Más acusaciones en escándalo de corrupción de Fiat Chrysler

Ejecutivos de la UAW recibieron sobornos para “portarse bien con la empresa”

por Joseph Kishore
26 agosto 2017

Se ha revelado que otro ejecutivo del sindicato automotriz United Auto Workers (UAW) aceptó sobornos de la empresa Fiat Chrysler (FCA). Esta nueva información, salió a la luz el viernes 18 de agosto en una investigación del escándalo de corrupción dentro de la UAW. Alphons Iacobelli, vicepresidente de la FCA y encargado del entrenamiento laboral, envió cuatro millones y medio de dólares a ejecutivos del sindicato UAW, para alentarlos a “portarse bien con la empresa”. Así lo revelan documentos de evidencia presentados por los fiscales del gobierno.

La nueva acusada es Virdell King, directora adjunta del sindicato UAW. King ejerció un alto cargo oficial en el Departamento Chrysler del sindicato UAW desde el 2008 hasta el 2016, cuando se jubiló.

King, junto con el difunto General Holiefield y su viuda Mónica Morgan, estuvo envuelta en este escándalo. Holiefield era vicepresidente de la UAW y principal negociador entre la UAW y Chrysler. Tanto King como Holiefield eran miembros del comité nacional de negociaciones de la UAW.

Iacobelli fue el oficial de la FCA a cargo de las negociaciones del 2009 con la UAW, durante la restructuración de la industria automotriz impulsada por el Gobierno del presidente Obama, cuando se modifica el contrato. También estuvo encargado del contrato del 2011.

El soborno multimillonario desenmascara a la UAW como una corrupta organización testaferro de la patronal, cuya misión ha sido imponer contratos en las empresas FCA, GM, y Ford con enormes concesiones de parte de los trabajadores. Todos los contratos que la UAW negoció e impuso sobre los trabajadores con mentiras y fraudes, con más razón aún, deben ser nulificados por las revelaciones de corrupción.

Presuntamente, King participó en el uso de tarjetas de crédito ligadas al centro nacional de entrenamiento UAW-ChrysleR (NTC) para comprar zapatos, ropa, y valijas de lujo. También hizo compras para otros ejecutivos, con un valor de cuarenta mil dólares. Líderes de la UAW alegan que estos últimos no sabían que los obsequios que recibían habían sido comprados con dinero supuestamente destinado a entrenar trabajadores.

Entre los obsequios se encuentra una escopeta, con un valor de 2180 dólares, para Norwood Jewell, actual vicepresidente de la UAW encargado de relaciones con la FCA, y muy odiado por los trabajadores de la compañía.

Morgan y Iacobelli tuvieron que presentarse ante un tribunal a principios de agosto. Luego de una audiencia fueron puestos en libertad bajo fianza. El 8 de agosto Jerome Durden, otro empleado de la FCA, se declaró culpable de conspirar y de preparar falsas declaraciones de impuestos, ligadas a este escándalo.

Dennis Williams, presidente de la UAW, desesperado para apaciguar la saña de los obreros, ha dicho que los sobornos y pagos de ninguna manera afectaron el “proceso de negociación colectiva”, y que la cúpula de la UAW no sabía nada de los sobornos. En verdad el gobierno presentó evidencia que el antecesor de Williams, Bob King, les había advertido a Holiefield y Iacobelli en el 2011 que haber escogido a Morgan como intermediaria financiara para el NTC podría llevarlos a la cárcel.

Este escándalo ilumina apenas una pequeña parte de la incestuosa relación financiera entre la UAW y las tres grandes empresas de automóviles. El NTC ejemplifica sólo uno de los negociados corruptos entre la UAW y las empresas para afianzar esa relación que comienza en la década de los ochenta, cuando la UAW protagonizaba la destrucción de cientos de miles puestos de trabajo y de todas los beneficios previamente conquistados por los trabajadores automotrices.

Holiefield, vicepresidente de la UAW desde el 2006, es uno de los resultados de ese enlace entre las empresas y la UAW. Colaboró en “negociar” contratos como los que impusieron sueldos de hambre sobre los trabajadores nuevos, el fin de la jornada de ocho horas (con la formalización de horarios laborales alternativos), de la protección de ingresos y beneficios de salud pagados por las empresas para los trabajadores pensionados. Muchas de esas concesiones fueron impuestas en el 2011, en estrecha asociación con el gobierno del presidente Obama.

Cuando falleció Holiefield en el 2015, Sergio Mangione, gerente general de la FCA, pronunció palabras laudatorias por haber sido “un verdadero socio” que ayudó a “guiar a la empresa a través de una de sus épocas más difíciles de su historia”.

Ese mismo año, durante los balotajes de aprobación o rechazo de contratos, la UAW combinó una sarta de mentiras y de obvios fraudes para empujar un acuerdo a pesar de la oposición en masa de los obreros automotrices. Incluso llenaron las urnas de votos falsos en uno de los locales de la Ford para lograr un cincuenta y un por ciento de votos a favor. También se negó a aceptar en la General Motors el rechazo de los obreros especializados, yendo en contra las mismas normas de la UAW.

En el tiempo de esos balotajes, decenas de miles de obreros automotrices leían el Boletín informativo de obreros automotrices del World Socialist Web Site [en inglés]. Muchos de esos lectores apoyan la demanda de romper con la UAW y formar comités de bases en las fábricas. Williams les echó la culpa a los “grupos de afuera” a quienes “les gusta provocar a la gente” por estar detrás del rechazo que resultó en el repudio inicial del contrato con la FCA.

Bruce Miller, el abogado de la federación sindical Metro Detroit AFL-CIO lanzó una declaración que atacaba directamente al WSWS, por ser “buitres de afuera” que estaban repudiando un dizque “acuerdo colectivo histórico”.

Las acusaciones públicas de corrupción confirman el análisis del WSWS sobre la naturaleza de la UAW, que desde hace mucho tiempo dejó de ser una organización de los trabajadores.

El Boletín informativo de los obreros automotrices del WSWS urge a todos los obreros a formar comités de bases en las fábricas. Es necesario prohibir la presencia de todo oficial asociado con el sindicato gánster del UAW dentro de las fábricas, talleres y reuniones de los obreros. Los comités de fábricas deben nulificar todos los contratos previos y encargarse de la negociación de todos los nuevos acuerdos.