El fabricante de automóviles francés PSA se une a los sindicatos para preparar recortes masivos de empleos

por Alex Lantier
13 enero 2018

Ayer, el fabricante automotor PSA Peugeot-Citroën convocó a las confederaciones sindicales francesas para discutir y preparar recortes masivos de empleos, utilizando las jubilaciones anticipadas y la disposición llamada Ruptura de un contrato colectivo (RCC) de los decretos antidemocráticos laborales del presidente Emmanuel Macron.

Los informes iniciales de las conversaciones muestran que 2.200 puestos de trabajo están amenazados en PSA en Francia, y se prevén otros recortes de empleos en las filiales de PSA en toda Europa. El lunes se anunció que se eliminarían otros 250 puestos de trabajo en las instalaciones de Ellesmere Point de la filial británica de PSA, Vauxhall. En Opel en Alemania, finalmente, después de aceptar miles de jubilaciones “voluntarias”, los sindicatos y la administración redujeron ayer a los trabajadores al trabajo a tiempo parcial durante seis meses, mientras el PSA se prepara para recortar unos 4.000 puestos de trabajo.

En marzo de 2017, PSA Group compró Opel y Vauxhall de la automotriz estadounidense General Motors por €1.900 millones (US$2.300 millones), creando un gigante automovilístico europeo para desafiar al líder del mercado, Volkswagen.

Los trabajadores se enfrentan a la necesidad de organizar una lucha independiente, internacional y política contra los planes del PSA para la aceleración y una gran intensificación de la explotación de los trabajadores en Europa. Con el respaldo de la Unión Europea y Macron, PSA tiene como objetivo reestructurar la fuerza de trabajo, reemplazando a los trabajadores a tiempo completo, mayores y mejor remunerados, con jóvenes trabajadores de agencias temporales que pagan el salario mínimo.

Los reporteros del WSWS hablaron ayer con Sophie, una joven trabajadora temporal en una planta de PSA en el área de París. “Nos pagan €9,96 (US$11,89) por hora”, dijo. “Trabajamos las mismas horas que los trabajadores a tiempo completo. Trabajo de lunes a viernes, a veces el sábado si la fábrica me lo pide”.

Criticó los planes de PSA y Macron para aumentar el número de trabajadores temporales en la industria automotriz. “No es bueno. Un trabajo a tiempo completo, eso es seguridad. Personalmente, estoy de acuerdo con ser una trabajadora temporal porque espero hacer algo más, después. Pero para las personas mayores, que no pueden volver a otro empleo después, es difícil”. Dijo que su mejor esperanza en PSA era “un contrato a más largo plazo como trabajadora temporal. Pero eso no es posible dada la forma en que se establece el personal”.

Sophie desestimó a Macron, declarando, “Ni siquiera estoy interesada en estar interesada en él. Con él, todo es para los patrones y nada para los trabajadores”.

Sin embargo, a pesar de esta amplia oposición popular, los sindicatos en Francia y en otros lugares no mostrarán una oposición genuina a los planes de PSA. Después de recibir miles de millones de euros de fondos de contribuyentes del rescate automotor francés de 2009 y publicar ganancias récord, PSA se está moviendo para garantizar la competitividad a largo plazo al impulsar los salarios y las condiciones en las plantas en Francia hacia los niveles miserables en Europa del Este o Asia. Los sindicatos, negociando con PSA a nivel nacional para garantizar la rentabilidad de las plantas en Francia, son orgánicamente incapaces de oponerse a la estrategia global de PSA de recortes profundos a los salarios y el empleo.

Según informes de prensa, el plan está programado para ser presentado al comité de empresa de PSA el 19 de enero y adoptado en febrero. En medio de las conversaciones de ayer, los sindicatos dejaron claro que no planean dificultar que PSA obtenga su acuerdo con el RCC, lo que es necesario según los términos de los decretos laborales de Macron. Varios sindicatos indicaron que tienen a lo sumo desacuerdos tácticos con el plan de reestructuración.

La Confederación Francesa de Trabajadores Democráticos (CFDT) declaró su “satisfacción” con un acuerdo, citando una promesa de PSA de contratar 1.300 trabajadores y 2.200 en contratos temporales de jóvenes patrocinados por el Estado. Solo dijo que estaba “decepcionado” de que PSA solo esté creando 400 empleos de producción a tiempo completo.

Esto vino después de que el CFDT aprobara un contrato para la industria química francesa la semana pasada, bajo los términos de los decretos laborales de Macron, donde a los trabajadores se les puede pagar menos que el salario mínimo.

El sindicato Fuerza Obrera (FO) se quejó de que el programa de RCC de Macron no solo debería servir para “despedir a los trabajadores”. Señalando al ahora vasto número de trabajadores de agencias temporales en plantas automotrices en Francia, hizo un mísero pedido de que PSA contratara directamente “al 17 por ciento de esta población”.

En cuanto a la estalinista Confederación General del Trabajo (CGT), que supervisó el cierre de la planta PSA en el suburbio Aulnay de París en 2013, adoptó un tono retóricamente más beligerante y denunció el plan como “inaceptable”, ya que “PSA es rico, con miles de millones de euros”. Funcionarios de la CGT advirtieron de que la planta de PSA en el suburbio parisino de Saint-Ouen también podría ser cerrada.

Fundamentalmente, sin embargo, la CGT, cuyo delegado, Jean-Pierre Mercier, es un miembro destacado del partido pequeño-burgués Lucha Obrera (LO) y el principal dirigente sindical de PSA, no es diferente de sus contrapartes de colaboración de clases más abiertamente.

Todos los sindicatos han ayudado a supervisar una reducción drástica de empleos y salarios en la industria automotriz, lo que ha hecho que PSA sea inmensamente rentable. Solo el año pasado, anunció ganancias de €1,5 mil millones (US$1,8 mil millones). Sin embargo, con trabajadores automotores habilitados disponibles en Europa del Este o el norte de África y obligados a trabajar por 350 euros (418 dólares) al mes, en los últimos años ha llevado a cabo una campaña masiva de reducción del empleo y los salarios en los países más ricos de Europa.

Desde 2013, cuando cerró la planta de Aulnay, PSA ha reducido 25.000 empleos a tiempo completo en Francia. Esto dejó solo 33.000 empleos de PSA a tiempo completo en la producción de automóviles en Francia, incluso cuando los niveles de producción de PSA en el país aumentaron de 860.000 a más de un millón de vehículos. Los miles de millones de euros en ganancias nuevas extraídas por PSA se basaron en esta drástica aceleración y en la contratación de trabajadores temporales mal pagados.

En muchas plantas automotrices francesas clave, los trabajadores de la agencia temporal constituyen la gran mayoría de los trabajadores en las líneas de montaje. El sitio web de negocios L’Usine Nouvelle en 2016 citó fuentes sindicales para informar que el 84 por ciento de los trabajadores de la línea de ensamblaje en la planta de Renault en Flins, y el 70 por ciento en la planta de PSA en Sochaux eran trabajadores temporales. La planta de PSA en Mulhouse —ampliamente descrita en la prensa como una planta modelo de PSA del futuro porque su gerente de producción, Corinne Spirios, es una mujer y porque utiliza grandes cantidades trabajo temporal— anunció planes para contratar a 800 trabajadores temporales el año pasado.

Los ataques masivos que se están preparando sobre trabajos, salarios y condiciones de trabajo sin duda provocarán una oposición amplia y cada vez más explosiva en la clase trabajadora en Francia y en toda Europa. Esto ya ha tomado la forma de huelgas de trabajadores automotores en toda Europa del Este y la huelga salvaje del mes pasado por parte de los trabajadores de Ford en Craiova, Rumanía, en contra de una confabulación sindical, de la patronal y del gobierno para recortar los salarios. Esta lucha solo puede continuar como una lucha internacional, intransigentemente opuesta a Macron y la UE, y basada en una perspectiva revolucionaria y socialista.