El Partido Obrero en Argentina busca “refundar” la Cuarta Internacional en alianza con el estalinismo

por Eric London y Bill Van Auken
8 junio 2018

Los días 2 y 3 de abril de 2018, el Partido Obrero (PO) de Argentina organizó una conferencia en Buenos Aires en nombre del Coordinadora por la Refundación de la Cuarta Internacional (CRCI).

La consigna de "refundar" o "reconstruir" la Cuarta Internacional, fundada por León Trotsky en 1938, no es una novedad. El Partido Obrero ha estado involucrado en tales esfuerzos durante unos 45 años, desde su alianza con la OCI francesa (Organización Comunista Internacionalista) de Pierre Lambert en la década de 1970 en lo que se conocía como CORCI (Comité de Organización para la Reconstitución de la Cuarta Internacional). Esa aventura fracasó cuando Lambert se orientó al Partido Socialista en Francia y a todo tipo de movimientos nacionalistas burgueses de derecha en América Latina, mientras denunciaba a sus antiguos aliados del CORCI como agentes de la policía. Posteriormente, el PO se aliaría con la tendencia pablista extrema en Argentina dirigida por Nahuel Moreno en un intento igualmente abortivo –y aún más efímero— de "refundación".

Todas estas alianzas momentáneas se basan en un acuerdo común de que la Cuarta Internacional no existe, e incluso que nunca existió. Lo que realmente significa dicha "reconstrucción" es la agrupación de organizaciones políticamente heterogéneas, sin ningún acuerdo sobre cuestiones esenciales de programa y estrategia. El único punto en el que están absolutamente de acuerdo es el derecho de cada organización a perseguir la política nacional que considere más afín a sus propios intereses. Este enfoque político completamente carente de principios no tiene absolutamente nada en común con el trotskismo. Su actitud hacia las experiencias y lecciones acumuladas por la Cuarta Internacional desde 1938 se define por una combinación de hostilidad política, indiferencia teórica, oportunismo nacional miope y la ignorancia más cruda.

La historia de la Cuarta Internacional, insinúan, no tiene ninguna importancia objetiva ni nada para estudiar y aprender. Todo lo que Trotsky escribió en su lucha contra el estalinismo y una miríada de formas de centrismo y oportunismo pertenecen al pasado distante y pueden ser ignorados. En cuanto a las luchas políticas libradas por la Cuarta Internacional contra las tendencias revisionistas antitrotskistas –principalmente el pablismo y el shachtmanismo—, las consideran políticamente insignificantes. Por lo tanto, no debe haber ningún examen o discusión sobre el papel desempeñado por estos partidos y tendencias antitrotskistas en las luchas políticas de los últimos 80 años. Las traiciones y los crímenes del pasado pueden ser olvidados. Se concede una amnistía general a todos, y todos pueden comenzar nuevamente con un borrón y cuenta nueva.

La reunión de abril en Buenos Aires fue mucho más allá que cualquier otro evento anterior en la repugnante historia política de tales ejercicios en "refundar" y "reconstruir" la Cuarta Internacional. Jorge Altamira, el líder del Partido Obrero, y Savas Michael-Matsas, el titular del EEK griego (Partido Revolucionario de los Trabajadores), declararon que la Cuarta Internacional reconstruida debería incluir organizaciones proestalinistas en Rusia. Los crímenes cometidos por los regímenes estalinistas –incluido el asesinato de cientos de miles de comunistas y el asesinato de Trotsky— deben olvidarse en aras de la "unidad". Ha de construirse un puente sobre el "río de sangre" que, en palabras de Trotsky, separó al trotskismo del estalinismo.

La reconciliación propuesta del estalinismo y el trotskismo encontró una expresión concreta en la invitación extendida por la CRCI a Darya Alexandrovna Mitina, una líder del rabiosamente proestalinista Partido Comunista Unificado de Rusia (OKP). Mitina participó plenamente en las discusiones de la CRCI y fue invitada a pronunciar uno de los discursos principales ante los miembros presentes del PO al cierre de la conferencia. Su invitación a la conferencia fue organizada por Michael-Matsas, quien ha mantenido una estrecha relación política con Mitina durante más de una década.

Darya Mitina y Michael-Matsas en la conferencia de Buenos Aires

Mitina declaró su acuerdo con la construcción de una "nueva internacional para coordinar mejor los esfuerzos de la lucha de clases en los diferentes países" y organizar "actos de solidaridad internacional". Su discurso fue muy bien recibido por la audiencia, que, en su mayoría, no sabía nada sobre las afiliaciones y actividades políticas de Mitina, y mucho menos del programa y la historia del OKP. Revisaremos los hechos que ocultaron Altamira y Michael-Matsas de las bases del PO.

El Partido Comunista Unificado de Rusia surgió en 2014 a raíz de una escisión dentro del Partido Comunista de la Federación de Rusia (PCFR), dirigido por Gennady Zyuganov. Las diferencias del OKP con la organización nacionalista y chovinista de Zyuganov, un aliado político del régimen de Putin, son de carácter táctico. Al igual que el partido de Zyuganov, el OKP glorifica a Stalin y justifica sus crímenes. Un artículo publicado recientemente en el sitio web del OKP declaró:

Fue Stalin quien continuó el trabajo del gran Lenin, reuniendo a su alrededor un séquito de bolcheviques persistentes y fieles. Fue bajo su liderazgo que se realizó la industrialización socialista, la colectivización de la agricultura y la revolución cultural. Stalin expuso y derrotó a los partidarios de un retorno al capitalismo: los trotskistas, los zinovievistas, los bujarinistas, varios nacionalistas burgueses y otros capituladores.

El OKP llama al "renacimiento de la Unión Soviética" y alaba la Constitución soviética de 1936, también conocida como la "Constitución de Stalin", un documento reaccionario adoptado en la víspera de los Procesos de Moscú y el lanzamiento del Gran Terror de 1936-1940. El principal objetivo político del OKP es empujar al PCFR de Zyuganov, que busca la "reestalinización" de Rusia en alianza con la Iglesia Ortodoxa, hacia la izquierda.

Manifestación del Partido Comunista Unificado de Rusia

Desde hace mucho tiempo, Darya Mitina ha sido una agente política estalinista con profundos lazos con el Estado ruso. Ella es la nieta del primer ministro afgano, Mohammed Yusuf, más tarde nombrado embajador en la Unión Soviética. De acuerdo con la biografía de Mitina en Wikipedia:

Desde 2014, ha sido la secretaria responsable de los asuntos internacionales del partido y miembro de la Comisión Política del Partido Comunista Unificado (Rusia).

Fue diputada de la Duma Estatal en la segunda convocatoria (1995-1999). Durante las elecciones de la Duma Estatal de 2016, fue candidata de los "Comunistas de Rusia" en el distrito electoral de Cheremushkinskiy, pero no tuvo éxito.

Es la primera secretaria del Comité Central de la Unión Comunista de la Juventud Rusa (Komsomol), y fue una de sus fundadoras en 1993.

En mayo-agosto de 2014, Mitina fue la representante del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Popular de Donetsk en Moscú.

Mitina con tropas en Donetsk

Como secretaria de asuntos internacionales del OKP, Mitina fue asignada la tarea de cultivar conexiones internacionales en nombre del Estado ruso con una amplia gama de organizaciones estalinistas, pablistas, nacionalistas burguesas y antiinmigrantes.

Un viaje reciente la llevó a una reunión con representantes de Euro-Rus, un grupo de derecha que promueve la unidad de Europa con Rusia sobre la base de los "valores familiares", el "derecho a la vida", el "proteccionismo nacional", “la protección de las fronteras europeas” y el nacionalismo blanco. Sus viajes son extensos e indican un respaldo financiero sustancial. Desde que salió de Buenos Aires, se fue a China, Vietnam y Nepal, donde se reunió con funcionarios estatales y con partidos estalinistas y maoístas.

Mitina con Kris Roman (hombre mayor con traje de chaqueta), líder de Euro-Rus

El 5 de marzo de 2018, solo un mes antes de volar a Argentina para asistir a la Conferencia de Refundación del PO, Mitina participó en un homenaje público a Iósif Stalin con motivo del 65 aniversario de la muerte del dictador. Ella y otros miembros del OKP honraron la memoria de Stalin, junto con grupos de estalinistas, nacionalistas rusos, chovinistas antiinmigrantes y neofascistas, colocando flores debajo de la tumba de Stalin en la pared del Kremlin. Mitina y sus asociados del OKP también colocaron coronas de flores en las tumbas de los sucesores de Stalin, Leonid Brézhnev y Yuri Andrópov.

Mitina orgullosamente recordó la celebración en un blog, escribiendo: "Hace 65 años, un hombre a quien, hasta el día de hoy, nadie puede estar en igualdad de condiciones. ... Estoy con Iósif Vissariónovich [Stalin]... y dos veces al año llevo flores al monumento".

Alguien que va dos veces al año a colocar flores en la tumba de Stalin puede describirse solo como un miserable reaccionario político y cualquiera que le proporcione una plataforma es cómplice.

La presencia de Darya Alexandrovna Mitina en la conferencia del PO no fue un accidente. Una alianza con tales fuerzas es un componente crítico de la "Refundación" planificada por Altamira.

En sus comentarios a la conferencia, Altamira justificó la presencia de la representante del OKP, declarando:

No estamos en una autoconstrucción internacional, es decir, una extensión de una secta política en un país a otros países más o menos vecinos o más o menos distantes. En esa lucha política, en la tribuna de hoy, ustedes han tenido una compañera que habla en nombre de la tradición del comunismo de Rusia, incluido el estalinismo... Y nosotros discutimos políticamente con estos compañeros para saber si todos juntos podemos dar un salto adelante y construir una Internacional para que Rusia vuelva a ser, como lo ha sido durante un largo período histórico, el territorio de la Revolución de Octubre.

Con estas palabras, Altamira repudia no solo el programa y los principios históricamente enraizados de la Cuarta Internacional, sino el significado de la historia misma. Lo que dice equivale a una declaración de que lo que sucedió en el pasado no tiene importancia para el presente. Es decir, el hecho de que el régimen estalinista asesinara a cientos de miles de comunistas, presidiera innumerables traiciones y condujera finalmente a la destrucción de la Unión Soviética no debería obstaculizar la colaboración con los estalinistas actuales en la reconstrucción de la Cuarta Internacional.

En la práctica, este abordaje completamente pragmático a la política abre la posibilidad de colaborar con prácticamente cualquier organización política, tendencia o persona. No se le debe dar ningún significado especial ni mucho menos duradero a lo que sea que hayan hecho en el pasado. Los crímenes del pasado se pueden pasar por alto como desafortunados e inclusos lamentables errores, pero esencialmente sin relación con su identidad política actual. Lo único que realmente importa es encontrar puntos de acuerdo sobre tareas prácticas particulares, aunque sean mínimas y coyunturales, en el aquí y ahora .

Y si este método de comercio político oportunista aplica para los partidos estalinistas, cuyas historias están impregnadas de traiciones y crímenes, ¿por qué no puede aplicar a todas las organizaciones, incluidas las de los nacionalistas, e incluso fascistas? De hecho, el verdadero propósito actual de los esfuerzos de Altamira en forjar relaciones con organizaciones estalinistas y neoestalinistas es legitimar cualquier colaboración política precisamente con tales fuerzas, no solo en Rusia, sino internacionalmente.

La principal característica de las organizaciones estalinistas, especialmente en Rusia, es su carácter nacionalista. Cualquier palabrería "comunista" que ocasionalmente empleen no es más que el barniz más delgado para cubrir el chovinismo ruso. La glorificación de Stalin como un gran líder nacional tiene mucho más en común con el fascismo que cualquier política que pueda ser legítimamente descrita como socialista.

Savas Michael-Matsas, secretario general del EEK griego y principal aliado del Partido Obrero en Europa, ha desempeñado el papel de intermediario, haciendo la conexión entre el partido argentino y Darya Mitina, la embajadora itinerante de Putin ante organizaciones oportunistas de "izquierda" dispuestas a jugar la carta nacionalista.

Las relaciones políticas entre Michael-Matsas y Mitina se remontan a más de una década. Fue invitada a una reunión del EEK en Grecia para el 90 aniversario de la Revolución de Octubre en 2007. Dos años después, informó en su blog que ella y su esposo, Said Gafurov, fueron recogidos en el aeropuerto por Michael-Matsas en Atenas, cuando llegaron para una reunión de septiembre de 2009 del comité organizador del Foro Social Europeo, "donde representamos a Rusia".

Darya Mitina y Savas Michael comparten la plataforma en la reunión de 2007 en Grecia

Gafurov, al igual que su esposa, tiene estrechos vínculos con el Estado ruso. Ha trabajado en varios ministerios y se desempeñó como editor en jefe adjunto de una publicación económica mensual rusa conocida por su fuerte apoyo a Vladimir Putin. Realiza transmisiones regulares en árabe en apoyo de los intereses geoestratégicos rusos y es un comentarista del sitio proestalinista, pravda.ru.

"Representar a Rusia" en el Foro Social Europeo significa defender los intereses del Kremlin dentro de un medio que reúne a ONGs, agencias de inteligencia y representantes de Gobiernos, junto con varias organizaciones de "izquierda".

Mitina ha ayudado a Michael-Matsas a establecer amplias conexiones entre los círculos estalinistas en Rusia. En 2017, fue invitado a un congreso en San Petersburgo dedicado a unir a los "Partidos Comunistas" de Rusia y de las otras exrepúblicas soviéticas.

Estos esfuerzos aparentemente han comenzado a dar sus frutos. El OKP anunció recientemente que la organización Rusia Trabajadora ha instado a sus miembros en Moscú a unirse al partido. Rusia Trabajadora, dirigida hasta su reciente muerte por Viktor Anpilov, es conocida por su nacionalismo extremo y antisemitismo. Participó en elecciones bajo la bandera del "Bloque estalinista" en alianza con el nieto de Stalin.

¿Quién es Savas Michael-Matsas?

Mientras Michael-Matsas ha aparecido en conferencias organizadas por el PO en el transcurso de dos décadas, el partido argentino nunca ha dado a sus miembros una evaluación seria de la historia política de este individuo. Fue presentado a la audiencia como "un compañero que es fundador y constructor de la CRCI, particularmente un protagonista del trabajo de la CRCI en Europa y en Medio Oriente, un compañero que es dirigente de un partido que tiene en su haber 50 años de intervención en la lucha de clases en Grecia”.

Tal descripción es un acto deliberado para engañar a los miembros del PO.

Michael-Matsas es una cuestionable figura política cuya historia constituye plenamente una larga maniobra política sin principios y de engaños. A finales de la década de 1970, se convirtió en el secretario nacional de la Liga Internacional de Trabajadores, la sección griega del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI). Su ascenso a esta posición se produjo después de la destitución de dos líderes anteriores por diferencias políticas que nunca se aclararon dentro del CICI.

La única característica constante de la política de Michael-Matsas fue su orientación nacionalista. Los principios del internacionalismo socialista eran continuamente subordinados a los cálculos nacionales más vulgares. En 1983, a espaldas del CICI, Michael-Matsas viajó a Irán mientras el Gobierno de Jomeini reprimía brutalmente a los grupos y activistas de izquierda. En medio de esta represión, Michael-Matsas escribió una serie de artículos alabando al Gobierno iraní. Apareció en la televisión estatal iraní en un acto de apoyo público al régimen.

En 1985, Michael-Matsas llevó a cabo una escisión sin principios del CICI ya que el Comité Internacional estaba emprendiendo una lucha política contra la degeneración nacionalista y oportunista que llevó al colapso del Workers Revolutionary Party británico (WRP; Partido de os Trabajadores Socialistas) liderado por Gerry Healy. Matsas rechazó toda discusión con otras secciones, afirmando absurdamente que no tenían la autoridad para reunirse sin el permiso de Healy, a quien describió como el "líder histórico" del CICI.

Al alinearse con Healy y romper con el Comité Internacional, Michael-Matsas dedujo que tendría la libertad de buscar cualquier alianza, dentro y fuera de Grecia, de la forma más acorde a sus cálculos pragmáticos. A los pocos meses de su ruptura con el CICI y su establecimiento del EEK, Michael-Matsas proclamó "una nueva era para la Cuarta Internacional" que marcaría una ruptura con el "propagandismo abstracto" y "las prácticas de los períodos de derrotas y aislamiento de trotskismo". Esta "nueva era" representó en realidad la implementación de la política pablista en su forma más extrema.

Dentro de Grecia, libre de la autoridad del Comité Internacional y sus principios trotskistas, Michael-Matsas involucró al EEK en una serie de alianzas sin principios con el partido burgués PASOK, el Partido Comunista estalinista y la burocracia sindical. En el frente internacional, Michael-Matsas aclamó a Mijaíl Gorbachov como el líder de la revolución política en la Unión Soviética. Mientras que la membresía del EEK seguía siendo minúscula, Michael-Matsas se convirtió en un elemento fijo en el entorno corrupto de la pequeña burguesía de Atenas.

La relación entre Jorge Altamira y Savas Michael-Matsas se basa en una actitud desdeñosa sostenida por ambos hacia la historia de la Cuarta Internacional.

La CRCI se fundó sobre el "principio" de que no debían discutirse las diferencias pasadas o el desarrollo histórico de las diversas tendencias que se adherían a ella. El documento de fundación de la coordinadora lo declaró explícitamente. Sus últimas líneas dicen:

En oposición al método de secta, que consiste en condicionar la refundación inmediata de la IV Internacional a la solución previa, puramente literaria por otra parte, de las discrepancias políticas que puedan existir, planteamos la organización de un partido revolucionario internacional, la IV, sobre la base de una delimitación política exacta de todas las divergencias. Construir un partido internacional es el punto del programa que deslinda a los marxistas revolucionarios de la secta.

De este modo, la Cuarta Internacional debía ser "refundada" sobre la base de un acuerdo "antisectario" para no discutir ninguna de las lecciones históricas de la lucha contra el pablismo y un acuerdo de que cada adherente de la CRCI sería libre de perseguir su propia política oportunista nacional sin crítica o interferencia.

Para el EEK, esto ha consistido en trabajar en la periferia de y en promover ilusiones en Syriza. Celebrando la victoria electoral de Syriza en enero del 2015 como un triunfo para la clase obrera griega, el EEK avanzó la línea de que este partido burgués podía ser empujado hacia la izquierda y obligado a "romper con la burguesía".

Con su promoción de Syriza y sus ataques contra el CICI, llamándolo "sectario" por advertir que Syriza era un partido burgués al que la clase obrera griega tenía que oponerse, el EEK desempeñó un papel auxiliar en una traición histórica.

El Partido Obrero persigue sus propias políticas oportunistas nacionales, y se supone que la CRCI le provee una cobertura "internacionalista". Desde un poco después de su fundación en 1964, el PO ha combinado críticas formales contra la tendencia pablista derechista conocida como morenismo, fundada por el nacional-oportunista argentino, Nahuel Moreno, con una práctica política centrada en la búsqueda de alianzas con los propios morenistas.

En 2017, el líder del PO, Altamira, criticó al morenista Partido Socialista de los Trabajadores (PTS), describiéndolo atinadamente como un "Podemos en pañales", una referencia al partido burgués “de izquierdas” que se ha integrado a la élite gobernante de España. Pero ese mismo año, el PO volvió a competir en un bloque electoral sin principios con el PTS, el denominado Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), subordinando cualquier crítica a un programa del mínimo común denominador del populismo anti-Macri y a la búsqueda de más bancas parlamentarias.

Las maniobras oportunistas del PO con los morenistas y el ala kirchnerista del peronismo están dirigidas a preparar una trampa al estilo de Podemos o Syriza para la clase obrera argentina.

En su discurso al mitin en Buenos Aires, Altamira puso especial énfasis en la lucha en Argentina por el derecho al aborto, declarando: "Si nosotros podemos ponerle el sello del Partido Obrero y del Frente de Izquierda en la victoria de esa lucha, nosotros seremos, a corto plazo, candidatos al poder”.

Cuando el líder del PO habla de su propio movimiento y su frente electoral oportunista con los morenistas argentinos del PTS como "candidatos al poder" a raíz de su papel en las protestas en apoyo de la legislación para legalizar el aborto, eso solo puede significar una cosa. No está hablando de la movilización independiente de la clase trabajadora en un movimiento revolucionario para tomar el poder y establecer un Gobierno obrero. Por el contrario, está contemplando la posibilidad de que el Frente de Izquierda (FIT) sea llamado, en condiciones de intensa crisis del capitalismo argentino, a formar un Gobierno burgués, como lo hizo Syriza en Grecia.

Como partido que se prepara para el poder estatal, el PO está estableciendo relaciones estatales. Ese es el verdadero significado de la consolidación de los lazos con el OKP y Darya Mitina.

Mitina con Putin

En su contribución a la conferencia del CRCI, el PO planteó la posición de que "[n]i en Rusia ni en China se ha desarrollado una burguesía como clase, pues en ambos casos ella está mediada por el Estado, el cual conserva gran parte de su estructura burocrática ‘pre-capitalista’”. El PO se refiere tanto a Putin como a Xi Jinping como "bonapartistas especiales", equilibrando entre los capitalistas emergentes y "la necesidad de contener la desintegración de sus Estados".

Detrás de esta perspectiva neopablista, está la concepción de que Putin tiene el potencial de presentar algún tipo de alternativa antiimperialista, un contrapeso al dominio del imperialismo estadounidense. En condiciones en las que tanto China como Rusia han intentado expandir su influencia dentro de América Latina, esta perspectiva tiene implicaciones concretas en términos de política estatal.

La política internacional de un partido como el Partido Obrero es siempre una extensión de la política nacional. El giro hacia una alianza con el estalinismo ruso, una fuerza de derecha, está en línea con su orientación electoral oportunista dentro de la propia Argentina. Como reconoce la contribución del PO a la conferencia, el FIT con los morenistas se basa en una "adaptación electoral que se auto-justifica con la necesidad de cooptar al ala izquierda del kirchnerismo", es decir, el peronismo.

Detrás de la fachada de "refundar" la Cuarta Internacional, se está preparando un eje profundamente reaccionario que implica una alianza con las corrientes nacionalistas burguesas e incluso de derecha.

La conferencia en Buenos Aires y la pretensión de "refundar" la Cuarta Internacional en alianza con el estalinismo deben tomarse como una advertencia para la clase trabajadora. Representa un intento de forjar nuevos instrumentos políticos para subordinar a la clase obrera a la burguesía, precisamente en un punto donde está surgiendo un resurgimiento de la lucha de clases en todos los continentes.

Han pasado 80 años desde la fundación de la Cuarta Internacional y 65 años desde la división de 1953 en la Cuarta Internacional y la formación del Comité Internacional para defender al trotskismo contra el revisionismo pablista. El intento de crear una tendencia internacional basada en la supresión de las lecciones de la historia de la Cuarta Internacional puede resultar solo en la traición de la clase trabajadora.

Para todos los argentinos y latinoamericanos que quieran defender al trotskismo, la asimilación de las lecciones de estas traiciones y la prolongada lucha del Comité Internacional para continuar construyendo la Cuarta Internacional mediante una lucha implacable contra el pablismo y todas las formas de oportunismo es vital. Hacemos un llamado a los lectores del World Socialist Web Site en Argentina y en toda América para que estudien seriamente los documentos de estas luchas y comiencen la lucha para construir secciones del CICI en cada país.

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(Artículo publicado originalmente en inglés el 7 de junio de 2018)

 

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