“Lo escalofriante es que empiezas a pensar en cualquier posibilidad…”

Artistas que fueron hostigados en la frontera de EE.UU. alzan la voz

por David Walsh
9 junio 2017

Como hemos explicado previamente, el gobierno de Trump les ha claramente la dado luz verde a las distintas agencias responsables de asuntos de inmigración y control fronterizo para intimidar y hostigar a personas a voluntad. Esto es parte del asalto general contra los derechos democráticos y el esfuerzo específico para agitar hostilidad hacia los inmigrantes.

El 27 de enero, menos de una semana después de la toma de posesión de Donald Trump, su gobierno emitió una orden ejecutiva que prohibía la entrada durante 90 días a ciudadanos de Irak, Siria, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen. La orden (eventualmente derribada por los tribunales) también detenía indefinidamente a refugiados de Siria. En EE.UU., las protestas estallaron casi inmediatamente en todo el país.

Aaron Gach

El 23 de febrero, Aaron Gach, un artista y ciudadano estadounidense, fue acosado en el Aeropuerto Internacional de San Francisco, de regreso de Lovaina, Bélgica, después de asistir a la apertura del festival “Artefact: The Act of Magic”. Gach es un artista y profesor en la universidad California College of the Arts. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU; American Civil Liberties Union ) ha presentado una queja en su nombre.

Según la Universidad de California (UC) en Davis, donde fue artista de residencia en el 2015, Gach “ha dado cursos en Public Art, Street Media, Art & Magic, y 4D Art en UC Santa Cruz, Stanford University, San Francisco Art Institute, y actualmente en California College of the Arts”.

A Gach le interesan, entre otras cosas, las conexiones entre el arte, la magia y la política. Cuando hablamos, le pregunté sobre eso y su preocupación especial por las cuestiones de “manipulación económica” y “engaño político”.

“Para mí, miro todo el espectro. … La referencia a la ‘manipulación económica’ y ‘engaño político’ es sacada de una descripción de un proyecto en particular, llamado ‘The Light & Dark Arts: A Radical Magic Show’ [Las artes iluminadas y oscuras: Un acto de magia radical].

“Era un espectáculo de magia de escenario completo, que examinaba las maneras diferentes en que se desarrollan los asuntos políticos y económicos. Gran parte estaba dedicado a mirar las revelaciones de inteligencia de [el informante de la NSA] Edward Snowden. Yo trataba de traducirle a la audiencia algunos de los aspectos técnicos del espionaje del gobierno sobre la ciudadanía a través de trucos de magia, a través del engaño.

“En la información clasificada que Snowden reveló, había un documento específico que en realidad era una presentación de la organización de seguridad británica, GCHQ. Se refería a la relación entre trucos de magia, engaño y recolección de inteligencia. En ese documento no sólo hay una mezcla de clip art e imágenes y citas, sino también una referencia directa a cómo usar juegos de manos y manipulaciones para sembrar ilusiones que potencialmente ayudarían a espiar mejor a las personas.

“Parte de lo que hizo ‘Light and Dark Arts’ fue voltear el guion en este aspecto, empezar a usar efectos mágicos para demostrar los aspectos técnicos de engaño del gobierno. Por ejemplo, hay un documento revelado por Snowden sobre ‘spoofing’. En spoofing lo que el gobierno o un hacker hace es crear un sitio web falso que parece auténtico. Entonces alguien va a este sitio pensando que va a la página web que pretende ‘spoof’ [engañar]. Hipotéticamente, puede lucir como Facebook y a uno piensa que está ingresando información en Facebook, pero iría a los servidores del gobierno o servidores a los que el gobierno puede acceder.

“En un sentido, la cuestión del engaño del gobierno es muy vieja. Se remonta a [estratega militar chino] Sun Tzu y El Arte de la Guerra, a Maquiavelo, algunos lo localizarían en cualquier reclamo del gobierno a tener una autoridad mística o divina.

“La NSA y la CIA ciertamente han llevado las cosas a un nuevo nivel, tecnológicamente. Hay un precedente histórico que involucra a un mago famoso llamado John Mulholland, que trabajó activamente con la CIA en el proyecto MK Ultra en la década de 1950. No es una teoría conspirativa, es un hecho. Magos que trabajan con el gobierno implica pensar en cómo se puede usar el engaño para proporcionar algún tipo de ventaja sobre lo que se percibe como amenazas o enemigos”.

¿Cuál fue la naturaleza de su proyecto en Bélgica?

“En Bélgica estuve presentando tres proyectos, diría que todos eran críticos del alcance excesivo del gobierno en varios aspectos. Dos de ellos trataban específicamente con el conocimiento de los derechos de alguien y con el contacto con la policía, y búsquedas ilegales o demasiado bruscas. Había una pieza de video que fue creada originalmente como una cartelera de video para Bajo Manhattan en el 2012 en respuesta a las tácticas de detención y de registro de la policía de la Ciudad de Nueva York.

“La segunda pieza era una instalación grande de pared con 5000 llaves universales de esposas que creaban una ilusión óptica de dos enlaces entrelazados que se romperían cuando un visitante del museo viniera y tomara una llave de esposa como souvenir. El tercer proyecto era parte de un cuerpo de trabajo llamado ‘Witches’ Cradle’ [La cuna de las brujas], que narra como una historia de tortura y autoliberación. También es interactiva con la audiencia”.

“El año pasado, 14.000 personas asistieron al evento en Bélgica. Es anunciado en todo Lovaina, en la cercana Bruselas, y los noticieros nacionales cubrieron la exposición y específicamente algo de mi trabajo”.

¿Qué pasó en el aeropuerto de San Francisco cuando regresó?

“Cuando salí del avión, dos oficiales del CBP [Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza] revisando pasaportes justo en el puente de embarque, lo que es inusual. Pasé esa sección, tomé mi boleto del kiosco electrónico y pasé a una de las estaciones oficiales fronterizas.

“En ese lugar hubo muy pocas preguntas—básicamente me preguntó cómo había sido mi viaje, etc—. Pero entonces frunció la frente, me dijo que no tenía permitido el acceso a mi celular y me hizo ir a un área secundaria. “Fui a esa área, que era una especie de sala de espera, donde ya habían unas dos docenas de personas más. Me dirigí a uno de los oficiales de CBP. Pensé que iba a haber algún tipo de conversación o interacción, pero sólo me pidió el pasaporte, lo puso en una pila de otros pasaportes y me dijo que me sentara. Otra vez, me dijo que no podía usar el teléfono celular.

“En cierto punto, decidí sacar mi cuaderno de bocetos y tratar de dibujar la escena. Probablemente menos de un minuto después de eso, me llamaron para interrogarme. Me llevaron por un pasillo estrecho y oscuro a un asiento frente a un escritorio en ese corredor sucio. Las primeras preguntas parecían banales, sugerían que realmente iban a terminar rápido, y me seguían garantizando que todo finalizaría pronto. Entonces las preguntas comenzaron a aumentar y a ser cada vez más personales. Me hicieron varios pedidos para que proporcionara información de mi teléfono. En última instancia eso llevó a que me pidieran desbloquear el teléfono, se los entregara y les diera mi contraseña.

“No me sentía cómodo con esa idea y se los expresé. Hice muchas preguntas sobre cuáles eran mis derechos en esa situación. Pregunté si podía irme y pedí ver la autorización escrita que les permitía quedarse con mis pertenencias. Insistieron en que no estaba siendo detenido, pero sí lo estaban mis pertenencias. Procedieron a tomar mi equipaje, revisar mi equipaje en frente de mí. Otra vez, fueron muy persistentes en pedirme que les entregara mi teléfono. Sugirieron que si no entregaba voluntariamente mi teléfono, podían detener—su término, yo diría ‘quitar’—mi teléfono y mis pertenencias personales, según ellos por una cantidad de tiempo indeterminada.

“Pregunté si podía estar presente mientras registraban mi teléfono, y dijeron que no. Pregunté si había una cierta área de mi teléfono en la que estaban particularmente interesados y que podía ayudarles mostrándosela, pero dijeron que no. Fue sólo ante la amenaza potencial de tener que entregarles todas mis pertenencias, sobre todo mi computadora, que uso para mi trabajo, para enseñar y para el arte, que cedí y desbloqueé mi teléfono. Lo entregué, pero me negué a darles mi contraseña.

“Sacaron el teléfono de mi vista, no sé qué hicieron con él a esa altura, siguieron haciendo preguntas mientras eso sucedía. Eventualmente regresaron, me entregaron el teléfono, me llevaron al área de espera. Esperé ahí por un rato y entonces me acompañaron a través del resto del aeropuerto hasta la salida”.

¿Alguna vez indicaron por qué estaban haciendo eso?

“No me dieron ninguna indicación. Pregunté varias veces por qué estaba siendo detenido, si había algo en particular que les pudiese proporcionar. Me dijeron que no podían hacer comentarios sobre una investigación. Pregunté si estaba siendo investigado, me dijeron que no podían hablar de eso. Pregunté si tenía, como ciudadano estadounidense, derecho a la Cuarta Enmienda en esa situación, y dijeron que no. Dijeron que había una excepción en la frontera”.

¿Le hicieron alguna pregunta sobre el evento en Bruselas?

“Me preguntaron sobre el evento, me preguntaron si tenía alguna prueba de que estuve en una exhibición de arte y de que había sido invitado a la exhibición de arte. Me pidieron los nombres de todos los curadores y de todas las personas que contacté mientras estuve en Bélgica. No hicieron ninguna pregunta específica, preguntas estéticas o cualitativas, preguntas filosóficas sobre mi arte [risas]”.

¿Siente que se esforzaron para intimidar? ¿O todo fue muy sencillo?

“Creo que tienen una buena comprensión de lo que es la psicología del viajero, especialmente alguien que viaja una larga distancia. Cada oficial de CBP con el que hablé en cada paso repetía esta frase clave, ‘Esperamos tenerlo fuera de aquí tan pronto como sea posible’. Pero esa frase siempre venía con otra pregunta.

“Ellos entienden que la mayoría de las personas en esa situación ya están nerviosas, casi intimidadas. A la gente se le dice que no pueden usar su teléfono, lo que significa que no pueden avisarles a nadie, incluso a sus compañeros de viaje, dónde están o qué les está pasando. No pueden avisarle a la familia esperándolos en la sala de espera. No tienen que ser especialmente intimidatorios, físicamente agresivos, porque la situación en sí misma ya es lo suficientemente intimidatoria.

“Todo el proceso duró como una hora y media. El interrogatorio fue entre 45 minutos y una hora. Se puede decir que la duración fue sólo una hora además de las 18 horas de viaje, pero la cuestión para mí no fue la cantidad de tiempo”.

¿Asumió en el momento o después que estaba siendo interrogado por la naturaleza política, radical de su arte?

“Para ser honesto, no sabía exactamente qué pensar. En el mejor de los casos, esperas que sea algo completamente mundano y no relacionado a ti. De alguna forma, tuviste algún contacto incidental con alguien que estaba bajo investigación.

“Pero el efecto escalofriante de esto es que empiezas a pensar en cada y cualquier posibilidad por la que puedes haber sido detenido. La gente a tu alrededor también empieza a sentir lo mismo. Amigos tuyos empiezan a preguntar si es por algo que tú hiciste que podrías mantener como un secreto para ellos. O, dependiendo de su participación, si ellos son parte de una comunidad en la mira o vulnerable, pueden preguntarse si es por tu asociación con ellos. Otras personas a tu alrededor empiezan a preguntarse si es algo relacionado a tu trabajo y por lo tanto deberían ser cuidadosos con su trabajo. Así que tiene este efecto dominó, para ti personalmente y para amigos, familia y colegas.

“Las personas están constantemente en esta situación de tratar de averiguar por qué alguien fue sometido a tal interrogatorio en la frontera”.

Me atrevería a suponer que esta es precisamente la intención, intimidar.

“Correcto. Creo que esa es una suposición razonable”.

¿Qué tipo de conclusiones generales sacaría de todo esto?

“Hay unas pocas. Creo que cuando hablas de algo como tus derechos, no es una zona gris. Como ciudadano de EE.UU., no para ser nacionalista sobre las cosas, o tienes derechos bajo la Constitución o no los tienes. A cualquier inmigrante que ingresa a este país e intenta convertirse en ciudadano de EE.UU., que tiene que pasar su prueba de ciudadanía, le hacen esa pregunta: ¿Cuál es la ley suprema del país? Y la respuesta es la Constitución, lo que significa que ninguna otra ley la reemplazará.

“En otras palabras, no debería haber una ‘excepción’ a la Cuarta Enmienda. La Cuarta Enmienda es sólo una oración, pero es muy clara en lo que dice. Dice que tú deberías estar protegido contra ‘pesquisas y confiscaciones arbitrarias’, y que no deben emitirse órdenes judiciales sino ‘por causa probable’, y que la orden judicial debe describir el lugar y las ‘personas o cosas que deben confiscarse’.

“El CBP violó cada aspecto de eso. No tenían orden judicial, no tenían sospecha razonable o causa razonable, no especificaron qué estaban buscando o dónde lo estaban buscando.

“El CBP y otros empleados de servicio uniformados prestan un juramento para mantener y defender la Constitución de EE.UU. contra todos los enemigos extranjeros y domésticos. Cuando escuchas una frase como esa, la mayoría del tiempo te pasa volando. Ahora tengo que preguntar: ¿Qué es un enemigo doméstico de la Constitución de EE.UU.?

“Para mí, creo que es razonable asumir que un enemigo doméstico de la Constitución de EE.UU. es alguien que no sólo desacata deliberadamente la Constitución, sino que busca activamente privar a otros de sus derechos constitucionales. Le dejo a usted y a los demás dar el siguiente paso y determinar dónde está el CBP en ese sentido, pero por lo menos parece que no están manteniendo su juramento.

“Fue un incidente inquietante, pero lo veo como una oportunidad para exponer lo que están haciendo. Espero que al hacerlo, pueda ayudar a otras personas”.

Massive Scar Era de Egipto

A numerosos músicos se les ha denegado la entrada a EE.UU. desde el inicio del año, algunos de ellos tenían programado presentarse en el festival South by Southwest (SXSW) de este año en Austin, Texas, a mediados de marzo.

Massive Scar Era (Cherine Amr a la izquierda)

Una de las bandas a las que se le denegó el ingreso fue la banda del género post-hardcore, Massive Scar Era, con bases en Vancouver y El Cairo, Egipto. Le dijeron al grupo que necesitaba una visa P-2 [artista o animador] en lugar de una visa de turista, a pesar de que los músicos llevaban una carta de SXSW afirmando que podían viajar a EE.UU. bajo el llamado “visado de excepción” para eventos con sus visas de turistas.

Dialogué con la guitarrista y vocalista del grupo, Cherine Amr, en Vancouver, donde ella vive ahora. Primero le pregunté sobre sus comienzos y su música.

“Formé la banda en Egipto en el 2005. Éramos todas chicas, porque la otra integrante original, Nancy Mounir, y yo tuvimos problemas con nuestras familias sobre miembros masculinos en la banda. Así que de 2005 a 2009 estuvimos tocando básicamente sólo con mujeres. Eso fue en Alejandría. Realmente no les dijimos a nuestros padres que estábamos tocando, dijimos que sólo estábamos ensayando en el estudio.

“En el 2009, decidimos que teníamos que hacer algo al respecto y finalmente logramos convencer a nuestros padres. De todos modos, estábamos creciendo y queríamos hacer esto. Para hacer breve una larga historia, tuvimos muchos problemas hasta el 2011, cuando empezamos a tocar en vivo con nuestros padres sabiendo que tocábamos música y que teníamos integrantes masculinos en la banda.

“Eso continuó hasta que me mudé a Canadá en el 2014, porque empezamos a tener inconvenientes con la banda tocando en Egipto. Tuvimos un par de problemas con el gobierno, especialmente con los Hermanos Musulmanes cuando estaban a cargo. Fuimos acusadas de ser satanistas. Tuvimos que ir a tribunales y decirles básicamente que no era una persona satánica, que adoraba a Dios y cosas así. Porque en Egipto si no tienes religión, es un crimen.

“Cuando me mudé aquí, Nancy y yo empezamos a tocar como dúo. Sacamos un EP y salimos en gira aquí en Canadá. Presentamos una solicitud a SXSW y fuimos aceptadas. Íbamos a EE.UU. para promover nuestro álbum”.

¿Qué tipo de música tocan? ¿Qué tipo de influencias musicales tienen?

“Tocamos una mezcla realmente, encontrarías mucho hardcore en nuestro sonido y heavy metal. Y también encontrarías algo de música folclórica egipcia. En nuestro último EP, Nancy, que es la violinista, introduce algunas escalas de folk tradicional egipcio que no se han usado desde la década de 1930. Mezclamos eso con música occidental”.

¿Cómo fueron invitadas por SXSW?

“Solamente presentamos una solicitud y nos aceptaron en diciembre. Hemos tocado antes en SXSW, dos veces. Así que era la misma visa que antes. Hemos estado antes en EE.UU. como turistas y también para tocar en el festival”.

¿Podría describir lo que pasó en la frontera?

“Ahora que puedo verlo con claridad, con todo lo que está pasando, parece que la frontera tiene reglas nuevas. Así que parecían determinados a no dejar entrar a nadie tan fácilmente. Harán registros dobles y triples. Y eso está bien, porque hicimos todo correctamente. Pero el oficial frente a mí estaba confundido y podría decir que quería que la banda entrara a EE.UU. Pero no pudo hacerlo.

“Él dijo, ‘está bien, ¿pueden buscar en sus archivos o sus celulares, y darme algo que les deje entrar?’. Saqué todo lo que pude, pero él dijo, ‘La gente está usando el festival para protestar’. No estoy segura de lo que quiso decir con eso. Vio mi pasaporte, es un pasaporte egipcio, obviamente, no soy una persona blanca.

“Antes del festival, algunas de las bandas estaban en la lista de vetados, y la gente se estaba quejando. Había una banda iraquí que no pudo entrar, también había una banda iraní. Así que esto estaba pasando y él no quería hablar con el festival por teléfono. Entonces, cuando su supervisor intervino, empezó a decir cosas sin sentido. Y supe que no había forma de que fuéramos a entrar.

“El oficial original no canceló mi visa y dijo, ‘Sé que no están haciendo nada ilegal, y sé que no intentaban entrar sin permiso en EE.UU., por eso me quedo con su visa’. Tenían órdenes o algo. No tengo claro cuál era el problema exactamente. Estoy segura de que el festival es con una visa B. Crucé la frontera dos veces antes, y no fue fácil precisamente. Nos apartaron e hicieron verificaciones de antecedentes, así que hicieron lo mismo antes y nos dejaron entrar.

“Habíamos ido al consulado de EE.UU. en Vancouver y les mostramos una carta del festival, y nos dieron la visa. Pagué más porque pensé que era una visa de trabajo y me devolvieron el dinero. Si me hubieran pedido algo más, lo hubiera obtenido.

“Si va a la página web de inmigración de EE.UU., se indica claramente que si no le están pagando, si va a una conferencia o algo así, un seminario, o evento deportivo, es una visa B, no una P.

“Sin embargo, el oficial sospechó que íbamos a hacer otros shows donde nos pagarían. Les mostré todo, indicando que no nos iban a pagar. Todos saben que SXSW no paga a las bandas. ¡Ojalá ellos lo supieran!”.

Seamos honestos, fue una decisión política. Es en el contexto de veto a viajantes

“Fue seis días o algo después de que Donald Trump firmara la prohibición de viajes”.

Ellos recibieron el mensaje en la frontera, de un modo u otro, y ustedes fueron las víctimas de ello.

“Creo que sí. Mi bajista es First Nations [Pueblos Aborígenes de Canadá], y de acuerdo a la ley, no hay restricciones para que ellos crucen la frontera. El oficial lo miró, y dijo, necesito una prueba de ADN, o algo así. Fue tan humillante, que tuviera que probar su etnia con una prueba de sangre. Fue peor para él que para mí, para ser honesta. Este es su continente, esta es su tierra original. Él no es un inmigrante.

“Están entrenados en hacer perfiles raciales. Fue bastante intenso, una hora y media. Yo estaba llorando…”

Es un intento para aterrorizar, intimidar.

“Quieren proteger las fronteras, pero no a ese grado. ¿Somos una amenaza para Estados Unidos, si sólo queríamos cruzar la frontera y tocar música?

“Gracias por darle una voz a nuestra experiencia. Es importante que las personas entiendan lo que está pasando”.