En vísperas de protestas docentes en Carolina del Sur y del Norte

Se disparan las ganancias y las recompras de acciones, pero “no hay dinero” para salarios ni libros escolares

por Niles Niemuth
15 mayo 2018

La ola de huelgas y protestas de los docentes en Estados Unidos contra los recortes en los fondos para la educación pública llegará a Carolina del Norte y Carolina del Sur esta semana. Al mismo tiempo, varios informes sobre niveles récord de recompras de acciones bursátiles y un aumento en las ganancias corporativas están exponiendo la mentira promovida tanto por demócratas como republicanos de que “no hay dinero" para satisfacer las demandas de los maestros de salarios más altos, pensiones garantizadas y una financiación adecuada para suministros escolares básicos tales como libros de texto.

Con el impulso de la lluvia de ganancias precipitada por los recortes tributarios de Trump, las corporaciones han gastado al menos $158 mil millones en recompras de acciones en los primeros tres meses del 2018, según un reciente análisis del Wall Street Journal, premiando a sus accionistas, incluidos sus propios ejecutivos y las grandes firmas de inversión e inflando artificialmente los precios de las acciones.

Los analistas de Goldman Sachs esperan que el gasto corporativo en recompras y dividendos continúe al ritmo récord actual, superando los $1,2 billones a finales de año. Las 500 corporaciones más grandes de Estados Unidos destinarán más dinero a los bolsillos de los inversionistas adinerados de lo que destinarán a gastos de capital e investigación y desarrollo.

Apple, que encabezó la lista gastar más de $22 mil millones en recompras entre enero y febrero, anunció a principios de este mes que utilizaría sus nuevos ingresos gracias a la reducción de impuestos sobre las ganancias en el extranjero para dar $100 mil millones a inversores antes de fin de año. La compañía también tiene una acumulación de efectivo que supera los $280 mil millones de dólares.

Las ganancias corporativas han recibido un gran impulso de los recortes de impuestos y aumentaron un 25 por ciento desde el año pasado. Casi la mitad del crecimiento en los ingresos de las empresas se debe a la reducción de los impuestos corporativos en virtud del proyecto de ley aprobado en diciembre. Apple también lideró en el crecimiento de ganancias, tras ver una reducción en su tasa de impuestos efectivos de 25,5 por ciento el año pasado a solo 14,5 por ciento este año.

Algunas comparaciones permiten vislumbrar las dimensiones de tales sumas de dinero.

• Con 3,2 millones de maestros de tiempo completo en Estados Unidos, la cantidad gastada en recompras de acciones corporativas en los primeros tres meses del 2018 sería suficiente para otorgarle a cada uno un bono de $49.000.

• Alternativamente, cada una de las 98.200 escuelas públicas del país podría recibir un financiamiento adicional de $1,6 millones.

• O cada uno de los 13.600 distritos escolares podría recibir $11,6 millones adicionales.

• O el financiamiento por estudiante para cada uno de los 50,7 millones de estudiantes de escuelas públicas en todo el país podría aumentar en más de $3.000.

• El récord que se espera para fin de año en recompras de acciones será el doble de los $620 mil millones que se gastarán a nivel nacional en educación pública este año.

Simultáneamente con la bonanza para las grandes empresas, hay un movimiento creciente de la clase trabajadora estadounidense en lucha por salarios más altos y mejores condiciones laborales, con maestros y otros empleados de las escuelas públicas a la cabeza. Ya se han producido más paros laborales importantes en los primeros cinco meses de este año que en todo el 2017, con muchas más luchas en el horizonte.

Desde el comienzo del año, decenas de miles de docentes en EUA, desde Virginia Occidental y Kentucky hasta Oklahoma, Arizona y Colorado, se han declarado en huelga contra los bajos salarios y años de financiación inadecuada, incluso para los suministros más básicos, solo para ser rechazados por los Gobiernos estatales y los líderes sindicales que afirman que sus demandas son poco prácticas.

El miércoles, miles de maestros en Carolina del Norte participarán en una concentración en el capitolio estatal en Raleigh para exigir mejores salarios y condiciones laborales en la que se espera que sea la mayor protesta de los educadores en la historia de ese estado.

Más de 15.000 maestros han indicado en Facebook que planean asistir al mitin. La huelga en Carolina del Norte será seguida el sábado por un mitin de maestros y trabajadores del sector público en el capitolio estatal en Columbia, Carolina del Sur, sobre los mismos problemas.

Ajustado por la inflación, el financiamiento por estudiante en Carolina del Norte sigue siendo casi un 8 por ciento inferior al de hace una década, antes de la Gran Recesión de 2007-2009. El estado ocupa el lugar 45 en cuanto a fondos escolares, según una encuesta reciente de Education Week. El gobernador demócrata Roy Cooper propuso asignar menos de $100 millones para aumentar los salarios de los maestros este año, prometiendo solo que su salario podría alcanzar la paridad con el promedio nacional en los próximos cuatro años.

En todos los estados donde se han llevado a cabo huelgas y protestas, los educadores han encontrado que es necesario rebelarse contra los sindicatos corporativos y los funcionarios adinerados que los dirigen. La Asociación Nacional de Educación (NEA, todas las siglas en inglés) y la Federación Estadounidense de Maestros (AFT) han trabajado con sus afiliados locales para limitar las demandas de los maestros y aislar y traicionar cada lucha, estado por estado. En el caso de Pueblo, Colorado, han restringido las acciones de huelga a un solo distrito escolar. En todas partes, los sindicatos están trabajando para prevenir o reprimir las huelgas y dirigir a los trabajadores al callejón sin salida de votar por los demócratas en las elecciones legislativas de noviembre.

Mientras que los maestros en Carolina del Norte han forzado el cierre de 37 distritos escolares en todo el estado utilizando licencias por enfermedad o tomando un día personal, la Asociación de Educadores de Carolina del Norte ha tratado de limitar la huelga del miércoles a un solo día supuestamente para presionar a la asamblea legislativa estatal controlada por los republicanos. Tratando de desmovilizar a los maestros lo más rápido posible, el sindicato les está diciendo que se concentren en elegir a los demócratas en noviembre.

El escepticismo y la hostilidad de los maestros hacia estos engaños va en aumento, porque donde sea que hayan tenido el control, los demócratas no han sido menos brutales que los republicanos en sus ataques a la educación pública y los derechos de los maestros. A nivel nacional, el programa “Sin dejar a ningún niño atrás” ("No Child Left Behind") del republicano George W. Bush, destinado a impulsar las escuelas privadas concertadas, fue seguido por “Carrera hasta la cima” ("Race to the Top") de Obama, que fue aún más agresiva en la promoción de las escuelas concertadas. Estos programas reaccionarios prepararon el terreno para las políticas contra la educación púbica de la actual secretaria de Educación bajo Donald Trump, la multimillonaria Betsy DeVos.

La semana pasada, el gobernador demócrata de Colorado, John Hickenlooper, promulgó fuertes recortes a las pensiones de los maestros y los empleados públicos, incluido un aumento significativo en la edad de jubilación y un congelamiento de dos años en el ajuste por el costo de la vida. Una huelga de una semana de duración de 900 educadores en Pueblo, Colorado, finalizó con el sindicato local reclamando una victoria sobre la base de un miserable aumento del dos por ciento para los maestros.

La ira entre los docentes en todo el país crece debido a la traición de sus huelgas por parte de los sindicatos, que han tratado de presentar cada acuerdo entreguista como una victoria. Cada vez es más claro que la lucha debe ampliarse para convertirse en una lucha nacional contra los grandes partidos comerciales y los intereses corporativos que los controlan. Tal lucha solo será posible a través de una ruptura con los sindicatos y la formación de comités de base elegidos democráticamente para organizar la apelación más potente posible para que los trabajadores en todo el país e internacionalmente lleven a cabo acciones industriales y políticas unidos.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 14 de mayo de 2018)