Nuevas estimaciones indican que el número real de víctimas en Puerto Rico por el huracán María es de casi 5.000

por Genevieve Leigh
1 junio 2018

Un nuevo estudio de la Universidad de Harvard publicado el martes en la revista médica New England Journal of Medicine estima que la cifra real de muertos por el huracán María en Puerto Rico podría superar las 4.600 personas. Esta estimación es 70 veces más que la cifra oficial reconocida por el Gobierno de 64 muertes, un número absurdamente en el que insisten los funcionarios en San Juan y la Administración de Trump.

La principal causa de muerte según el estudio fueron las interrupciones en los servicios médicos. Este hallazgo fue constante en todas las categorías, independientemente de la lejanía de la ubicación. El 31 por ciento de los hogares reportaron un problema médico. El estudio encontró que "los problemas reportados con mayor frecuencia fueron la imposibilidad de acceder a medicamentos (14,4 por ciento de hogares) y la necesidad de equipos respiratorios que requieren electricidad (9,5 por ciento), pero muchos hogares también reportaron problemas con instalaciones médicas cerradas (8,6 por ciento) o médicos ausentes (6,1 por ciento). En la categoría de hogares más remotos, el 8,8 por ciento reportó que no habían podido comunicarse por teléfono con el 911”.

Al final, los investigadores calcularon un excedente de 4.645 personas más que murieron en los últimos meses del 2017 en comparación con el mismo período del año anterior, un aumento del 62 por ciento. El estudio concluyó que "la cifra oficial de muertes de 64 es una subestimación sustancial de la carga real de la mortalidad después del huracán María".

A pesar de lo angustiosos que son los resultados del estudio, los investigadores observan que su estimación es probablemente demasiado conservadora. Explican que "los ajustes posteriores para tomar en cuenta tendencias sobre los sobrevivientes y las distribuciones, según el tamaño de familia, aumentan esta estimación a más de 5.000”.

Los datos estadísticos del informe proporcionan un importante respaldo científico a lo que todos en la isla y en todo el mundo ya saben: que la verdadera escala de las muertes supera la cantidad reportada por los funcionarios del Gobierno. También subraya el hecho de que la Administración de Trump, los republicanos y los demócratas se han involucrado en un encubrimiento para justificar su respuesta criminal a la catástrofe actual de salud pública.

Tras la tormenta, surgieron informes devastadores de residentes que dependían de la electricidad para recibir tratamientos, como la diálisis, quienes fallecieron en sus hogares en las próximas semanas y meses, cuando se vivió el apagón más largo y más grande en la historia de EUA en la isla. Decenas de personas perdieron la vida en deslizamientos de tierra que ocurrieron en varias ciudades, y los residentes de toda la isla se enfrentaron a condiciones de vida extremas, como lo ejemplifica Dorado, donde los residentes, por desesperación, bebieron agua contaminada.

El estudio de Harvard no solo proporciona una visión más completa de la cifra de muertos, sino que también comienza a documentar en términos empíricos algunas de las dificultades de la vida cotidiana desde la tormenta. En el curso de su estudio, los investigadores encontraron que, en promedio, los hogares pasaron 84 días sin electricidad, 68 días sin agua y 41 días sin cobertura de telefonía celular entre el periodo del huracán, el 20 de septiembre y el 31 de diciembre del 2017.

El estudio también encontró que, en las áreas más remotas, el 83 por ciento de los hogares no tuvieron electricidad durante todo el período de tiempo que estaban evaluando. Los investigadores observaron que muchos de los encuestados seguían sin agua corriente y electricidad en el momento del muestreo. Hasta el día de hoy, aproximadamente 150.000 hogares y negocios aún esperan electricidad, mientras suceden apagones que regularmente dejan sin electricidades a grandes extensiones de la isla y, en algunos casos, a toda la isla.

El estudio de Harvard es solo el último de una serie de investigaciones independientes sobre el número real de muertos. Poco después de la tormenta, CNN realizó una encuesta telefónica de funerarias y reportó 499 muertes relacionadas con el huracán. El New York Times comparó los registros de defunciones oficiales de septiembre y octubre del 2017 y descubrió que hubo más de 1.000 muertes en exceso en comparación con el promedio del 2015 y 2016. Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania y un equipo del Centro de Periodismo de Investigación en Puerto Rico contó los certificados de defunción, todas las cifras producidas superaban la cifra oficial.

Pese a lo valioso en exponer el absurdo recuento oficial del Gobierno, estos estudios previos fueron extremadamente limitados en cuanto al tipo de datos que pudieron recopilar. Los informes de las funerarias no pueden dar cuenta de aquellos que enterraron a sus muertos sin ayuda debido a la falta de electricidad o carreteras bloqueadas. El estudio realizado por la Universidad Estatal de Pensilvania se realizó en base a certificados de defunción. Sin embargo, en Puerto Rico, todas las muertes relacionadas con desastres deben ser confirmadas por el Instituto de Ciencias Forenses. Esto requiere que los cuerpos sean llevados a San Juan o que un médico forense viaje a la municipalidad local para verificar la muerte, a menudo retrasando la emisión de los certificados de defunción.

Lo que es único y valioso sobre el nuevo estudio de Harvard es que es el primero que proporciona datos extraídos de investigaciones en el campo. Sin duda, el estudio de Harvard es el más exacto hasta la fecha. Los métodos utilizados para recopilar los datos son los mismos que fueron utilizados para investigar las muertes en Mosul, la ciudad iraquí devastada por la guerra, por el Dr. Gilbert Burnham, profesor de salud internacional en la Universidad Johns Hopkins.

El estudio se realizó seleccionando 3.299 hogares al azar en Puerto Rico, variando las casas proporcionalmente entre comunidades rurales y urbanas. A los residentes se les preguntó en persona sobre todas las muertes y las causas de muerte desde el momento en que el huracán María tocó tierra el 20 de septiembre hasta el último día del estudio en diciembre del 2017.

La evidencia presentada en este estudio destaca solo una característica de la crisis humanitaria en curso. La exposición revela con mayor crudeza el papel corrupto y criminal del Gobierno del territorio estadounidense, encabezado por el gobernador Ricardo Rosselló, y ambos partidos en Washington. Juntos han hecho todo lo que está en su poder para ocultar la destrucción de la sociedad puertorriqueña y facilitar su saqueo por los intereses corporativos y los bancos.

En su viaje a la isla el octubre pasado, el presidente Trump apenas pudo contener su indiferencia hacia la clase trabajadora, diciéndole a la población de Puerto Rico que la destrucción del huracán María no constituía "una catástrofe real como Katrina" porque el recuento de muertes era muy bajo. En ese momento, el Gobierno había certificado solo 16 muertes. De hecho, el número real de muertos en Puerto Rico supera los 1.833 fallecidos por el huracán Katrina y las inundaciones posteriores en el 2005.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 26 de mayo de 2018)