevo foro internacional para sus actividades oportunistas. Sin la defensa por parte de Michael de los poderes supraestatutarios de Healy en 1985, este supuesto líder histórico no habría estado en posición de organizar dentro del EEK griego lo que Michael ahora denuncia como una “orgía” de “expulsiones, calumnias e intimidación”.

De hecho, el Comité Internacional previó los resultados inevitables de las maniobras sin principios de Michael y emitió una advertencia clara a la Liga Obrera Internacionalista de Grecia. En una carta fechada el 9 de noviembre de 1985, el Comité Internacional le dijo a la sección griega que su rechazo a la colaboración internacional y la disciplina significaba que la “LOI se enfrenta a la destrucción como partido trotskista”. Observando que la LOI había ignorado el consejo del CICI de posponer su plan de “transformarse” en un partido revolucionario de masas para esperar a que hubiera una aclaración política de los problemas derivados de la crisis dentro del WRP británico y el Comité Internacional, la carta decía:

“El camarada Savas y el Comité Central [de la LOI] saben que existen gigantescos peligros destructivos en fundar un partido sobre la base de una ruptura sin principios con el internacionalismo. La mejor interpretación que se puede hacer de la ruptura del camarada Savas y el CC griego con el CI es que temen que se arruine su trabajo para la transformación en partido. Tal posición, políticamente, significa que el internacionalismo, la base de nuestro movimiento en todos los países, es rechazado a favor de las preocupaciones nacionales inmediatas tal como las perciben los líderes de la LOI”.

Esta carta no solo anticipó el colapso final del nuevo “partido revolucionario” de Michael. El CICI tenía toda la razón en su evaluación del oportunismo nacionalista que subyace al apoyo sin escrúpulos de Michael a Healy. Él y sus asociados de derecha en la LOI anticiparon que su escisión del Comité Internacional liberaría sus actividades en Grecia de toda supervisión marxista internacional. El nuevo Partido Revolucionario de los Trabajadores de Grecia —como pasó a llamarse la organización a fines de noviembre de 1985— iba a poder hacer lo que quisiera en Grecia.

Inmediatamente, Michael aclamó la división como una oportunidad para repudiar todos los conceptos políticos fundamentales de la Cuarta Internacional. Denunció la intransigente defensa del programa marxista por parte del Comité Internacional como “el regreso reaccionario a las prácticas del período de las derrotas y el aislamiento del trotskismo”. En oposición al Comité Internacional, que, debido a su obsesión por los principios, “quería limitar el trotskismo a sectas pequeñas”, Michael descubrió en el oportunismo desenfrenado una nueva panacea política.

Así, tan pronto como se consumaba la división, el Partido Revolucionario de los Trabajadores de Grecia recurrió a una política de frente popular. Su trabajo dentro de Grecia se centró en la elaboración de alianzas electorales con los estalinistas griegos y varias fuerzas “progresistas” pequeñoburguesas. En las elecciones municipales celebradas en El Pireo en 1986, el EEK entabló conversaciones con los estalinistas y un conjunto de pequeños partidos burgueses con el objetivo de formar un bloque político. Intentó justificar su capitulación ante el frente popular proclamando que “una amplia colaboración de las fuerzas progresistas y de izquierda del Pireo puede convertirse en la clave que otorgará a nuestro municipio una autoridad municipal capaz y combativa, que junto con el pueblo del Pireo luchará para un nuevo acuerdo político para el interés del pueblo”.

Poco más de un año después, la transformación del EEK en una agencia abierta de políticas de colaboración de clases había llegado a la etapa en que apoyaba la elección del político burgués Vassiliou para la Presidencia de Chipre.

Uno no sabe si reírse o vomitar después de leer la afirmación de Michael de que Healy “trató de imponerle al EEK su línea estalinista”. Este intento absurdo de retratarse a sí mismo como la víctima inocente de una argucia política de Healy se contradice con el propio relato de Michael de sus relaciones con el “líder histórico”. En otro documento, con fecha de mayo a junio de 1989 y publicado en una revista llamada Revolutionary Marxist Theory, Michael deja en claro que colaboró plenamente con Healy en la elaboración de su línea pro-Gorbachov.

“En el verano de 1986, después del Congreso de cinematógrafos soviéticos y el Congreso de Escritores Soviéticos y después del discurso de Gorbachov en Khabarovsk, al mismo tiempo G. Healy y S. Michael —quienes entonces y hasta 1987 colaboraron estrecha y fructíferamente, estando en comunicación telefónica casi a diario— llegaron a la misma conclusión: el giro hacia la perestroika significó un salto adelante en la revolución política contra la burocracia estalinista en la Unión Soviética”.

Con base en esta adaptación pablista al “ala reformista” de la burocracia estalinista, Michael dio pleno respaldo a Healy en la lucha subsiguiente dentro de la facción Healy-Torrance del WRP británico. En oposición a Torrance, que objetó el apoyo de Healy a Gorbachov, Michael escribió un “comunicado conjunto”, firmado por Healy y él mismo el 4 de noviembre de 1986, que afirmaba: “El movimiento trotskista no es indiferente ni neutral frente a los cambios en el sistema de la Unión Soviética. Debe intervenir de manera urgente y activa en ellos apoyando con una acción de frente unido cada golpe contra la burocracia...”.

Michael estaba totalmente de acuerdo con la línea pro-Gorbachov elaborada por Healy. A partir de 1987, Socialist Change, el periódico del EEK, se convirtió en el órgano local en Atenas de la burocracia de Gorbachov. Hay muchas razones para creer que los servicios de Michael al régimen de Gorbachov fueron recompensados financieramente. Los servicios de propaganda similares prestados por Socialist Change a los regímenes de Oriente Próximo y los movimientos nacionales burgueses habían sido ofrecidos previamente por Michael a cambio de subsidios especiales de los cuales los miembros de la base no estaban informados. De hecho, en uno de sus propios documentos, Healy notó de paso que Michael “tiene un contacto cercano con los libios, la Embajada soviética, el PC y la OLP”.

En cualquier caso, Michael se convirtió en un especialista en proporcionar racionalizaciones cínicas para la política contrarrevolucionaria de la burocracia del Kremlin, como lo demuestran sus elogios entusiastas del acuerdo soviético-estadounidense sobre misiles en septiembre de 1987, ¡en los que comparó los tratos de Gorbachov con Reagan con la diplomacia revolucionaria llevada a cabo por los bolcheviques en los primeros años del régimen soviético!

Sobre la cuestión de las políticas económicas de la perestroika, cuyo objetivo esencial es la restauración de la propiedad capitalista en la Unión Soviética y su integración en la estructura del imperialismo mundial, Michael estaba y sigue estando de acuerdo con el régimen de Gorbachov.

Sin embargo, y aquí es donde aparentemente se enfrentó a Healy, Michael insistió, aunque no demasiado enérgicamente, en su derecho a criticar ocasionalmente a Gorbachov. En gran medida, esta posición surgió de la necesidad de Michael de mantener una pequeña justificación política para la existencia continua de su grupo pequeño burgués fuera de las filas del Partido Comunista griego. Sin embargo, esto no era aceptable para Healy, quien dejó en claro que no veía la necesidad de la existencia continua de la organización de Michael. En el tercer congreso del EEK griego, según Michael, “la mayor confusión fue provocada cuando la membresía del EEK, atónita, escuchó al líder histórico del trotskismo de la posguerra, Gerry Healy, decirles que por el bien de la revolución política en la URSS, a través de un giro hacia los miembros del Partido Comunista de Grecia y un Frente Unido con éste, el camino se abriría para ‘un PC unificado sobre una base trotskista’” (Revolutionary Marxist Theory).

Una vez que Healy llegó a esta conclusión, procedió a organizar la destitución de Savas Michael y sus partidarios del Partido Revolucionario de los Trabajadores.

Los documentos de la escisión proporcionan una mayor ilustración del carácter grotesco de la degeneración de Healy. Ahora funciona como nada más que un títere pagado de la burocracia de Moscú. En octubre de 1988, con el apoyo total de Savas Michael, el falso “Comité Internacional” de Healy anunció que estaba formando un frente unido con la Unión Memorial en la URSS, una organización de una facción de la burocracia, que incluía al físico Andrei Sakharov y al académico Yuri Afanasyev, que apoyan explícitamente la restauración del capitalismo. Una fotografía de la reunión de Healy y Vanessa Redgrave con los líderes de Memorial en las oficinas editoriales de Moscow News se mostró de forma destacada en la edición del 1 de abril de Socialist Change.

Al igual que los anteriores “frentes unidos” de Healy con la Organización por la Liberación de Palestina y los Gobiernos de Libia e Irak, este consiste en brindarle un apoyo “trotskista” a un régimen contrarrevolucionario a cambio de dinero. La burocracia soviética, cuyas agencias de inteligencia están íntimamente familiarizadas con las circunstancias que rodearon la catástrofe que superó a Healy en 1985, sabe lo fácil que es usar y manipular a un hombre en su desesperado aprieto político.

Patéticamente dependiente de la gracia de sus mecenas del Kremlin y trabajando bajo la supervisión de quien sea que la KGB le haya asignado para “manejarlo”, Healy se asustó de la carta “no autorizada” de Michael a Gorbachov, que contenía críticas de la denuncia televisada del líder soviético sobre León Trotsky, el 2 de noviembre de 1987. Temía que esto podría socavar su “frente único” con el Gobierno soviético. Llegó a la conclusión de que era necesario disolver esta organización.

Primero, le informó a Michael de que, si bien sus críticas eran correctas, “el contenido fue históricamente un error” y que la carta no debería haber sido enviada porque el discurso de Gorbachov también había anunciado la decisión del Politburó de investigar los crímenes de Stalin. Aunque Michael se sometía a las críticas de Healy, pronto encontró un nuevo pretexto para reanudar la ofensiva contra el EEK griego. La organización de Michael imprimió un calendario de 1989 que aparentemente no incluía fotografías de Trotsky ni otros mártires de la Oposición de Izquierda. Es probable que Michael simplemente intentara adaptarse a lo que creía que quería Healy, tomando en cuenta que Vanessa Redgrave —la cómplice principal de Healy— regularmente da entrevistas en la prensa soviética sin mencionar el nombre de León Trotsky.

Sin embargo, Healy se abalanzó sobre Michael, entonando: “El calendario presentaba las formas de apariencia que toma la revolución política sin su contenido histórico. Por lo tanto, representó una continuación del error político que tuvo lugar en relación con el discurso del 2 de noviembre de 1987 dado por Gorbachov en el 70 aniversario de la Revolución de Octubre. Hubo un ataque en su forma, la crítica contra Trotsky, Bujarin y otros, mientras que el contenido histórico, la formación por Gorbachov de un Comité de Investigación para el examen de los crímenes de Stalin, fue ignorado”.

Cuando Michael, por fin, se negó a aceptar silenciosamente la remoción de todos sus seguidores del Comité Central y realizó la necesaria “autocrítica”, Healy recurrió a su lenguaje místico especial para explicar la gravedad del problema:

“Un líder que se niega a basar su análisis político en la cosa en sí misma, contrapone al materialismo dialéctico imágenes autoconstruidas que son una determinación de su propio ego... El Egoísta es incapaz de corregir errores, dado que se encuentra limitado solo a formas de pensamiento autoconstruidas. Sin el establecimiento del 'en-sí' del contenido histórico de las formas de pensamiento, es imposible corregir los errores. Sin la negación del Ser del mundo externo, donde, dentro de su unidad de análisis y síntesis con el materialismo histórico, surge el no-Ser, no es posible que exista ningún contenido histórico. Sin contenido de la cosa en sí misma (el no-Ser), sin corrección de errores. Los individuos que, como Fichte, superan a su propio Ego, en términos generales, recurren a culpar a los demás por los mismos errores que, en nombre del 'sujeto excesivo' de su Ego, hicieron ellos mismos. El egoísmo es el enemigo mortal del entrenamiento de un liderazgo marxista colectivo. Es la marca registrada de la ideología burguesa idealista subjetiva”.

No es muy difícil descifrar esta verborrea pseudofilosófica. Uno solo tiene que entender que la verdadera “cosa en sí” con la que está preocupado el ego de Healy es su subsidio en efectivo de Moscú.

El resultado político de la purga de Healy de Michael y sus partidarios del EEK griego ha sido claramente indicado por el reciente cambio en la cabecera de Socialist Change. Ahora lleva la hoz y el martillo, ¡sin el número cuatro! Esta es una preparación simbólica necesaria para la liquidación definitiva del EEK en el partido estalinista.

Cabe señalar que pocas semanas después de la escisión, Socialist Change pudo completar su recaudación de fondos especial a tiempo, debido a una repentina y milagrosa infusión de último minuto de tres millones de dracmas, ¡casi la mitad del total del fondo!

Antes de la división de 1985, la opinión política y personal de Healy sobre Michael Savas se solía expresar en un lenguaje que no se puede imprimir. Hablaba con desprecio de la falta de convicción política de Michael, la indiferencia hacia los principios, la ignorancia de la historia y el provincialismo nacionalista, y se refería con amargo sarcasmo a la evidencia de su cobardía física y vanidad pequeñoburguesa. Michael parecía arrugarse bajo la fuerza de las fulminantes y despiadadas denuncias de Healy. Tan brutales eran los ataques verbales de Healy que incluso aquellas personas del Comité Internacional que estaban de acuerdo con la esencia de sus críticas no podían evitar sentir pena por el desafortunado Michael, cuyos ojos se ponían rojos y llorosos durante esas terribles diatribas.

La idea de que Michael y Healy eventualmente emergerían como aliados en un frente común contra el Comité Internacional hubiera parecido inconcebible incluso para un observador astuto. Pero la política posee un don inagotable para la ironía; y la crisis que se apoderó del WRP británico en 1985 provocó la inesperada reconciliación. Hubo, por supuesto, una lógica más profunda funcionando. Sin que él fuera plenamente consciente de ello, la prolongada degeneración oportunista de Healy lo había acercado más a Michael a lo largo de los años. En retrospectiva, puede ser que su reacción a menudo apopléjica a la mera presencia física de Michael bien pudo haber reflejado la ansiedad interna de Healy sobre aquello en lo que él mismo se estaba convirtiendo.

Ahora que su matrimonio de conveniencia con Savas Michael se ha terminado, Healy ha producido un documento, fechado el 23 de abril de 1989, en el que recuerda que la política de Michael “contiene las peores características del nacionalismo griego”. Recuerda que antes de la escisión de octubre de 1985, la sección de Michael “tuvo que ser expulsada debido a su orientación nacionalista”.

A pesar de la posterior readmisión de la organización griega y su defensa de Healy en octubre de 1985, “la ideología burguesa permaneció profundamente arraigada en la sección”. Healy afirma: “En las condiciones objetivas del nacionalismo burgués griego, el número de cuadros se redujo a un ‘núcleo duro’ dentro del cual el nacionalismo burgués griego reaccionario continuó desarrollándose. A medida que el número de miembros caía después del congreso de fundación de octubre de 1985, la orientación nacionalista se desarrolló hasta que comenzó a amenazar la existencia misma de la sección griega del CICI”. Esta narración es una acusación devastadora contra el mismo Healy. Después de todo, ¿cómo explica que su única base internacional de apoyo en 1985 fue provista por una organización basada en el nacionalismo burgués griego? Por supuesto, Healy no intentará responder a esta pregunta.

Ni tampoco Michael ayuda a su propia causa política con su relato de la división. Él escribe lo siguiente sobre la organización de Healy de la división dentro del EEK griego:

“Los métodos que han empleado para herir al partido y su cuadro no han carecido de los métodos villanos, corruptos y sucios del estalinismo: intrigas, destituciones en violación de los estatutos de miembros del Politburó por orden de Gerry Healy pura y exclusivamente porque expresaron diferencias, destituciones en violación de los estatutos de miembros del CC, división, la organización de ‘congresos’ en dos días en violación de los estatutos y sin discusión e información a los miembros y cerrados a ellos. Calumnias al estilo estalinista y policial más vulgar”.

En otras palabras, exactamente los métodos que Healy empleó, con el apoyo total de Savas Michael, contra el Comité Internacional.

Lo que Michael no intenta explicar es cómo su infalible “líder histórico”, el incomparable autor de Studies in Dialectics, cuyo “método materialista dialéctico de entrenamiento” representa, en las palabras utilizadas por Michael a principios de 1986 para denunciar al CICI, “la mayor contribución creativa... del camarada Gerry Healy a la revolución mundial”, se convirtió en tan poco tiempo en un completo gángster estalinista.

Michael no puede responder a esta pregunta, y no lo hará, porque él mismo comparte esencialmente la misma perspectiva pablista que Healy. sus diferencias con él, a pesar de todas las peleas y gritos, son esencialmente de carácter táctico. Tanto Michael como Healy toman como punto de partida teórico la concepción pablista básica de que la revolución política se realizará a través de la iniciativa de una u otra sección de la burocracia.

Mientras se lame las heridas, Michael declara: “Contra acusaciones falsas, el CC del EEK muestra que apoya calurosamente y sin condiciones la revolución política antiburocrática en la URSS, que se desarrolla en la forma de la perestroika, mientras nosotros damos apoyo crítico al liderazgo de Mijaíl Gorbachov. Apoyamos cada medida de Gorbachov que golpea a la burocracia y ejercemos la crítica de cada práctica o discurso que demora el proceso revolucionario. Apoyamos la formación de un frente unido con el liderazgo de Gorbachov y mucho más con los combatientes del ala izquierda como Boris Yeltsin y la Unión Memorial antiestalinista”.

Pero en el transcurso de menos de cuatro años, todas estas formaciones oportunistas han sido políticamente destrozadas.

La facción del WRP liderada por Cliff Slaughter, Michael Banda y Bill Hunter se ha dividido en aproximadamente una docena de fragmentos. Michael Banda ha denunciado el trotskismo y proclamado su lealtad al estalinismo. Cliff Slaughter y Bill Hunter, quienes después de la deserción de Banda propusieron reconstruir la Cuarta Internacional sobre la base de una alianza con los morenistas argentinos, se vieron afectados por el fracaso del WRP para consumar la alianza. Hunter es ahora el representante de los morenistas en Gran Bretaña.

La facción original de Healy-Torrance del WRP se disolvió un año después de la separación, y Torrance conservó el nombre de Workers Revolutionary Party, mientras que Healy y Vanessa Redgrave formaron su “Partido Marxista”. Más tarde, otro miembro principal del grupo de Torrance, Richard Price, se escindió de Torrance para formar la Workers Internationalist League. Y, finalmente, la alianza Healy-Michael se ha roto.

Todos estos grupos y personas desorientados y desmoralizados operan dentro de un marco puramente nacional. Ninguna de estas organizaciones está relacionada con base en un programa común con ninguna organización existente fuera de sus propias fronteras nacionales. Y, como ocurre con todas las organizaciones pequeñoburguesas radicales que operan sobre una base tan parroquial, su propia existencia nacional carece de toda estabilidad política.

Por otro lado, el Comité Internacional de la Cuarta Internacional ha demostrado una fortaleza y viabilidad sorprendentes durante este mismo período. Desde su escisión final con el WRP británico el 8 de febrero de 1986, el Comité Internacional ha desarrollado una unidad irrompible entre sus secciones. No solo no se han producido divisiones entre las secciones del CICI, ni se ha producido una sola división dentro de ninguna de las secciones del CICI.

Esta fuerza interna dentro de un movimiento internacional que está activo en América del Norte, América del Sur, Europa, Asia y Australia es la expresión de la profunda clarificación política que el Comité Internacional ha logrado sobre la base de la lucha política, teórica y organizativa implacable que ha llevado a cabo contra el oportunismo pablista. Esta lucha está registrada en libros publicados, artículos y documentos que suman miles de páginas.

La unidad del Comité Internacional no es solo un logro organizativo. Refleja, si bien solo en forma embrionaria, la reunificación política emergente de la vanguardia de la clase obrera internacional bajo el estandarte del marxismo. La Cuarta Internacional, bajo la dirección de su Comité Internacional, se está convirtiendo en el Partido Mundial de la Revolución Socialista del proletariado.

(Publicado originalmente en inglés el 11 de agosto de 1989 en el Volumen 16, Nos. 3-4 de la revista Fourth International, y republicado en inglés en el WSWS el 7 de junio de 2018)

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